Saturday, July 18, 2009

Entrevista en Martí Noticias


por Armando de Armas/Martí Noticias


Joaquín Estrada-Montalván es graduado en Historia por la Universidad de Oriente, Santiago de Cuba. Ha cursado estudios de Historia y Cultura Latinoamericana en otros centros universitarios, dentro y fuera de Cuba. Fué Investigador en el Instituto Helen Kellogg de la Universidad de Notre Dame, en el estado norteamericano de Indiana. Fue Director de la Biblioteca Arquidiocesana de Camagüey, miembro fundador de la Unión Católica de Prensa en Cuba, Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional de Cultura de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, por varios años, Editor en Jefe de la Revista Enfoque de la Diócesis de Camagüey, Profesor de Historia Universal en el Seminario Diocesano San Agustín, Profesor de Arte Cubano y de Literatura de la Universidad de Camagüey.

Editó y compiló el libro Iglesia Católica y Nacionalidad Cubana (2 Tomos), Ediciones Universal Miami 2005.

Desde hace algo más de un año, tiene un espacio en la blogosfera cubana con su bitácora Gaspar, El Lugareño. Actualmente reside en Miami.

Armando de Armas entrevistó a Joaquín Estrada-Montalván para MartiNoticias.

MN. ¿Cómo definiría a Gaspar Betancourt Cisneros, El Lugareño, en los predios de la polémica, específicamente en cuanto a las sostenidas con José Antonio Saco y el Padre Félix Varela?

JE. Lo definiría como el de pensamiento mas pragmático, aunque paradójicamente su proyecto de un anexionismo concebido como un "periodo de tránsito" hacia la independencia era el menos viable entre la tres vías que representarían Saco: "reformismo" y Varela: "independentismo". De todas maneras en el momento, mediados del siglo XIX, en que se desarrolla la polémica, ninguna de las tres opciones tenía alguna posibilidad real de implementarse en el escenario isleño.

MN. ¿Por cuál de los tres patricios van sus apuestas?

JE. El P. Varela estaba convencido de que la solución era la independencia aunque reconocía que no había llegado el momento. El reformismo de Saco, era en sí reaccionario y no planteaba una solución real al problema de la formación de la nación cubana, o del estado cubano para ser más exacto.

El Lugareño, planteaba una especie de anexionismo transitorio a los Estados Unidos de América: "La anexión, Saco mío, no es un sentimiento, es un cálculo, es más, es la ley imperiosa de la necesidad, es el deber sagrado de la propia conservación (…) sería imperdonable que teniendo a la mano la tabla de salvación, el gobierno más libre, el pueblo más fuerte, el ejemplo de la conservación social, sin prejuicio del progreso, de la civilización y de la humanidad, respecto del infeliz africano, queramos permanecer amarrados a un cuerpo que solo puede infectarnos y hundirnos en su propio sepulcro (...): si queremos ser libres y vivir entre hombres libres, si en fin necesitamos de una Patria donde criar a nuestros hijos y legarles nuestros huesos, preciso es separarnos de España, bajo cuyo gobierno, nunca, jamás, se formará el gobierno verdadero"

Viéndolo desde hoy podría parecer una idea descabellada, pero tal como él lo concibió en su momento, hubiera sido la vía que de estas tres yo hubiera apoyado.

De todas maneras el comprendió que este proyecto era irrealizable y su posición final fue la independentista, ya para el 1856 estaba convencido de esto y lo planteaba claramente: "La libertad de Cuba y su completa independencia, son el único objeto de nuestra revolución".

MN. Dentro del patricio que era Gaspar Betancourt Cisneros, El Lugareño, habitaron en su momento al menos tres patricios distintos, a saber: el aristócrata de rancia cuna, el conspirador anexionista y el conspirador independentista ¿Por cuál de esos patricios van sus preferencias?

JE. El Lugareño en realidad no fue tres patricios en uno, sino un hombre de pensamiento y acción que fue evolucionando consecuentemente con los vaivenes propios de su época. Con una única idea fija acerca de Cuba, esta debía ser una nación independiente y de "progreso".

Para intentar conseguir ese objetivo empleo toda su vida y para ello en diversos momentos tomo el camino que le parecía más indicado, aunque pudieran parecer diferentes.

Lo de aristócrata de cuna quizás, él mismo la describió de la siguiente manera:

"Mi padre era un señorito (…) educado a la vieja usanza y mediante los recursos de que disponían con este objeto en el interior de la Isla, donde no había colegio, ni escuelas regulares públicas y todo el sistema de educación consistía en mucho rezo, poca escritura, ninguna ortografía, gramática cotorrera y aritmética por los suelos (...). Por lo demás mi padre era franco, generoso, de digna apostura y de agradable conversación. (...) Mi madre tenía el corazón de una espartana. la generosidad de su carácter y su caridad verdaderamente cristiana, no reconocían más límites que los de su poder y facultades y aun a estas excedía la fuerza de su voluntad (...) Sobreponiéndose a las preocupaciones de su tiempo, no necesitó de maestra para aprender a escribir, lo que se estimaba en el Camagüey de entonces como pecaminoso para las mujeres, porque pensaban que ese arte les serviría para corresponderse con los hombres".

"Leía mucho y tal vez ella tenía más libros que todas las demás señoras camagüeyanas de su tiempo. Yo le conocí por los menos la Gran Biblia comentada, el Año Cristiano, las obras de Santa Teresa y de S. Agustín, las de Cervantes, algunas de Moreto y de Lope de Vega y no pocas de historia. Era muy aficionada a esta (…) y me hacía repasar con frecuencia, tan pronto como supe leer".

Pero ideológicamente fue lo menos parecido a un aristócrata, si caracterizamos al aristócrata de su época como alguien que vive más de su abolengo que de su trabajo, y que incluso podría considerar el trabajar como una situación social de inferioridad. O que subordina el progreso a la tradición. Fíjate que él crítica duramente al latifundio y al pastoreo extensivo, no comprendía como podía estar "en las manos de un solo hombre dos o tres mil caballerías de tierra, cuando hay dos o tres mil hombres que no poseen ninguna", pero fue mas allá, y propuso e implementó, varios proyectos puramente capitalistas.

Por ejemplo, en sus tierras en Najasa introdujo la pequeña parcela rural con trabajo libre, asalariado y con hombres instruidos, y vuelvo a citarle: "una finca manejada por diez hombres inteligentes, producirá más que otra gobernada por veinte ignorantes (…), porque un hombre que sabe arar hace más que dos que no sepan y uno que sepa fabricar el queso y la mantequilla sacará más provecho de la leche que dos que no sepan".

La promoción de la educación, la imprenta, fue el pionero del ferrocarril en la Isla (quizás su proyecto más importante). El escribió una serie de artículos para la prensa que tituló Escenas Cotidianas, donde se refiere a temas como Economía, Vagancia, Educación, las Costumbres de su época ... que complementan su numerosa correspondencia y donde podemos encontrar su forma de pensar, su época y cuáles serían las soluciones a sus problemas.

Lo que llamas su labor conspiradora en lo político, es bien interesante y compleja. El no fue del anexionismo al independentismo de manera lineal. Tuvo claro en todo momento una convicción, Cuba debajo de España, no alcanzaría el "progreso", debía ser independiente y su referencia eran los EUA.

Por ejemplo, en octubre de 1823, con veinte años de edad, integra la comisión que intenta entrevistarse con Simón Bolívar, para obtener apoyo de éste, en la lucha por separar a Cuba de España. Intento que fracasó.

Luego al ver como las independencias americanas se transformaron en regímenes despóticos, que diferían de los principios demócratas en los que él creía, toma distancia de esta opción, y ve en la anexión temporal a los Estados Unidos de América la forma de lograr su utopía. Muere en 1866 convencido de que la independencia era el único camino.

MN. ¿Su labor en la Iglesia Católica y su labor intelectual se complementan o se excluyen mutuamente?

JE. Si tenemos en cuenta, por ejemplo, que la Universidad y la Biblioteca nacieron en los Monasterios, no entiendo por qué se concibe que el ser intelectual y el ser católico no mezclan muy bien.

En Cuba, la Iglesia desde siempre ha promovido el saber, creo que esta de más nombrar la labor educativa desde los inicios. En el plano intelectual te pudiera mencionar por ejemplo al mismo Padre Varela en la colonia y en los fundamentos de la nación pensada, y al grupo literario Orígenes, en los tiempos republicanos, por sólo mencionar dos paradigmas intelectuales y católicos en nuestra Cuba.

En lo personal, mi labor intelectual en Cuba y mi labor dentro de la Iglesia Católica, eran una sola, o sea editaba una revista católica dirigida al mundo de la cultura, dirigía la biblioteca diocesana, organizaba ciclos de conferencias, los Eventos Nacionales de Historia Iglesia Católica y Nacionalidad Cubana, integraba jurados en festivales de cine y video...

"Una anécdota relacionada de alguna manera con esta pregunta: Entre las cosas a las que me dedicaba cuando formaba parte del equipo de la revista Enfoque era suministrar la publicación, de manera discreta, a un grupo de intelectuales (periodistas, escritores, etc) que la deseaban leer, pero que a la vez no se supiera que la leían (por aquello de que no era conveniente, ...). Con motivo del 50 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, publicamos el documento completo. Luego de varios días de haber concluido la distribución, a todos los miembros de la ya mencionada lista, me encuentro con uno de ellos (periodista) y me dice (más o menos): Joaquín, que bueno que publicaron "eso" de los Derechos Humanos, porque llevo varios años escribiendo y publicando artículos sobre como EUA los viola (a los Derechos Humanos) y nunca la había leído". [la Declaración].

MN. ¿Cómo definiría las relaciones presentes entre la Iglesia Católica y el gobierno de Cuba?

JE. Las relaciones presentes entre la jerarquía de la iglesia católica, o la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba y los que gobiernan hoy la Isla, las caracterizaría como de un apoyo oficial por parte de los obispos al gobierno que es inédito e inexplicable en la historia post-1959 cubana. Esta afirmación la hago, fundamentalmente, basada en la declaración oficial de los obispos de Cuba el 25 de febrero de 2008, con motivo de la oficialización de Raúl Castro como presidente del gobierno de Cuba, declaración que entre otras cosas dice:

"En estos momentos nuestra oración se eleva al Señor y a la Virgen de la Caridad, nuestra Madre, Patrona de Cuba, porque esta Asamblea renovada que acaba de inaugurarse, el Consejo de Estado y su nuevo Presidente tengan la luz de lo Alto para llevar adelante con decisión esas medidas trascendentales que sabemos deben ser progresivas, pero que puedan comenzar a satisfacer desde ahora las ansias e inquietudes expresadas por los cubanos".

"Como lo hicimos en Navidad, queremos también ahora renovar nuestros votos de confianza, y con esperanza cristiana, formular estos deseos al nuevo Presidente Raúl Castro Ruz, al Consejo de Estado y a la Asamblea del Poder Popular, teniendo siempre ante nuestros ojos el bien común del pueblo cubano al cual servimos, y pidiéndole al Señor el don de la paz para nuestra nación."

Desde los inicios de la década del 70, o para ser exactos desde el documento de 1969, hasta esta declaración los obispos habían tenido la sabiduría de timonear la Iglesia como una institución propositora, ni parte de la oposición política, ni apoyatura del gobierno, esta era una posición que, por ejemplo, defendía el Cardenal Ortega en sus intervenciones públicas cuando se refería a este tema.

El cierre de la revista Espacios y su mutación en Espacio Laical, y el cambio en la política editorial de Vitral quizás sean dos de los signos visibles de esta nueva era en lo que llama relaciones Iglesia-Estado, que se definió en la declaración ya mencionada y en el actuar presente.

En lo personal creo que fue desafortunado la asistencia a Palacio de los obispos cubanos, encabezados por el cardenal Bertone a bendecir la presidencia de Raúl Castro. Esa imagen visual es muy desafortunada, todavía queda en el imaginario popular la del Cardenal Arteaga bendiciendo, en Palacio, la toma del poder por parte de Fulgencio Batista en 1952.

MN. ¿Qué diferencia a la Iglesia Polaca bajo el comunismo y a la Iglesia Cubana bajo el mismo régimen?

JE. Cada país y región tiene su historia e identidad particular, yo no me atrevería a afirmar que lo regímenes cubanos y polacos hayan sido similares, ni así tampoco la Iglesia, o mucho menos la Iglesia que en cada lugar esta marcada por procesos culturales-identitarios diversos.

Se que, antes de que llegara la democracia a ese país, las iglesias en Polonia se abarrotaban los domingos, incluso celebraban misas en parques en los nuevos barrios donde no habían construido templos, luego con la desaparición del comunismo, Juan Pablo II tuvo varias veces, sin éxito, que convocar a los polacos a los templos ante la notable disminución en la asistencia a los cultos católicos y la vida comunitaria.

MN. Cuéntele, por favor, a nuestros lectores en la isla acerca del Beato Olallo Valdés, cuya imagen aparece en un lugar destacado de su blog?

JE. Olallo es alguien con quien los camagüeyanos nos relacionamos desde la niñez, la devoción a esta persona es muy popular en la ciudad de los tinajones, al igual que al P. Valencia a quien inexplicablemente no se le ha logrado encausar por los caminos de la beatificación.

Lo definiría como alguien que se pudo sobreponer a sus infortunios personales, gracias a que centró su existencia en el amor al prójimo.

En síntesis: José Olallo fue depositado al mes de haber nacido en la Casa Cuna de La Habana, por lo que no se conoce quienes fueron sus padres, o alguna otra información de su historia familiar. En su mano tenía una cinta, en la que se consignaba que había nacido el 12 de febrero (de 1820). Por esta razón su apellido es Valdés, que se les otorgaba a los niños que eran criados en esa institución y de los cuáles se desconocían sus apellidos familiares. Olallo Valdés, tuvo una vocación religiosa temprana y se decidió por la Orden Hospitalaria de los Hermanos de San Juan de Dios. Terminado su noviciado y hecha la primera profesión de votos, en el mes de abril de 1835, fue remitido al Hospital de San Juan de Dios de Puerto Príncipe (hoy Camagüey), y donde vivió el resto de sus días. En este lugar ejerció de enfermero, cirujano, y además se dedicó a la educación de los niños pobres.

Entre las anécdotas que se cuentan del P. Olallo, quizás la más célebre es la que narra como el 12 de mayo de 1873, lavó el cadáver del Mayor Ignacio Agramonte que fuera tirado en el piso de las galerías del Hospital donde laboraba por los militares españoles y que además, se atrevió junto al sacerdote Manuel Martínez Saltage, a pronunciar el Oficio de los Difuntos. Falleció el 7 de marzo de 1889, a causa de un aneurisma de la aorta abdominal. Su entierro en el Cementerio General fue una impresionante manifestación de duelo popular.

MN. ¿Qué satisfacciones y sinsabores le otorga el llevar un blog?

JE. Quizás, le dedico actualmente demasiado tiempo, debe ser porque las satisfacciones abundan, la mayor de ellas es la cantidad de personas que he conocido gracias al blog.

De los "sinsabores" paso, no me interesan ...

Muchas gracias por su entrevista.

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