Monday, February 4, 2013

La Patria es una Naranja (por Félix Luis Viera)

Nota del blog: Cada lunes, en Gaspar, El Lugareño, Félix Luis Viera publica un poema de su libro "La Patria es una Naranja" (Ediciones Iduna, Miami, EE UU, 2010, Ediciones Il Flogio, Italia, 2011). Cada texto está acompañado de su traducción al italiano realizada por Gordiano Lupi.

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15


Mi hijo una vez se uniformó con el uniforme de la patria
(es decir, con el uniforme de los soldados de la patria del Tirano)
y estuvo dispuesto a darlo todo por ella haciendo estallar la pólvora hasta la muerte
Los generales también estaban dispuestos a morir por la patria, pero
rara vez un general muere por la patria:
son los soldados los fieles clientes de la muerte.
Mi hijo se dio cuenta de que nunca había tenido una pecera,
mientras los generales se arremansaban en ellas
luego de examinar los complicados planos
de la defensa de la patria.
(He visto allí a tantos generales
engordar 100 kilogramos de peso lamiendo
las tetas de la patria.)
Mi hijo comprendió que el uniforme de la patria que vestía
no era el uniforme de la Patria, sino
el uniforme de la patria particular del Tirano,
comprendió
que sólo le sobraban las promesas, los himnos de guerra,
las diatribas del Tirano en sus tribunas,
la escasez del pan y de la sílaba libérrima, la abundancia
del llanto,
y así
renunció al uniforme de la patria
del Tirano
y se dedicó a construir la patria en las bancas del parque
en la primera calle por donde hubo de correr
en el recuerdo del primer amor y del penúltimo
en resarcir
a los amigos de la infancia que había olvidado en la ruta
hacia la guerra inminente, ficticia, inacabable, dictada por el Tirano.
Mas
el Tirano
y sus generales
aún siguen bramando que la patria está por encima del amor a cualquier banca,
parque,
amigo,
padre,
madre,
mujer,
hijo,
pero nunca por encima del amor hacia ellos,
porque ellos, simplemente, dicen, son la patria.


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15
Mio figlio una volta indossò l’uniforme della patria
(vale a dire, l’uniforme dei soldati della patria del Tiranno)
e fu disposto a dare tutto facendo esplodere la polvere da sparo
fino alla morte.
Pure i generali erano disposti a morire per la patria, ma
raramente un generale muore per la patria:
sono i soldati, i fedeli clienti della morte.
Mio figlio si rese conto di non aver mai posseduto un acquario,
mentre i generali li usavano per tranquillizzarsi
dopo aver esaminato i complicati piani
per la difesa della patria.
(Ho visto tanti generali
aumentare 100 chilogrammi di peso leccando
i seni della patria.)
Mio figlio comprese che l’uniforme della patria che vestiva
non era l’uniforme della Patria, ma
l’uniforme della patria privata del Tiranno,
comprese
che restavano solo le promesse, gli inni di guerra,
le diatribe del Tiranno nelle sue tribune,
la scarsità del pane e della parola libera, l’abbondanza
del pianto,
e così
rinunciò all’uniforme della patria
del Tiranno
e si dedicò a costruire la patria nelle panchine del parco
nella prima strada dove si mise a correre
nel ricordo del primo amore e del penultimo
nel risarcire
gli amici dell’infanzia che aveva dimenticato nel percorso
verso la guerra imminente, fittizia, interminabile, dettata dal
[Tiranno.
Per quanto
il Tiranno
e i suoi generali
continuano a sostenere che la patria va oltre l’amore per
[qualsiasi panchina,
parco,
amico,
padre,
madre,
moglie,
figlio,
ma mai oltre l’amore per loro,
perché loro, semplicemente, dicono di essere la patria.

(Traducción de Gordiano Lupi)

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Félix Luis Viera (Santa Clara, Cuba, 1945). Poeta, cuentista y novelista. Ha publicado los poemarios: Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la Uneac*, 1976, Ediciones Unión, Cuba), Prefiero los que cantan (1988, Ediciones Unión, Cuba), Cada día muero 24 horas (1990, Editorial Letras Cubanas), Y me han dolido los cuchillos (1991, Editorial Capiro, Cuba), Poemas de amor y de olvido (1994, Editorial Capiro, Cuba) y La patria es una naranja (Ediciones Iduna, Miami, EE UU, 2010, Ediciones Il Flogio, Italia, 2011); los libros de cuento: Las llamas en el cielo (1983, Ediciones Unión, Cuba), En el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983. Editorial Letras Cubanas. Reedición 1986) y Precio del amor (1990, Editorial Letras Cubanas); las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de Novela de la UNEAC 1987 y Premio de la Crítica 1988. Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista, pero te quiero (1995, Ediciones Unión, Cuba), Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2002, Editorial L´ Ancora del Mediterraneo, Italia, 2005), la noveleta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana, 1997. Reediciones 2003 y 2005) y El corazón del Rey (2010, Editorial Lagares, México). Su libro de cuentos Las llamas en el cielo es considerado un clásico de la literatura de su país. Sus creaciones han sido traducidas a diversos idiomas y forman parte de antologías publicadas en Cuba y en el extranjero. En su país natal recibió varias distinciones por su labor en favor de la cultura. Fue director de la revista Signos, de proyección internacional y dedicada a las tradiciones de la cultura. En México, donde reside desde 1995, ha colaborado en distintos periódicos con artículos de crítica literaria, de contenido cultural en general y de opinión social y política. Asimismo, ha impartido talleres literarios y conferencias, y se ha desempeñado como asesor de variadas publicaciones.

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