En verdad el primitivo espacio de aquella experiencia marinera en la zona de playa conocida como Tararaco, no dista mucho de su actual fisonomía, si solo aludimos al edificio primigenio.
Con más o menos añadidos, y algun que otro reacomodo de espacios y funciones, subsiste hoy día como hotel, pero sin yates anclados en su ya inexistente atracadero, ni el acaso glamour de regatas, u otras celebraciones afines a un sitio tan particular...
Aún en el tiempo, conserva en el impoluto granito del piso de aquel otrora club náutico, el logo alusivo a su antigua función.
Postal. Año 1958
------------
Los yatistas provenían de Nuevitas o de otros sitios, accediendo al bello entramado de la bella playa interior por la zona de la Boca, o las pasas navegables que cruzan el interminable farallón del arrecife que protege a la playa, y que es continuidad de rompientes y espumas a lo largo de su extensa geografía.
Luego se le añadiría un bloque de habitaciones anexo que lo dotaba de suficientes acomodaciones para los yatistas visitantes y sus familias.
Pero el club cesaría en sus funciones originales intespestivamente... y luego ni yates ni yatistas... never more...
Entrada a la carretera de la playa,
conocida como el "entronque de Santa Lucía".
Foto actual
--------------
Y no sería al parecer aquel el único de los clubes proyectados para los tempranamente parcelados 23 km de playa de Santa Lucia, que ya para la época de mediados los años 50, se consolidaba según los anunciantes como "la playa más bella de Cuba en la costa norte de Camaguey", a soló 114 kms de la ciudad agramontina, en un proyecto carretero, derivado de la ya existente a Nuevitas, que la acercaría a la ciudad atravesando primigenios caminos de antiguas propiedades ganaderas y agrícolas en la zona de San Miguel y Camalote.
Muchos otros estaban pensados para las Asociaciones que así lo requirieran. Igual se sumarían centros comerciales "con todas las comodidades de la ciudad", y una zona estrictamente residencial "con solares saliendo directamente a la playa, y con frente a calle, para el tráfico motorizado." Un sueño de los camagüeyanos convertido en realidad, según anuncio pagado por Cia. Territorial Porro Primelles S.A. General Gomez 205 en Directorio Social de Camagüey Edición de 1960.
Del antiguo proyecto el Yatch Club devino en villa de alojamiento del INIT. Algunas exiguas casas particulares se sumarían igualmente como opciones de alojamiento a los temporadistas. En la zona de la Boca y en punta de Ganado, se localizaron igualmente algunas casas de veraneo y de pescadores.
Santa Lucía sería por muchos años, hasta ya mediados los setenta del siglo XX, solo la sucesión de un largo y muy bello playazo de mucho sol, arenas intocadas de pristina finura, y la sombra amigable de los pinos, con tanta o igual fama como Varadero, salvando cualquier distancia...
Foto actual tomada de internet
----------------
Un paraíso para cualquier hijo de vecino de la mediterránea y siempre alejada del mar: la ciudad príncipeña, ni tan santa, y sin puerto, y sin mar... como jocosamente la bautizara nuestro Lugareño.
Como creo que la mejor forma de presentar a un artista es a través de sus obras, ya que “una imagen vale mucho más que mil palabras”, como dice el dicho, he decidido centrarme en la muestra Tradición y cubanía, exposición retrospectiva de pintura de Alejandro Galindo, inaugurada el pasado viernes 6 de diciembre de 2024 en el Centro Cultural Hispano para las Artes, como carta de presentación de este hombre multifacético, que además de pintor –sin haber estudiado pintura–, actor, director, promotor cultural, estilista (lo fue de la inolvidable Rosita Fornés en sus operetas, programas de televisión y revistas musicales), es una gran persona, amable, servicial y siempre entusiasta y cooperador con los demás artistas y creadores del medio.
Antes de pasar a exponer los cuadros de la exposición de Alejandro, la madrina de la presentación fue la versátil actriz de larga trayectoria Martha Velasco, mientras que el pianista concertista Alex Arrondo amenizó el feliz evento con sus interpretaciones.
Alejandro Galindo, Martha Velasco
y Acela Torres.
-------------------------
Baltasar S. Martín y Alejandro Galindo.
-------------------
Como expresara el propio Alejandro en la invitación que preparó en Facebook para su exposición:
Disfrutemos todos una noche mágica, a través de toda mi obra; con las costumbres, el folclor y tantas cosas bellas de nuestra isla de Cuba, que a través de.muchos años he plasmado en los lienzos con mis pinceles.
Los invito a esta hermosa muestra de uno de mis hobbys: la pintura, que sin darme cuenta, he hecho una carrera en ella dentro de.mi vida artística, después de más de 50 años pintando.
Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.
La Denishawn School fue creada por Ruth St. Denis y Tes Shawn, en Los Ángeles (California, EEUU), en el verano de 1915. Denis traía una trayectoria de varios años (había debutado en 1906) cuando, en 1914, proveniente del ballroom, Shaw se presenta como su alumno, tras haber presenciado varias de sus representaciones, tanto en New York como en Los Ángeles. Rápidamente congeniaron y conformaron una pareja laboral y sentimental. Así, combinando sus diferentes visiones sobre la danza, crean la Escuela con el objetivo de formar bailarines en cuerpo, mente y alma.
La formación que ofrecían era bastante ecléctica, incluyendo todo tipo de danza, de diferentes estilos y técnicas. Ruth St. Denis aportaba el bagaje de su estilo oriental y Ted Shawn sumaba lo propio, traído desde las danzas más populares, como el ragtime, el jazz y el tango. En un comienzo ellos dos dictaban todas las clases, incluida la danza académica, aunque se utilizaba sólo como entrenamiento y se evitaba el uso de las zapatillas de puntas y la búsqueda del virtuosismo.
Las primeras estudiantes fueron todas mujeres, algunas que aspiraban a ser bailarinas, otras eran actrices del cine mudo en busca de obtener un mejor manejo corporal y gestual, y una cantidad de jóvenes de familias acomodadas que iban sólo a pasar el verano. En la Escuela, el día iniciaba con clases de estiramientos, danza académica e improvisación, danzas orientales, recreación en la piscina y almuerzo. Luego tenían tiempo de esparcimiento donde armaban tertulias o leían. Toda la actividad tenía un costo de un dólar por día.
Sobre el final de ese primer verano surgió la Denishawn Dancers con estudiantes de la escuela (germen de lo que luego sería la Denishawn Companie, un ensamble profesional), marcando lo que se transformaría en una constante: cuando los alumnos finalizaban sus estudios en la Escuela, pasaban a la compañía. Todas las obras que interpretaban eran coreografiadas y protagonizadas por Ruth y Ted, y al igual que la enseñanza que promovían, abarcaban todos los estilos dancísticos. Durante el invierno, cuando la Escuela cerraba, realizaban giras por todo Estados Unidos con el objetivo de captar el interés por la danza, entendida como un arte serio. De este primer período de la Compañía se destaca la obra “Tillers of the soil” (1916), un dúo sobre la labor de campesinos egipcios. Ese mismo año, miembros del grupo también participaron en la escena de los escalones de Babilonia del film “Intolerancia” de D. W. Griffith.
Debido al éxito de sus cursos y de sus giras, a partir de 1917 dictarán clases todo el año y contratarán maestros para reemplazar a Denis y a Shawn cuando estuvieran de gira. Es en este período que Ruth desarrolla su idea de "music visualizations", donde cada bailarín sigue la música nota a nota, representando un instrumento, y todo el conjunto es dirigido por el coreógrafo (sea Denis o Shawn). La musicavisualización o visualizaciones musicales son incorporadas a la enseñanza de la Escuela, al igual que teoría de la música y piano, a cargo de Louis Horst (quien se convertirá en director musical de la Escuela), francés, técnicas Dalcroze y Delsarte, y danzas y filosofía orientales, a cargo de un geisha emigrada de Tokio.
A pesar el éxito de la Escuela y la Compañía, solían tener problemas financieros ya que todo lo que ganaban lo invertían en nuevas producciones. Llegado el año 1918 Ted Shawn debe enlistarse en la armada y cierra provisoriamente la Escuela. Ruth St. Denis aprovecha la interrupción para volver a sus espectáculos como solista, por los cuales era famosa, dejando de lado lo más popular que les proveía del dinero para pagar las cuentas. La puja entre el predominio de lo artístico o de lo popular generaba tensión en el matrimonio ya que Denis sentía que no podía explotar todo su potencial. Al regreso de Ted, en 1919, deciden no seguir con la Escuela, él abre un estudio en Los Ángeles al año siguiente, con su alumna Martha Graham como maestra, y Ruth crea una pequeña compañía, con Doris Humphrey como asistente, artísticamente exitosa, económicamente no.
Sin embargo, ambos seguían haciendo giras juntos. En una de ellas, cuando estaban en New York, el empresario Daniel Meyer les ofrece un contrato para una gira por Oriente (fuente de inspiración primaria de Denis), por lo que vuelven a reunir a la Denishawn para el emprendimiento. Entre 1921 y 1925 realizaron numerosas giras por Estados Unidos, Europa y Asia, convirtiéndose en la primera Compañía norteamericana en visitar ese continente. Se destaca de este período la obra “Las siete puertas de Ishtar”, siendo el momento más alto en la trayectoria de la Compañía, contando entre sus bailarines a M. Graham, D. Humphrey y Ch. Weidman. Tal fue el éxito que se filmaban los cursos completos para venderlos por encargo y, para la década del ’20, todos en Estados Unidos conocían a la Denishawn. Pero el éxito no fue suficiente, en 1923 Graham deja la Escuela y la Compañía, dos años más tarde lo hace L. Horst y hacia 1928 se van Humphrey y Weidman. A esto se sumó la crisis económica de 1929 y la separación de la pareja fundadora. La Escuela sobrevivirá hasta 1931, momento en que baja el telón definitivamente.
La Denishawn School and Companie fue la primera escuela de danza y compañía profesional de Norteamérica. Es considerada la transformadora de la danza en Estados Unidos, sentando las bases de la danza moderna. Por sus filas pasaron todos los grandes bailarines y coreógrafos de la siguiente generación, además de los ya mencionados Graham, Humphrey y Weidman, se destacan Jack Cole, Miriam Wislow y Lester Horton, entre tantos otros.
------------------------------
Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).
Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". florenciagu@gmail.com