Thursday, June 22, 2017

Camagüey y el fracaso de las Cooperativas no Agropecuarias (por Roberto Peláez)


En Camagüey como en el resto de Cuba, el experimento de las Cooperativas no Agropecuarias (CNA) ha fracasado, sin que se haya publicado en los medios oficiales las causas.

El martes 11 de diciembre de 2012 se publicó en la Gaceta Oficial de la República de Cuba un paquete legislativo creando las CNA. dentro del proceso de actualización del modelo económico y social cubano como respuesta a la necesidad de descentralizar la actividad empresarial ineficiente fundamentalmente de los servicios y para potenciar el sector no estatal de la economía como vía para asimilar la mano de obra excedente resultante del proceso de perfeccionamiento de la empresa estatal socialista.

El fundamento teórico ideológico de las CNA estuvo dado directamente por los Lineamientos Económicos y Sociales del Partido y la Revolución, 25, 26, 27, 28 y 29 e indirectamente por los lineamientos 01, 02, 03, 04 y 311. Especialmente la dirección del país dio luz verde al proceso de creación de las CNA en correspondencia al lineamiento 03, que dice ¨En las formas de gestión no estatales no se permitirá la concentración de la propiedad en personas jurídicas o naturales.¨ Esta es la clave del proceso impedir, a toda costa el enriquecimiento y consecuente empoderamiento de los nuevos actores de la economía cubana en transformación.

La creación de las CNA fue en general bien acogida por la población cubana y era un símbolo de los nuevos tiempos aperturistas que corrían con el General-Presidente en el poder. Recordemos que aunque en el Código Civil vigente, Ley 59 de 16 de julio de 1987 se reconocen a las cooperativas como una forma de propiedad colectiva que contribuye al desarrollo de la economía nacional, de hecho desde el triunfo de la Revolución solo se autorizaba la creación de cooperativas en la esfera agropecuaria a pesar de la rica historia cooperativista con que contaba Cuba antes de 1959 especialmente en el sector del transporte.

Sin duda las creación de las CNA fue una pequeña apertura en una economía planificada blindada, surgió la posibilidad de crear cooperativas de segundo grado o sea la conjugación de varias cooperativas en una sin perder la personalidad jurídica original, permitiendo así nuevos actores económicos de peso capaces de rivalizar con la empresa estatal. Aunque teóricamente según el Decreto-Ley 305 del 15 de noviembre de 2012 los principios de las CNA, recogidos en el artículo 4, voluntariedad, cooperación y ayuda mutua, decisión colectiva e igualdad de derechos de los socios, autonomía y sustentabilidad económica, disciplina cooperativista, responsabilidad social, contribución al desarrollo planificado de la economía y al bienestar de sus socios y familiares y colaboración y cooperación entre cooperativas y con otras entidades se avenían con los principios cooperativos de la Alianza Cooperativa Internacional de 1995 derivados de los pioneros de Rochdale, que son la adhesión voluntaria y abierta, gestión democrática por parte de los asociados, participación económica de los asociados, autonomía e independencia, educación, formación e información, cooperación entre cooperativas, preocupación por la comunidad e igualdad. En la realidad las cooperativas nada tuvieron de libres y mucho menos de democráticas. Así de las 498 CNA creadas durante los dos primeros años y medio de la experiencia, el 77% fueron creadas por encargo estatal pero el 23% restante que supuestamente fue creada por iniciativa de los socios, en realidad consiguió el aval del órgano de relaciones estatal demostrando que fueron convenientes y de interés gubernamental, incluso fueron aprobadas todas por el Comité Ejecutivo del Consejo de Gobierno. La creación de una CNA, por ejemplo en la cafetería de la esquina, tiene que ser aprobada por el máximo órgano ejecutivo cubano. En cuanto a las Cooperativas de Segundo Grado nunca se aprobó ninguna.

Aunque en Cuba todavía funcionan 397 CNA, según las cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI). El proceso de creación de las mismas está suspendido hasta promulgar una nueva ley de cooperativas, al menos eso responden las autoridades locales a las solicitudes de iniciación. En el año 2013 se autorizaron 198, en el 2014 fueron 147 y 22 en el 2015, no contando con datos del 2016. Todo ello a pesar de que la prensa oficial informó que 12 988 entidades de la gastronomía y los servicios pasarían a esta modalidad de las CNA en el pasado 2016. Lo cual no se cumplió y en cambio conocimos que calladamente se entregaron muchas unidades estatales a personas naturales en la modalidad de arrendamiento de locales, poniendo así punto final al proceso de las CNA. Añadiendo que la mayoría de las CNA existente ya no funcionan como cooperativas sino como pantallas de emergentes inversionistas locales en un proceso de infiltración solapado.

En Camagüey la experiencia fue mínima con la creación de 7 CNA, dos de la construcción, dos de reciclaje de materias primas, una ornitológica y dos de servicios gastronómicos que fueron las más conocidas, El Pollito y La Ragazza. Se mantienen 6 en funcionamiento pero ya algunas de ellas no son en realidad verdaderas cooperativas sino tapadera de negocios particulares fungiendo realmente los cooperativistas como asalariados de un propietario del negocio. Según la última información de la ONEI, funcionaban 221 CNA en La Habana, 68 en Artemisa, 20 en Matanzas, 14 en Mayabeque y 12 en Pinar del Río lo que corrobora nuestro criterio de la marginalidad de Camagüey en esta malograda experiencia.

En cuanto a las causas del fracaso además de la consabida inexistencia de un mercado mayorista en Cuba y la imposibilidad de importar o comprar libremente los insumos, creo que la raíz está en la ineficiencia global de la economía estatal socialista, en su carácter planificado que corta toda iniciativa de sus actores y en la coexistencia de una doble moneda, el peso moneda nacional (CUP) y el peso libremente convertible (CUC) con sus distorsionadas tasas de cambio que llevan por ejemplo al absurdo que los taxistas en arrendamiento ganen más vendiendo en el mercado negro el combustible asignado por el estado, que transportando pasajeros. A veces incluso la duplicidad de moneda se convierte en triplicidad de moneda porque los CUC no tienen respaldo en divisas internacionales convertibles y sólo aquellos CUC certificados y aprobados por el estado son los que pueden canjearse para importaciones del exterior.

Dentro del balance positivo que nos dejó el proceso de las CNA deseo señalar la inédita Resolución 570/2012 sobre el proceso de licitación pública de los bienes estatales para su gestión por las CNA. En la economía corrupta y de plaza sitiada que tenemos en Cuba, esta Resolución fue como una visión de un futuro esperanzador en medio de la tempestad. Pasarán algunos años y tendremos verdaderas y libres cooperativas que podrán cumplir su rol de responsabilidad social como alternativas viables a las apetencias del gran capital internacional.

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