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Thursday, October 24, 2019

San Agustín, Florida: La primera escuela integrada en la nación (por Frank de Varona)


Después de las victorias del general Bernardo de Gálvez, España recuperó La Florida al triunfar en la guerra contra Gran Bretaña. Durante el segundo período español que comenzó con la llegada del gobernador Vicente Manuel de Zéspedes con 500 soldados, se estableció en 1787 una segunda escuela en San Agustín. La primera se había establecido en 1606 y había cerrado probablemente en 1763 al final del primer período español de La Florida. No tenemos información sobre esa primera escuela. Sin embargo existen muchos documentos que describen la segunda escuela de 1787.

Esta escuela fue fundada por un sacerdote nativo de Irlanda llamado Thomas Hassett. Este sacerdote preparó 26 reglas para los estudiantes y los maestros y estas reglas siguieron en efecto hasta 1821 cuando La Florida fue cedida a los Estados Unidos. La población de San Agustín en ese momento era de 940 personas, excluyendo los soldados del Castillo de San Marcos. La población se componía de 650 personas blancas y 290 personas negras. Había 69 niños blancos y 74 niñas blancas de edades de siete a 15 años. También había un número indeterminado de niños negros. La escuela aceptaba a los niños blancos y negros en un momento que en los estados del Sur de los Estados Unidos estaba prohibido a educar a afroamericanos. Esta escuela fue la primera escuela integrada en los Estados Unidos.

El primer maestro seleccionado para esta escuela fue el padre Francisco Traconis nacido en Santiago de Cuba. Por lo tanto este sacerdote cubano fue el primer profesor de una escuela pública integrada en los Estados Unidos. Traconis recibía un salario mensual de ocho pesos y un salario anual de 300 pesos como capellán del hospital de San Agustín. Esta escuela era pública y sus gastos eran sufragados del tesoro real de España. El padre Traconis se retiró en 1791 después de cuatro años de servicio. Un segundo profesor, José Iguíñiz, trabajó 10 años en esta escuela. Los otros profesores de esta escuela integrada fueron Dimas Cortés, Rafael Saavedra y Espinosa, José Monasterio y Juan Nepomuceno Gómez. La escuela integrada de San Agustín de 1787 a 1821 creó la base para la educación integrada en los Estados Unidos. Esta es otra contribución de España a los Estados Unidos, que como otras tantas no son conocidas.

Vista desde el Castillo San Marcos
San Agustín, Fl

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Fragmento del ensayo Presencia hispana en los Estados Unidos, escrito por Frank de Varona. 

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Tuesday, October 22, 2019

Pedro Menéndez de Avilés: Fundador de San Agustín. Adelantado y Gobernador de La Florida y Cuba. (por Frank de Varona)

Quinto centenario del nacimiento
 de Pedro Menéndez de Avilés


Pedro Menéndez de Avilés fue nombrado por el Rey Felipe II Adelantado y Gobernador de La Florida y Cuba.


El 15 de febrero de 2019, se conmemoró el quinto centenario del nacimiento del Adelantado y Gobernador de la Florida y Cuba, Capitán General de la Armada y fundador de la primera ciudad europea permanente de los Estados Unidos, Pedro Menéndez de Avilés.

Pedro Menéndez de Avilés nació en Avilés, Asturias el 15 de febrero de 1519 en el seno de una familia rica de hidalgos. A los 14 años se fugó de su casa y se alistó como grumete en una flota española encargada de perseguir corsarios franceses. Así comenzó su brillante carrera como marino atacando piratas y corsarios franceses que infestaban el mar Cantábrico. A los 16 años Menéndez regresó a su casa y sus padres lo obligaron a casarse con Ana María de Solís que tenía sólo 10 años de edad. Tres años después equipó un barco con 50 marineros y capturó dos navíos franceses.

Pedro Menéndez, de 25 años, adquirió una excelente reputación como guerrero en 1544 cuando una flota francesa, al mando de Jean Alphonse de Saintoge, capturó 18 barcos españoles y Menéndez persiguió la flota francesa hasta el puerto de La Rochele en Francia. El intrépido joven asturiano abordó la nave capitana francesa y mató a Saintoge y al mismo tiempo pudo rescatar cinco naves españolas. Está audaz hazaña le trajo mucha fama y el emperador Carlos V lo autorizó para que continuara con sus ataques contra los franceses. Menéndez tuvo gran éxito y fue el principal responsable de detener estos ataques de corsarios franceses por las costas de Galicia y Asturias.

En 1552, Menéndez comenzó a dar viajes al Nuevo Mundo capitaneando distintos barcos. Dos años después, cuando tenía 35 años, fue nombrado capitán general de la flota de Indias por el rey Felipe II, cargo que ocupó durante muchos años. Menéndez había transportado al príncipe Felipe a Inglaterra para casarse con la reina María Tudor.


El rey Felipe II comprendía la importancia estratégica de La Florida y estaba frustrado por el fracaso de tantas expediciones que no habían logrado conquistar esta tierra. Por las costas de La Florida estaba la Corriente del Golfo que era la ruta ideal para la navegación de las flotas de Indias que transportaba oro, plata, perlas, especies, cacao y otras riquezas de América que habían convertido a España en la primera potencia de Europa.

El rey Felipe II negoció un contrato con Pedro Menéndez de Avilés, el cual fue firmado el 20 de mayo de 1565, donde el asturiano accedió a pagar la mayor parte de los gastos de una expedición para conquistar La Florida. Felipe II sabía que había escogido al mejor almirante de toda España. El rey nombró a Pedro Menéndez de Avilés Adelantado y Gobernador de La Florida y Cuba. También le encargó que protegiera todos los asentamientos españoles en el Caribe, mucho de los cuales eran atacados por piratas y corsarios.

Diez días después de haber firmado el contrato le llegó a Felipe II noticias alarmantes. Hugonotes franceses habían construido un fuerte llamado Carolina en el área del actual Jacksonville, amenazando al paso de las flotas de Indias. El rey ordenó a Menéndez a expulsar a los franceses de La Florida y a conquistar esta tierra de una vez para siempre. Le añadió 300 soldados más con sus provisiones a lo que el adelantado llevaba por su cuenta. Menéndez zarpó de Cádiz el 28 de junio de 1565 con una flota de 19 naves y más de 1,000 hombres, entre ellos cuatro sacerdotes.



El 8 de septiembre de 1565 el Adelantado desembarcó con mucha pompa en La Florida y se acercó a una cruz que le presentó el padre Francisco López de Mendoza Grajales que había bajado a tierra el día antes. Se cantó el himno Te Deum Laudamus (de gracias a Dios) y se celebró la Santa Misa.


Allí se fundó la primera ciudad europea permanente en los Estados Unidos, la cual recibió el nombre de San Agustín. Los indios timuacanos del área imitaron lo que vieron y junto con los españoles intercambiaron comidas. Éste fue el primer Día de Acción de Gracia celebrado en esta nación, más de medio siglo antes del celebrado por los peregrinos ingleses en Plymouth, Massachussets.

Menéndez marchó desde San Agustín bajo una severa tormenta hacia el norte y sorpresivamente capturó el fuerte de Carolina. Después marchó hacia el sur y derrotó a otro grupo de franceses. Menéndez fundó ciudades y fuertes y estableció las primeras misiones jesuitas en los estados actuales de La Florida, Georgia, las Carolinas y una en Virginia. Gobernó La Florida y Cuba durante 10 años y protegió todos los asentamientos españoles en el mar Caribe construyendo fuertes y murallas para su defensa contras piratas, corsarios y bucaneros.

En 1566, Menéndez fundó la ciudad de Santa Elena, que ha sido encontrada por arqueólogos en Parris Island, Carolina del Sur en el campo de golf de los oficiales del U.S. Marine Corps. Eventualmente Menéndez trajo su familia de España a Santa Elena. También estableció fuertes-misiones en San Mateo (donde había existido el fuerte francés de Carolina); Tequesta, río de Miami y Bahía de Biscayne; San Antonio, en el cayo llamado Mound Key en el área de Charlotte Harbor; Tocobaga, en el área de Tampa; y Santa Lucía en el Condado de St. Lucie.


En 1566 y 1567 Menéndez envió al capitán Juan Pardo en dos expediciones hacia el oeste de Santa Elena hasta llegar a las montañas Apalaches en el actual estado de Tennessee. El 1 de diciembre de 1566 el capitán Juan Pardo y unos 125 soldados penetraron el interior de Carolina del Norte. Pardo estableció el fuerte de San Juan cerca del actual Morganton, Carolina del Norte.

El capitán Pardo dirigió una segunda expedición el 1 de septiembre de 1567 al frente de aproximadamente 120 soldados y estableció varios fuertes cerca de las montañas Apalaches. Pardo penetró hasta el estado actual de Tennessee. En 1568, una rebelión de indios quemó seis fuertes matando a todos los 119 soldados y sólo uno escapó con vida.

El adelantado Menéndez mandó a su sobrino Pedro Menéndez Márquez por el océano Atlántico a explorar toda la costa de los Estados Unidos hasta Terranova en Canadá. Gracias a todas estas exploraciones España pudo preparar mapas de Norteamérica.

Pedro Menéndez además diseñó un nuevo tipo de barco llamado galizabras o galeones agalerados. Estos barcos híbridos eran galeras y galeones al mismo tiempo y tenían 56 pies de largo. Construyó dos fragatas en La Florida para que se unieran a las flotas de Indias.

Felipe II ordenó a Menéndez regresar a España donde lo nombró capitán general de una gran armada que se preparaba para atacar los Países Bajos e Inglaterra. Estando en Santander el conquistador y poblador de La Florida murió el 16 de septiembre de 1574 a la edad de 55 años.

La figura del Adelantado, Gobernador de la Florida y Cuba, Capitán General de la Armada y fundador de San Agustín Pedro Menéndez de Avilés es poco conocida y los libros de historia de los Estados Unidos no lo mencionan a pesar que gobernó La Florida durante 10 años. La Florida del siglo XVI se extendía desde el estado actual de Florida hasta Canadá y desde el rio Mississippi hasta el océano Atlántico. Además como Capitán General de la Armada Menéndez protegió todos los asentamientos españoles en el mar Caribe construyendo fuertes y murallas para su defensa contras piratas, corsarios y bucaneros.

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Castillo de San Marcos
San Agustín, Florida


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Ver textos anteriores de Frank de Varona, en el blog

Saturday, October 19, 2019

Juan Ponce de León (por Frank de Varona)

Estatua de Juan Ponce de León
Bayside, Miami
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Juan Ponce de León nació en la pequeña ciudad de Santervás de Campos, provincia de Valladolid en España en 1474. Descendía de una familia distinguida y noble y fue paje en la corte del rey Fernando el Católico. A una temprana edad combatió y participó en la conquista del reino musulmán de Granada. 

A los 19 años de edad se unió al segundo viaje del Gran Almirante Cristóbal Colón a las Américas en 1493 junto a 1200 colonos, marineros y soldados. La flota de Colón visitó numerosas islas en el Caribe y ancló en la costa de una bella isla que los taínos llamaban Borinquen y más adelante los españoles la bautizaron con el nombre de Puerto Rico. Ponce de León se estableció en la isla La Española, que hoy conocemos como Haití y República Dominicana.

En 1504, Ponce de León derrotó una rebelión de indígenas en Jigüey o Higüey y el gobernador de La Española, Nicolás de Ovando, lo recompensó nombrándolo gobernador de la nueva provincia y otorgándole la villa de Salvaleón cerca de la isla la Mona. Ovando le otorgó una encomienda con indígenas y en poco tiempo Ponce de León se hizo rico. Creó una finca de ganado y cultivos. Ponce de León se casó con Leonora y tuvieron tres hijas, Juana, Isabel y María, y un hijo, Luis. Construyó una enorme casa de piedra para su familia, la cual todavía existe hoy en día cerca de la ciudad de Salvaleón de Higüey.

En 1508, el rey Fernando de Aragón autorizó a Ponce de León a que dirigiera una expedición a Puerto Rico. Ponce partió de la isla la Mona con unos 50 hombres en un barco y desembarcó el 12 de julio de 1508 cerca de la actual ciudad de San Juan. Ponce encontró oro y creó el primer asentamiento en Puerto Rico llamado Caparra. Al año siguiente fue nombrado gobernador de Puerto Rico. En 1512, el hijo mayor de Cristóbal Colón, Diego Colón, quien era gobernador y virrey de La Española, lo destituyó.

Ponce de León regresó España y consiguió que el rey Fernando lo autorizara a explorar las islas de Bímini. En aquel tiempo se pensaba que al noroeste de Puerto Rico se encontraba un grupo de islas que se les daba este nombre. Ponce firmó unas capitulaciones o contrato con el rey en febrero de 1512 donde fue nombrado adelantado y gobernador de por vida de tierras que él descubriera pero tenía que financiar todos los gastos de la exploración y los asentamientos. 

El 3 de marzo de 1513 Juan Ponce de León equipó un bergantín, una carabela y un galeón con una tripulación de aproximadamente 200 personas que incluía a dos mujeres, Beatriz y Juana Jiménez, y a dos negros libres, Juan Garrido y Juan González. Sus tres pequeños barcos se llamaban Santiago, San Cristóbal y Santa María de la Consolación. Ponce de León contrató a uno de los mejores pilotos españoles de esa época, Antonio de Alaminos. La pequeña flota zarpó de Puerto Rico y navegando hacia el noroeste pasó por numerosas islas de las Bahamas, incluyendo San Salvador o Guananí, donde el almirante Cristóbal Colón había desembarcado el 12 de octubre de 1492. 

La aventura de España en un nuevo mundo descubierto en el continente de los Estados Unidos comenzó el 27 de marzo de 1513 cuando Juan Ponce de León vio la costa de esta península. El 2 de abril, que era Domingo de Pascuas de Resurrección, los españoles desembarcaron al sur de Cabo Cañaveral, probablemente en Melbourne Beach. Ponce de León tomó posesión del territorio a nombre de España. El adelantado pensó que había descubierto una isla y la bautizó con el nombre Pascua Florida en honor a la festividad religiosa en España o por las bellas flores, árboles y hermosa vegetación que encontró en estas tierras. Ponce elevó una oración a Dios Nuestro Señor por su descubrimiento y exclamó: “gracias el Todopoderoso que me ha permitido que pueda haber algo nuevo”. Como no había sacerdote no se pudo celebrar la Santa misa. 

Antes de llegar a La Florida descubrieron la Corriente del Golfo, que sería de suma importancia para la navegación de las flotas de Indias. Después de desembarcar y estar seis días explorando el nuevo territorio, Ponce zarpó con su pequeña flota el 8 de abril. Continuaron navegando hacia el sur a lo largo de la costa este de la península y desembarcaron no muy lejos de Melbourne Beach. Su primer contacto con los nativos de nuestro estado, los indios Ais, fue violento. Probablemente los indios de la península se acordaban de las expediciones españolas que venían a capturarlos para esclavizarlos antes de la llegada de Ponce de León. Los tres barcos continuaron navegando hacia el sur hasta llegar frente a las costas del presente Miami. Ponce dijo “llegué a Chequesca”, nombre de los indios tequestas que habitaban esta zona. Los expedicionarios desembarcaron para obtener agua en una isla a la que llamaron Santa Marta, que hoy en día se conoce como Key Biscayne.

Siguieron rumbo sur y llegaron a los cayos de La Florida. Desde los barcos las rocas de los cayos les parecían que eran hombres que sufrían y por eso el adelantado le llamó a estos cayos Los Mártires. Al cruzar por el último cayo continuaron navegaron hacia el norte por la costa oeste de la península hasta el área de Charlotte Bay, que llamaron la Bahía de Ponce de León. 

Los exploradores desembarcaron para conseguir agua y reparar sus barcos. Los indios calusas se acercaron a los españoles con el deseo de intercambiar productos pero pronto se volvieron hostiles y comenzaron a pelear. Hubo bajas de ambos lados y los españoles capturaron a ocho indios. El 4 de junio los indios atacaron en canoas a la pequeña flota española cerca de la isla de Sanibel. Diez días después levaron anclas. El 21 de junio la pequeña flota llegó a una isla donde encontraron muchas tortugas, a la cual Ponce nombró Tortuga, conocida hoy en día como Dry Tortugas. En esa pequeña isla obtuvieron provisiones y capturaron 160 tortugas.

Juan Ponce de León regresó a Puerto Rico el 19 de octubre de 1513 después de una ausencia de casi ocho meses. A su llegada Ponce encontró que indios caribes, los más fieros de todos los indígenas, habían atacado el asentamiento de Caparra. Los indios caribes mataron a varios españoles y destruyeron su casa. Por suerte, su familia pudo escapar con vida.

Aunque a Ponce de León se le ha dado crédito como descubridor de La Florida, probablemente no fue el primer español en llegar a la península. Colonizadores de la isla La Española frecuentemente venían a las Bahamas y a La Florida en busca de indios para esclavizarlos. Es por eso que los indios de La Florida lucharon duramente contra los españoles. Posteriormente, España realizó un increíble y enorme esfuerzo para conquistar La Florida y también para pacificar, evangelizar y educar a los indios por medio de la gran labor de sus misioneros dominicos, jesuitas y franciscanos.

Muchas personas actualmente creen que Juan Ponce de León vino a nuestra península en busca de la fuente de la juventud. Sin embargo, la mayoría de los historiadores han descartado esta historia como una leyenda o un mito. En las capitulaciones que firmó Ponce con el rey Fernando no existe mención alguna sobre la fuente de la juventud. Tampoco existe ninguna evidencia histórica que indique que Ponce sabía de la existencia de una fuente milagrosa y mucho menos que arriesgó su vida y fortuna con el fin de encontrarla. El responsable de esta leyenda fue Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, autor del libro Historia general y natural de las Indias publicado en 1535. Oviedo fue el que escribió que Ponce de León vino en busca de la fuente de la juventud, una fuente que muchos indios estaban convencidos que existía. Otro historiador, quien copió gran parte del libro de Oviedo, volvió a repetir la historia de la fuente de la juventud y la búsqueda de ella por Ponce. Este historiador fue Antonio de Herrera y Tordesillas que escribió Historia general de los hechos de los Castellanos en 1615. Juan Ponce de León, al igual que otros conquistadores, vino en busca de oro, riquezas, honores y fama.

Ponce decidió regresar a España y fue recibido con grandes honores por el rey Fernando de Aragón en su corte en Valladolid. El rey lo nombró caballero y le dio el título de adelantado con un escudo de armas, siendo el primer conquistador en recibir estos honores. Firmó una nueva capitulación o contrato con el rey confirmando su derecho a gobernar las islas de La Florida y Bímini. Se lo ordenó que organizara una flota y atacara a los indios caribes que continuaban en guerra contra asentamientos españoles en el Caribe. 

El adelantado y gobernador de La Florida compró tres barcos y levó anclas el 14 de mayo de 1515. Con su pequeña flota, Ponce atacó a los caribes en la isla de Guadalupe y probablemente luchó contra ellos en dos o tres otros lugares. Cuando Ponce se enteró del fallecimiento del rey Fernando en 1516 regresó a España para defender sus derechos y títulos. A su llegada se reunió con el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, el nuevo regente de Castilla, quien confirmó todos sus títulos y derechos.

Durante su estancia en España y su ausencia de La Florida, varios exploradores españoles visitaron la península. Pedro de Salazar en un viaje de 1514 a 1516 vino a La Florida en busca de esclavos. Su antiguo piloto, Antonio de Alaminos, fue contratado por Francisco Hernández de Córdoba en su expedición a la península de Yucatán. Al regreso de esa expedición, Córdoba desembarcó en la bahía de San Carlos (Charlotte Bay) en 1517. Por último, Alonso Álvarez de Pineda exploró la costa del golfo de México en 1519 y descubrió que La Florida no era una isla, como pensaba Ponce, sino una península. También descubrió el delta del río Mississippi al que llamó “Río del Espíritu Santo”.

Después de la muerte de su esposa en España, Juan Ponce contrajo matrimonio con una joven de Sevilla. Antes de partir el rey le ordenó al adelantado: “Trate a los indios lo mejor que pueda. Trate por todos los medios de convertirlos a nuestra Santa Fe Católica”. 

En 1521, el adelantado y primer gobernador de La Florida, Juan Ponce de León, logró regresar a la bahía de Ponce de León, el área actual de Charlotte Bay para comenzar la colonización de La Florida. El adelantado llevó 50 caballos, otros animales domésticos, entre ellos su perro Becerrillo, materiales de construcción, semillas y aperos de labranza. En su expedición le acompañaron 200 marineros, soldados, colonos, campesinos, artesanos y algunos sacerdotes. Al igual que en su primera expedición vinieron mujeres. 

No sabemos por qué Ponce de León escogió el mismo lugar donde estuvo en guerra con los indios calusas ocho años antes. Cuando los colonizadores comenzaron a construir sus viviendas, fueron atacados violentamente por los indios calusas, hiriendo gravemente en el muslo a Ponce de León con una flecha envenenada. Ponce ordenó retirarse a La Habana, Cuba, donde murió poco después de llegar a la edad de 47 años.

El primer gobernador de La Florida estuvo enterrado en la iglesia de San José hasta 1836 cuando sus restos fueron trasladados a la catedral de San Juan Bautista en la ciudad de San Juan, Puerto Rico. Su único hijo, Luis Ponce de León, fue ordenado fraile dominico y vivió en San Juan. Ponce de León fue el primero de muchos otros conquistadores que trataron de colonizar La Florida sin éxito.

La Florida, o sea los Estados Unidos, fue una tierra muy difícil de conquistar para España. Cuando hablamos de La Florida del siglo XVI nos referimos a toda la tierra al este del río Mississippi hasta el océano Atlántico y del estado actual de La Florida hasta Newfoundland en Canadá.



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Fragmento del ensayo Presencia hispana en los Estados Unidos, escrito por Frank de Varona. 

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Ver los textos de Frank de Varona publicados en el blog 

Thursday, October 17, 2019

Los primeros gobernadores y alcaldes cubanos de la Florida (por Frank de Varona)


Durante el largo período colonial de España en la Florida, el cual abarcó 288 años (de 1513 a 1763 y de 1783 a 1821), cuatro gobernadores de la Florida nacieron en Cuba. El primero fue Laureano de Torres de Ayala, Marqués de Casa Torres, quien nació en La Habana, Cuba en 1645 y murió en España en 1722. Torres de Ayala gobernó la Florida de 1693 a 1699 y terminó la construcción del Castillo de San Marcos. Posteriormente fue gobernador de Cuba. El segundo fue Juan de Ayala y Escobar, quien sirvió de gobernador interino en la Florida de 1716 a 1718. El tercero fue otro gobernador interino, Manuel José de Jústiz, quien sirvió sólo un año en 1737. El cuarto y último gobernador español de la Florida, quien nació en Cuba, fue José Coppinger, el cual sirvió como gobernador de la Florida Oriental de 1816 a 1821. El 7 de julio de 1821 el coronel Coppinger bajó por última vez la bandera española en San Agustín al pasar la Florida a los Estados Unidos. 

Durante el siglo XIX varios alcaldes nacidos en Cuba gobernaron ciudades en la Florida. El primero fue el hijo del Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes y Céspedes (1840-1915). Céspedes fue electo alcalde de Cayo Hueso en 1875. 

En la actual ciudad de Ocala se creó una pequeña ciudad fundada por cubanos en 1880. Luego de una visita de José Martí le cambiaron el nombre a esta ciudad de Havanatown a Martí City. Entre 1889 y 1906 hubo 20 fábricas de tabaco en esta área. La mayoría de los alcaldes y los concejales de Martí City habían nacido en Cuba. Fernando Figueredo Socarrás fue electo alcalde de West Tampa en junio de 1895 y obviamente no fue el primer cubano electo a este cargo.

Anterior a los alcaldes cubanos de la Florida dos hispanos ocuparon este cargo. El primero fue Joseph Mariano Hernández, el cual fue electo alcalde de San Agustín en 1848. Los padres y abuelos de Hernández habían llegado procedentes de Menorca a Smyrna, Florida en 1768. Joseph Mariano Hernández nació en San Agustín en 1788. El mismo año que los Estados Unidos adquirió la Florida en 1821, Hernández se hizo ciudadano de los Estados Unidos.

Hernández fue nombrado delegado del territorio de la Florida al Congreso de 1822 a 1823. En 1825 Hernández fue nombrado al Consejo Legislativo del territorio en Tallahassee. Durante la Segunda Guerra contra los Seminoles, Hernández capturó a Osceola. De 1832 a 1845 Hernández sirvió como Brigadier General de la milicia de la Florida de la caballería de voluntarios. Hernández se convirtió en uno de los hombres más ricos de la Florida. Tenía más de 20,000 acres y en 1850 era dueño de 148 esclavos. En 1845 se postuló para el Senado federal y perdió. Después Hernández se mudó a Matanzas, Cuba donde murió en 1857.

En 1852 o 1853, hay discrepancias en los sitios Web, Fernando J. Moreno fue electo alcalde de Cayo Hueso. Esto ocurrió más de 20 años antes de la elección de Carlos Manuel de Céspedes Y Céspedes. Moreno nació en Pensacola en 1824 y a la edad de 16 años se mudó a Cayo Hueso. Hablaba inglés, español y francés perfectamente. Posteriormente sirvió de U.S. Marshall de 1857 a 1861 y en 1888. En 1887 Moreno fue electo senador estatal y sirvió un término. Murió en Nueva Orleáns en 1905. No he podido encontrar información sobre los padres y antepasados de Moreno para saber si procedían de Cuba o España. En Pensacola vivían españoles y cubanos como en San Agustín, Cayo Hueso y otras ciudades de la Florida. Moreno fue sin duda el primer alcalde hispano de Cayo Hueso.

En este siglo muchos cubanos e hispanos han sido electos alcaldes y a otros cargos políticos en nuestro estado. Uno de ellos es el hispano Bob Martínez, quien fue electo alcalde de Tampa y posteriormente fue electo a gobernador de la Florida. Otro cubano, Mel Martínez, fue electo al senado federal y varios cubanos son congresistas.

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Frank de Varona is an educator, historian, journalist, and internationally known expert on politics, economics, foreign affairs and national security issues. He was born in Cuba and, at the age of 17, he participated on the Bay of Pigs invasion in an effort to eradicate communism in Cuba. After spending two years in prison, he returned to the United States, where he earned three college degrees. He is married and has a daughter and a grandson.

Mr. de Varona had a 36-year career in the Miami-Dade County Public Schools as a social studies teacher, principal, region superintendent, and associate superintendent of instruction. He also was an associate professor of social studies in the College of Education at Florida International Education for seven years. Currently, he is a part-time Adult Education Coordinator in the Miami-Dade County Public Schools.

He has written 20 books and many articles in newspapers and magazines. Among his books are Hispanics in U.S. History Volume 1 and Volume 2 (1989), Hispanic Presence in the United States (1993), Latino Literacy: The Complete Guide to Our Hispanic History and Culture (1996) and Presencia hispana en los Estados Unidos: Quinto Centenario (2013). Mr. de Varona is the only Hispanic in the nation who has written three books in Spanish about Barack Obama: ¿Obama o McCain? (2008), El verdadero Obama (2010) and ¿Obama o Romney? (2012).

Wednesday, April 17, 2019

Manuel Pérez García (por Frank de Varona)

Manuel Pérez García, 
Héroe y Patriota de la Segunda Guerra Mundial y Bahía de Cochinos


por Frank de Varona

Manuel Pérez García nació el 29 de julio de 1909 en Camagüey, Cuba. Sirvió en el ejército nacional de Cuba por varios años. Al entrar Cuba y los Estados Unidos en guerra contra Alemania nazi, Italia fascista, el Imperio de Japón y otros países del Eje durante la Segunda Guerra Mundial este valiente camagüeyano se mudó a los Estados Unidos y se enlistó en la 82 División Aerotransportada como paracaidista el 12 de enero de 1944. 

El ejército lo asignó después a la 32 División de Infantería y combatió contra los japoneses en Luzón, Nueva Guinea y en el sur de las Filipinas en numerosas y sangrientas batallas durante 14 meses. En mayo de 1945 una bala le rozó el cráneo y le tuvieron que poner una plancha de metal. Insistió en regresar a la brigada 126 de la 32 División de Infantería y recibió el Purple Heart (Corazón Púrpura) por haber sido herido en la guerra.

Pérez García declaró 83 muertos y capturas durante la campaña en el Pacífico contra el Imperio de Japón. El sargento Pérez García también reportó que capturó prisionero de guerra al famoso general japonés Tomoyuki Yamashita (1885-1946), apodado el “Tigre de Malaya” por haber conquistado las colonias británicas de Malaya y Singapur. El general Yamashita luchó en las Filipinas y fue capturado el 2 de septiembre de 1945. Posteriormente fue juzgado y condenado a la horca por crímenes contra prisioneros de guerra de los aliados en 1946. El Pentágono no confirmó esta captura debido a que también había otro soldado con el mismo nombre. El sargento Manuel Pérez García insistió durante toda su vida que fue él y no el otro soldado el que capturó al general japonés.

Este héroe camagüeyano fue condecorado varias veces y entre sus medallas figuran un Silver Star with Oak Leaf Cluster (Estrella de Plata con un Ramo de Hojas de Roble) y un Bronze Star (Estrella de Bronce). Estas dos medallas son unas de las más altas condecoraciones del Ejército de los Estados Unidos. El sargento Pérez García fue dado de alta con honores el 18 de diciembre de 1945. Se quedó viviendo en los Estados Unidos y trabajó en esta nación de mecánico. 

Al estallar la guerra de Corea en junio de 1950, la cual fue provocada por la agresión militar de Corea del Norte comunista a Corea del Sur, su hijo Jorge se inscribió en el ejército de los Estados Unidos siguiendo el ejemplo de valentía de su padre. Jorge alcanzó el grado de sargento y murió peleando el 4 de mayo de 1952.Su padre, quien tenía 43 años, quiso pelear en la guerra de Corea y no fue aceptado por su edad avanzada.

El presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman, le envió una carta a Pérez García el 9 de junio de 1952 y decía lo siguiente:
Mis ayudantes me informaron que usted visitó Washington, D.C. hace unos días para ofrecerse de voluntario al ejército de los Estados Unidos con la idea de servir en Corea, donde su hijo, el sargento Jorge Pérez Crespo, recientemente ofreció su vida. Desgraciadamente usted tiene seis años por encima de la edad máxima de acuerdo con las regulaciones del ejército. Sin embargo, quiero que sepa lo mucho que aprecio su intenso patriotismo y disposición para defender a nuestro país contra sus enemigos.
Si el presidente Truman y las regulaciones de su ejército no permitieron al veterano altamente condecorado de la Segunda Guerra Mundial pelear en Corea, Pérez García quiso luchar contra el comunismo en Cuba y se inscribió en la Brigada de Asalto 2506 a la edad de 51 años como paracaidista. Fue uno de los soldados de mayor edad. Pepito Sosa tenía alrededor de 57 años al igual que Enriquito Tomeu. Ambos camagüeyanos, eran íntimos amigos de mi padre y ambos fueron a la guerra con sus hijos, José Luis Sosa y Pepito Tomeu. Otro brigadista de edad avanzada fue Segundo Borges.

Los miembros del Primer Batallón de la Brigada 2506 Aerotransportada se tiraron en paracaídas detrás y en frente de las líneas enemigas en Bahía de Cochinos el 17 de abril de 1961 entrando en combate inmediatamente.

Pérez García fue capturado y condenado con el resto de los brigadistas a 30 años de trabajo forzado. El brigadista camagüeyano Camilo Samayoa estuvo preso con Manuel Pérez García en una sección del Castillo del Príncipe llamado el Vivac. Camilo presenció un acto de confrontación de Pérez García con un grupo de soldados. Pérez García se subió a un muro del patio de Vivac que se encontraba a unos cinco pisos más arriba el foso de la prisión. En el foso había una garita de soldados. Pérez García comenzó a gritarle a los guardias que ellos eran unos cobardes. Los soldados le ordenaron que se bajara inmediatamente del muro pero él rehusó y les gritó que le dispararan al pecho. Los brigadistas que presenciaron junto a Camilo ese acto de confrontación y valentía le rogaron que se bajara del muro. Inclusive estaba en peligro de caerse del muro a una muerte segura. Después de unos 20 minutos, Pérez García se bajó. Camilo concluyó que Pérez García no conocía el miedo.

Pérez García pasó casi dos años en la cárcel hasta que se produjo la liberación de los brigadistas el 24 y 25 de diciembre de 1962. García Pérez volvió a su oficio de mecánico. Cuando cumplió 100 años la Brigada 2506 y sus amigos le ofrecieron un banquete que fue cubierto por la prensa local.

Manuel García Pérez murió el 9 de octubre de 2011 en el Hospital Mount Sinai a la edad de 102 años. Hasta la fecha es el brigadista que ha vivido más años. Pérez García fue sobrevivido por su esposa Onelia de 93 años, su hijo Rafael, sus hijas Mirta, Marta y Mayra y varios nietos. Su nieto Roberto Acuna dijo que las cenizas de Pérez García serán enterradas en el Cementerio Nacional de Arlington, Virginia.

La Brigada 2506 en su Casa Museo y sus campañeros brigadistas lo honraron con un servicio funeral el 12 de noviembre de 2011. El museo tiene una caja con sus numerosas condecoraciones y cuelgan en la pared una bandera japonesa de combate y la bandera de los Estados Unidos que cubrió el ataúd de su hijo Jorge muerto en combate en la guerra de Corea. El museo también tiene una estatua llamada Iron Mike que le fue otorgada por la 82 División Aerotransportada al sargento Pérez García por el número de muertes que causó al enemigo durante la Segunda Guerra Mundial. 

Manuel Pérez García, el valiente camagüeyano, es un héroe y gran patriota de dos naciones, Cuba y los Estados Unidos. Con mucha razón el presidente Truman le escribió “aprecio su intenso patriotismo”.

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Frank de Varona is an educator, historian, journalist, and internationally known expert on politics, economics, foreign affairs and national security issues. He was born in Cuba and, at the age of 17, he participated on the Bay of Pigs invasion in an effort to eradicate communism in Cuba. After spending two years in prison, he returned to the United States, where he earned three college degrees. He is married and has a daughter and a grandson.
Mr. de Varona had a 36-year career in the Miami-Dade County Public Schools as a social studies teacher, principal, region superintendent, and associate superintendent of instruction. He also was an associate professor of social studies in the College of Education at Florida International Education for seven years. Currently, he is a part-time Adult Education Coordinator in the Miami-Dade County Public Schools.
He has written 20 books and many articles in newspapers and magazines. Among his books are Hispanics in U.S. History Volume 1 and Volume 2 (1989), Hispanic Presence in the United States (1993), Latino Literacy: The Complete Guide to Our Hispanic History and Culture (1996) and Presencia hispana en los Estados Unidos: Quinto Centenario (2013). Mr. de Varona is the only Hispanic in the nation who has written three books in Spanish about Barack Obama: ¿Obama o McCain? (2008), El verdadero Obama (2010) and ¿Obama o Romney? (2012).

Tuesday, May 20, 2014

(Miami-Invitación) Frank de Varona presenta la conferencia “Historia de la Florida española"


Herencia Cultural Cubana le invita a una Peña: 

Tema: “Historia de la Florida española: Parte Primera”

Presentador: Frank de Varona, educador, escritor, historiador, periodista y compañero y combatiente de la Brigada de Asalto 2506 (Bahía de los Cochinos)

Fecha: Viernes, 6 de Junio de 2014
Hora: 12:00 P.M.

Lugar: Latin American Restaurant, Salón Privado,
9606 Sunset Drive (97th Avenue)
305-279-4353

Costo: $20.00, Almuerzo Cubano
( 3 platos para escoger, y café)

Se aceptan tarjetas de crédito. Se le aconseja hacer las reservaciones con anticipación, pues el cupo máximo es de 60 personas. Favor llamar a Herencia Cultural Cubana para reservar: (305) 443-1522.

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Friday, August 30, 2013

Ana Betancourt, patriota cubana y defensora de los derechos de la mujer (por Frank de Varona)

Ana Betancourt nació en la ciudad de Santa María del Puerto del Príncipe, actualmente Camagüey, el 2 de febrero de 1832 en una familia rica y de gran abolengo. Al pasar de los años se convirtió en una joven preciosa de ojos negros. Su familia le dio la educación de la época para mujeres y así aprendió tejidos, bordados, cocina y otras actividades del hogar.

Ana Betancourt conoció al joven Ignacio Mora de la Pera, quien como ella provenía de una distinguida familia camagüeyana. Contrajo matrimonio con Ignacio a los 22 años el 17 de agosto de 1854 en la iglesia de la Soledad. Ignacio quiso que su esposa estudiara y Ana aprendió inglés y francés, leyó muchos libros de literatura, convirtiéndose así en una mujer muy culta. 

Ana Betancourt convirtió su casa de Camagüey en un centro de conspiración para lograr la independencia de su patria. Redactó proclamas, arengó a los hombres y cooperó a la causa de independencia de tal forma que Augusto Arango la nombró Agente del Comité Revolucionario de Puerto Príncipe. 

El Dr. Emeterio Santovenia (1889-1968) en su libro Huellas de gloria (1928) escribió lo siguiente sobre Ana: 
Lanzado los camagüeyanos a la guerra se puso en manifiesto la entereza de Ana Betancourt. Tuvo noticias del general español Balmaseda que quería obtener el sometimiento de los insurrectos…Envió una carta magnífica a su esposo…Les advirtió como debían responder a los emisarios de Balmaseda porque caminando el mundo hacia la democracia, no podía tener sino la forma americana comprensiva de la libertad política, moral, religiosa y económica. 
Su esposo, Ignacio y otros patriotas camagüeyanos respondieron al Grito de Yara de Carlos Manuel de Céspedes y partieron a luchar por la libertad de Cuba en noviembre de 1868. Ana al despedirse de su esposo le dijo: “Por ti y por mi, lucha por la libertad”. El 4 de diciembre de 1868 Ana partió para la manigua a unirse con su esposo y los otros patriotas insurrectos. Les ayudó a escribir y corregir las proclamas revolucionarias que se publicaban en el periódico El Mambí.


En abril de 1869 se celebró en Guaímaro la primera Asamblea Constituyente de la República de Cuba con la asistencia de patriotas de Oriente, Camagüey y Las Villas. Al terminar las sesiones, Ana pidió hablar y dijo lo siguiente:
Ciudadanos: la mujer cubana en el rincón obscuro y tranquilo del hogar esperaba paciente y resignada esa hora sublime en que una revolución justa rompe su yugo y le desata las alas…Vosotros queréis destruir la esclavitud de la cuna, peleando hasta morir si es necesario. La esclavitud del color no existe ya, habéis emancipado al siervo. Cuando llegue el momento de libertad a la mujer, el cubano que ha echado abajo la esclavitud de la cuna y le esclavitud del color, consagrará también su alma generosa a la conquista de los derechos de la que es hoy en la guerra su hermana de caridad, abnegada, que mañana será, como fue ayer, su compañera ejemplar. 
El Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, la felicitó efusivamente. Ana Betancourt se convirtió en ese día, adelántandose a su tiempo, en la defensora de los derechos de la igualdad de la mujer. Los historiadores cubanos consideran a Ana Betancourt la primer líder femenina de Cuba. Los patriotas se vieron obligados a quemar Guaímaro para no rendirlo a las fuerzas superiores del ejército español.

La lucha continuó y Ana siguió compartiendo los rigores de la vida insurrecta con su esposo y los otros patriotas. En julio de 1871 en La Rosalía, en el Chorrillo, Najasa, los españoles los sorprendieron. Ana ayudó a escapar a su esposo pero a ella se la llevaron presa a un campamento cerca de Santa Cruz del Sur. Desde ese día Ana quedó separada para siempre de su adorado Ignacio Mora. Debido a la dura vida en el campo y en la interperie, se enfermó de reuma. A Ana la amenazaron de ser fusilada sino le escribía a su esposo para que se entregara, pero ella se negó hacerlo. Sufrió todo tipo de abusos e insultos. 

Meses después los españoles deportaron a Ana en octubre de 1871 y partió a bordo del barco City of Merida hacia Nueva York. Más adelante viajó a Jamaica en 1872 donde trabajó de maestra enseñando a niñas cubanas. Partió después a El Salvador a dirigir una escuela. Allí recibió una carta de su esposo que le decía: “Bien, mi Anita, principias a recoger el fruto de tu bella inteligencia”. Debido a los temblores de tierra y terremotos de El Salvador Ana regresó a Jamaica. En noviembre de 1875 recibió la triste noticia del fusilamiento de su adorado esposo por los españoles.

Ana regresó a Cuba por un tiempo, pero una hermana le pidió que se mudara con ella en Madrid. En el seno del imperio español continuó su conspiración por la libertad de Cuba. Recogió dinero para ayudar a la lucha y reportó la salida de las tropas españolas. Estableció contactos con su sobrino, el patriota Gonzalo de Quesada. En Madrid, consiguió el Diario de Campaña de su esposo el cual lo copia por completo con gran dolor. Cuando estaba haciendo planes para regresar a Cuba, se enferma y muere en Madrid el 7 de febrero de 1901.

El gobierno opresor comunista de Cuba trajo sus restos de Madrid y con el tiempo construyó en 1982 un mausoleo de doce metros de altura localizado en el centro de la ciudad de Guaímaro donde ella abogó por los derechos de las mujeres.


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Frank de Varona is an educator, historian, journalist, and internationally known expert on politics, economics, foreign affairs and national security issues. He was born in Cuba and, at the age of 17, he participated on the Bay of Pigs invasion in an effort to eradicate communism in Cuba. After spending two years in prison, he returned to the United States, where he earned three college degrees. He is married and has a daughter and a grandson.

Mr. de Varona had a 36-year career in the Miami-Dade County Public Schools as a social studies teacher, principal, region superintendent, and associate superintendent of instruction. He also was an associate professor of social studies in the College of Education at Florida International Education for seven years. Currently, he is a part-time Adult Education Coordinator in the Miami-Dade County Public Schools.

He has written 20 books and many articles in newspapers and magazines. Among his books are Hispanics in U.S. History Volume 1 and Volume 2 (1989), Hispanic Presence in the United States (1993), Latino Literacy: The Complete Guide to Our Hispanic History and Culture (1996) and Presencia hispana en los Estados Unidos: Quinto Centenario (2013). Mr. de Varona is the only Hispanic in the nation who has written three books in Spanish about Barack Obama: ¿Obama o McCain? (2008), El verdadero Obama (2010) and ¿Obama o Romney? (2012).

Friday, August 23, 2013

Bembeta y la Expedición del Virginius (por Frank de Varona)

Uno de los valerosos y legendarios héroes camagüeyanos de la Guerra de los Diez Años de 1868 a 1878 fue Bernabé de Varona Borrero, más conocido por su apodo, Bembeta. Nació este insigne patriota en Santa María del Puerto del Príncipe, hoy Camagüey, el 23 de noviembre de 1845 y murió fusilado por los españoles el 4 de noviembre de 1873 en Santiago de Cuba.

Bembeta llegó a ser general del Ejército Libertador y logró mucho en su corta vida. Se destacaba este apuesto camagüeyo por su elevada estatura y porte marcial. Desde muy joven comenzó a conspirar contra el yugo español que oprimía a Cuba. 

Bembeta quedó huérfano de padre el 24 de diciembre de 1852 a la edad de siete años. ¡Debió haber sido muy duro perder a su padre el día de Nochebuena!

Un amigo de su padre ofreció educar a Bembeta en los Estados Unidos y partió el joven a Nueva York en mayo de 1853. Estudió hasta septiembre de 1856, unos tres años, y regresó a Puerto Príncipe. De nuevo en los Estados Unidos en abril de 1859 estudió unos meses más. A los 15 años regresó a Camagüey habiendo aprendido inglés. El haber estudiado en los Estados Unidos y haber observado un gobierno democrático hizo que Bembeta escribiera en su autobiografía que fue desde joven un “enemigo acérrimo de España”. Se hizo un hábil mecánico y trabajó en ingenios azucareros ganándose la simpatía de los negros esclavos por su prédica de igualdad y libertad. 

Bembeta era alto, bien parecido y corpulento. Por sus ideas separatistas tuvo muchos problemas y altercados con los españoles. Según nos explica Bembeta en su autobiografía, en 1865 cayó preso en Santiago de Cuba por haber provocado un duelo con el administrador de la aduana en esa ciudad. Al año siguiente volvió a ser arrestado en Santiago de Cuba por “haber ocasionado algunas heridas y contusiones a españoles que no respetaban a los criollos”. 

En 1867 Bernabé de Varona viajó a Nueva York y contactó al futuro General en Jefe del Ejército Libertador, el camagüeyano Manuel de Quesada. Ambos trabajaron en los preparativos de la lucha armada contra España. 

De regreso a Camagüey, Bembeta fue líder del movimiento armado conocido como la “Conspiración de los Caleseros” de la que formaban parte negros libres y esclavos. Fue arrestado el 26 de julio de 1868 en su ciudad natal. Nos cuenta Bembeta “cinco días estuve en capilla sin tener otro mueble que el infamante garrote donde descansar mi cuerpo”. Tenía entonces Bembeta 22 años. Bembeta también participó en la logia Tínima No. 16 fundada en 1866. La logia planeaba un levantamiento armado en unión a Salvador Cisneros Betancourt, Marqués de Santa Lucía. Ignacio Agramonte y Loynaz, Augusto Arango y Agüero, Carlos Loret de Mola de Varona, Eduardo Agramonte, Manuel Ramón Silva y otros camagüeyanos.

El Capitán General y Gobernador de Cuba Francisco de Lersundi ordenó que trasladaran a Bembeta y a los otros prisioneros a La Habana para entrevistarlos. Al ser conducido ante el gobernador español de Cuba, Bembeta le hizo a Lersundi los signos masónicos de auxilio y ayuda. Lersundi, quien era maestro masón, ordenó que se llevaran al resto de los prisioneros y lo dejaran solo con Bembeta. Lersundi le dijo: “Abandone usted a los negros a su propio destino, no sirven sino para moler caña. Lástima es que un joven con inteligencia y tan buena presencia se mezcle en conspiración con esa raza”. Lersundi trató sin éxito de convencer a Bembeta que dejara de conspirar contra España y ordenó ponerlo en libertad. Bembeta estuvo 56 días preso en esa ocasión. 

Bembeta regresó a Nuevitas el 1 de octubre de 1868 a continuar su trabajo de maquinista. Los españoles volvieron a arrestarlo el 3 de octubre y el 10 de octubre escapó con la ayuda de varios amigos y se alzó en la manigua. Ese mismo día Carlos Manuel de Céspedes se alzó en La Demajagua y comenzó la lucha por la independencia de Cuba.

El 4 de noviembre de 1868 Bembeta formó parte del grupo de 76 patriotas camagüeyanos, los cuales secundaron al Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes, acudiendo al Paso de las Clavellinas y comenzaron la guerra en Camagüey. Los insurrectos camagüeyanos eran casi todos miembros de la logia Tínima No. 16 (72 de los 76 patriotas).

Las tropas españolas quedaron pronto sitiadas en Puerto Príncipe mientras los mambises camagüeyanos se adueñaron del campo. Los españoles levantaron trincheras en las vías de acceso a Puerto Príncipe. Bembeta se distinguió atacando valientemente una de ellas. Los españoles se rindieron ante el audaz ataque. Bembeta les respetó la vida a los prisioneros y los dejó en libertad pidiéndoles su palabra de no hacer armas contra los insurgentes. Ante este acto de generosidad los españoles gritaron ¡Viva Bembeta! Años más tarde los españoles no respetarían su vida al caer prisionero.

Un día Bembeta, quien ya era un coronel, recibió la noticia que una columna española de unos 300 soldados habían sacado a su novia y a su familia de su hacienda y los llevaban hacia Puerto Príncipe. Varona solo tenía 13 soldados en ese momento y el resto de su tropa estaba fuera buscando comida. Bembeta ordenó a su pequeño grupo “¡A caballo!” y les dijo: “¡Muchachos, si esos pícaros nos llevan la familia, mi honor esta perdido para siempre y prefiero morir! ¿Seríais capaces de acompañarme arrancándosela a la columna?”

Sus trece soldados respondieron: “¡Estamos dispuesto a morir con el coronel!” La caballería mambisa atacó a la tropa española por ambos flancos y Bembeta por la retaguardia mientras su corneta tocaba ¡A degüello! El jefe de la columna creyó que lo atacaba una gran caballería y ordenó tocar la retirada y Bembeta rescató a su novia y a su familia. Este brillante y audaz rescate hizo crecer la fama de Bernabé de Varona. 

Bembeta participó en numerosas batallas y fue hecho jefe de la escolta del Cuartel General del Ejército Libertador. Después de la Asamblea de Guáimaro se proclamó la Constitución y se organizó el nuevo gobierno con Carlos Manuel de Céspedes como presidente de la República en Armas. Al enterarse, los españoles mandaron un gran ejército para capturar a Guáimaro y poner fin a la revolución.

Manuel de Quesada, General en Jefe del Ejército Libertador, no teniendo suficiente soldados para defender a Guáimaro, ordenó al Coronel Bernabé de Varona que incendiara la ciudad el 10 de mayo de 1869. Ya los patriotas orientales habían quemado la cuna de la Revolución, la ciudad de Bayamo, unos meses antes. El fuego era preferible a rendir ciudades.

En junio de 1869 participó el Coronel Bembeta en el ataque a Las Tunas y más adelante en el asalto del fuerte San José. Fue ascendido al grado de general de brigada en julio de 1869. En abril de 1871 fue enviado a los Estados Unidos para organizar expediciones de apoyo a la Revolución. En esa nación Bembeta trabajó con el General Manuel de Quesada. Con dinero de la Junta Cubana radicada en Nueva York, Quesada compró un vapor con dos palos llamado Virgen. Este barco fue construído en Escocia para el gobierno de los confederados sureños en 1864 durante la guerra civil entre el Norte y el Sur de los Estados Unidos.


El Virgen tenía 200 pies y cargaba 491 toneladas. Era de poco calado ideal para desembarcar soldados y pertrechos de guerra en la costa de Cuba y ayudar a los mambises. En la venta de 1870 apareció como dueño el estadounidense John F. Patterson para así ocultar la participación de la Junta Cubana. El vapor fue rebautizado con el nombre de Virginius.

Entre 1870 y 1873 el Virginius llevó hombres, armas y municiones de los Estados Unidos a Cuba. El buque estuvo a punto de ser capturado en Aspinwall (hoy Colón), Panamá por el barco de guerra español Bazán pero fue salvado por la intervención del barco de guerra USS Kansas, argumentando que el Virginius era estadounidense.

El general Bernabé de Varona fue nombrado a dirigir una nueva expedición del Virginius y el 23 de octubre de 1873 salió el buque de Kingston, Jamaica. A bordo del Virginius se encontraban 102 mambises y el barco se dirigió primero a la isla de Jeremie en Haití y después a Port-au-Prince, la capital de esa nación. Allí Bembeta embarcó en el buque lo siguiente:

• 300 rifles Remington modelo 1871, los más modernos.
• 300,000 cartuchos.
• 400 revólveres.
• Dos cañones.
• Pólvora, vestuarios, comida y medicinas.

De Port-au-Prince el Virginius partió a Comito y recogieron 880 machetes y zapatos. El Virginius navegó hacia la provincia de Oriente y estando cerca de Guantánamo fue visto por la corbeta española Tornado, un barco de tres palos más veloz y más poderoso que el barco de los mambises. Comenzó la persecución del Virginius por el Tornado, bajo las órdenes del capitán español Dionisio Costilla.

El capitán del Virginius, el norteamericano Joseph Fry y los cubanos echaron al mar todo el armamento y equipo para quitar peso al barco y poder escapar. Por ocho horas navegaron hacia Jamaica mientras veían al Tornado que se acercaba más y más y que le disparaba cañonazos. El motor de vapor que iba a toda máquina explotó y el Virginius comenzó a hundirse. Fry dijo: “Siento que tengamos que rendirnos porque nos vamos a hundir”. El Virginius fue capturado a seis millas de la costa de Jamaica en aguas territoriales británicas, ya que Jamaica era una colonia de Gran Bretaña. El 31 de octubre de 1873 los españoles abordaron el Virginius y bajaron la bandera estadounidense al piso y la pisotearon y la escupieron. El Virginius con su tripulación de marineros y soldados, unos 155 hombres en total, fueron llevados a Santiago de Cuba.


A pesar de que el Virginius llevaba bandera de los Estados Unidos, toda la tripulación era estadounidense y británica y su captura fue en agua territoriales de Inglaterra, el comandante de Santiago de Cuba el brigadier Juan Nepomuceno Burriel decidió fusilar a casi toda la tripulación y soldados.

Contó Burriel con el apoyo del Círculo Español el Club San Carlos y los oficiales de los Voluntarios.

 Una serie de consejos de guerra se celebraron en la fortaleza de Dolores en Santiago de Cuba.

El 4 de noviembre de 1873 fueron fusilados los cuatro altos oficiales del Ejército Libertador:

• General Bernabé (Bembeta) de Varona Borrero
• General Pedro de Céspedes Castillo, hermano del Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes
• General Jesús del Sol
• General George Washington Ryan

Ese día a las 6:45 de la mañana los cuatro prisioneros fueron sacados de sus celdas mientras un soldado tocaba en el tambor la marcha de la muerte. Ryan le dijo a sus compañeros: “Creo que es la muerte esta vez. Adiós muchachos y buena suerte”. A Bembeta y del Sol los arrodillaron mirando a un muro y los fusilaron por la espalda. Ryan y Céspedes presenciaron el fusilamiento de sus dos compañeros. Cuando les tocó su turno protestaron la forma de su ejecución y los arrodillaron a la fuerza pero le permitieron que miraran de frente al pelotón de fusilamiento. Los cuatro patriotas se portaron muy valientes. Así lo escribió Burriel en su informe.

El 7 de noviembre de 1873 12 patriotas más fueron condenados al paredón de fusilamiento y al día siguiente a las 6 de la mañana fueron ejecutados. Varios de los mambises eran camagüeyanos. Los mártires fueron:

• Oscar de Varona Agüero (hermano de mi abuelo Ángel de Varona Agüero y mi tío abuelo) quien era edecán de Bembeta
• Agustín de Varona Borrero, hermano de Bembeta
• Arturo Loret de Mola
• Enrique Castellanos y Alfonso
• Justo Consuegra Sosa
• José Otero Valdés
• Francisco Porraspita Jorge
• Herminio Quesada Corvison, hijo del General Manuel de Quesada
• Agustín Santa Rosa
• William Washington Wilson
• Capitán Salvador Penedo y Alvarado
• Coronel José Boitel y Amador

El 8 de noviembre el capitán del Virginius Joseph Fry y 36 miembros de la tripulación fueron condenados a ser fusilados por la espalda. A las cuatro de la tarde fueron ejecutados. 

Un total de 53 hombres fueron fusilados en Santiago de Cuba. Burriel quería fusilarlos a casi todos los soldados y miembros de la tripulación de Virginius para dar un gran escarmiento y provocar terror entre los mambises y poner fin a las expediciones desde los Estados Unidos. 

Hay dos versiones sobre como Burriel fue obligado a parar las ejecuciones. La mayoría de los historiadores citan al capitán de la fragata inglesa Niobe Lambton Lorraine que entró a la bahía de Santiago de Cuba después de los últimos fusilamientos. El capitán inglés amenazó a Burriel con abrir fuego contra Santiago de Cuba si fusilaba a más personas. El historiador cubano Rene León dice que fue el capitán estadounidense William B. Cushing del USS Wyoming y no Lorraine el que puso fin a las ejecuciones. Según León, Cushing ancló el USS Wyoming en Santiago de Cuba a las cuatro de la tarde del 15 de noviembre de 1873. Al día siguiente pidió una entrevista con Burriel y le fue negada. Entonces Cushing ordenó que su barco de guerra apuntara los cañones a los cuarteles militares de Santiago y le envió un mensaje a Burriel demandando una entrevista o abriría fuego. Burriel le concedió la entrevista y Cushing le dijo que quería que Burriel le diera su palabra que los fusilamientos habían terminado. Al no dar respuesta, Cushing le dijo a Burriel “Excelencia, si los fusilamientos prosiguen ya puede usted ordenar que salgan de Santiago las mujeres y los niños”. Entonces Burriel dijo que no se fusilaría a más nadie. Ya Burriel había recibido instrucciones de Madrid de cesar los bestiales y sangrientos fusilamientos.

Este incidente estuvo a punto de provocar una guerra entre los Estados Unidos y España. España tuvo que pagar indemnización por los ingleses y norteamericanos fusilados a Gran Bretaña y los Estados Unidos.

José Martí escribió de Bembeta “Bernabé Varona, el que de un vuelco de la muñeca derribaba un toro, y de un salto del corazón libertaba a cientos de prisioneros españoles. Luego España deshizo a balazos aquella hermosa cabeza. ¿A qué? Los héroes renacen. Se salvó, pueblo que tuvo héroes”. Camagüey honró a Bembeta dando su nombre a una de sus calles.


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Frank de Varona is an educator, historian, journalist, and internationally known expert on politics, economics, foreign affairs and national security issues. He was born in Cuba and, at the age of 17, he participated on the Bay of Pigs invasion in an effort to eradicate communism in Cuba. After spending two years in prison, he returned to the United States, where he earned three college degrees. He is married and has a daughter and a grandson.

Mr. de Varona had a 36-year career in the Miami-Dade County Public Schools as a social studies teacher, principal, region superintendent, and associate superintendent of instruction. He also was an associate professor of social studies in the College of Education at Florida International Education for seven years. Currently, he is a part-time Adult Education Coordinator in the Miami-Dade County Public Schools.

He has written 20 books and many articles in newspapers and magazines. Among his books are Hispanics in U.S. History Volume 1 and Volume 2 (1989), Hispanic Presence in the United States (1993), Latino Literacy: The Complete Guide to Our Hispanic History and Culture (1996) and Presencia hispana en los Estados Unidos: Quinto Centenario (2013). Mr. de Varona is the only Hispanic in the nation who has written three books in Spanish about Barack Obama: ¿Obama o McCain? (2008), El verdadero Obama (2010) and ¿Obama o Romney? (2012).

Friday, August 16, 2013

Padre Tomás Macho Castillo, SJ (por Frank de Varona)

El Padre Tomás Macho, sacerdote jesuíta, quien fue capellán de la Brigada de Asalto 2506, falleció en la República Dominicana el 15 de octubre de 2011 a la edad de 96 años. Nació este ejemplar y dedicado sacerdote en Santander, España y estuvo unido a la Compañía de Jesús durante 79 años.

El Padre Macho fue profesor del colegio Belén en La Habana, Cuba y en Miami. También impartió clases en la universidad. Fue un gran patriota y amó mucho a Cuba. Se inscribió en la Brigada de Asalto 2506 y fue uno de los tres sacerdotes que estuvieron en los campamentos en Guatemala, participaron en la invasión de Bahía de Cochinos y subsecuentemente fueron encarcelados en inhóspitas prisiones cubanas durante dos años. 

El Padre Macho llegó al campamento de la brigada el 26 de enero de 1961. Conocí al Padre Macho en Guatemala cuando yo llegué el 1 de abril de 1961 a la edad de 17. Fui a misa allí varias veces y comulgué en una modesta capilla en la Base Trax cerca de Ratalhuleo cuando me preparaba para invadir a Cuba. Fuimos juntos en el barco Houston que salió de Puerto Cabezas, Nicaragua rumbo a Playa Larga, Cuba, lugar donde mi batallón, el Quinto, iba a desembarcar junto al Segundo batallón. Nuestro barco fue hundido el 17 de abril de 1961 y se encalló a una milla de la playa. El Padre Macho antes de abandonar el Houston en un bote salvavidas rezó por nuestros hermanos muertos por la metralla de los aviones enemigos. La mayoría del Quinto batallón nos tiramos al mar y nadamos a tierra. Muchos se ahogaron o fueron devorados por tiburones.

Recuerdo como si fuera ayer haber visto al Padre Macho cargando una pequeña maleta negra por los pantanos de Bahía de Cochinos. El jueves 20 de abril, cuando ya llevábamos cuatro días sin agua y comida, el Padre Macho abrió su maleta, la cual se convirtió en un pequeño altar. Nos dijo que ofrecería una misa especial que se daba en tiempos de máximo peligro. Sacó una copa de plata, un crucifijo y un misal. En el momento que comenzó la misa llegó una lancha de soldados enemigos. Un grupo de nuestros solados les hizo una emboscada y mató a varios milicianos. Después dieron la orden de que nos tratáramos de escapar.

Volví a ver a nuestro capellán de la brigada en la cárcel. El Padre Macho nos dio clases de religión y estudios de biblia y también nos confesaba. El 7 de abril de 1962, después de un juicio de varios días, un tribunal militar presidido por el comandante Augusto Martínez Sánchez nos condenó a 30 años de prisión con trabajo forzado. A un grupo de unos 200 brigadistas se nos asignó un rescate de $100,000 y nos enviaron a la prisión de Isla de Pinos. Al Padre Macho, a mi hermano Jorge Luis, y a mi primo José Raúl (Yayo) de Varona y a mí nos asignaron a ese grupo. Nos pusieron en un pequeño cuarto en el cual cabían unas 40 personas, dormíamos en el suelo y nos privaron de jabón, pasta de dientes y papel de inodoro. Nos mataron de hambre y a veces nos envenenaban la comida. El Padre Macho afrontó esta terrible situación con una gran valentía. 

Fue de gran consuelo y apoyo espiritual tener al Padre Macho a nuestro lado durante estos años en prisión. Por la noche rezábamos el rosario e invocábamos la ayuda de San Judas Tadeo, patrono de los casos desesperados.

Al día siguiente de ser liberados de la prisión de Isla de Pinos, el 25 de diciembre de 1962, el Padre Macho me dio la comunión en la iglesia jesuíta de Gesu en Miami. El Padre Macho continuó participando en todos los actos de la Brigada 2506 a través de los años y especialmente en todos los aniversarios del 17 de abril. El Padre Macho iniciaba los actos con una invocación a Dios y decía algunas palabras. También el brigadista que se hizo sacerdote en Miami, Sergio Carillo, participó en estos actos patrióticos y ofició una misa en la Casa de la Brigada el 17 de abril de 2011 durante la conmemoración del 50 aniversario de la invasión. Ocasionalmente invitaba al Padre Macho a almorzar o cenar y siempre disfrutaba oyéndolo hablar de temas filosóficos, políticos y religiosos.

Después de anular mi primer matrimonio el Padre Macho me casó con mi segunda esposa Haydée en la pequeña iglesia de Santa Cecilia en Hialeah. Lo visité en su pequeño y modesto apartamento frente a la iglesia varias veces. Tenía siempre en el comedor una mesa llena de recortes de periódicos y le gustaba discutirlos. Con el pasar de los años sufrió demencia y vivió algún tiempo en la casa de retiro de los jesuítas en Miami. Posteriormente fue a pasar sus últimos años en la Casa Manresa en la República Dominicana, lugar de tranquilidad y retiro para padres jesuítas.

Algunos brigadistas pudieron visitarlo en ese apacible lugar donde vivió sus últimos años. Allí cobijado por los frondosos almendros y encumbrados de pinos, rodeado del mar, cocoteros y palmeras y en compañía de otros padres jesuítas retirados fue bien atendido. Después de entregar su alma a Dios el Padre Macho fue enterrado en el cementerio Manresa. 

El Padre Tomás Macho fue un gran predicador y llevó una vida ejemplar, productiva, fructífera, valiosa e útil. Nosotros los brigadistas lo queríamos mucho y siempre lo recordaremos por su optimismo en la adversidad y por su elocuencia. Sus aportes a la Brigada de Asalto 2506 fueron innumerables.

¡Que descanse en la paz de Dios el alma noble de nuestro querido capellán de la Brigada 2506 Padre Tomás Macho!

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Frank de Varona is an educator, historian, journalist, and internationally known expert on politics, economics, foreign affairs and national security issues. He was born in Cuba and, at the age of 17, he participated on the Bay of Pigs invasion in an effort to eradicate communism in Cuba. After spending two years in prison, he returned to the United States, where he earned three college degrees. He is married and has a daughter and a grandson.

Mr. de Varona had a 36-year career in the Miami-Dade County Public Schools as a social studies teacher, principal, region superintendent, and associate superintendent of instruction. He also was an associate professor of social studies in the College of Education at Florida International Education for seven years. Currently, he is a part-time Adult Education Coordinator in the Miami-Dade County Public Schools.

He has written 20 books and many articles in newspapers and magazines. Among his books are Hispanics in U.S. History Volume 1 and Volume 2 (1989), Hispanic Presence in the United States (1993), Latino Literacy: The Complete Guide to Our Hispanic History and Culture (1996) and Presencia hispana en los Estados Unidos: Quinto Centenario (2013). Mr. de Varona is the only Hispanic in the nation who has written three books in Spanish about Barack Obama: ¿Obama o McCain? (2008), El verdadero Obama (2010) and ¿Obama o Romney? (2012).

Friday, July 26, 2013

Mauricio Montejo y Jústiz (por Frank de Varona)



Uno de los patriotas camagüeyanos, quien empezó a pelear por la independencia de Cuba cuando era un niño, fue Mauricio Montejo y Jústiz. Era hijo de José Miguel Montejo y Fernandina Jústiz quienes eran de familia rica y antigua en Puerto Príncipe. Cuando era un niño con sus padres vino a los Estados Unidos durante la Guerra de los Diez Años. A la corta edad de 12 años en 1876 participó en la expedición a Cuba a bordo del barco El Mambí.

El patriota camagüeyano Fernando Figueredo Socarrás, quien fue íntimo amigo de Carlos Manuel de Céspedes y su secretario durante esta guerra y después amigo de José Martí, era tío de este joven patriota. En su libro La Revolución de Yara Figueredo escribió lo siguiente:
Un niño, Mauricio Montejo, sobrino del que os habla, que residiendo en Nueva York pudo burlar la vigilancia de sus padres, y alistándose en una expedición del Coronel Pacheco, se apareció en el campo manifestando al Presidente Estrada que, a pesar de sus doce años, había marchado para abochornar a los hombres de Nueva York. Este niño sentó plaza de soldado y se distinguió desde el primer combate en la caballería de Camagüey.
José Martí en una carta a Máximo Gómez explica “Mauricio Montejo de familia y pujanza, e insurrecto desde niño.” Montejo participó en los preparativos del alzamiento de 1895 en Camagüey y fue uno de los primeros que se levantó en armas en marzo del mismo año al frente de un pequeño grupo de soldados y operó en la zona sur de Puerto Príncipe. Tres meses después se incorporó a las fuerzas del General Máximo Gómez. Participó en numerosas batallas y fue ascendido a un alto cargo de oficial. Falleció en Camagüey rodeado de su familia en 1939. Hoy en día sus descendientes viven en Cuba y los Estados Unidos. Muy pocos cubanos han tomado las armas a una edad tan temprana como este gran patriota camagüeyano. En su honor una calle en Camagüey lleva su nombre.


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Frank de Varona is an educator, historian, journalist, and internationally known expert on politics, economics, foreign affairs and national security issues. He was born in Cuba and, at the age of 17, he participated on the Bay of Pigs invasion in an effort to eradicate communism in Cuba. After spending two years in prison, he returned to the United States, where he earned three college degrees. He is married and has a daughter and a grandson.
Mr. de Varona had a 36-year career in the Miami-Dade County Public Schools as a social studies teacher, principal, region superintendent, and associate superintendent of instruction. He also was an associate professor of social studies in the College of Education at Florida International Education for seven years. Currently, he is a part-time Adult Education Coordinator in the Miami-Dade County Public Schools.
He has written 20 books and many articles in newspapers and magazines. Among his books are Hispanics in U.S. History Volume 1 and Volume 2 (1989), Hispanic Presence in the United States (1993), Latino Literacy: The Complete Guide to Our Hispanic History and Culture (1996) and Presencia hispana en los Estados Unidos: Quinto Centenario (2013). Mr. de Varona is the only Hispanic in the nation who has written three books in Spanish about Barack Obama: ¿Obama o McCain? (2008), El verdadero Obama (2010) and ¿Obama o Romney? (2012).

Friday, June 14, 2013

Concha Agramonte (por Frank de Varona)



Durante las guerras de independencia de Cuba, las mujeres cubanas demostraron un valor extraordinario y frecuentemente acompañaron a sus maridos y a sus hijos al campo de batalla. Muchas de estas mujeres habían vivido una vida protegida y en muchos casos una vida opulenta. Cuando comenzó la Guerra de los Diez Años con el Grito de Yara en 1868 muchas mujeres pasaron de una existencia tranquila y confortable en su hogar, a una precaria y difícil vida en la manigua. Tristemente estas familias perdieron sus hogares y todas sus propiedades. Estas mujeres compartieron todo tipo de sacrificios al lado de sus esposos e hijos teniendo que huir del ejército español que los perseguía constantemente.

Una de estas abnegadas mujeres que prestó valiosa ayuda a los patriotas fue Concepción (Concha) Agramonte. Concha nació el 7 de diciembre de 1834 en la ciudad de Santa María del Puerto del Príncipe en la casa solariega de sus padres. Su padre fue Juan de la Cruz Agramonte y Arteaga y su madre Rufina Boza y de Varona. Los padres de Concha eran ricos y su familia era de gran abolengo. Concha creció en un hogar que estaba decorado con muebles antiguos, mármol italiano, altos espejos, adornos de porcelana y fina vajilla. El vestuario de Concha era de seda y encajes. Su familia tenía muchos esclavos.

Desde muy joven Conchita demostró tener una gran inteligencia y una gran viveza de carácter. Conchita era alegre y muy hermosa. A los 17 años de edad, el 12 de junio de 1852, contrajo matrimonio con Francisco Sánchez y Betancourt. Al igual que ella, su esposo, quien nació el 31 de enero de 1827, procedía de una antigua y prestigiosa familia camagüeyana. Francisco era hijo de Benjamín Sánchez y de la Pera y de Luisa Betancourt y Betancourt. Francisco Sánchez era rico y tenía muchas propiedades. De esta unión nacieron 12 hijos, llegando nueve a la mayoría de edad. Concha y Francisco inculcaron en sus hijos desde la cuna el amor a Cuba y el deseo por su independencia.

Francisco Sánchez, a pesar que su salud se encontraba seriamente quebrantada por la tuberculosis, estuvo involucrado en todos los trajines conspirativos que culminaron en la creación de la logia Tínima y el alzamiento de las Clavellinas. Al resonar en Puerto Príncipe el Grito de Yara el 10 de octubre de 1868, Francisco Sánchez, junto a sus hijos Benjamín y Juan de la Cruz, se incorporaron a las filas insurrectas desde los primeros momentos y se alzaron en rebelión contra el opresor y despótico gobierno español que existía en Cuba. 

Concha y todos sus hijos pequeños abandonaron su hogar y se unieron a Francisco en el campo de batalla. El 26 de febrero de 1869 en Sibanicú los patriotas camagüeyanos crearon la Asamblea de Representantes del Centro, compuesta por los patriotas Salvador Cisneros Betancourt, Ignacio Agramonte, Eduardo Agramonte, Antonio Zambrana y Francisco Sánchez Betancourt. Esta asamblea tuvo el honor de redactar y firmar un decreto a favor de la abolición de la esclavitud en Cuba.

Concha y Francisco tenían una casa en la ciudad de Guáimaro y fue precisamente en este lugar donde se reunieron los patriotas de las provincias de Oriente, Camagüey y Las Villas el 10 de abril de 1869. Concha siguió los debates de la Asamblea Constituyente y escuchó a la camagüeyana Ana Betancourt, pariente de su esposo, abogar por los derechos de la igualdad de la mujer. En el hogar de Guáimaro de Concha y Francisco se reunieron muchos patriotas y allí encontraron albergue y alimento muchos jóvenes habaneros como Julio y Manuel Sanguily y otros tantos. Después de proclamarse la Constitución de Guáimaro, Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, fue proclamado presidente de la República en Armas y el general camagüeyano Manuel de Quesada fue nombrado Jefe del Ejército Libertador. El esposo de Concha, Francisco Sánchez Betancourt, fue electo representante a la Cámara, escaño en el que se mantuvo hasta el fin de la guerra.

Las fuerzas mambisas que defendían a Guáimaro no pudieron resistir la embestida del gran ejército español al mando del general Goyeneche y fueron derrotadas. Entonces se acordó quemar la ciudad de Guáimaro como anteriormente se había hecho en Bayamo. La hermosa casa de Concha fue una de las primeras que ardieron en llamas con el fuego, prendido por las manos de su propio esposo e hijos. Desde ese momento comenzaron las verdaderas dificultades para esta familia ya que no tenía lugar fijo en donde habitar. La vida de Concha y sus hijos se convirtió en una verdadera pesadilla. Siendo perseguidos por el ejército español, Concha y sus hijos durmieron en casas abandonadas, tiendas de campaña, míseros bohíos de guano y a veces a la intemperie. Concha dio a luz a su hija Sara en el campo, no lejos de donde luchaban su marido y sus hijos mayores.

A mediados del año 1871, mientras Concha y sus hijos pequeños habitaban un rancho de guano en su finca San José, fueron sorprendidos por una columna del ejército español. Los soldados obligaron a Concha y a sus hijos pequeños a ponerse en fila delante de su humilde rancho y presenciaron como los soldados lo quemaban. Concha recordó como en enero de ese mismo año la familia Mola y Mora fue cruelmente asesinada al ser arrestados. Concha pidió que la presentaran al jefe militar de esa tropa. Por suerte, el jefe era el capitán Macón al cual ella conocía de Puerto Príncipe. Este oficial le concedió a Concha un salvo conducto por ocho días para que pudiera recoger a sus hijos pequeños y a otros que habían huido al campo y se presentara a las autoridades de Puerto Príncipe. Concha tuvo que abandonar a su esposo y a sus hijos mayores Benjamín de 16 años y Juan de la Cruz de 15 años que peleaban en el campo. Posteriormente Juan de la Cruz fue herido en combate y murió poco después en 1873.

Al llegar a Puerto Príncipe Concha quiso tomar el tren para Nuevitas al día siguiente, pero fue arrestada en la estación de ferrocarril. La sociedad de Puerto Príncipe salió a su defensa y fue puesta en libertad. Concha y sus hijos se trasladaron a La Habana donde la señora Monserrate viuda de Lugareño los acogió en su hogar. Concha logró que el capitán general de Cuba, Blas de Villate, conde de Valmaseda, le diera un permiso de salida. Valmaseda había sido antiguo amigo de la familia de Concha, y había pasado algunas temporadas en su ingenio.

Concha partió para Nueva York. Sólo pudo salvar unas joyas que había escondido en los cinturones de sus hijos. Todas las propiedades de Francisco y Concha fueron confiscadas por el gobierno español. Una vez en Nueva York, Concha vendió sus joyas y trabajó como costurera para ayudar a mantener y educar a su extensa familia.

En 1878, ya acabada la Guerra de los Diez Años con la Paz del Zanjón, Concha Agramonte y sus hijos, como muchas otras familias cubanas, regresaron a su patria. Concha pudo abrazar a su esposo y a su hijo mayor, Benjamín. No obstante, los esposos sufrieron mucho la muerte de su hijo Juan de la Cruz al cual siempre recordaron. El matrimonio y sus hijos brindaron decidido apoyo a los planes revolucionarios de José Martí. Concha pudo vivir por un tiempo en calma hasta la muerte de su esposo Francisco el 30 de agosto de 1894 después de una larga enfermedad. 

El Apóstol José Martí reconoció a Francisco Sánchez Betancourt en una carta tras conocer la noticia de su muerte diciendo: “Pancho Sánchez ha muerto, y con él una de las almas más bravas y jóvenes de Cuba, uno de los que con más sensatez y honor nos ha ayudado en la fatiga de preparar la nueva era, a cuyos umbrales muere, aunque no sin el consuelo de que su patria se ponga en buen camino antes de que se reduzcan a polvo las flores de su tumba”.

Al estallar nuevamente la guerra con el Grito de Baire el 24 de febrero de 1895 los cinco hijos varones de Concha salieron a la manigua a pelear por la libertad de Cuba. La Junta Revolucionaria nombró a Concha quien entonces tenía 66 años, agente en Puerto Príncipe. Debido a sus actividades a favor de la independencia de Cuba las autoridades españolas la encarcelaron durante 30 días en la prisión y luego se vio forzada al destierro una vez más en los Estados Unidos. De este modo volvió Concha a Nueva York acompañada por su hija Emilia y su nuera Caridad, ésta con sus dos pequeños hijos. Concha fue atendida con toda clase de consideraciones y afecto por Fernando Figueredo y Tomás Estrada Palma. 

Concha volvió a sufrir pensando en la suerte de sus hijos mambises que luchaban en la manigua. ¡Cuántas noches de insomnio y de zozobra pasó esta noble anciana durante esos años! Su hijo Eugenio, quien era Jefe Superior de Sanidad del ejército cubano, fue designado a una importante comisión en los Estados Unidos. Allí Concha pudo tener la satisfacción de unirse con su hijo durante tres meses ya que éste regresó al campo de batalla una vez terminada su misión. 

Los hermanos Sánchez Agramonte cumplieron con su deber y lucharon valientemente por la libertad de Cuba. El hijo mayor de Concha, Benjamín Sánchez Agramonte, luchó en las dos guerras de independencia y fue ascendido al grado de coronel. Eugenio fue general de brigada y durante la República fue electo presidente del Senado y se desempeñó como secretario de Agricultura de 1917 a 1921. Armando fue ascendido a general de brigada y en 1899 fue nombrado alcalde de Camagüey. Posteriormente, Armando fue jefe de la policía de La Habana y dirigió la renta de la lotería nacional. Calixto y Alfredo también pelearon en la Guerra de 1895.

Concha tomó el primer vapor de Nueva York y regresó a Nuevitas donde tuvo la gran satisfacción de reunirse con sus hijos. Concha tuvo la dicha después de largos sacrificios de poder ver a Cuba libre. Sus últimos años los pasó en su amada Camagüey en unión con sus hijos y nietos. Esta insigne y valiente patriota entregó su alma al Señor el 24 de agosto de 1922. Los numerosos descendientes de la familia Sánchez Agramonte deben sentirse muy orgullosos de tener antepasados tan valientes que lucharon por muchos años por la libertad de Cuba.

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Frank de Varona is an educator, historian, journalist, and internationally known expert on politics, economics, foreign affairs and national security issues. He was born in Cuba and, at the age of 17, he participated on the Bay of Pigs invasion in an effort to eradicate communism in Cuba. After spending two years in prison, he returned to the United States, where he earned three college degrees. He is married and has a daughter and a grandson.
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Gaspar, El Lugareño Headline Animator

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