Thursday, November 28, 2019

En el "Día de Acción de Gracias" (por Teresa Fernández Soneira)


"El regazo de América está abierto a recibir no solo al rico y al respetable forastero, sino también al oprimido y perseguido de cualquier nación y religión, a los que les daremos la bienvenida y ofreceremos todos nuestros derechos y privilegios, si su conducta y decencia los amerita a compartir con nosotros estos beneficios”. 
 Mensaje de George Washington a los inmigrantes irlandeses (1781)(1).

A pesar de que ya hace años se viene hablando sobre el tema, muchos libros de historia de los Estados Unidos todavía comienzan con el relato de la llegada de los peregrinos a tierras de Norteamérica en noviembre de 1620. Se siguen obviando entonces los hechos reales: que los primeros colonizadores de Norteamérica fueron los españoles quienes descubrieron y exploraron la Florida en 1513 capitaneados por el vallisoletano Juan Ponce de León(2), y que en ese año establecieron la primera colonia en Pensacola, Florida. Años después, en el 1565, el asturiano Pedro Menéndez de Avilés(3)  fundaría otra colonia en lo que hoy es San Agustín, la ciudad más antigua de los Estados Unidos. Por lo tanto, cuando los peregrinos ingleses desembarcaron en un área cercana a Plymouth Rock en 1620, ya las colonias españolas se encontraban en pleno apogeo pues llevaban más de 100 años establecidas.

San Agustín, 1671
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Pero volvamos a los peregrinos. La historia relata que en aquel frío mes de noviembre de 1620, ciento veinte puritanos arribaron a un punto en la costa este de lo que es hoy Estados Unidos a bordo del buque "Mayflower". Estos puritanos pertenecían a la Iglesia Anglicana, también conocida como Iglesia de Inglaterra, y se habían separado de su iglesia en 1601 quedando fuera de la religión oficial siendo perseguidos por sus creencias y muchos expulsados de universidades y púlpitos de iglesias. En un principio buscaron refugio en Holanda que era conocida por su política de libertad religiosa. Pero tras dos décadas residiendo allí, los peregrinos decidieron tomar otros rumbos ya que tenían problemas económicos y temían perder la cultura y el idioma inglés y que sus hijos acabasen convirtiéndose en holandeses. Por ese motivo un grupo se encaminó al Nuevo Mundo. Después de una larga y penosa travesía llena de vicisitudes en la que muchos murieron, arribaron a tierras americanas. Relata la historia que al llegar, estos peregrinos dieron gracias a Dios con una humilde y sencilla comida y de ahí proviene la costumbre anual de celebrar "Thanksgiving Day” o Día de Acción de Gracias.

En Massachusetts encontraron circunstancias adversas ya que era un lugar inhóspito y extraño donde habrían de pasar necesidades pues no estaban preparados para vivir en los bosques, a la intemperie, y carecían de la asistencia médica necesaria. Muchos morirían de enfermedades, hambre y frío. Un sobreviviente relata: "Nuestra comida era una pequeña lata de cebada y nuestra bebida, el agua fría del río el cual era muy salado y en la marea baja venía lleno de fango e impurezas". La disentería, la malaria y una serie de fiebres extrañas harían estragos. A pesar de todo, muchos sobrevivieron y emprendieron una nueva vida como campesinos, comerciantes o artesanos. Es así como a partir de estos dos grupos de europeos, los españoles y los ingleses, se fue constituyendo lo que es hoy los Estados Unidos de América.

Los Estados Unidos es un país de contrastes y en la actualidad está compuesto por una gran variedad de nacionalidades y razas: alemanes, noruegos, franceses, irlandeses, ingleses, italianos, polacos, hebreos, blancos, negros y asiáticos, y en nuestro caso, hispanos de toda la América y de la misma España. La historia de la inmigración en Estados Unidos es larga y compleja. Hagamos un recuento rápido. En el siglo XVII unas 13 familias alemanas inmigraron a Filadelfia. Serían los precursores de la inmigración alemana en los Estados Unidos. Entre 1685 y 1787 miles de hugonotes(4)  franceses perseguidos y expulsados por sus creencias religiosas, huyeron a América. Los noruegos comenzaron a venir en el 1825 debido a una gran crisis económica en aquel país, y la primera oleada trajo a las costas americanas entre 800 y 900 mil noruegos. En el 1845 el sur de Irlanda sufría una terrible carestía de la patata. Casi la mitad de la población murió a consecuencia del hambre y muchos emigraron a otros países. Un millón llegó a Norteamérica. Desde la época del renacimiento, la Península italiana se había visto plagada por una serie de problemas económicos y políticos. Brotes de malaria así como un nivel bajo de la vida motivó a que los italianos empezaran a abandonar poco a poco su país, y en menos medio siglo unos cinco millones de italianos llegaron a los Estados Unidos. En el período de 1877 a 1917 cuatro millones de hebreos de diferentes partes de Europa llegaron a estas costas. Este éxodo se intensificó durante la Segunda Guerra Mundial con el odiado nazismo. En cuanto a los africanos, aunque no fueron inmigrantes sino que vinieron forzados al iniciarse la horrenda y vergonzosa trata de esclavos en el siglo XV, millones fueron importados a Estados Unidos y a toda la América. Eran "inmigrantes en contra de su voluntad" como diría un historiador. Los asiáticos se acercaron a este país por las mismas razones que lo hacían los europeos: buscando una vida mejor, y ya en el 1851 residían unos 25,000 chinos en el área de California y el 50% de los campesinos eran asiáticos. También vendrían japoneses y filipinos.

La población hispana, que comenzó a poblar este Continente en 1513 con España, fue creciendo con el correr de los años. Unos vinieron por razones económicas y otros por razones políticas. Hoy, quinientos años después de la colonización, la habitan más de 59 millones de hispanos que representan el 18% de la población. Actualmente los grandes núcleos de hispanos están concentrados en diez estados: California, Texas, Florida, Nueva York, Illinois, Arizona, Nueva Jersey, Colorado, Nuevo México y Georgia. En el área de Miami-Dade hay nicaragüenses, colombianos, puertorriqueños, dominicanos, venezolanos, salvadoreños, cubanos, argentinos, peruanos, en fin, una representación de todos los países de nuestra América Latina. Según la Oficina del Censo de los Estados Unidos, en el año 2000 el condado Miami-Dade tenía 2, 253,000 habitantes de los cuales 1, 291,000 eran hispanos(5). Desde entonces la población de hispanoamericanos ha crecido mucho más, y no hay duda que aparte del trabajo que ha proporcionado progreso, con nuestra cultura y costumbres le hemos dado a Miami un toque especial de colorido, sabor y vida. Cada grupo ha aportado sus características peculiares: costumbres, artesanías, gastronomía, ciencias, música, idioma, técnica o religión. Para la mayoría de los hispanos, nuestra estancia ha sido venturosa y próspera, y aunque algunos de los que llegamos por razones políticas anhelamos el regreso a la Patria, vivimos agradecidos por la acogida y la oportunidad que se nos ha dado para crecer y desarrollarnos en este gran país. Por eso, en este Día de Dar Gracias debemos recordar a todos aquellos que no tuvieron la suerte que tuvimos otros de llegar a tierras de libertad y oportunidad. Recordemos también a los que murieron en la travesía y a los que lucharon en el intento y no han podido realizarlo.

En un día como hoy nosotros, los que disfrutamos de paz y libertad y que no nos falta nada, debemos dar gracias a Dios por todo lo que tenemos: por los vestidos que nos protegen, el trabajo con el que ganamos el sustento, los alimentos que nos fortalecen, la libertad para creer y practicar nuestra religión sin ser perseguidos o acosados. Por el techo que nos cobija, por la luz que nos alumbra, los amigos que nos ayudan y acompañan; la naturaleza que nos saluda al pasar. Gracias debemos dar también por la familia, piedra angular de nuestra sociedad. Como bien ha dicho un sabio teólogo alemán: "Si quieres ser dichoso, se agradecido. No tomes las cosas, las dádivas, el amor, la amistad, o sin más, la vida, como si se sobre-entendiesen. Es muy importante que aprendamos a dar gracias. Debemos borrar de nosotros la indiferencia con la que acogemos las cosas como si fueran algo consabido. No existe nada consabido, ni en nuestro ser ni en nuestra vida diaria”.

Que cuando este año nos reunamos alrededor del tradicional pavo a la usanza de los peregrinos del "Mayflower", junto al arroz con frijoles, la yuca y el flan; o el gallo pinto y las tres leches; o el arroz con gandules y la alcapurria; el sancocho y las papas a la huancaína, sepamos detenernos un momento a hacer un inventario y dar gracias a Dios. La lista podría ser interminable.




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  • Parte de este artículo fue publicado en El Miami Herald en español en noviembre de 1986.

  1. ShareAmerica, Departamento de Estado de los Estados Unidos, Oficina de Asuntos Públicos Mundiales de Estado.
  2. Juan Ponce de León (1474-1521), adelantado, explorador y conquistador español.
  3. Pedro Menéndez de Avilés (1519 -1574) almirante y explorador español.
  4. Hugonote: antiguo nombre otorgado a los protestantes franceses de doctrina calvinista durante las guerras de religión.
  5. www.census.gov/census2000/pdf/fl_tab_5sp.PDF.



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Teresa Fernández Soneira (La Habana 1947), es una historiadora y escritora cubana radicada en Miami desde 1961. Ha hecho importantes aportes a la historia de Cuba con escritos y libros de temática cubana, entre ellos, CUBA: Historia de la educación católica 1582-1961, Ediciones Universal, Miami, 1997, Con la Estrella y la Cruz: Historia de las Juventudes de Acción Católica Cubana, Ediciones Universal, Miami, 2002. En los últimos años ha estado enfrascada en su obra Mujeres de la Patria, contribución de la mujer a la independencia de Cuba, (Ediciones Universal, Miami 2014 y 2018). El volumen I dedicado a la mujer en las conspiraciones y la Guerra de los Diez Años, y el volumen 2, de reciente publicación, trata sobre la mujer en la Guerra de Independencia. En estos dos volúmenes la autora ha rescatado la historia de más de 1,300 mujeres cubanas y su quehacer durante nuestras luchas independentistas.

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