Wednesday, May 1, 2019

Hemingway dice adiós a su aprendizaje poético (por Carlos A. Peón-Casas)

Nota del blog: Los miércoles en la sección de Carlos A. Peón-Casas, están siendo publicados una serie de ensayos que formarán parte de su próximo libro, el cuál estará dedicado a la obra poética de Ernest Hemingway.

Carlos A. Peón-Casas publicó, en el año 2017, El Vino Mejor. Ensayos sobre Ernest Hemingway. (Ver información en este enlace)



Valentine(1). (1927)
Hemingway dice adiós a su aprendizaje poético.



por Carlos A. Peón Casas.



Hemingway concibió este poema en el año1927, pero no lo dio a conocer hasta 1929, en el último número de la revista Little Review, ateniéndose a un inusual pedido Margaret Anderson, su editora: un texto que no fuera literatura.

Con su entrega, cumplió con aquel requisito, que igualmente era extensivo para el resto de los escritores que colaboraban con la revista; adscritos todos a las corrientes literarias emergentes de aquel minuto.

Sería su última contribución poética, para aquella publicación, con la que había colaborado desde los tempranos años veinte.

En carta a la Anderson Hemingway apuntaba al respecto:
Espero este (poema) cumpla con sus cualificaciones de que no debe ser literatura. He trabajado noche y día desde que recibí su carta y disfrutaría mucho su reconocimiento y si lo publicará, pues hay una gran demanda por mis trabajos de parte del Atlantic Monthly y otras publicaciones y no me gustaría contrariar a tales editores cuando dispongo de una obra tan inminente y eminentemente vendible(2).
El sarcasmo de la misiva era evidente. La alusión a su dedicado trabajo, durante noche y día, en un poema que apenas llega a veinte líneas, es ciertamente una ironía total, que se sumaba, además al hecho muy cierto de su ya ganada reputación como narrador, justo cuando no solo Atlantic Monthly, sino también Scribner’s Magazine demandaban de sus contribuciones.

Por ende el texto tiene un valor añadido, como inevitable punto de ruptura, entre el poeta y el narrador. Sin dudas sus versos, en esa primera y fundamental hornada parisina, no pasaban de ser un muy pasivo ejercicio creativo, simple pretexto en su definitiva aspiración de convertirse en un narrador reconocido.

Hemingway acaso ya lo había entendido desde su temprano Tres Relatos y Diez Poemas, percatándose desde entonces que, finalmente sus narraciones podrían perdurar, pero de los poemas acaso, podría prescindirse en algún minuto futuro.

Justo para este instante, ya había podido dar fe de ello con su colección de relatos cortos: Men Without Women, dados a las prensas en 1927.

Sin embargo la crítica no pareció favorecerlo, o al menos tal fue la reacción del crítico literario Lee Wilson Dodd, en un número de la publicación Saturday Review Literature(3).

El artículo en cuestión aparecía bajo el título Simple Annals to the Callous (Anales elementales para los Insensibles), y Hemingway nunca lo olvidaría, pues tendría muy en cuenta el título de aquella crítica para parafrasearla(4)  muy convenientemente en su poema, haciendo de ella un boomerang contra sus malos jueces.

De tal suerte, y acaso aplicando aquel dicho a veces manido de que la venganza es un plato que se come frío, el texto le sirvió para rumiar en silencio aquel agravio, donde finalmente airear su inconformidad contra el crítico, hasta darlo a las prensas dos años despúes.

El poema lo explicita desde la dedicatoria: “Para un tal Mr. Lee Wilson Dodd y cualquiera de sus amigos que se lo merezcan”(5).

No pueda haber mejor introito para la andanada que sigue, y donde Hemingway aireará su inconformidad ante un juicio literario que sin dudas no le hacía ninguna justicia. El poema se vuelve entonces en un arma ciertamente defensiva que esgrimir contra esos malos críticos, incluyendo a Dodd, y otros de su condición, aunque a esos últimos, no explícitamente. Pero, al final, cualquier lector bien informado, podría descubrirles leyendo entre líneas:
Entonan una canción de críticos
Los bolsillos llenos de mentiras
Veinticuatro de ellos te desean la muerte,
que fracases
que decaigas, así que puedan ser ellos los primeros
Los primeros en señalar
Cualquier alegre debilidad, algún signo de decadencia(6).
Para lo que sigue del poema, el joven escritor, para quien la poesía ya no será más que una apoyatura en la continuidad de su proceso creativo, sigue atacando, con más dureza y crudeza, a sus inoportunos inquisidores:

Todos son muy parecidos, un hastió enorme,
Pequeñas y sórdidas catástrofes,
Amontonan las cartas del destino
Gente muy vulgar, traseros de los insensibles
Tontos, desalmados, soldados, prostitutas(…)(7)

Para el cierre, les deja la peor de las ofensas, que sin dudas resulta malsonante, pero son sus propios versos, o mejor sus palabras más injuriosas, las que dejan concluido el acto de venganza literaria, con aquel oportuno y sui generis Valentine:
Y si no les gusta
Hagan algo,
Embútanselos por salva sea la parte(8).




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  1. El poema, ocupa el número 71, en la sucesión de todas sus producciones en el orden más cronológico posible. La cifra total llegaría finalmente a 88. Cfr. Complete Poems. Ernest Hemingway.University of Nebraska, Revised Edition, 1992.
  2. Citada por Nicholas Gerogiannis en Complete Poems. Op. Cit.
  3. “Simple Annals to the Callous”. Lee Wilson Dodd en Saturday Review Literature. 19 November 1927. Otro trabajo crítico de signo desfavorable lo publicó Joseph Wood Krutch en la revista The Nation. Vol 125 (Nov.6,1927)
  4. En el poema es notorio el recurso Hemingwayano de jugar con las palabras annals y anal (En Inglés), transfiriendo a la primera del sentido peyorativo que tiene la segunda. El resultado es una frase ciertamente ofensiva. (Véase el poema)
  5. Valentine. En Poemas Completos. Op. Cit.
  6. Ibíd. p.93
  7. Ibíd.
  8. Ibíd.

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