Sunday, December 30, 2018

David Zambrano (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

Los textos anteriores, se pueden leer en este enlace.


David Zambrano nació en Venezuela en 1960. Tras realizar la escuela militar, se inició en la danza como bailarín en locales bailables y discotecas, al tiempo que estudiaba ciencias de la computación. Tras cuatro años de incursionar en las matemáticas y las fórmulas, decide dedicarse a la danza, esta vez aspirando a la profesionalización. El pensamiento matemático se ha instalado en su ser, descubre que existe una lógica natural para hacer y medir la cantidad de tiempo y espacio necesarios para la creación. Esta idea será la base de su técnica de improvisación.

Su primera obra, creada en 1984, fue “Para Carmen”, un solo en homenaje a su madre, la cual es producto de largas horas de trabajo luego de su fallecimiento. Esta creación se representó en múltiples giras y marcó el inicio de una prolífica carrera coreográfica.


En 1985 llega a New York para perfeccionarse y comienza a trabajar con Pooh Kaye y, un año más tarde, se une a la compañía de Simone Forti quien, frecuentemente, es considerado como su mentor. Al mismo tiempo, Zambrano comienza a establecerse como coreógrafo creando “No Basta Rezar” y “Volando Voy”, dos solos con música de Soledad Bravo; “Tap the Feet”, un duo de improvisación con el bailarín de tap Jackie Shue, música de G. Miller e inspirado en el folclore venezolano; y “Apretaditos”, un duo de improvisación junto al bailarín Daniel Lepkoff. Hacia el final de 1986 estrena en Caracas (Venezuela) “Fetiche”, otro solo con diseño escenográfico de Lucia Padilla y música de Miguel Noya, ambos venezolanos. En esta obra explora la misteriosa energía que mueve las danzas folclóricas de los habitantes de las aldeas costeras de Venezuela.


En los años siguientes, continúa creando solos y realiza colaboraciones con importantes coreógrafos y bailarines, como Donald Fleming y Sasha Waltz, hasta que en 1989 Zambrano recibe una subvención de la Fundación para las Artes de Nueva York que le permitió dedicar tres meses en el estudio sólo a la investigación. Fue allí cuando definió su técnica, el Flying-Low, la cual se centra principalmente en la relación del bailarín con el suelo. Durante la clase se utilizan patrones de movimiento simples que involucran la respiración, la velocidad y la liberación de energía en todo el cuerpo para activar la relación entre el centro del mismo y las articulaciones, moviéndose de manera más eficiente ya que se mantiene consciente del centro corporal. Se hace foco en la estructura esquelética para ayudar a mejorar la percepción física y el estado de alerta de los bailarines. Este entrenamiento se ha convertido en una marca registrada de Zambrano.

Comenzó a difundir su técnica, primeramente en su Venezuela natal y luego en todo el mundo. Fue por ello que creó el Festival de Danza Postmoderna: Taller Internacional de Danza Experimental, que Zambrano dirigió entre 1989 y 1993. Nunca interrumpió sus viajes en los cuales trabajaba con artistas y estudiantes locales, y realizaba trabajos grupales colaborativos, interesándose en la relación del movimiento con el folclore y con las diferentes artes, como en “Proyecto: Z”, “Aux.muted” y “Con-moto”.


En el 2000 se insatala en Amsterdam y crea “Zambrano invites...”, donde trabaja con coreógrafos que lo influenciaron en su carrera, y en 2003 el “Rabbit Project”, para el cual invitó a Amsterdam a 17 bailarines de 13 países diferentes para trabajar durante seis semanas. Esto dio lugar a explorar un nuevo concepto: la “dance web”, donde a través de los diferentes ejercicios, el grupo de improvisadores crea dinámicas flexibles y complejas, lo que le permitirá al grupo crear un todo coherente, pero siempre abiertos a lo impredecible. El grupo se mueve constantemente, transformando el ambiente. Los estudiantes aprenden a conectarse instantáneamente con su entorno y se vuelven más espontáneos en la toma de decisiones como improvisadores, coreógrafos o como bailarines. En sus propias palabras, la improvisación “enseña [al bailarín] a sobrevivir en cualquier situación”.

David Zambrano es una figura central en el mundo de la danza actual, inspirando a creadores y bailarines con su mirada particular sobre los cambios culturales, las tradiciones y su influencia en las creaciones danzísticas.




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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". Email: florenciagu@gmail.com

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