Thursday, July 18, 2019

Cuando el teatro infantil se torna adulto (por Wilfredo A. Ramos Vázquez)


La sala Artefactus Teatro que dirige el dramaturgo y director Eddy Diaz Souza, desde hace cuatro años realiza un excelente trabajo en la promoción artística y cultural, no únicamente desde la manifestación teatral, sino de la cultura en general. En su pequeño, pero acogedor espacio en la ciudad de Kendall, el público que allí asiste, ha podido disfrutar de exposiciones de artes plásticas, presentaciones de libros, talleres de diversas manifestaciones artísticas, eventos varios dedicados a toda la familia y por supuesto festivales y puestas de teatro, las cuales van dirigidas tanto a adultos como a los más chicos de la casa; tal es el caso de la puesta en escena que durante todo el presente mes de Julio y que hasta principios de Agosto, se presenta en dicha sala, nos referimos a “El gato de Tres Colores”, la cual cuenta con dirección y dramaturgia del propio Souza y es llevada a escena por Belkis Proenza, Simone Balmaseda y Lina Echeverri, actrices bien conocidas en nuestro ambiente teatral.


La obra, según el programa de mano, “...es un expectáculo que explora temas como la diversidad, la familia, la adopción y el abandono de animales domésticos....”, y va dirigida a seducir no solamente a la grey infantil, sino también al público adulto, lo cual logra sin duda alguna. Como buena obra infantil que se respete, exige de las actrices el que no sólo actuen, sino además que canten, bailen y manipulen muñecos. El ambiente escenográfico, de Sergio Chávez, se nos presenta desnudo con sólo un ciclorama blanco de fondo y dos teloncillos a modo de patas laterales para permitir las entradas y salidas de las actrices a escena, las luces serán las encargadas del resto y llevan la firma del también actor Leandro Peraza. Como elementos de utilería tres pequeñas escaleras y una tabla, utilizadas con diversos propósitos. El vestuario funcional y apropiado, confeccionado por Bertha Echeverri, completa el soporte al excelente desempeño actoral. Como colofón unos sencillos y hermosos muñecos, verdaderos personajes y protagonistas de esta puesta.


El trabajo de las tres actrices se desenvuelve en un plano muy parejo, las tres muy atentas a su relación entre ellas y también con el auditorio, con quien en todo momento dialogan y hacen partícipe de la acción de la obra. Resulta de sumo agrado ver esta buena interrelación actoral, sin costuras, fluyendo plácidamente y creando el ambiente de magia y entretenimiento que este tipo de espectáculo requiere. La puesta se desenvuelve sin aparente esfuerzo por parte de las actrices, aunque de sobra sabemos, el real esfuerzo que conlleva una obra dirigida a niños, obligada a captar y mantener la atención de este muy especial, sincero y espontáneo público, mientras que las actrices incorporan a estos varios personajes, pasando de unos a otros constantemente y realizando la manipulación de los hermosos muñecos, obra también, del artista Sergio Chávez. Si limpio y funcional es el trabajo con los mismos, muy interesante resulta la utilización de guantes de colores diversos, cada uno identificando a los animales-personajes de la obra y que en cierto momento sustituyen a los propios muñecos, cobrando valores propios de identificación de los mismos, detalle que aparte de exigir un mayor rigor de personalización en el trabajo de incorporación de las actrices, aporta una muy hermosa imagen a toda la obra.


Sólo queremos ofrecer unas breves notas sobre el trabajo individual, porque sin duda merecen que se hable de cada una de ellas por separado. Lina Echeverri, la más joven de las actrices, ejecuta su trabajo con sencillez y dominio del género que ya conoce por anteriores trabajos con otras agrupaciones teatrales, posee buena dicción y una agradable ejecución corporal. Simone Balmaseda, ha incursionado en el trabajo para niños anteriormente de la mano del propio Souza, y ha demostrado su capacidad de asimilar esta nueva oferta para su ya extensa carrera como actriz dramática, su incorporación del personaje de Mamá Pata hace las delicias de grandes y chicos por su organicidad y su viz cómica. Por último, Belkis Proenza, quien resulta la gran sorpresa en dicho espectáculo, pues es la única que en su ya larga carrera faltaba por incursionar en este importante género dramático, lo cual hace, para sorpresa y deleite de todos, de manera excelente, dando la impresión de haberlo desarrollado siempre. Sin duda alguna la carrera de esta actriz, se ha enriquecido con este nuevo reto, el cual ha asimilado con naturalidad y profesionalismo, de la misma manera que ha sabido llevar adelante su labor sobre los escenarios como actriz dramática, cantante y bailarina. Enhorabuena para ella y para el público de la ciudad que ha ganado a una nueva actriz para dicho género teatral.


Como últimas impresiones, estamos obligados a decir que para asombro y satisfacción de todos los involucrados en este espectáculo y para este servidor, hemos podido apreciar la numerosa asistencia de público que ha mantenido esta puesta a través de toda la temporada, incluso con funciones abarrotadas con espectadores provenientes de escuelas del área, interesadas en darles a los niños una opción al mismo tiempo educativa y cultural, algo no muy común en nuestro ámbito.Tanto chicos como adultos salen satisfechos y agradecidos por tan hermosa e inteligente entrega, demostrando que sólo hay que saber apretar el botón adecuado para despertar el interés por el teatro e ir creando hoy el público del mañana.


Una vez más damos las gracias a Eddy Diaz Souza por su acertada visión y dirección, a Carlos Arteaga por su preocupada producción y a todos los artistas que hacen posible este pequeño oasis cultural en esas lejanas y algo áridas tierras de Kendall, para el disfrute de los que sabemos que sin cultura y arte el ser humano queda incompleto.

Wilfredo A. Ramos, Crítico de Teatro y Danza.

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