Wednesday, December 8, 2021

En el Camagüey de 1905 (por Carlos A. Peón-Casas)


La Cuarta Conferencia de Beneficencia y Corrección en el Camagüey de 1905. En una crónica de El Fígaro(1).


por Carlos A. Peón-Casas



El suceso que hoy reseñamos lo recogen las páginas para nada incoloras de aquella excelente publicación literaria El Fígaro que diera nombradía a sucesos relevantes de nuestra historia, ya con presencia singular desde los tiempos coloniales allá por el año de 1884.

El convite en las tierras meritísimas del Camagüey de aquella concurrida convención giraba sobre los modos y maneras de atender a las siempre increpantes necesidades del prójimo, carente de sustentos y de aquellos que habiendo transgredido las normas de la sociedad y las leyes en algunos casos, se hacían igualmente recipientes de una atención social diferenciada.


Tal fue el propósito de aquella celebrada conferencia que trajo a la ciudad en el mes de Abril de aquel año, a un grupo nutrido y representativo en tan demandantes lides principalmente desde la capital, y al que igualmente se sumaron nombres de relevancia de nuestra ciudad.

Tres Sesiones Generales permitieron la presentación de conferencias varias. La primera en los Salones de la Colonia Española, y la de clausura en nuestro Teatro Principal.

En un segundo aparte, el cronista quiso darle pertinencia especial a una voz femenina que se alzó para hacer valer los innegables y hasta ese minuto siempre postergados meritos de su sexo: la Dra. María Luisa Dolz y su aplaudida intervención: La redención de la mujer por la educación.


Un joven médico camagüeyano hizo igualmente sus aportes según apuntaba el cronista:
El doctor Omelio Freyre quien leyó una conferencia sobre El niño y el hogar, ideas modernas, elocuencia, brillantez de estilo y rara originalidad fueron las salientes cualidades de ese trabajo que pone a su autor en un muy alto concepto intelectual(2).
El cierre de los trabajos tuvo igualmente meritorias intervenciones, el cronista así las relata:
La sesión de clausura fue una verdadera solemnidad. Nos fue dado oír en ella la palabra fácil y elegante del Sr. Ángel C. Betancourt en un bellísimo discurso que fue aplaudido extraordinariamente, lo mismo que el trabajo inédito del Lugareño, leído por su hijo, el doctor Alonso Betancourt. El distinguido doctor Luis Adam Galagarreta leyó un trabajo notable en que hizo la historia de los establecimientos benéficos del Camagüey; y por último llegamos a la vibrante oración que escuchó con deleite todo el pueblo del Camagüey allí congregado del ilustrado joven catedrático de la Universidad doctor Fernando Sánchez de Fuentes(3)
Pero no todo fueron los sucesos de nombradía académica. Igualmente en las noches, la ciudad abría sus espacios más raigales para el agasajo de los invitados, que se alojaban con todo boato en nuestro entonces muy celebrado Hotel Camagüey en los antiguos predios del Cuartel de Caballería.


Dos animados bailes tuvieron lugar. El primero organizado por el Liceo; el segundo, en la Colonia Española. El cronista se llenaba de elogios para aquella animosa y aristocrática sociedad del Camagüey de entonces que con tanto fervor agasajó a sus invitados:
(…) cómo describir aquellos saraos en que resplandecían la belleza y la hermosura legendaria de la espiritual e incomparable mujer camagüeyana. Fueron dos los bailes: uno en los elegantes salones del Liceo, refinada sociedad a la que prestan su concurso las familias más distinguidas de Camagüey; y otro, en los espaciosos salones de la Colonia Española. En ambos la animación fue extraordinaria y fuimos obsequiados con esplendidez camagüeyana, que es como si dijéramos, con el corazón(4).

Pero aún esperaba a los invitados una sorpresa de excelencias aún no imaginadas, por parte de sus anfitriones. Sería un acto de culminante derroche de los mejores saberes del arte, que los camagüeyanos sabían igualmente dispensar a manos llenas. Una gran velada artística era el colofón que el cronista ilustraba en sus páginas:
En la Sociedad Popular se efectuó una gran velada con un interesante concierto y representación de la zarzuela Niña Pancha(5). Allí admiramos una verdadera artista, la bellísima Dolores Herrero Morató, cantante de voz angelical: a sus discípulas, un coro de serafines, que cantaron el Bar razzi lucenti de la ópera Favorita. Ese encantador grupo lo componían las señoritas Matilde Peix, Victoria y Mercedes Castelló, Esther Simó, Adolfina Rodríguez, Micaela Bello, Irmina Agüero, Eugenia Fernández, Clemencia Tejero, Florinda la Herrán, M. Adela Rodríguez, Dolores y María Teresa Guerra, Rosario y Catalina Otero, Concepción Nogueras, Ángela Cosió, Mina Márquez, Nonita Vilaseca, Isabel carolina Moya, Asunción Martín, Asunción Masvidal, Catalina Recio y señoritas Legañoa(6).
Para entonces, y ya en las postrimerías de la vuelta a la capital, el cronista agradecería las gentilidades recibidas en las personas de sus más afectos anfitriones:
En primer término al distinguido Representante y notabilísimo orador, Dr. Enrique Hortsman y su culta familia, a los señores Fernández y Morell, el ex Gobernador de Puerto Príncipe, señor Rafael Vassallo, y del joven ingeniero Sr. Benavides.(…) Un recuerdo igualmente singular para la señora Eva Adam de Rodríguez; para la viuda y los hijos de Ignacio Agramonte, amigos nuestros muy cariñosos, y para el señor Aramburu, padre de nuestro querido y muy admirado compañero el ilustre escritor ausente, al doctor Omelio Ferrer, al senador Manuel R. Silva…(7)"
Para el cierre, y ya casi con el pie en el estribo del tren nocturno que los devolvía a la capital el cronista cerraría su relato con una frase de elogioso acento: 
Nada pasa tan rápido como la dicha. Los días inolvidables que pasamos en Camagüey volaron veloces…




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  1. El Fígaro. Periódico Literario y Artístico. La Habana. 30 de Abril de 1905.
  2. Ibíd.
  3. Ibíd.
  4. Ibíd.
  5. La interpretación del personaje a cargo de la señorita Matilde Peix
  6. El Fígaro, Óp. Cit.
  7. Ibíd.


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Tuesday, December 7, 2021

Homilía del Cardenal Juan García en la Misa de Acción de Gracias por los Cien Años de la llegada de las Hermanas Salesianas a Camagüey y Cuba.

Fotos/ Neidys Hernández
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Homilía del Card. Juan García Rodríguez en la Misa de Acción de Gracias por los Cien Años de la llegada de las Hermanas del Instituto de María  Auxiliadora a Camagüey y Cuba. Catedral de Camagüey. Diciembre 7, 2021. 


Queridos hijos e hijas, estimadas hijas de María Auxiliadora, que por cierto para tener cien años se ven muy bien. Estimados hijos e hijas de San Juan Bosco. Con el salmista damos gracias a Dios por inspirar al padre Felipe de la Cruz y a Dolores Betancourt Agramonte el sueño de hacer presentes a las hermanas salesianas en Cuba, hecho realidad dicho sueño hace cien años.

Con el salmista damos gracias a Dios por los Colegios Dolores Betancourt, frente al Obispado; María Auxiliadora de Nuevitas; María Auxiliadora de la Avenida de los Mártires; María Auxiliadora de Guáimaro y el Colegio de El Carmen.

Con el salmista damos gracias a Dios por las hermanas salesianas difuntas, por aquellas que están enfermas y las que hoy, sin descanso, hacen viva la Palabra de Dios, el catecismo y las obras de misericordia corporales y espirituales.

Todos los ex-alumnos y ex-alumnas han de cantar, por lo recibido: te damos gracias, Señor.

Damos gracias a Dios a estas Hijas de María Auxiliadora por enseñar lo que hemos de creer, confiar en Dios Padre, creador de la maravillosa familia humana y que nunca nos dejará abandonados.

Ustedes, queridas Hijas de María Auxiliadora, nos predicaron con la vida y palabras el Evangelio de Cristo, el Hijo de Dios, que envió desde la eternidad hecho hombre en el seno virginal de María, nacido en la cueva de Belén. El mismo Jesús pasó haciendo el bien, sanó a los enfermos, consoló a los afligidos, perdonó a los pecadores, murió en la Cruz, suprema prueba de amor, resucitó y vive para siempre junto a Dios Padre en la casa del cielo.

Damos gracias, queridas Hijas de María Auxiliadora, que nos manifiestan con su presencia el Espíritu Santo, quien nos fortalece para vivir el amor, la paz, la reconciliación. Damos gracias a las Hermanas Salesianas por prepararnos para recibir los Sacramentos de la iniciación cristiana: el Bautismo, la Confirmación, la Eucaristía; y nos ayudan a vivir la gracia de los Sacramentos de la Penitencia, la Unción de los Enfermos y el Matrimonio, natural, fiel, fecundo, sacramental.

Damos gracias por las Hermanas Salesianas que nos indican el camino de los Diez Mandamientos, por cual camino nunca nadie se ha perdido. Si alguien no recuerda estos Diez Mandamientos, que son la síntesis de millones de leyes que hay en el mundo para el que pueblo sea feliz, Mons. Willy está dispuesto a obsequiarles el Catecismo en el que se nos explica cómo vivir los Diez Mandamientos.

Damos gracias a las Hermanas Salesianas porque nos enseñaron a hacer bien la señal de la cruz, nos enseñaron el Padre Nuestro, el Ave María, el Gloria al Padre y muchísimas oraciones bellísimas.

Damos gracias a las Hermanas Salesianas que nos enseñaron lo que hemos de esperar: la Vida Eterna y plena de amor en la casa del cielo; y también para llegar a esa Vida Eterna, nos enseñaron el horror al pecado, a la violencia, al alcoholismo, al robo, al aborto, al abandono de los viejitos; todo lo cual es llorar y hacer llorar. Y si nos arrepentimos habiendo hecho el mal, aunque sea en el último momento de la vida como el buen ladrón, nos lleva al eterno arrepentimiento de Dios, que es el Cielo.

Los ex-alumnos salesianos y ex-alumnas salesianas, por favor de pie. Lo que recibieron en sus escuelas, lo que oyeron, lo que vieron, anúncienlo a sus esposos y esposas, a sus hijos y nietos, a sus nueras y yernos, a sus vecinos. Algunas ex-alumnas de Nuevitas dicen que eso es imposible, pero Sor Hilda nos cuenta que cuando quedó fundado el Colegio Dolores Betancourt en el año 1931, las monjas fueron al barrio de la Belén, allí había unos chiquillos malcriados que tiraban piedras al alumbrado público, tocaban todas las puertas de las casas y salían corriendo, lanzaban fango a las paredes, robaban gallinas; entre esos chiquitos un tal Paquito, capitaneados por un tal Osvaldo Gumercindo. Las salesianas con su testimonio de enseñanza, corrección amorosa y la oración, transformaron a esos chiquillos y hoy hay algunos sacerdotes aquí presentes. Para Dios no hay nada imposible, un corazón duro si recibe constantemente amor, se ablanda.

Estimados ex-alumnos y ex-alumnas salesianas, preparar un arbolito y un nacimiento entre toda la familia desde los mayores hasta los más pequeños es enseñar y disfrutar lo que ustedes aprendieron. Que el Señor les conceda, con el auxilio de san Juan Bosco y santa María Mazzarello, a la hora de partir a la casa del cielo, dejar aquí unos hijos y nietos católicos practicantes, y repletos de amor a Dios para ti y para todos.

Es esta ahora nuestra oración personal y silenciosa.




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Los 10 enemigos del amor. Enemigo # 8: Menosprecio y desprecio en la relación de pareja. (por Cecilia Alegría, La Dra. Amor)

Nota del blog: Espacio semanal de Cecilia Alegría, La Dra. Amor, dedicado al amor de pareja.


Del menosprecio al desprecio no hay más que un paso.

Menospreciar supone disminuir la valía de otro ser humano, despreciar implica dejar de apreciarlo completamente. Es cuestión de grados.

Cuando dejas de elogiar a tu pareja porque tu mirada selectiva no quiere ver lo bueno en ella, la menosprecias.

Cuando la criticas acusándola, atacándola, con quejas y suposiciones infundadas, la menosprecias.

Por el contrario, cuando le dices una y mil veces a esa persona que la amas y la extrañas y ella no te responde y más bien te ignora por largo tiempo, tu pareja te desprecia.

Tanto menospreciar o despreciar a otra persona -como permitir que nos menosprecie o desprecie- son reflejo de nuestros problemas personales.

El despreciador es un experto en mirarte con cara de asco. Es precisamente esa emoción -el asco- la que subyace detrás de la conducta de desprecio.

Tu desprecio se manifiesta cada vez que emites una mala opinión sobre tu pareja desde una postura de superioridad. Incluye utilizar insultos para referirte a tu ser amado (en presencia o ausencia), ignorar su sufrimiento o “matarlo” con la mirada.

Algunos usan la ironía, el sarcasmo o las bromas pesadas para encubrir su menosprecio. Ya sea de manera directa o disfrazada, hacer sentir al otro “poca cosa” es un mal hábito que, en casi todos los casos, conduce al divorcio.

Si tu pareja es despreciadora, siente compasión por ella porque tiene un problema psicológico que afrontar. Si no quiere afrontarlo, es hora de que vayas pensando en dejarla. Si eres tú la persona despreciadora, busca ayuda profesional.



Ya salió el décimo tercer libro de La Dra. Amor AMENECER CON DIOS, con 365 reflexiones, una para cada día del año, que te permitirán fortalecer la relación con tu creador. Búscalo en https://www.ladoctoraamor.com/products/amanecer-con-dios






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Cecilia Alegría, La Dra. Amor (www.ladoctoraamor.com): Consejera de Parejas, Love and Life Coach, Conferencista Internacional, Periodista y Conductora de Radio y TV. Destaca en los Latinos en Miami dando consejos sobre cómo triunfar en el terreno amoroso y ayudando a miles de parejas a resolver sus problemas. Forma parte del grupo fundador de profesores del programa Universidad de la Familia.

Ha publicado trece libros entre los que se encuentran: Comunicación Afectiva=Comunicación Afectiva (Espasa Calpe, España, 2000). 120 preguntas y respuestas para ser mejores personas (Editorial Norma, Colombia, 2004), No hay amor más grande (Editorial Aragón, USA, 2012), Amando un Día a la Vez (Ediciones Varona, U.S.A. 2015), Al rescate de tu comunicación de pareja (Ediciones Varona, USA 2017), Sexo Sagrado y Lazos del Alma (Indie Publishingnbsp, 2018), Alessia (Book Master Corp. 2019), El Poder del Amor Ágape: como restaurar tu matrimonio después de una infidelidad (2021). Amanecer con Dios (2021)

Influencias de la Ilustración en el porvenir de la mujer (por Dalia Martínez de Cisneros)



Señoras y Señores:


Como me considero camagüeyana, creo innecesario dirigir mis frases á las señoras y caballeros de este pueblo, porque vendrían á recaer en mí misma, así, me concretaré á ofrecer el saludo fraternal y cariñoso á las personas de las otras provincias que con su presencia han venido á honrar y enaltecer á nuestro viejo Camagüey, y especialmente a las distinguidas señoras María Luisa Dolz y Belén Quesada de Barnet, quienes con su cooperación brillantísima han contribuído á realzar y hacer más hermosa é importante la Cuarta Conferencia de Beneficencia y Corrección.

La mujer, la cara mitad del género humano, ha debido ocupar en todo tiempo, ya que no un puesto más elevado, al menos, uno que hiciera equilibrio lógico con el de la otra mitad, el hombre. Por el primer dato que tenemos en la historia, vemos que Dios creó al hombre, á su semejanza, y lo colocó en el Paraíso; pero considerando que su obra no estaba perfecta, la perfeccionó dándole una compañera llamada Eva.

Si Dios creyendo que su obra estaba imperfecta creó á Eva para que ésta fuera su complemento, ergo, la mujer es el perfeccionamiento del género humano.

Si encontrándose solo Adán en el Paraíso, Eva fué la que le indujo y obligó á pecar, por curiosidad ó afán de sabiduría, se trasluce que tenía su inteligencia más clara y era más perspicaz, supuesto que incitó al hombre á concebir y realizar con ella la obra más grande y útil de la Naturaleza.

En la unión del hombre y la mujer, ó séase en el matrimonio, es indiscutible el lugar preferente que ella tiene, toda vez que de ella sale la prole, la lleva en su seno, la cuida, la dirige y enseña desde los primeros pasos hasta la edad viril. Una mujer casada puede hacer uso de toda libertad; pero una madre ya no se pertenece. El cariño y abnegación que siente por sus hijos, la hace superior al hombre y á todo. existe el adagio de: “Una madre para cien hijos."

En los tiempos primitivos. la historia no registra hecho alguno de la supremacía del hombre sobre la mujer; pero transcurriendo el tiempo, como la mujer, fué siempre naturalmente débil de constitución, por lo que no era hábil para el ejercicio indispensable de la caza, y como ésta era uno de los medios indispensables para el mantenimiento del hombre, resultaba que la mujer se veía obligada á entregarse a un hombre para conseguir su manutención: de aquí dimanó el predominio del hombre.

Más tarde, la codicia y ambición que las guerras y conquistas despertaron en los hombres, hicieronlos arbitrarios, déspotas y tiranos; acostumbrándose á tener y emplear ese tono altivo de superioridad que observaban con sus soldados, lo que vino á recaer en perjuicio de la vida íntima que llevaban con sus mujeres.

Y por último, como nadie más que el hombre fué el iniciador de las leyes, desde luego, las confeccionó todas tan beneficiosas y favorables para él, como absurdas y perjudiciales para la mujer, por las cuales se vió ésta desmeritada y postergada.

Sin embargo, á pesar de tantas obstrucciones, hubo mujeres en distintas épocas y naciones, que se señalaron notablemente por su inteligencia en todos los ramos del saber humano, como también en las carreras del buen gobierno, según reza la historia sagrada y antigua.

Naturalmente, el hombre, con sus amañadas leyes, continuó imponiéndose á la mujer en todo, incluso en su educación, consiguiendo su objeto de que viniera á ser una parte secundaria, privándola de intervención en los asuntos públicos y cohibiéndola de que cultivase su inteligencia, á tal grado, que una educación simplemente primaria les parecía más que suficiente, pues escasamente se las enseñaba á leer y escribir, y que sus cuentas las sacasen por medio de sus dedos, ó con granos de maíz. ¡Cuánta ignominia en suponer que esa era la única educación que necesitaba y merecía! ¡Cuánta injusticia en tenerla sumida a la más abyecta ignorancia, relegándola á la más ínfima escala, y separándola por completo de toda civilización y progreso; pero ¡ah! la Historia nos presenta, aunque parezca inconcebible, tres ejemplos sublimes en tres mujeres que supieron colocarse en la ciencia del buen gobierno á la altura del varón más sobresaliente, en Isabel la Católica, Catalina de Rusia é Isabel de Inglaterra.

Si la mujer aceptó esta imposición, si se dejó avasallar hasta el último extremo, no se la debe culpar. ¡Culpad al hombre que por egoísmo la postergó para realzarse más, sin comprender que con este hecho se empequeñecía!

No; la ineptitud é inexperiencia de la mujer, han originado la idea falsa que existe de que está creada sólo para el amor; sino la misma idea del triste concepto en que la ha colocado el hombre, limitando todas sus aspiraciones. Más, a pesar de la escasa educación que se la daba y de los escollos con que tropezaba para su desenvolvimiento, tenemos en la vida de Juana de Arco una prueba patente, para convencernos hasta donde llega la abnegación, la audacia, la intrepidez é iniciativa de la mujer, quién valerosamente, al frente de los hombres de su pueblo, salva la Patria y corona á Carlos VII, ofrendando generosamente su vida en una hoguera.

Tenemos á Mad. Montpensier, que inspirada en los mismos móviles dos siglos después, púsose al frente de un regimiento, para defender la ciudad de Orleans.

Tenemos á Rosa Colominas Martínez, osada y valerosa, que capitaneando un considerable regimiento de mujeres, combatió tenaz y heroicamente para independizar á Gerona. En la Alberca se conserva aún, como reliquia sagrada, el pendón de las mujeres que formaron el regimiento que combatió para emancipar á Estepa.

Notábase ya, con la civilización, el mal irreparable que se le infería, no ya al sexo femenino, sino al género humano, no utilizando la inteligencia de la mujer y sí obstruyéndola y limitándola; pero esto no fué óbice para que infinidad de mujeres se hicieran célebres, llamando la atención por distintos conceptos y en todos los ramos.

El Dr. Dodel Porta, asegura que "se verían milagros en la mujer si durante cierto número de generaciones recibiera la misma instrucción que el hombre.” La experiencia ha venido á demostrar el camino errado que se llevaba en la educación de la mujer, y se ve que va variando en escala ascendente. La mujer antigua da paso á la dama culta de nuestra época.

Como prueba de lo que la mujer puede y de lo que la mujer es, citaremos algunos ejemplos, tomados al azar de la historia:

Mad. Spouza, Mad. Campán, Mad. Monteville, Mad. Spinay, y Mad. Royer, forman una gloriosa pléyade de damas francesas que hacen honor a Minerva. Descuellan Mad. Guyon, eminente en Filosofía; Margarita Laumy, como autora de interesantes Memorias; Mad. Lavasier, como química; Sofía Germani, como creadora de la Física matemática; y Hortensia Lepante, como Astrónoma notable.

A Mad. Legros, una débil obrera, se le ocurrió derribar la histórica prisión de la Bastilla.

En México, las mujeres abrazan todos los estudios. Matilde Santoya ha brillado en Ginecología; Francisca Gonzaga en Matemáticas y María Sandoval en Leyes. Y, en cuanto á entereza de ánimo y patriotismo, ahí está el recuerdo de la señora Catalán, que contemplando el cadáver de su esposo, ante el gran Morelos, que trató de consolarla, exclamó: No vengo á llorar; no vengo á lamentar la muerte de mi esposo; sino á traer cuatro hijos: tres pueden servir como soldados, y el más chico, como tambor."

Por Mad. Estael, conocieron los franceses á la Italia y la Alemania. Mad. Condorcet, al criticarla Napoleón porque se mezclaba en la política, replicó con arrogancia: “En un país donde se corta la cabeza a las mujeres, es natural que éstas deseen saber por qué se les corta."

María Isabel Guzmán y de la Cerda, fué una de las mujeres que más servicios prestó á su sexo, y sostuvo en un brillante discurso la tesis de que la mujer virtuosa y docta podía enseñar en Cátedra las ciencias sagradas y profanas, y pidió ilustración para la mujer, enarbolando la bandera del progreso.

¿A qué continuar? Hoy elogiamos el desenvolvimiento de la mujer y la vemos colocada en una esfera más amplia, tomando parte en todas las cosas, confundiéndose con los jóvenes alumnos en las aulas universitarias y recibiendo grados académicos al igual que los hombres.

Si fuéramos á enumerar todos los hechos, que la historia en nacaradas hojas nos facilita, de mujeres célebres que han brillado en el Universo y que sirven de ejemplo para probar el desacierto y error en que han estado los hombres excluyendo a la mujer de la participación que debía corresponderle en el adelanto y la civilización, no serían suficientes considerables volúmenes.

Así, me concretaré á mencionar algunas cubanas que han inmortalizado su nombre por su talento y su cultura, como también las que se han señalado por su abnegación, valor y heroismo en las guerras épicas de Cuba.

Aquí, debajo de nuestro cielo tropical, al arrullo de las diamantinas ondas del Caribe y á la sombra de las típicas y arrogantes palmeras, han mecido sus cunas mujeres preeminentes, de talento sutil, como Gertrudis Gómez de Avellaneda, Luisa Pérez de Zambrana, Salomé Nuñez, Juana Poo, María Josefa Barall, Ursula Céspedes, Roca Craujer, Aurelia Castillo, Rosalía Arango, Mercedes Matamoros, Martina Pierra de Poo, Sofía Estevez, Nieves Xenes, Domitila García, Dulce María Borrero, y otras tantas que han sido estrellas de la literatura y del arte.

Como caritativas, benéficas y bienhechoras de sus semejantes, tenemos un ejemplo vivo en las señoras Lola Roldán de Domínguez y Marta Abreu de Estévez, y con la camagüeyana Josefa Betancourt de Recio, quien legó todos sus bienes á la caridad pública, instituyendo un Hospital con la denominación de “San Juan Nepomuceno,” en el que se sostienen un sinnúmero de huérfanos.

También existen los Hospitales de San Lázaro y el Carmen, que fueron levantados por la limosna benéfica y caritativa de las familias de este pueblo, la que supo aprovechar con su virtud el benemérito Padre Valencia, quien no satisfecho con las limosnas, indujo a todos, y en particular á las señoras y señoritas, á que sirviesen de peones de albañil en dichas fábricas.

El Hospital de "San Juan de Dios” y la Ermita "de la Caridad,” deben su erección a la familia Betancourt.

La guerra de independencia, nos ha dado eminentes patricias que han sabido colocar sus nombres al igual de las espartanas; á tal grado, que antes, para esforzar á las cubanas, se les decía: “Son unas espartanas". Hoy basta decirles “son cubanas."

Rafaela Picabia y Angela Estrada, escribieron á sus hijos cartas ejemplares, haciéndoles comprender que antes que deshonrarse debían morir en el campo, para que su sangre fertilizara la tierra. 

La madre de J. Caridad Vargas, llegando al campamento en los momentos en que se fusilaba á éste, cuando todos creyeron que iba a pedir el perdón ó á sublevar los soldados, con una presencia de ánimo y su carácter varonil exclamó: “No vengo á salvar á mi hijo, sino á recibir su último adiós, pues si ha delinquido y es traidor, justo es que se le castigue.” 

La madre del gran Maceo lamentó no tener otros siete hijos para dárselos a la patria.

Cuando se fusiló á Esteban de Varona, al participársele la noticia á su hermana Beatriz, conocida por Calandria, quien prestaba importantísimos servicios á la Revolución, exclamó: “Si mi hermano es inocente y lo han matado, el árbol de la libertad debe regarse con la sangre de patriotas inocentes," y continuó prestando sus servicios con más denuedo que antes. Mercedes Tamarí, prefirió morir antes que entregarse á un Comandante español. Mercedes de Varona y Brígida Saldívar, se inmolaron antes que deshonrarse, al igual que otras muchas patriotas.

Todos estos hechos demuestran que la educación de la mujer ha variado, y que ya no es posible que se conforme con ser solamente la compañera del hombre, á ser la madre de familia; sino que va ocupando el puesto principal para que ha sido creada, compartiendo con el hombre todas las faenas de la vida y demostrando que tiene aptitudes para todo. La mujer ha probado que no ha venido al mundo sólo para reproducir y aumentar la humanidad. Su misión es más grande aún: ¡la de educarse y elevarse! 

Si actualmente no se registran más consecutivas proezas femeninas, no culpeis á la mujer; culpad al hombre que ha influído para que su educación sea incompleta, á la ignorancia en que se la ha tenido durante tanto tiempo, á las absurdas leyes que se las ha impuesto.

La mujer tiene necesidad y derecho de saber y llegar hasta donde el hombre. Es altiva, poderosa, capaz de la más refinada cultura; y si hasta hace poco su inteligencia yacía sumida en pro fundo letargo, hoy despierta vigorosa y decidida á emprender la labor de la ilustración, que es la más laudable y la que más podrá engrandecerla y elevarla á eminentes puestos, para que la historia, en brillantes páginas y con letras de oro, las coloque en el lugar que tiene merecido.

¿Queréis convenceros de que el hombre puede ser más útil á la ciencia, á las artes, á la familia, á la patria y á la humanidad? ¡Pues educad á la mujer ! ... ¡No os opongais á que triunfe! ... El triunfo de la mujer, indudablemente, será el del hombre. 

Tanto merece y es digna de admiración la madre amorosa que al lado de la cuna vela el sueño de su hijo, como la dama culta que ocupa una cátedra, como la guerrera intrépida y valerosa que esgrime sus armas en pro de la patria, como la grave doctora que delante de una mesa de operaciones abre un cadáver y practica una autopsia. Decidme ¿en cuál de estos actos podría admirarse más á la mujer? 

Así, no desmayemos en tan justas aspiraciones; laboremos, perseveremos hasta llegar al perfeccionamiento absoluto de la educación de la mujer; de modo que la influencia de su ilustración, la eleve al grado supremo que le corresponde, alcanzando todos sus derechos hasta conseguir el del sufragio universal. 

Entonces y sólo entonces, brillará resplandeciente y hermoso el aun incierto porvenir de la mujer! 

Entonces, las alas de la civilización se extenderán por los ámbitos de la Isla; las ardientes y vivificantes brisas del progreso saturarán el ambiente de fragancias infinitas; el Sol brillará ex plendoroso y la naturaleza se bordará con sus más vivos matices y ostentará allá en su lejano horizonte, con caracteres de fuego, esta inscripción: 
¡La civilización ha llegado á su apogeo! ¡La mujer, con su ilustración, disfrutará ya de todos sus derechos! 
Y terminaré, repitiendo las profundas y elocuentes frases con que concluyó una conferencia el americano Monseñor Ireland:
 ¡No hay que desesperar de la regeneración social, si las mujeres obtienen el derecho del Sufragio!



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Texto tomado de la Memoria Oficial de la Cuarta Conferencia de Beneficencia y Corrección de la Isla de Cuba.

Celebrada en Camagüey, del 22 al 24 de abril de 1905.



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Monday, December 6, 2021

La disciplina de Antonio Maceo (Discurso de Tomás Estrada Palma, en el primer aniversario de la muerte del Titán de Bronce)

Grabado, año 1897
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Compatriotas:

El mandato de un deber sagrado nos congrega aqui esta noche; no es fiesta de placer a la que acudimos, es la magestuosa consagración de un nombre, que es la encarnación viva de un hombre extraordinario y también de una epopeya tan grandiosa, como real y verdadera. Este recinto es un templo, y si no estamos de rodillas, cada cual experimenta la emoción y el fervor religioso que se sienten en presencia de lo sobrenatural y lo sublime. El acto que realizamos, aunque parece ser la conmemoración de una fecha luctuosa, no tiene nada de lúgubre, es un acto solemne, que pudieramos llamar una ceremonia augusta. Nos hemos dado cita y hemos venido en masa para tributar el culto de nuestro amor ardiente a la memoria venerada del heroe legendario, cuya frente ciñen los laureles de cien victorias y la eterna diadema de la inmortalidad.

Yo le conoci desde los primeros días de su gloria; ya lo envolvía el esplendor de sus hechos de armas, que muy temprano le dieron renombre merecido y alto rango en el Ejército. Habia hecho una brillante carrera, de soldado raso a coronel, pero también eran ya más las cicatrices de sus heridas que los grados recorridos en rapida sucesión. Asciende luego a brigadier y, a pesar de ser por entonces bastante difícil alcanzar el ascenso inmediato, la Cámara de Representantes, por unanimidad, mejor dicho por aclamación, lo hace enseguida Mayor General, llegando así al grado supremo en la escala del Ejército Libertador en la guerra de los diez años. Se le nombra Jefe del Departamento de Oriente, y fué durante ese período de su vida militar, que tuvo ocasión de poner en evidencia dos grandes virtudes, de que vino siempre dando hermoso ejemplo; virtudes que forman el mejor timbre de que debe envanecerse el patriota y el soldado. Mostró la primera con motivo de lo que en la historia de la guerra anterior se conoce con el nombre de ‘‘Las Lagunas de Varona.” El caudillo de las fuerzas rebeldes contra el gobierno de la República empleó diferentes medios para atraer a sus planes subversivos al digno Jefe del Departamento Oriental; pero éste, de una vez por todas, contestó con la altivez del guerrero y la energía del ciudadano, diciendo: “Si la desmoralización producida por el movimiento criminal fuese tan grande, que yo quedase solo, continuaría manteniendo a toda costa y a todo riesgo la lealtad que debo a la autoridad legítima que he jurado obedecer y respetar.” Después de este ejemplo viril de fidelidad a los Poderes legalmente constituidos, no tardó mucho en ponerse a prueba su virtud de militar subordinado y obediente. El gobierno, de que a la sazón formaba parte el que habla, habia contraído con el general Gómez, entonces en Las Villas, el compromiso de auxiliarlo con un contingente de 300 hombres bien armados y equipados, escogidos en las fuerzas de Oriente. Estas, durante la revolución pasada no contaban por millares sus soldados como los cuentan hoy, sino escasamente por centenas. El gobierno, sin embargo, había empeñado su palabra y debía cumplirla. Comprendiendo las dificultades de diverso género con que tendría que luchar, creyó juicioso trasladarse a Oriente, y así lo hizo. Comunicó al Jefe del Departamento la misión que allí le conducía y le expresó la confianza que le inspiraban su recto patriotismo y sus nobles cualidades, nunca desmentidas de subordinado militar. Al referirme a esos momentos críiticos para magistrados del orden civil en período revolucionario, sin más fuerza que la autoridad de la Ley, y frente a frente de un Mayor General de gran prestigio, en medio de sus tropas que se intentaba cercenar; al recordarlo en este instante, no puedo menos de sentir una emoción profunda de eterna gratitud. Las órdenes del gobierno se acataron sin observación alguna y se ejecutaron sinceramnente; fué necesario fusilar un desertor y se fusiló, y los 300 hombres armados y municionados, con escogida oficialidad, se pusieron pronto en marcha y fueron a reforzar el Ejército de Las Villas.

¿Tendré necesidad de pronunciar el nombre del gran cubano cuyas virtudes prominentes describo en rasgos característicos? ¿No sabeis todos que se trata del noble, del augusto José Antonio Maceo? ¿O será necesario que  me extienda en detalles de sus proezas sin cuento y de ese período de más de 25 años de su vida, dedicados casi exclusivamente a la independencia patria? Tarea es esta que demanda las aptitudes y la elocuencia de los distinguidos oradores que esta noche harán oir sucesivamente su autorizada voz. Básteme afirmar, que no registra la historia del siglo XIX guerrero más intrépido, más habil Capitán, patriota mas devoto, ni ciudadano más sumiso a la autoridad y a la Ley. El fué gigante en las montañas, titán en las llanuras, genio en todas partes. Por eso su caída extremeció la tierra, comunicándose el sacudimiento hasta las apartadas regiones. Propios y extraños conocieron que algo extraordinario había ocurrido. En presencia de la catástrofe los animos se excitan, el sentimiento se exalta, un grito de venganza repercute en ecos repetidos y se transforma en muchas veintenas de millares de pesos para armas y municiones, como el mas digno tributo al espíritu indomable de aquel hombre superior que, de un salto, había escalado las alturas de la gloria.

Por eso también, al conmemorar el primer aniversario de su muerte, consagramos su memoria en el magestuoso templo de la inmortalidad, y de pie, con el fervor de los creyentes y el ejemplo de su fé, juramos en presencia de su imagen venerada, por nuestro honor, por el honor de nuestros hijos y la honra de Cuba, sacrificar hacienda y vida, y luchar sin ni descanso hasta coronar nuestra obra de redención con la independencia absoluta.

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Revista de Cayo Hueso. Diciembre 1897



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Ver en el blog

Yo creí que era un soldado de la aurora (un poema de Félix Luis Viera)

Nota: Cada lunes la poesía de Félix Luis Viera. Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog, en este enlace. Traducción al italiano de Gordiano Lupi.


Poema 4 de La patria es una naranja (Ediciones 2010, 2011, 2013) (Poesía del exilio)


4


Yo creí que era un soldado de la aurora,
yo construía un porvenir de columpios y rosales,
amaba yo a una mujer que parecía el zumo de una fábrica.
Yo, fiel a mis fieles, construíamos
un camino que sin duda sería ancho y luminiscente,
bañado de peces y de estrellas,
y ofrecíamos nuestra sangre en favor de aquellos descendientes que vendrían
a la cara del Edén
a jugar con trenes de juguete reales,
con mariposas de juguete reales,
con la realidad que habría de superar al Sueño.
En nombre de la aurora que construíamos
fueron muertos tantos de nosotros.
Yo estoy vivo,
quizá
sea lo peor.
Tantas vidas dejamos las 24 horas de un día infinito,
seguros de que habíamos hallado la brújula definitiva de la Humanidad,
vidas y vidas (tantas
perdidas en vida, tantas
en la muerte),
tras un sueño baldío
que es natural que hoy no sintamos espantados.
Fue un yerro
que la Historia anotará como el peor y el más candoroso a la vez.
Perdón.



4


Ho creduto d’essere un soldato dell’aurora,
costruivo un avvenire di altalene e roseti,
amavo una donna che sembrava la promessa di un programma.
Fedele ai miei fedeli, edificavamo
un cammino certi che sarebbe stato ampio e luminoso,
ricoperto di pesci e di stelle,
e offrivamo il nostro sangue per quei discendenti che sarebbero venuti
nel giardino dell’Eden
a giocare con treni giocattolo reali,
con farfalle giocattolo reali,
con la realtà che avrebbe superato il Sogno.
In nome dell’aurora che edificavamo
morirono molti di noi.
Io sono vivo,
forse
è la cosa peggiore.
Tante vite abbiamo lasciato nelle 24 ore di un giorno infinito,
sicuri di aver trovato la bussola definitiva dell’Umanità,
vite su vite (tante
perdute nella vita, tante
nella morte),
dopo un sogno vano
è naturale che oggi ci sentiamo spaventati.
Fu un errore
che la Storia registrerà come il peggiore e al tempo stesso il più candido.
Perdono.



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Félix Luis Viera, poeta, cuentista y novelista, nació en Santa Clara, Cuba, el 19 de agosto de 1945. Ha publicado siete poemarios; tres libros de cuento; cuatro novelas y una noveleta.

Entre los premios que recibiera en su país natal, se cuentan el David de Poesía, en 1976; el Premio Nacional de Novela, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, galardón que ya le había sido otorgado a este autor, en 1983, por su libro de cuento En el nombre del hijo.

Su poemario La patria es una naranja, que aborda el tema del exilio a la par que incursiona en la realidad mexicana, ha tenido una buena acogida de crítica y público y recibió en Italia el Premio Latina in Versi en 2013.

Es ciudadano mexicano por naturalización. Reside en Miami.

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Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960.

Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros. Cuenta en su haber con un amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari. Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata.  Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.

(Miami) Encuentro con Félix Luis Viera en "La Otra Esquina de la Palabra"


En el primer aniversario de la muerte de Antonio Maceo (por Enrique José Varona)

Grabado del año 1897
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Va transcurrido un año desde el tremendo día en que cayó para siempre, atravesado por una bala fatídica, el egregio caudillo de cien jornadas gloriosas, el bravo entre los bravos, José Antonio Maceo. Va transcurrido un año, y parece que fué ayer. Todavía suspende nuestro ánimo la misma estupefacción; porque, a nuestros ojos, el resplandor de sus estupendas hazañas parecía cubrirlo con escudo invulnerable, y no podiamos concebir que lo sorprendiese la muerte artera, antes de recoger el lauro de la victoria definitiva. Todavía nos parece escuchar los alaridos de salvaje triunfo, con que España celebró la obra del acaso, que la libertaba de un enemigo heroico, y privaba a Cuba de uno de los brazos más robustos entre los que están labrando el edificio de su libertad. Y aun tenemos vivos en la mente la tristeza del mundo, conmovido por el aciago inmerecido fin del adalid de nuestra independencia, y el luto de Cuba inconsolable.

Pero es fuerza rendirnos a la dura realidad. Cayó Maceo en mitad de la grandiosa jornada; faltó ese faro en medio de la noche tempestuosa de la revolución. Nuestro dolor, el dolor de los cubanos, era tan legítimo, como será duradero. Sólo que no basta lamentar la pérdida de los grandes ciudadanos; y cuando llegan estos días de especial remembranza es parte de nuestro deber considerar si hemos sabido recoger el fruto de esas vidas, que se han sacrificado por el bien de todos.

Maceo no fué sólo un soldado de asombroso empuje, ni un caudillo de inmenso prestigio; fué, como Céspedes, como Agramonte, como Marti, el hombre de una noble idea, el adalid de una gran causa. Por ella trabajó enérgicamente toda su vida, por ella fortaleció y modeló su carácter, por ella se engrandeció, por ella realizó los hechos pasmosos que lo han convertido en asombro de su generación, y por ella se precipitó a la muerte. Ni esa idea, ni esa causa eran personales. Era la idea de la libertad de Cuba, la causa de la independencia de nuestra patria.

Para que esas existencias preciosas hayan sido verdaderamente fecundas no basta que se hayan elevado a las cumbres de la celebridad y la gloria, es necesario que hayan dejado huella tan honda en la conciencia de su pueblo, que éste considere su más noble e imperioso deber la continuación y remate de la obra, que esos gloriosos precursores emprendieron.

Por suerte, no podemos negar que este es el caso de Cuba. Uno a uno ha visto caer a sus hijos predilectos, a esos iluminados que le iban marcando el rumbo. Pero no se ha detenido en la tremenda marcha; ni ha cejado ante ningún obstáculo; y hoy, al cerrarse el ciclo del año luctuoso, la encontramos empeñada en la misma ardua empresa a que la condujo el héroe desaparecido en el campo siniestro de Punta Brava. Sobre el cadáver ensangrentado del guerrero estupendo derramó Cuba sus lágrimas más amargas; pero cobró aliento en su dolor, y siguió adelante combatiendo con el mismo ardor no abatido por la misma causa sagrada.

Esa era la herencia que le legaba Maceo. Podemos por eso, aunque con el alma enlutada, saludar la aurora de este día funesto, sin ningún sentimiento de humillación y flaqueza. Los que quedaron en pie han seguido las huellas luminosas del caudillo insigne; y las siguen y las seguirán, para honrar su memoria y demostrar que aprendieron con él a amar y servir a Cuba.


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Revista de Cayo Hueso. Diciembre 1897

Sunday, December 5, 2021

"Poemitas en Prosa" (de Enrique José Varona. Especial para "Bohemia")

 
Bohemia. Septiembre 2, 1928

Ballet "Les Petits Riens" (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

Los textos anteriores, se pueden leer en este enlace.




"Les Petits Riens" (“Pequeñas nadas” o “Naderías” en español) es un ballet-pantomima en un acto y tres escenas, estrenado el 11 de junio de 1778 en la Académie Royale de Musique, con coreografía de Jean George Noverre. La música fue compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart, aunque su nombre no apareció en el programa original, por lo cual nunca cobró regalías por esta obra, su única composición para ballet. En 1872, el manuscrito de Mozart fue encontrado en la biblioteca del Teatro Nacional de la Ópera, sin embargo la partitura carecía de numeración por lo que se desconoce en qué orden iban las piezas musicales.


Originalmente, el ballet fue concebido como un interludio durante la ópera bufa de Niccolo Piccini, “Le Finte Gemelle”. La ópera estrenada en Roma, en 1771, había tenido gran éxito, sin embargo la versión parisina de 1778 fue un fracaso y solo tuvo cuatro representaciones, pero el ballet fue bien recibido lo que permitió que siguiera representando separadamente de ópera.


El libreto original fue realizado por el propio coreógrafo, pero también se ha perdido, aunque se sabe que era un ballet anacreóntico, es decir que su temática era graciosa y galante, con aparición de personajes mitológicos. La obra se desarrolla en un escenario campestre, donde se podía ver a Cupido, quien jugaba y hacía bromas. El periódico “Le Ménestrel” publicó, el 26 de enero de 1873, una breve descripción de la obra, aparecida originalmente en el Diario de París, el día del estreno:
(...) "Petits Riens", ballet-pantomima de M. Noverre (...) se compone de tres escenas episódicas que casi se desprenden una de otra. La primera es el Amor atrapado en una red y encerrado en una jaula; la composición es muy agradable. La señorita Guimard y el señor Vestris muestran todas las gracias de las que el sujeto es susceptible. La segunda es el juego del gallito ciego; el señor Dauberval, cuyo talento agrada tanto al público, juega el papel principal. La tercera es un juego de Amor, que presenta a dos pastoras junto a una tercera, disfrazada de pastor. La joven Asselin hace el papel del pastor y las señoritas Guimard y Allard el de las pastoras. Las dos pastoras se enamoran del supuesto pastor, quien, para desengañarlas, acaba descubriendo su seno. Esta escena es muy picante por la inteligencia y las gracias de estas tres famosas bailarinas. Debemos notar que cuando la joven Asselin desilusionó a las dos pastoras, varias voces gritaron bis. Las diversas figuras con las que se completa este ballet fueron muy aplaudidas.
Este estilo bucólico estuvo muy de moda en la segunda mitad del siglo XVIII y gozaba de gran éxito, por ello en el estreno de "Les Petits Riens" los roles principales fueron interpretados por los bailarines más reconocidos de la época: Marie Allard, Madmoiselle Asselin, Marie-Madeleine Guimard, Jean Dauberval y Auguste Vestris.


Tras la recuperación de las partituras de Mozart, la obra fue recoreografiada en diversas ocasiones. Sir Frederik Ashton realizó varias puestas (en 1927, 1928 y 1930) para el Ballet Rambert. Ninette de Valois hizo lo propio en 1928 y 1931 para el Vic-Wells Ballet. Peter Martins creó su propia versión para el New York City Ballet, en el marco de la celebración de los 200 años del nacimiento de Mozart (1987), y David Bintley también realizó una puesta ese mismo año para el Royal Ballet School. La última versión que se dio a conocer es la de Thierry Malandain, para su ballet, en 2005.




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Ver en el blog



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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". florenciagu@gmail.com

Saturday, December 4, 2021

“Por el placer de volver a verla”... el placer de ver teatro (por Wilfredo A. Ramos)


Gracias a la iniciativa de la organización HISTEPA, que agrupa a las salas que presentan teatro en español en esta ciudad, de realizar el Festival de Teatro Hispano con Talento Local de Miami, en el que cada espacio presentó una función gratuita de alguna obra de sus respectivos repertorios, subió a las tablas de Teatro 8, la obra del franco-canadiense Michel Tremblay, “Por el placer de volver a verla (“Encore une fois, si vouz le permittez”) bajo la dirección de Jessica Alvarez-Dieguez y las actuaciones de Alejandro Vales y la propia Dieguez. Esta puesta ya había ocupado la programación de dicha sala algún tiempo atrás, pero poco tiempo, debido a la falta de interés por parte del público ante un título que se alejaba del género acostumbrado a presentar dicha instalación: la comedia. Desgraciadamente el público verdaderamente de teatro en esta ciudad es casi insignificante, en detrimento de uno mayoritario que solo se interesa por el entretenimiento y la risa fácil en espectáculos donde los valores artísticos escasean.

“Por el placer de volver a verla”, concebida en 1997 durante una de las estancias de su autor en Cayo Hueso, Florida y estrenada en 1998, fue como un homenaje a su primera obra de teatro estrenada treinta años atrás y a los cincuenta del teatro donde se presentó la misma, además de volver a hablar de todas esa mujeres que lo habían rodeado e influido, especialmente de su madre. Es una de sus más conocidas obras, que ha sido llevada a escenarios en diversos países en largas temporadas de presentaciones.

El éxito de dicho texto dramático se debe a que a través del mismo se hace un canto al amor que sentimos hacia aquella persona que nos es indispensable en nuestras vidas, aquella que nos ha marcado y que ha dejado huellas profundas en cada acto que realizamos y que ya no está. El autor nos invita a aceptar que nunca estamos solos del todo, porque esa presencia necesaria y añorada siempre nos va a acompañar más allá de la muerte.

A través de la exposición de distintas escenas, el autor, que también será el narrador y uno de los protagonistas de la obra, nos convertirá en testigos de momentos cruciales en su vida marcados por la relación con su madre, personaje a quien va dedicada la obra, como tributo ofrecido en pago a una deuda de amor y por las enseñanzas recibidas de parte de ella, pero para lo cual tendrá que contar necesariamente con su presencia. Estamos frente a un viaje al pasado que se convierte en presente.


Ambos personajes, madre e hijo, nos convencen que alguien es único cuando ese otro hace que nazca la irremediable necesidad de ‘volver a verlo físicamente’ a sabiendas que ya no está entre nosotros.

Michel Tremblay, quien como ya dijimos, parte de las experiencias vividas junto a su madre, no duda ni por un momento en desnudar sus sentimientos en escena, llevando al mismo tiempo a que el público deje salir sus propios recuerdos, convirtiendo la obra en una catarsis, donde afloran las nostalgias de todos los presentes en el teatro.

Este importante novelista y dramaturgo franco-canadiense nació un 25 de Junio de 1942 en Montreal, se introdujo en el mundo de la literatura a través de una de sus abuelas, pertinaz lectora, quien le inculcó la importancia del leer. Creció en un ambiente francófono, lo que lo lleva a convertirse en un ferviente nacionalista convencido de la necesidad de que Quebec se independizara como nación soberana.

Con su primera obra dramática, “Le Train”, obtuvo su primer premio en un concurso para jóvenes autores convocado por Radio Canadá en 1964. Dos años más tarde publica su primera novela, “Cuentos para bebedores retrasados” (Contes pour buveurs attardes). Durante su estadía en tierras mexicanas escribe la novela de fantasía “La cite dans l’oeuf” y lo que sería su primera obra abiertamente gay, “La Duquesa de Langerais” (La Duchesse de Langerais), un monólogo sobre un trasvesti, Edouard, personaje que aparecerá en otras obras de ficción de este autor. Su obra “Las cuñadas” (Les Belles-soeurs), escrita en 1965 fue la primera obra producida profesionalmente, subiendo a escena del Theatre du Rideau Vert un 28 de Agosto de 1968, siendo su obra más popular y traducida a más de 22 idiomas, entre ellos al creole, alemán, yiddish, lituano, japones e hindi, teniendo un gran efecto en el idioma, la cultura y el teatro en Quebec, ya que transformó ese teatro que se venía haciendo en Canadá al introducir personajes que retrataban a las mujeres de clase trabajadora, enfrentándose con los estereotipos sociales y religiosos de mediados del Siglo XX. Por otra parte Tremblay es el primer autor dramático que llevará a sus textos personajes abiertamente gay y al mismo tiempo, como ya apuntamos, es considerado un autor que da voz a la mujer, rompiendo con estos temas esquemas tradicionalistas en el teatro en su país.

La obra de Tremblay está concebida mediante un lenguaje y una exposición de los sentimientos que no deja indiferente a ningún lector de las mismas, siendo ese el motivo que sedujo a Alejandro Vales cuando tuvo entre sus manos el texto en ingles de “Por el placer de volver a verla”, llevándolo a buscar alguna versión en español de la obra, encontrando una hecha en México y otra en Argentina, siendo esta última por la cual se decantó y la que subiera a las tablas en esta ciudad.


Jessica Álvarez-Dieguez tomó el reto de asumir la dirección de esta puesta en versión de Manuel González Gil y traducida por Pablo Rey, dando un paso al frente en el siempre difícil acto de la autodirección, aunque asistida por la mano de su compañero en la vida y en la escena, Alejandro Vales, con quien forma la dupla actoral de este sólido texto.


Vales, en el rol del hijo que evoca a la madre que ya no está presente físicamente pero que la necesita por ser indispensable en su vida, hace de su trabajo una muestra de entrega al personaje, al cual es posible verlo en su evolución desde sus primera infancia hasta su adulta madurez como ser humano y como profesional, evocando cada momento con pequeños gestos de manos, ligeras posturas del cuerpo, mediante los cuales podemos apreciar el transcurso del tiempo sobre el personaje, esto acompañado de una clara dicción, que no permite que nada del texto se pierda. Un trabajo desde la sinceridad, la organicidad, revelando la esencia del actor que se entrega a su personaje haciéndolo vivir sobre el escenario.


Jessica Álvarez-Dieguez quien sin duda ha demostrado ser una magnífica actriz de comedia, con el ‘tempo’ necesario y justo para ese difícil género, en este rol hace un giro de 180 grados a su trabajo, entregándonos un personaje que transita certeramente por los caminos no solo de la comedia, sino también por el del melodrama y el drama. En su caracterización de la tan añorada madre no faltan los diversos matices con que el autor viste a este personaje: el sarcasmo, el humor, la sobreprotección, el cariño, la imaginación, la añoranza, las ilusiones, elementos que la actriz va mostrando a través de un diálogo constante, en el cual su personalidad va tornándose cada vez más implacable con respecto a lo que ella considera debe ser la mejor formación para su hijo.

Tremblay nos enfrenta a un personaje, al cual por momentos se ama y por momentos se llega a sentir cierto rechazo debido a la dureza de sus reacciones maternales, algo que da cierta complejidad al personaje y que la actriz resuelve con eficacia, otorgándole a cada momento el gesto y la intención de voz precisa.

En cuanto a la puesta en escena, esta no se aparta del mismo concepto ya realizado en previas puestas que han subido a las tablas en otros países: un escenario vacío con solo algunos módulos de madera a los cuales se les darán distintas funciones y un ciclorama cubriendo todo el fondo del escenario sobre el que se proyectará una iluminación que producirá diferentes ambientes o un cielo iluminado por una gran luna llena. El actor, en su doble función de narrador y personaje se mantendrá todo el tiempo en escena, mientras la actriz tendrá constantes entradas y salidas del escenario ofreciéndole un dinamismo a su rol que acentúa la diferencia de temperamentos entre ambos.


Un momento de espectacular desenvolvimiento escénico es sin duda el diálogo que se desarrolla entre los dos personajes mientras ella va colgando ropa blanca -muy simbólico el color- en una larga tendedera que atraviesa todo el espacio escénico, previamente puesta por el narrador-hijo, lo que obliga a la actriz a conjugar la repetitiva acción de colgar ropa con el mantenimiento de un diálogo poseedor de un texto que nada tiene que ver con ese rutinario quehacer de la vida cotidiana. Sin duda estamos en presencia de una de las escenas memorables de dicha puesta y que ambos actores resuelven de manera magistral.

Es innegable que en este trabajo se nos muestran un Alejandro Vales y una Jessica Álvarez-Dieguez muy diferentes de lo que estamos acostumbrados a ver de ellos a través de sus constantes trabajos en las tablas de Teatro 8, aquí, queda clara la capacidad y el compromiso de ambos actores al momento de asumir un texto con tan fuerte sentido de lirismo, tan cotidiano, humano, que posee una carga emotiva y sentimental que hace imposible el no derramar una lágrima, la cual dejamos salir sin miedo, con mucho de nosotros mismos.



Gracias a ambos actores por haberse atrevido con este trabajo a sabiendas que no cumpliría con las expectativas de la mayor parte del público miamense, ya que apostaron por el teatro y por lo que de valores artísticos y éticos, este puede aportar.




Texto y fotos/ Wilfredo A. Ramos
Diciembre 2, 2021
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Gaspar, El Lugareño Headline Animator

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