Wednesday, May 15, 2019

Un poema hemingwayano para Scott Fitzgerald (por Carlos A. Peón-Casas)

Nota del blog: Los miércoles en la sección de Carlos A. Peón-Casas, están siendo publicados una serie de ensayos que formarán parte de su próximo libro, el cuál estará dedicado a la obra poética de Ernest Hemingway.

Carlos A. Peón-Casas publicó, en el año 2017, El Vino Mejor. Ensayos sobre Ernest Hemingway. (Ver información en este enlace)



El texto lo escribe Hemingway en 1935, y se lo dedica a su amigo Scott Fitzgerald, inmerso para entonces en una enorme crisis depresiva. Va precedido de un largo título que no parece nada laudatorio, pero si cargado de una gran ironía: Líneas para ser leídas en el lanzamiento de los testículos de Fitzgerald al mar desde Eden Roc (Antibes, Alpes Marítimos)(1).

Su lectura pudiera parecer chocante a un lector no advertido, pero evidentemente, Hemingway apela con aquel, al para nada desconocido escritor, a superar aquella circunstancia de su vida personal, marcada por un incontrolable alcoholismo, y la terrible enfermedad mental de su esposa Zelda, que le ha lastrado sin remedio su brillante carrera de escritor.

Ya desde 1934, Hemingway ha intentado muy en serio sacar a su amigo de su tan terrible marasmo.

Hay en especial una carta de Papa a su amigo que resulta esclarecedora, y que funciona como un muy claro antecedente al poema que venimos comentando. En ella Hemingway responde a su amigo que le ha pedido un necesario feedback para su última novela Tender is the Night.
… Hace tiempo dejaste de escuchar, excepto a las respuestas a tus propias preguntas (…) Olvida tu tragedia personal. Todo hemos sido desgarrados desde el principio y tu especialmente lo has sufrido mucho más porque tú puedes escribir seriamente. Pero cuando te toca sufrirlo, úsalo, no te lamentes (…) no creas que sea importante sólo porque te pase a ti, o a alguien que te pertenece. Como ves Bob, tu no eres un personaje trágico, tampoco lo soy yo. Todo lo que somos es escritores, y nuestra obligación es escribir (…) Puedes escribir dos veces mejor que lo que lo hacías antes. Solo lo que necesitas es escribir con verdad y no preocuparte cual será la suerte de lo escrito(2).
Al parecer hay un minuto en que Fitzgerald parece reaccionar, y pone manos a la obra para recuperar sus habilidades de novelista, su intento, sin embargo, involucra a Hemingway de una manera ciertamente estrafalaria, al tomarlo como inspiración para uno de sus personajes, el relato nos llega de las manos de Carlos Baker:
Scott Fitzgerald había comenzado a trabajar en una novela histórica ambientada en la Edad Media, y que tenía por título tentativo Felipe, Conde de las Tinieblas, cubriendo la vida de un noble francés (…) el elemento más sorprendente fue que el retrato de de Felipe de Villafranche, fue modelado en Hemingway, tal y como pudiera haber existido en una encarnación medieval. Será la historia de Ernesto, escribió Scott en uno de sus cuadernos. Así mismo como el retrato de un hombre byroniano hizo El Rojo y el Negro, ¿por qué no mi retrato de Ernest como Felipe no puede hacer al hombre real?(3).
Para aquel minuto, mayo de 1935, Hemingway se encontraba en afanes piscatorios en Bimini, y según lo sigue acotando Baker, invitó a su amigo a sumársele, pero Fitzgerald declinó la invitación, con la excusa de que no está en buenas condiciones físicas.

La situación, empero, no pareció mejorar definitivamente para el atribulado Scott, y ya para finales de año, Hemingway le dedicó otra carta, que al parecer parece inspirar a este singular poema. Aquella esquela es antes que nada una apelación en tono más que convincente pero que a veces como el propio texto poético tiene una carga de cínico humorismo:
Si realmente te sientes tan deprimido hazte de un muy buen seguro, y yo me encargaré de que te maten (..) así tu familia estará bien provista y tú no tendrás que escribir nunca más, y yo me encargaré de la escritura de un buen obituario que Malcom Cowley se encargará de publicar en la New Republic, y podremos sacar tu hígado y dárselo al Museo de Princenton, tu corazón al Hotel Plaza, un pulmón a Max Perkins y el otro a George Horace Lorimer (…)(4)
El tono se hace entonces más sarcástico, y alude de inmediato al asunto ya esbozado en el título del poema:
Y si finalmente podemos localizar tus testículos yo los llevaré vía el Ile de France a París y de ahí a Antibes, y haré que los arrojen al mar desde Eden Roc. Y haremos que Mac Leish escriba un Poema Místico (…) Te gustaría que escribiera ese poema místico ahora mismo. Veamos(5).
Lo que nos narrará el poema es exactamente una recreación muy detallada de aquel hipotético minuto, a suceder en un bellísimo paraje de la Riviera Francesa, un sitio en que Hemingway y Scott, junto a otros amigos hubieran de coincidir alguna vez.

El hecho ya perfectamente anunciado en la misiva, tiene una carga singular, que el propio Hemingway le adicionará para hacerlo aun más tragicómico, si es que acaso cabe considerarlo de tal modo, entendiendo el posible efecto que el poeta y amigo quiere imprimirle. Así arranca en sus primeras líneas con una primera indagación:
¿Voló acaso desde aquí,
Desde estas grises colinas
El mismo, sin protección,
¿Y completamente borracho?
No. (6)
Una segunda inquisición de parte del poeta-narrador complementa las formalidades del acto:
¿Algún camarero?
Sí.(7)
Y a continuación, sobrevienen unas órdenes conminatorias, que llevarán al minuto conclusivo, y que luego, marcarán el ritmo de la última ratio, del acto final, ya inevitable donde que nos llega lo ya anunciado, como en una sucesión casi imperceptible, pero de cualquier manera concluyente:
Empújenlo tiernamente, oh pequeños brotes de pasto
Cosquilléenle la nariz
Pase
El grisoso y movible mar de Ben Finney
Con profundidades aún más recónditas que nuestra deuda con Elliot
Láncese lo propiamente suyo
Finalmente sus dos, su único
Esférico, colloidal, intersticial
Con temor
Natural
No artificial
Un hundimiento que no deja ondas(8)
No hay evidencia alguna que finalmente Fitzgerald leyera este poema. Su deceso ocurriría el 21 de diciembre de 1940, que sucedió finalmente en la glamorosa Hollywood, donde Fitzgerald pasó algunos de sus años más oscuros, escribiendo guiones para sobrevivir, justamente a los cinco años que Hemingway le escribiera aquella carta que inspiró al poema.

La última carta de Scott a su amigo Hemingway está fechada en noviembre de aquel año. El motivo era para agradecer a Papa, el envío de una copia de su última novela Por Quién Doblan las Campanas. Baker nos trascribe sus palabras:
(…) Te envidio a rabiar, y no hay ironía en ello. Te envidio el tiempo que te permitió hacer lo que tú querías.(9)
Si como se dice la casualidad no existe, entonces, nos cabe barruntar la posibilidad de que Hemingway acaso tuviera alguna extraña premonición sobre el próximo final de su amigo, por quien, llegaría a afirmar a su editor Perkins, “siempre había sentido un estúpida e infantil sentido de superioridad- como el de un niño terco burlándose de otro pequeño que fuera talentoso pero delicado”(10).





----------------------------------------------------------
  1. Complete Poems. Ernest Hemingway. Ed.Nicholas Gerogiannis.University of Nebraska Press. U.S.A., 1982. Según el citado editor Gerogiannis, “posiblemente es una referencia al mito del nacimiento de Afrodita, cuando Cronos cortó los testículos de Urano y los lanzó al mar”. En Explanatory Notes.Op cit. p.153
  2. Hemingway to Fitzgerald. May 10, 1934. Letters of Note: Correspondence Deserving of a Wider Audience. En Hemingway Tough-Love Letter of Advice to F. Scot Fitzgerald on Writing and Turning Suffering into Creative Fuel by Mary Popova. https://www.brainpicking. org
  3. Ernest Hemingway. A Life Story. Carlos Baker. Charles Scribner’s Sons. New York, 1969. p.274
  4. 21 de diciembre de 1935. En Complete Poems. Ernest Hemingway. Op cit. p. 135
  5. Ibíd.
  6. Ibíd. p.99
  7. Ibíd.
  8. Ibíd.
  9. Ernest Hemingway. A Life Story. Op. cit. p.357
  10. Ibíd. p.340

No comments:

Gaspar, El Lugareño Headline Animator