Sunday, February 25, 2018

Gene Sharp, el luchador no violento y Cuba (por Roberto Peláez)


El pasado 28 de enero murió en Boston, Massachusetts, a la edad de 90 años, el politólogo y escritor filosófico Gene Sharp, conocido por sus tesis de lucha no violenta y como inspirador de las revoluciones democráticas de colores.

Objetor de conciencia contra la guerra de Corea, cumplió prisión en su juventud por negarse a servir en el ejército estadounidense en esa guerra. Posteriormente a su excarcelación, escribió al renombrado científico Albert Einstein exponiéndole sus convicciones morales y pacifistas, recibiendo respuesta y apoyo del científico lo que marcó el resto de la vida de G. Sharp y lo llevó a fundar el Instituto Albert Einstein, una institución sin ánimo de lucro encaminada a lograr la democracia en el mundo mediante la lucha no violenta.


En 1973 escribió su libro más conocido, La Política de la acción no violenta, desarrollando los métodos para empoderar a los ciudadanos en los conflictos políticos contra las tiranías. Acuñó el término Jiu-Jitso político, que consiste en la reducción del poder, autoridad y legitimidad de un gobierno que reprime violentamente a una resistencia ciudadana no violenta. Mientras más reprime ese poder tiránico, más rápidamente pierde el apoyo de los ciudadanos y termina por caer.

Para Sharp todo poder político deriva de la obediencia de los ciudadanos a las órdenes de sus dirigentes, de modo que si estos ciudadanos deciden no obedecer, los líderes pierden todo su poder. Sobre estos principios elaboró 198 métodos de lucha no violenta que fueron usados con éxito en muchos países, especialmente en la llamada primavera árabe y en otras revoluciones de colores, llevando al derrocamiento de varias tiranías en el mundo.

Con relación a Cuba, Sharp, en varias oportunidades habló a activistas cubanos de derechos humanos y expuso sus puntos de vista auxiliándose de diversas tecnologías y de la antigua Oficina de Intereses de USA en Cuba. Sin embargo sus recomendaciones no resultaron ser eficaces para la realidad cubana, lo que en mi opinión no demostraron que estaban equivocadas, sino que realmente aún no habían madurado las condiciones socio-políticas necesarias para emprender una lucha no violenta masiva en la mayor de las Antillas. Si bien el régimen establecido en Cuba a partir de 1959 por Fidel Castro, mediante el uso de la fuerza de las armas, no tiene otro calificativo que tiranía, logró mediante la implantación de políticas populistas y clientelistas apoyo en la población que permitió sobrevivir al régimen de La Habana aunque estas políticas fueran totalmente inviables económicamente y llevaran al fracaso a todo el sistema. Con mucha inteligencia la tiranía se fue adecuando al paso del tiempo y transformó la violenta represión inicial mediante fusilamientos masivos, algunos desaparecidos y largas condenas de prisión, a una represión más inteligente basada en hostigamientos, decomisos, cortas detenciones, robo de equipos, despidos laborales, exilios inducidos, etc. Lo que pudiéramos denominar una represión de baja intensidad pero igualmente efectiva.

Por todo lo anterior las tesis de Sharp merecen un reanálisis minucioso para determinar cuáles continúan siendo válidas para la realidad cubana y en qué momento aplicarlas. Por ejemplo me llamó la atención una de sus tesis de lucha, la 70 referida a la emigración. Cuando la población de un estado abandona el mismo masivamente creándole dificultades al gobierno para sostener sus diversas actividades. Eso está ocurriendo ahora mismo en Cuba, especialmente en la juventud, creando agudos problemas en todos los sectores de la sociedad para reponer la mano de obra, especialmente la calificada. Desde la agricultura hasta las industrias. Cada año aumenta la edad promedio de la fuerza de trabajo, hasta que sobrevenga el colapso por la falta de reposición natural. En muchas comunidades alejadas de las grandes ciudades, se cierran las escuelas primarias y se van unificando las escuelas rurales por tener cada vez menos alumnos. Así por ejemplo la pasada semana, la escuela rural Dionisio Riandez, de la pequeña comunidad de Victorino, Jimaguayú, cerró definitivamente pues apenas conservaba 3 alumnos.

El tiempo dirá si Gene Sharp fue un incomprendido profeta político. Por lo pronto revisemos constantemente su rica obra ya que todos los días encontraremos algo que nos asombre por su vigencia en la realidad cubana.

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