Sunday, May 3, 2015

La muerte de un boxeador cubano cambió la manera de transmitir por televisión este deporte


Como cantó el autor y músico peruano Nicomedes Santa Cruz en su Muerte en el Ring: "¿Qué hemos de hacer nosotros los negros/ que no sabemos ni leer?/ Fregar escupideras en los grandes hoteles/ encerar y barrer/ manejar ascensores…" y hacia el final: "Me está llevando hacia una esquina,/ si caigo aquí me cuentan diez./ ¡Virgen del Cobre estoy perdido!/ No puedo ver/ No... pue.. do... ver..."

El protagonista del poema es el cubano Benny Kid Paret, quien murió en 1962, diez días después de su combate con Emile Griffith, que fue televisado en casi todo el territorio de Estados Unidos.

Griffith, que había sido insultado por Paret (algo frecuente en boxeo, porque "es buena publicidad"), acorraló al cubano en un rincón y le asestó una serie de 29 golpes consecutivos, 18 de ellos en un lapso de seis segundos. Paret quedó groggy entre las cuerdas, recibiendo castigo hasta que el árbitro detuvo la pelea. Pero ya era tarde y Paret cayó en un coma.

La brutalidad de ese combate, su trágico desenlace y otro caso semejante un año después, la muerte de Davey Moore por heridas recibidas durante su combate con Sugar Ramos, provocaron la introducción de restricciones a la televisación directa de combates de boxeo en varios Estados. (Leer texto completo en BBC Mundo)

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