Thursday, October 28, 2010

Prólogo del libro "Teatro Cubano de Miami" (por Luis de la Paz)

 
A propósito de una selección
prólogo del libro Teatro Cubano de Miami


por Luis de la Paz

(publicado en el blog Gaspar, El Lugareño,
por cortesía de la Editorial Silueta y de Luis de la Paz)


Sin lugar a duda el teatro está concebido para ser visto. Esta realidad hace que muchos dramaturgos envíen sus obras a grupos o a instituciones especializadas para motivar el interés de los directores y conseguir, con buena suerte, que sean llevadas a escena. De lograrlo, colocarían las piezas en el lugar para el cual han sido creadas: el escenario. Con Teatro cubano de Miami, se intenta dar a conocer el trabajo de algunos de los dramaturgos de origen cubano que residen en la capital del exilio. Además, la selección se propone también servir de enlace entre los autores y quienes pudieran estar interesados en montar sus obras.

Desafortunadamente los dramaturgos confrontan serias dificultades para estrenar y mucho más para publicar. En el contexto particular del teatro cubano escrito por exiliados, la situación es aún más precaria, además de compleja. Entre los cubanos que residen fuera de la isla, hay una cantidad significativa de piezas que no se han estrenado y muchísimas otras están sin publicar. No son muchos los autores que le han ganado la batalla a las gavetas.

Las dificultades que confrontan los dramaturgos cubanos se multiplican. No hay publicaciones dirigidas al género, ni siquiera especializadas. Los mejores y más titánicos esfuerzos los ha realizado Matías Montes Huidobro con varios libros de ensayo, en particular la serie Cuba detrás del telón, de la que ya ha dado a conocer cuatro volúmenes. Con Teatro cubano de Miami, se hace un esfuerzo más para suplir esa falta de obras de teatro publicadas en formato de libro. Destaco lo de “en formato de libro”, porque desde hace años he concebido este proyecto. En la revista electrónica El Ateje (http://www.elateje.com/) publiqué, entre el 2001 y el 2008, 23 obras de teatro de cubanos exiliados.

Como ocurre con cualquier selección, los autores incluidos en Teatro cubano de Miami, no constituyen un problema. El dilema está en los que no forman parte del libro. ¿Por qué éstos y no otros? Ésa siempre es una pregunta de difícil respuesta. Estoy convencido de que los siete escritores seleccionados tienen la calidad requerida y una trayectoria indiscutible como autores, autores-actores y autores-actores-directores, lo que a mi juicio, los hace merecedores de integrar el volumen. Los que no están, no es porque no los considere representativos del teatro cubano de Miami, sino porque como editor disponía de un espacio limitado y tenía que ceñirme a un criterio concreto para organizar el libro.

Me propuse con Teatro cubano de Miami abarcar varias generaciones de dramaturgos cubanos. Primero Julio Matas y Matías Montes Huidobro, nacidos ambos en 1931. Los dos figuran entre lo mejor de la vieja guardia del teatro cubano. Matas nos entrega Los parientes lejanos, una pieza ambientada en Miami, de temática cubana y local. Montes Huidobro, Tirando las cartas, una obra de vanguardia, moderna y ambiciosa. Escrita en el 2009, ésta es su más reciente pieza y el único texto totalmente inédito que integra el libro. Montes Huidobro también juega con el tema del exilio, desde la perspectiva de una pareja de actores que ha tenido que sortear muchas vicisitudes para lograr sus metas.

Les siguen José Abreu Felippe y Daniel Fernández, los dos habaneros y nacidos en 1947, lo que sitúa su formación cultural entre finales de la República y principio de la Revolución, y cercanos a la llamada generación del Mariel. Las propuestas de José Abreu Felippe y Daniel Fernández están ambientadas en Miami y sus alrededores. Abreu Felippe con Rehenes, aborda el drama del exilio, a través de las relaciones interraciales, la impotencia de los padres ante el comportamiento de sus hijos y una sociedad mercantilista y brutal. Una obra donde no hay tregua ante nada ni nadie. La obra Fuerte como la muerte, Fernández la “desempolvó” a pedido del Instituto Cultural René Ariza (ICRA), para una lectura dramatiza el 19 de febrero del 2009 en Teatro en Miami Studio, con las actuaciones de Ángel Lucena y Humberto Rossenfeld, bajo la dirección del propio Daniel Fernández. Los protagonistas son dos amigos que viven juntos como roommates y padecen el SIDA. La posibilidad de una muerte próxima los acerca y les hace recapitular sus años de amistad, pero también los impulsa a confrontar sus distintas visiones de la vida y sus aspectos fundamentales: el amor, la familia, Dios, y por supuesto, la muerte. Dos piezas contundentes, que le imprimen a Teatro cubano de Miami intensa solidez.

Ernesto García e Yvonne López Arenal, están en torno a lo que algunos llaman la generación de los 90, formados bajo la sombrilla del Instituto Superior de Arte (ISA) en Cuba, en pleno castrismo y con la premisa oficial de “dentro de la Revolución todo contra la Revolución nada”. Las obras seleccionadas tienen presupuestos quizás más universales e intelectuales. El reloj dodecafónico de Ernesto García, se estrenó en Teatro en Miami Studio en mayo del 2008, bajo la dirección de su autor. Es un drama intenso, en el que García penetra en los profundos y sombríos sentimientos humanos. En esta pieza el peso lo lleva la relación filial, el envejecimiento y la muerte. Yvonne López Arenal recurre en La noche de Eva a dos figuras femeninas: Simonne de Beauvoir y Eva Fréjaville, para presentar un juego intelectual, fuera del tiempo y el espacio, entre estas dos mujeres y sus relaciones con algunas figuras clave de su época. La obra tuvo su estreno mundial en Nueva York, en el marco del Primer Festival de Teatro Cubano en Un Acto.

Para el cierre del volumen recurrí a la dramaturgia de Julie de Grandy. Esta escritora salió de la isla con seis años de edad, estableciéndose en Miami después de una breve estancia en México. En los intersticios de su teatro, se aprecia la dualidad cultural en la que creció. El manejo de los personajes y las situaciones que plantea, dan indicios de esa duplicidad cultural. Su obra Triángulos obtusos, otra de las piezas que salieron a la luz gracias a las lecturas dramatizadas del ICRA, presenta la relación entre dos mujeres que han sido supuestamente secuestradas. La pieza llena de intrigas y momentos de tensión, es un sólido ejemplo del teatro escrito por los llamados cubano-americanos.

El fin, son siete obras que podrían ofrecer en su conjunto, una visión del trabajo de una parte significativa de los dramaturgos cubanos de Miami. Siete sólidas piezas que quedan para despertar el interés de quienes las puedan llevar a escena; y la de los lectores, porque el teatro también se lee.


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Nota mía: El libro Teatro Cubano de Miami, se presentó en la noche de este miércoles 27 de octubre, dentro del progrma de TEMFest 2010 en la sede de Teatro Miami Studio. (ver programa completo del festival)

1 comment:

Anonymous said...

Invitacion a asistir a los Premios Ariza, los esperamos a todos.
http://icrariza.blogspot.com/2010/10/cuban-heritage-collection-y-el.html

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