Tuesday, August 7, 2018

“El Cuarto de al lado...”, un teatro de verdad (Wilfredo A. Ramos Vázquez)


En los últimos tiempos la escena de Miami disfruta de una variada e interesante propuesta teatral, que demuestra el interés y empeño de los creadores en poder mostrar al público su capacidad creativa. El escenario del Miami Dade County Auditorium ha sido testigo de este afán, con el estreno de “El Cuarto de al lado o una historia sobre el vibrador”, de la autora norteamericana Sarah Ruhl, actualmente profesora de la Escuela de Drama de Yale. Esta obra fue nominada en el 2010 al renombrado Premio Pulitzer y a tres Premios Tony, habiendo sido representada a través de todo el país, así como en escenarios de diversas partes del mundo.

Larry Villanueva, conocido como uno de los talentosos directores de esta ciudad, es el encargado de llevar a escena y darle vida a los personajes de esta obra, que nos traerá un tema desconocido por muchos: de como un “artefacto” (el vibrador), creado como un dispositivo clínico para calmar los estados de histeria femenina, se convierte en un elemento de placer, al provocar el orgasmo, algo que durante mucho tiempo fue tema tabú y desconocido para la mujer, estando dirigido el acto sexual solo a la procreación por parte de las damas, pero si al disfrute por parte de los caballeros. Claro, que dicho “tratamiento” es posible gracias al descubrimiento de la electricidad, el cual revolucionaría sin duda la vida del hombre en su momento. Así las cosas, el texto dramático nos va llevando por el mundo de las insatisfacciones femeninas, los problemas que conlleva la maternidad, como la lactancia y el fallecimiento de los hijos, pero también los celos y la infidelidad, así como con la obsesión científica.

Villanueva se nos ha mostrado como un artífice en el delicado e importante trabajo de la dirección de actores, algo que hemos podido constatar a través de sus numerosas y frecuentes puestas en escena, en las cuales disfrutamos de esa detallada labor que se refleja en el desenvolvimiento de los actores sobre las tablas. Detrás de un buen desempeño actoral siempre estará la mano precisa de aquel director que cuida de una inflexión de la voz, de un gesto de una mano, de un rictus de los labios, de una mirada, de una pose, de un movimiento, de un silencio, y este es sin duda ese director. Esta labor, a pesar de su importancia, no es muy abundante entre muchos directores de escena lamentablemente.

El elenco de “El Cuarto de al Lado”, está formado por un grupo de talentosos actores, unos con más caminos recorridos que otros, pero todos con excelentes resultados en sus trayectorias.

La única actriz no cubana del elenco, la mexicana Anna Sobero, encarna a Annie, la ayudante del doctor en las “terapias relajantes” con la sobriedad idónea que reclama su personaje, el cual no resulta menor al ser portadora de un difícil tema a tratar en ese mundo del siglo XIX: la insatisfacción femenina, producto de las inclinaciones lésbicas. Un muy buen trabajo de voz y de contención escénica en la muestra de sus emociones, lo que repercute en una creíble representación de su personaje.

Yani Martín, en su rol de Elizabeth, la nodriza, crea un personaje encerrado en el dolor de la perdida de un hijo recién nacido, sobria, callada, “felizmente casada”, madre de otros dos hijos y complacida en su vida matrimonial según da a entender en un breve dialogo con la Sra. Givings y la Sra. Daldry. La actriz posee una buena dicción y un buen entrenamiento corporal que le permite darle vida a este personaje escueto en gestos y reacciones escénicas, pero debe cuidar del exceso de energía en ciertos parlamentos que necesitan más de la contención y el control de las emociones. Esto, aunque no demerita en lo absoluto su trabajo, sin duda redundaría en un acabado más completo de su trabajo escénico. Como complemento, podemos decir que la belleza y placidez de su rostro nos entrega una imagen de “santa madonna” muy efectiva para su personaje.

Juan David Ferrer, un reconocido actor en su ya larga trayectoria en televisión y teatro, se enfrenta a un Sr. Daldry con todas las armas que sabe desplegar en su trabajo actoral. Actor de amplios recursos técnicos-expresivos, conocedor de las posibilidades de su cuerpo entrenado, poseedor de una efectiva dicción y de un inteligente conocimiento a la hora de construir sus personajes, el actor nos regala una vez más un personaje creíble, que se mueve entre la naturalidad y lo farsesco, dándole la medida exacta a cada timbre del mismo. Ver cada trabajo de este actor es un disfrute, no importa el peso que pueda o no tener en la puesta en escena.

En el personaje del Dr. Givings, el científico inventor del “aparato” destinado a curar la supuesta histeria femenina, el actor Ariel Texidó, también conocido en el mundo televisivo y teatral de la ciudad, nos ofrece un personaje sumido en su mundo de descubrimientos de tratamientos médicos, casado, padre de familia, pero que en su afán de aprovechar el descubrimiento de ese milagro que es la corriente eléctrica, desatiende afectívamente a su joven esposa, la cual le reclamará constantemente ante la incomprensión del atareado galeno. El actor construye su personaje con eficacia, con la responsabilidad que le exige el rol central de la obra, ofreciendo un personaje algo ingenuo, centrado mas en sus inventos y tratamientos, que en su relación afectiva conyugal, cayendo él mismo en las trampas de las consecuencias producidas por las tales enfermedades o desequilibrios que trata de curar. Texidó es un actor conocedor de su oficio, creíble en escena, de fácil movimiento y gestos apropiados, con una voz redonda, con buena dicción y proyección, pero que debe cuidar un poco más la construcción de sus personajes para que estos no se parezcan un tanto unos a los otros. Considero que el actor debe de alejarse algo de su ya bien aprendida manera de encarar sus personajes, para dejar de ser él , el actor, y poder entrar más en la piel de los seres humanos que interpreta. No obstante, su personaje es creíble y convincente, pues base sólida posee.

Para el rol de la Sra. Givings, el director escogió a la joven actriz Jennifer Rodríguez, quien posee una corta pero destacada carrera sobre los escenarios. Su personaje, en contraparte al de su marido, el doctor-científico, es extrovertido, curioso, con el trauma de no poseer la leche en sus pechos adecuada para amamantar a su hijo recién nacido, que ejemplifica a la esposa que considera vivir en un feliz matrimonio, pero que se va dando cuenta de lo insatisfecha que está dentro del mismo, llegando a descubrir otras pasiones llevada por la curiosidad de lo que ocurre con los pacientes de su marido en “el cuarto de al lado”. Este personaje es portador de tres temas importantes dentro de la obra: la maternidad, la insatisfacción y la infidelidad, mucha responsabilidad actoral, y es aquí en donde el personaje queda flojo, pues aunque la joven actriz trata de encontrar los mecanismos precisos para enfrentar los diferentes estados de ánimo, no lo logra y vemos un personaje todo el tiempo demasiado infantil, con poca personalidad de mujer joven que ha formado un hogar. Su trabajo no nos resulta consistente en ningún momento, sonando falso y poco creíble. Sobre que cuerda se construyó el mismo? Otro problema que lastró su trabajo en la función que presenciamos fue el tropiezo recurrente con el texto...nervios? Quizás! A pesar de estas situaciones, su trabajo fue disfrutable, aunque considero que no era la actriz adecuada para el personaje.

Otro joven actor en este proyecto es Héctor Medina, el cual asume la responsabilidad de ser el artista atormentado por un amor perdido, que acude a la consulta del doctor en busca de ayuda ante su presente crisis existencial (algo que no queda claro en el texto es como llega a la consulta de este galeno que a todas luces trata mayoritariamente a mujeres). Este actor nos entrega un trabajo orgánico de principio a fin, con un decir fluido y con excelente proyección de voz. Su joven artista enamorado es convincente, proyecta cierta ingenuidad que al unísono va cargada también de certeza en lo que cree, ofreciéndonos un personaje entero y que es muy bien muy bien recibido. Sin duda uno de los mejores trabajos de la puesta.

...y por fin llegamos a Reina Ivis Canosa, actriz de larga trayectoria en la tablas, la cual da vida al personaje de la Sra. Daldry, quien es la encargada de mostrar los resultados del misterioso “tratamiento experimental” del obsesionado galeno. La actriz asume su trabajo con gran seguridad, excelente dicción, gestualidad elocuente y adecuada, sobre todo jugando con un tema que en otras manos hubiera podido resultar soez, pero que en su concepción la actriz nos entrega con la gracia exacta. Su personalidad en la escena es todo el tiempo abrumadora, llegando incluso en las escenas que se realizan al unísono, a acaparar la atención en detrimento de la otra escena. Sin duda alguna que estamos frente a una excelente actriz con un arsenal técnico impresionante que la hacen merecedora de nuestro aplauso.

No podemos terminar sin hacer un aparte muy especial para hablar de la producción de esta puesta a cargo de ARCA Images y felicitar a Alexa Kuve, su presidenta, por el majestuoso trabajo realizado. Pocas veces los escenarios de Miami, pueden presumir de una escenografía y vestuarios de tan alta calidad, lo que convierte a esta obra en un espectáculo “redondo”, en un trabajo en donde se encuentran todos los componentes del Gran Teatro, al nivel de las mejores agrupaciones teatrales del mundo. Claro, que esto es posible gracias al gran gusto de dos talentosos artistas que se han destacado en esta ciudad por sus diversos trabajos para las tablas: Pedro Balmaseda y Jorge Noa, dos artífices en la creación de ambientes y vestuarios, para ellos nuestras felicitaciones.....pero, muchas veces hay un pero, a pesar de lo anteriormente expresado, nos parece que debido a que el espacio escénico se encuentra muy cerca del público, la escenografía se traga en algo el movimiento de los actores. Son detalles que hay que cuidar en el escenario.

Finalmente, deseo felicitar a todos los involucrados en esta representación de “El Cuarto de al Lado o una historia sobre el vibrador” y en especial a su director Larry Villanueva, por entregarnos esta obra de gran comedia de salón, que mantiene el encanto de una época en el trabajo actoral, cuidando los detalles de la misma para ofrecer un producto artístico de alta calidad, como merece la escena de una ciudad que lucha desesperadamente por elevar el nivel de su teatro al de otros centros mundiales del mismo.


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