Saturday, November 10, 2012

(Santiago de Cuba) P. Valentín Sanz: "y eso que Alguien dijo "que no se iba hasta que no tuviéramos todos luz"... Y ya se fue"

 por P. Valentín Sanz
Iglesia de San Francisco
Santiago de Cuba
Noviembre 8, 2012

Seguimos sin luz (dicen que ya está el 60 % arreglado, aunque habría que ver desde una altura a Santiago para comprobar que el número es demasiado optimista: y eso que Alguien dijo "que no se iba hasta que no tuviéramos todos luz"... Y ya se fue), tampoco tengo teléfono, ni puertas, ni muro del patio, ni cocinera (han estado "resolviendo" voluntarias "de facto". También "pegué la gorra" ayer en el Seminario, adonde fui a buscar agua potable). Y estoy -lo más grave- al quedarme también sin agua (desde hace dos días después de Sandy no ha llegado más, ni siquiera aquella "enriquecida con lodo" que entró entonces).

La lluvia torrencial del domingo terminó de dañar lo que Sandy no había estropeado. A esa hora, aunque habíamos tapado algunas cosas con nylons, me puse a ver con un paraguas (¡dentro de la casa!) lo que se mojaba -era casi todo- y de pronto sentí un estruendo: era una chapa de cartón que había caído completa en el cuarto del P. Arturo (él está en San Luis con su familia desde hace 4 meses, con un tratamiento de la vista). Minutos antes había estado allí. Eso me hizo volver a mi habitación y ponerme un casco de moto para volver a salir a revisar. En eso cayó otro pedazo de cielorraso con yeso de otra habitación. Las habitaciones -sin techo- quedaron todas inundadas, con el riesgo de filtrar por el piso hacia abajo (como pasó el día del ciclón) y bajé corriendo a poner un nylon encima del cemento que nos habían traído el día anterior, para que no se mojara. Lo demás... era imposible hacer algo para evitarlo. Pero, como dice un amigo mío "Dios aprieta... pero no suelta". Él lo dice en un sentido negativo, pero prefiero interpretarlo en el positivo...

Un Amanecer de esperanza: Ayer por la mañana, como a las 7am, solo aún, me disponía a rezar los Laudes en mi desvencijado patio, al pie de la Milagrosa de mármol -milagrosamente, valga la redundancia, incólume en medio de los árboles derribados- y en compañía de Bonn, mi perro pastor alemán (¿No suena el nombre?), cuando tocaron a la puerta de hierro del fondo: era la Divina Providencia montada en un Toyota con chapa de Guantánamo, venían los padres Valentino, Mateo (italianos) y el Diácono Carreño, cual tres nuevos Reyes Magos, del Extremo Oriente, de Baracoa. Traían un cargamento de cosas de aseo, ropa, comida, etc (incluidos los "peters" de chocolate de Baracoa: ¡Oh Feliz Sandy!). además de colectas de las comunidades de la ciudad y del campo. Además de una generosísima ayuda "a título personal" (léase padres bergamascos). También -y es lo que más me emocionó- un montón de cartas de la gente sencilla de la Ciudad Primada y sus alrededores, de conocidos y desconocidos... Como una señora del Jamal, que me recordaba y agradecía que yo bauticé a sus hijos... ¡Gloria a Dios! En fin, que lo "sembrado entre lágrimas se recoge entre cantares", como dice el Salmo 125.

Aprovecho también para responder a tantos mensajes que he recibido, de personas a quienes he escrito directamente y otras que han recibido mis correos remitidos por amigos y han respondido también con mensajes de consuelo y aliento, con promesas de oraciones y ayuda. Que el Señor los bendiga a todos.

Se me está acabando la batería del laptop... Luego iré a cargarlo y conectarme para enviar y recibir mensajes.

Gracias a Dios, la "carga de la fe" no se agota ni la "conexión" con el Señor y los hermanos en la oración tampoco...

Paz y bien. Un abrazo,

P. Valentín

Nota: Lamentablemente, aunque tengo muchas fotos, me es imposible, al menos por el momento enviarlas a los que me han pedido. Trataré de hacerlo cuando ya tenga luz y teléfono, desde casa.

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