Tuesday, September 5, 2017

Las cuatro existencias de Sánchez Noya (por Ramón Fernández-Larrea)

Nota del blog: El pasado viernes 1 de septiembre, se presentó el libro  Cuatro Existencias, de Jorge L Sánchez Noya en el Miami Hispanic Cultural Arts Center. Agradezco a Ramón Fernández-Larrea, que comparta con los lectores del blog el texto del prólogo que escribió para este volumen.


Siempre sospeché que Jorge Luis Sánchez Noya vivía más de una existencia. Existencias paralelas que Cabrera Infante designo “para leerlas”. Y no solamente por llevar al extremo la observación de Descartes que nos confundió a todos para siempre con su célebre “Pienso, luego existo”.

Si pensar es existir, entonces Jorge Luis Sánchez Noya no solamente existe en nuestro pensamiento, sino que existe muchas veces, tantas como piensa.

Y como pensar con humor es más difícil que el simple acto de pensar, sospecho que piensa doble en cada pensamiento, que no es lo mismo que pensar con doblez. Y no hay ninguna doblez en estas cuatro piezas que nos regala como existencias suyas –para que sean nuestras- porque con ellas nos asegura que, además de pensar y de tener sentido del humor, es un hombre precavido, doblemente precavido, porque Dios es Dios y Dios por dos son cuatro.

Pero en estos entremeses nada gastronómicos, hay un derroche de humor y ternura, de filosofía y absurdo, o de absurda ternura filosófica donde los protagonistas se encuentran y se desencuentran intentando encontrarnos a nosotros mientras razonan a partir de sus existencias. O de la manera en que existen brevemente para nosotros sobre las tablas de la realidad que son aquí las tablas de un teatro.

Círculos virtuosos en un juego de palabras que nos aleja de los círculos viciosos, y que es también un juego de actores que hacen coincidir lo inconcebible: un náufrago con una aeromoza, un ente voluntariamente aéreo con uno involuntariamente marítimo, que sopesan el acto de vivir o morir, y el valor de los sueños que también son la vida, pero que, como la vida, sueños son.

En El tejedor y la abadesa se habla del destino, de Dios y de la vida en un intenso juego de conceptos que pende “sobre un hilo”. Un hilo tejido que pudiera ser el hilo de la conversación o el hilo de la vida. Un hilo de Ariadna hacia el interior de nosotros mismos. Un hilo que entrelaza las apariencias, y donde se desnudan la falsedad y la hipocresía

Pequeña serenata neptuna, que al autor ha descrito como “pieza breve para matar el tiempo”, posiblemente el entremés más pegado al absurdo, resulta ser tal vez el más lógico, porque habla sobre todo de la utilidad de la memoria, de los afectos de la memoria o de esa memoria que se afecta sin afectos, y que se llama soledad.

Y en Deseo sin ley, un suicida casi profesional habla con una novia abandonada donde el autor juega con la dependencia emocional y de algo que parece amor pero que es, muy en el fondo, una especia de Síndrome de Estocolmo ligeramente ligado al complejo edípico. Una danza burlesca entre la utilidad de sentirse realizado y la lisura vivencial. Un encuentro feroz entre el amor y la muerte.

En estas existencias, que son diálogos y también cavilaciones, o cavilaciones dialogadas, hay humor pensante y punzante, y también un humor para pensar. Los protagonistas son seres siempre sentados, siempre razonando sobre la vida, dándole vueltas a las palabras, iluminando las explicaciones que nunca nos hemos planteado y las conclusiones que a menudo evitamos.

Y si la puntualidad es un bien adquirido, como le dice, en un banco de un parque con mar de fondo, el náufrago que colecciona miradas a una aeromoza, entonces amigo lector, te invito a leer puntualmente estos divertimentos que son una ínfima parte de las cuatro existencias de Jorge Luis Sánchez Noya, para que existas cavilando, porque pensar y reír nos mantiene vivos.


Ramón Fernández-Larrea
En mayo del 2016 en Miami Beach

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