Wednesday, December 16, 2009

Expo-Venta: Arte Normado para el consumo de la población (II)

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La cosa (del Arte) estuvo buena (hoy)
Texto escrito el 13 de diciembre de 2009


por Víctor Fowler
(Texto y fotos enviados, desde Cuba,
para compartir con los lectores del blog Gaspar, El Lugareño)


Hace unas horas terminó de cumplirse la promesa que nos habían hecho, exactamente el miércoles 9 de diciembre, los curadores y artistas plásticos Sandra Ceballos, Samuel Riera y el bodeguero Paquito (de la unidad que, al efecto, corresponde a Samuel). Perdónese la puntillosidad, más en estas cosas la precisión es imprescindible, aunque no sé si afirmar que para el arte o para la Empresa Municipal de Comerció y Gastronomía, dependencia que se encarga de organizar, distribuir y controlar las bodegas. La promesa, tal y como aparecía en la invitación enviada por correo electrónico, fue la de vender "arte contemporáneo cubano a precio de bodega y como producto normado, para el consumo de la población, en moneda nacional, por gramos, libras o al por mayor".

Con la presencia de un animado grupo de artistas, la mayor parte de ellos jóvenes, y de vecinos de la cuadra donde Samuel Riera vive, se realizó esta acción insólita que fue "vender arte" según parámetros del más angustioso y cotidiano consumo en la Cuba contemporánea: el de los alimentos diarios. Para un país donde hace casi medio siglo la población recibe su canasta básica gracias a la cartilla de racionamiento para cada habitante, "la bodega" es poco menos que el centro de la vida, el lugar al cual no se puede faltar, para el cual siempre se desea que haya mejores tiempos. Si de agregar conexiones simbólicas se tratara, junto con transformaciones económicas hechas públicas, más de una vez ha corrido el rumor sobre la completa eliminación de "la libreta" (nuestra variedad de cartilla de racionamiento) y no han sido pocas las quejas y protestas por quienes consideran que tal cosa dejaría a gran parte de la población en condiciones de supervivencia aún más duras.

Si regresamos a la invitación, el enunciado mismo nos coloca, gracias a un delicado juego de alusiones, frente a no pocas tensiones de la vida nacional: lo normado, la presencia de un precio de bodega, la transacción que se propone será hecha en moneda nacional, la figura retórica del pueblo como trasfondo de las acciones y la presunta abundancia de los productos. Todas ellas nos remiten a un contenido no dicho donde la alegría del acto tiene como referente la carencia, el ansia de moneda extranjera (con el consiguiente enfrentamiento dialéctico entre lo nacional y lo extranjero), así como a una manera implícita del arte proponernos otra estructura de la vida.

Donde el ordenamiento impide la satisfacción del deseo, el arte se propone como la intervención que llenaría los sueños; es ese el sentido de que, en lugar de sustituir en las estanterías los escasos productos que el ciudadano recibe en una bodega cubana, las obras se insertan entre bolsas de leche en polvo, sacos de frijol o arroz, paquetes de galleta o tubos de pasta dental. El objeto artístico y el objeto de consumo se hermanan.

Además de la alegría juguetona que rodeó la acción, el hecho de que las personas se aglomerasen en el mostrador para adquirir obras de arte (obras sin ninguna escala superior a los productos asignados según cartilla de racionamiento), conduce a una inteligente crítica del entorno. Dicho mejor, en una realidad insatisfactoria el arte interviene tanto para aguzar las herramientas del análisis como para salvar la ilusión. La bodega no es ya el lugar de recibir, como mazazos, constancias de la realidad, sino que resulta una puerta hacia la imaginación transformadora y mientras más consumamos estas piezas nuevas más capaces seremos de elaborar los mundos nuevos.

En el fondo se trata de una enloquecida, acriollada, bodega-Bahaus que recicla el objeto de vida cotidiana, lo somete a parodia, atraviesa eso que denominamos "arte" para insertarse y modificar el espacio doméstico de quienes adquirieron piezas. Pero, en un segundo y más complejo nivel, resulta un acto que interacciona con las estructuras y las interpela, que abre posibilidades al espectador-ciudadano y la comunidad, que dialoga con procesos como el de definir el arte o con la cuestión de su utilidad.

Una vez más hay que agradecer a Sandra Ceballos, sin dudas la curadora más vital en el país, y a Samuel Riera poner al servicio de todos el secreto que poseen: el de entregar arte dos veces, como alegría y como conocimiento.

parte II (daños colaterales)

- la intervención, su facticidad misma, interacciona. Los vecinos próximos escuchaban música de la orquesta salsera del momento y ello se sumó a lo que sucedía, completándolo. ¿Quiénes eran ese grupo de "extraños" (al barrio) llenando la bodega? La música puso sabrosura y borró distancias: envolvió, normalizó.

- los vecinos seleccionan aquella obra que más se aviene a intereses o motivaciones que, no pocas veces, desbordan los presupuestos o puntos de partida del artista. Al ver una de las fotografía, una vecina aseguró que la compraría, que no abandonaría el lugar sin llevarla a su casa y permaneció varias horas "haciendo cola"; otra, ante la fotografía de una cesta de huevos, quedó igualmente prendada, reclamó ser la primera e hizo lo mismo. ¡Justo lo que pudiera ocurrir en ocasión de ser distribuído a la población algún alimento especialmente preciado! Resulta que se repitió el proceso, a partir de una motivación religiosa que el autor no había contemplado o de ese gusto extraño por adquirir, en imagen, lo que en la realidad escasea.

- la cantidad de obras que se oferta durante la acción es relativamente escasa, de modo que hubo casos de piezas deseadas por varios asistentes a la vez. ¿Significa eso que el arte necesita de cierta escasez, que tiene límites su utopía? O, ¿cuál es la utopía del arte, se dirige a quiénes, a todos? ¿Se estandariza (y degrada) el arte en caso de que volviera suceder la intervención?

- ¿qué es, hoy, el arte?

- fue sorprendente la cantidad de niños que no sólo recorrieron, como espectadores, las piezas exhibidas, sino que las adquirían. Es de ellos esta bodega-Bahaus sobre-temporal.

- ¡qué se repita! (¿alguien sabe qué es el arte?).


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Nota: acompaño esta reseña con la invitación a la expo-venta (falta la foto).

LA FERIA DEL... CERRO!!! en la "BODEGA DE PAQUITO." (environment)

-ARTE A PRECIO DE BODEGA Y COMO PRODUCTO NORMADO

-ARTE PARA EL CONSUMO DE LA POBLACIÓN

-ARTE CONTEMPORÁNEO EN MONEDA NACIONAL

-VENTA POR GRAMOS, LIBRAS (no esterlinas) O AL PORMAYOR

COMPRE Y LLEVE SU REGALO, NO DESPERDICIE LA OPORTUNIDAD DE OBSEQUIAR UNA EXQUISITA OBRA DE ARTE en navidad, ADQUIRIDA EN:

"LA BODEGA DE PAQUITO", más conocida con el nombre de: "LOS ABUELOS"

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Información relacionada (en el blog):
Expo-Venta: Arte Normado para el consumo de la población

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