Wednesday, June 6, 2012

Entre los muros vaticanos (Entrevista al decano del Colegio cardenalicio)

El Vaticano es un pequeño mundo muy variado, en las diferentes oficinas tanto de la Curia romana como de la Gobernación. ¿Qué decir al respecto?

Como ya se sabe, la Curia es el conjunto de los dicasterios y organismos que colaboran con el Romano Pontífice en el servicio a la Iglesia universal. La Gobernación, en cambio, se encarga del gobierno del Estado de la Ciudad del Vaticano. Dada la naturaleza de la Curia, su personal es sobre todo eclesiástico, mientras que el de la Gobernación es en su mayoría laico. Son hombres y mujeres de las nacionalidades más diversas, que conocen bien la importancia de su trabajo para el Sucesor de Pedro, Pastor de la Iglesia universal. Según las últimas estadísticas, 2.843 personas prestan su servicio en la Curia, y 2.001 en la Gobernación. Por experiencia personal puedo asegurar que en general se esfuerzan por formar una verdadera comunidad de trabajo, al servicio del Papa. Obviamente, en una comunidad tan numerosa, alguno puede también faltar a sus deberes. ¡Impecables son sólo los ángeles y los santos del Paraíso!

Algún órgano de prensa también ha hablado de la existencia de divisiones entre los cardenales de Curia.

A decir verdad, esta afirmación me ha sorprendido. En realidad no debería haberme sorprendido. Nuestro antiguo profesor de filosofía, durante los estudios de bachillerato en el seminario de Asti, nos decía: «¡No os maravilléis de nada; maravillaos sólo cuando veáis que el Po ya no tiene riberas!». Y, sin embargo, la insinuación de varias maniobras me ha sorprendido, porque diversidad de opinión no significa división. ¡Cuántas veces he votado en reuniones de cardenales, sin haberme sorprendido nunca de que uno votara a favor y otro en contra. Éramos amigos y seguíamos siendo amigos. Al final, a la luz de los diversos votos, el Santo Padre así podía decidir libremente, con todos los elementos de juicio que se le ofrecían. Esto ocurre también en los consistorios, a los cuales se invita a todos los purpurados del mundo. Como es sabido, hoy los cardenales son 209. Y lo mismo ocurre en las reuniones de los jefes de los dicasterios de Curia o, en cualquier modo, residentes en Roma: aquí somos 75 en total. Por tanto, es muy comprensible que entre personalidades distintas, diferentes por nacionalidad, por cultura, por sensibilidad social, existan juicios diversos sobre varios métodos de trabajo. ¿Quién no recuerda que ya al inicio de la Iglesia había controversias? Por ejemplo, entre Pablo y Bernabé en el anuncio del Evangelio. «Se produjo una gran tensión, hasta el punto de que se separaron el uno del otro» se lee en los Hechos de los Apóstoles (15, 39). Y Bernabé fue a Chipre, mientras Pablo se dirigió a Siria. Durante los siglos han surgido en la Iglesia las órdenes religiosas más distintas. Entre sus métodos apostólicos aparecen a veces contraposiciones, pero después todo se recompone en la unidad fundamental del mismo espíritu de servicio a la Iglesia de Cristo.(ver entrevista completa la Card. Angelo Sodano en L Ossevatore Romano)

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