Tuesday, January 27, 2015

Crónica: Borges, el escritor total (por Waldo González López)


En la pasada Feria Internacional del Libro, celebrada anualmente en la ciudad de Miami —con cada vez más opciones teatrales y musicales—, al caminar por sus callejuelas repletas de títulos, di con un stand que ofrecía libros atrayentes y a precios bajos, acorde con todos los bolsillos.

De tal suerte, pude adquirir diversos volúmenes, todos interesantes. Semanas más tarde, tras la lectura de algunos, hoy inicio la publicación de crónicas sobre algunos de esos títulos, con el fin de compartir con ustedes, estimados ciberlectores de mi columna de los martes en el blog Gaspar. El Lugareño, pues así estarán al tanto durante la próxima Feria y, si les interesan, podrán buscarlos y adquirirlos. Les aseguro que no les pesará. Y comienzo: 

BORGES, EL INFALTABLE

Desde que, décadas atrás, descubrí al infaltable Jorge Luis Borges (Buenos Aires 24/ago./1899-Ginebra, 14/ jun./1986), me atraparon sus páginas insustituibles, por la plenitud del genuino talento y la cultura del poeta, narrador y ensayista argentino, quien reunió en su magna obra literaria una producción consistente e incambiable.

Primero fueron sus versos. Cuando leí Fervor de Buenos Aires (publicado en la capital argentina de 1923 y donde según Borges prefigurara su posterior creación), descubrí a un poeta que ya, en ese cuaderno iniciático, presagiaba la excelente entrega de sus versos a sus miles de lectores a lo largo de diversos ámbitos e idiomas, al punto de asegurar que devino en vida un clásico, según lo constatan los lectores/seguidores del notable intelectual argentino, a quien, injustamente, nunca se le confirió el Nobel, a causa de aceptar un lauro en el Chile dominado por Augusto Pinochet. 

En tal sentido, debo recordar que, a lo largo de su vida, se le consideró un personaje polémico por sus posturas políticas (antiperonista y anticastrista) que le impedirían ganar el muy merecido Premio Nobel de Literatura, al que fue candidato durante casi treinta años. Asimismo, no gratuitamente recuerdo, por su actualidad y vigencia, sus palabras sobre los gobiernos tiránicos, publicadas a raíz del triunfo como presidente de Juan Domingo Perón en 1946:
Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad; más abominable es el hecho de que fomenten la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de caudillos, vivas y mueras prefijados, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir estas tristes monotonías es uno de los muchos deberes del escritor.
De tal suerte, el gran veedor/escritor (quien, sin querer, presagiaba el futuro de su patria, hoy bajo el desgobierno de la Kirchner), quedaría ciego como su padre, y escribiría) en su posterior poema “Los dones”:
Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche
Pero vuelvo atrás. El cronista también descubriría Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929), para enseguida pasar a los relatos de El jardín de senderos que se bifurcan (1941, Premio Nacional de Literatura), el volumen escrito (en 1942) a dos manos con su colegamigo Adolfo Bioy Casares Seis problemas para don Isidro Parodi y, por fin, llegar a El Aleph (1949), haz de cuentos que se transformaría en título referencial para miles de narradores, críticos y lectores. Más tarde, llegarían los ensayos, piezas antológicas que figuran, como sus poemas y narraciones, entre los mejores escritos en español.

BORGES, EL HUMORISTA

Pero regreso al tema que anuncio en el título de esta crónica. Y es la faceta de humorista que, en apariencia tan lejana, resulta afín a su carácter, tal nos lo descubre, en un sorprendente título: El humor de Borges.

Escrito a lo largo de una década por su discípulo y colegamigo, el poeta y periodista Roberto Alifano (1943), en él nos revela aristas caracterológicas del también gran narrador de Ficciones, quien recibiría, de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) en 1944, Gran Premio de Honor y, en 1961, compartiría, con Samuel Beckett, el Internacional de Literatura, entre muchos otros, conferidos a lo largo de su intensa y extensa existencia.

Autor de ensayos del nivel de Historia de la eternidad (1936) y Otras Inquisiciones (1952), por solo mencionar dos, los poetas, narradores y ensayistas de la Isla lamentamos durante años, no tener acceso a sus esenciales páginas, prohibidas a los lectores en las bibliotecas del país, donde, hasta solo años atrás, fue prohibid la edición de sus obras. 

Entre los numerosos méritos de su obra — tal afirmó su también relevante colega y contemporáneo Octavio Paz— el gran argentino “ofreció dádivas sacrificiales a dos deidades normalmente contrapuestas: la sencillez y lo extraordinario”.

Aunque en otros volúmenes no menos significativos —tales El informe de Brodie (1970), El libro de arena (1975) y La memoria de Shakespeare (1983)— accedió asimismo a su honda veta ensayística, no por ello dejó de ir “generando […] una obra verbal paralela a su obra escrita que compite con esta y la enriquece”, según revela Alifano en el prólogo de su valioso libro, donde añade: “A fuerza de tanto reportaje y de tanta inquisición, terminó siendo un conversador fascinante.” 

Por ello, a continuación, les ofrezco varios ejemplos que confirman lo aseverado por Alifano y constatado por este inveterado cronista, gracias a la provechosa lectura de este libro de cabecera, hallado en la más reciente Feria Internacional del Libro, de Miami.

En varios instantes de su magnífico libro, Alifano da pruebas del incambiable humour borgiano. Así, leamos algunos de los capitulillos que incluye a lo largo de sus 194 páginas:
En el denominado “Periodismo y literatura”, leemos la siguiente delicia:
“Yo hice periodismo durante algún tiempo —me cuenta Borges—: codirigí un suplemento de un diario con Ulyses Petit de Murat, y dirigí dos revistas. Una de las revistas la editó Subterráneos de Buenos Aires. Se llamaba Urbe, a mí me hubiera gustado que se llamara Ubre, que es más original, ¿no? Bueno, si la hubiera editado una asociación de tamberos o La Martona se podría haber llamado así. Y la otra, no sé, quizás es mejor no recordar el título, pero bueno, se llamaba Los anales de Buenos Aires. La dueña de esa revista era la señora Sarah de Ortiz Basualdo, una excelente persona. Pero los anales sugieren otra cosa, ¿no?”
Algo más adelante —acorde con la autoironía propia de los grandes talentos y con el apócrifo proverbio del ¿olvidado? sabio que esgrimía la nada peregrina tesis: quien no se burla de sí mismo, no alcanza el superior estadio de burlarse de los demás—, nos relata en “El arte de la calumnia”: 

“En un dialogo que hacemos en la ciudad de Santa Fe, señora le dice a Borges emocionada:

-Señor, Borges, usted es un genio. 

Y Borges le contesta:

-Pero no, no crea eso. Son calumnias, señora.” 

En la página 72, “Borges el escueto”, nos refiere Alifano esta anécdota, prueba de que la célebre pedantería borgiana no siempre se cumplía:

“El profesor Delfin Leocadio Garasa contaba que fue a ver a Borges para pedirle un currículo, antes de que Borges fuera nombrado profesor titular de la Universidad de Buenos Aires. “Deme un par de semanas —le respondió Borges—. Es un género nuevo el que usted me propone y necesito tiempo para abordarlo”. A los quince días Garasa pasó a buscarlo. “¡Caramba!, aun no lo hice —se disculpó Borges—. Pero mañana prometo tenerlo listo”. Al día siguiente, el escritor entregó al desconcertado Garasa una hoja con el siguiente párrafo:
Jorge Luis Borges, nacido en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899. Es profesor de la Universidad de Austin. Autor de algunos libros de poesía, cuentos y ensayos.
“Contra el monopolio” nos revela otra arista no menos deliciosa del Premio Cervantes. Leamos:
En una conversación, Borges le pregunta a su interlocutor: “¿Usted es creyente?”

—Sí, señor, por supuesto. 

—¿Y cree en un solo Dios? 

—Sí, señor, soy monoteísta, soy católico.

—Bueno, eso no está mal —comenta Borges—. Pero creer en un solo Dios me parece una miseria. Habiendo tantos dioses, creer en un solo es un exceso de economía.” 

En “Sensatez trasandina”, nos cuenta Alifano:
“—Borges, esto sin duda habrá de alegrarlo —dice asombrada una joven chilena—. En mi país a usted se lo estudia, se lo leer y se lo reconoce más que en el suyo.
—Bueno, eso puede ser una prueba de que aquí seguramente son más sensatos que en Chile —responde Borges.”
 Otro instante que nos ofrece la sagacidad borgiana la hallamos en “La peligrosidad de ser Borges”, donde leemos que nuestro autor “es acosado por unas señoras en el momento mismo en que cruzamos la calle.

—¿Usted es Borges, verdad? —pregunta una de ellas.

—Sí —responde el escritor—. Pero si seguimos aquí corro el riesgo de dejar de serlo en cualquier momento.” 

De seguido, Alifano nos regala otra joyita: “Sequía en Rosario”. Disfrutémosla:

“En un hotel de la ciudad de Rosario, Borges abre la canilla para lavarse las manos. Hay aire en las cañerías y el escaso chorro sale produciendo el típico ronquido.

Le pregunto: 

—¿Qué pasa, no sale agua? Borges se da vuelta y responde: “Sí, pero con escrúpulos”.

A continuación, concluyo con este otro ejemplo típico de la ironía borgiana, quien, tal buen argentino, nos hace disfrutar en “El otro Borges”.

“En un diálogo público que hacemos, una señora le pregunta a Borges: 

—Señor Borges, ¿qué le gustaría ser que no fue?

—Bueno, me gustaría ser otro escritor que no fuera Jorge Luis Borges. A mí no me gusta lo que escribo; si yo fuera más prudente, leería más y no cometería la imprudencia de escribir.”

Estimados ciberlectores: espero que hayan disfrutado esta crónica, cuya finalidad es compartir con ustedes mi admiración por el gran escritor rioplatense quien, por su genuina vocación
 literaria, dimensionó las letras hispánicas, por lo que figura entre los mejores nombres de la lengua. 

Ahora les dejo algunos de sus excelentes títulos: poemarios, libros de ensayos y de cuentos que espero les sirvan de exquisito menú literario:

POEMAS:


Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925), Cuaderno San Martín (1929), Poemas (1923-1943), El hacedor (1960), Para las seis cuerdas (1967), El otro, el mismo (1969), Elogio de la sombra (1969), El oro de los tigres (1972), La rosa profunda (1975), Obra poética (1923-1976), La moneda de hierro (1976), Historia de la noche (1976), La cifra (1981) y Los conjurados (1985).

ENSAYOS:


Prólogos con un prólogo de prólogos (1923-1974), Inquisiciones (1925), El tamaño de mi esperanza (1926), Textos recobrados (1919-1929), El idioma de los argentinos (1928), Evaristo Carriego (1930), Discusión (1932), Historia de la eternidad (1936), Textos Cautivos (1936-1939), Aspectos de la poesía gauchesca (1950), Otras inquisiciones (1952), El congreso (1971), Libro de sueños (1976), Nueve ensayos dantescos (1982) y Biblioteca personal (1986).

CUENTOS:

El jardín de senderos que se bifurcan (1941), Ficciones (1944), El Aleph (1949), La muerte y la brújula (1951), El informe de Brodie (1970) y El libro de arena (1975).

Por último, antes de despedirme hasta la próxima crónica, quiero dejarlos con los últimos pensamientos que dejara Borges. Como audaces flechas cognitivas, dan en el blanco de la sabiduría.

 

Disfrútenlas, pues:

-Nadie es patria. Todos lo somos.
-Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.
-El éxito y el fracaso son dos impostores.
-Las dictaduras podrían ser buenas, pero no lo son. Porque la dictadura ilustrada es una utopía. Y las militares son las peores.
-La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.
-Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.
-Creo que con el tiempo mereceremos no tener gobiernos.
-La poesía nace del dolor. La alegría es un fin en sí misma.
-La imaginación está hecha de convenciones de la memoria. Si yo no tuviera memoria no podría imaginar. 



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WALDO GONZÁLEZ LÓPEZ (Puerto Padre, Las Tunas, Cuba. 1946) Poeta cubano, ensayista, crítico literario y teatral, antólogo y periodista cultural. Graduado de Teatro en la Escuela Nacional de Arte (1971) y Licenciado en Literatura Hispanoamericana, Universidad de La Habana (1979).
Hasta el 2011, cuando abandonó la Isla para venir a residir a Miami, integró la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en sus Asociaciones de Poesía, Literatura para Niños y Teatro.
Laboró en la Escuela Nacional de Arte (donde impartió clases de Historia de la Literatura para Niños y Jóvenes, en la Cátedra de Teatro para niños fundada por él y la actriz y directora escénica María Elena Espinosa, y de Historia del Teatro Universal y del Teatro Cubano, también creó el Archivo de Dramaturgia).
Recibió importantes distinciones por su quehacer como escritor y periodista. Colaboró con publicaciones cubanas y extranjeras con ensayos, artículos, crónicas y poemas. Sus versos han sido traducidos al inglés y francés y publicados en revistas de EUA y Francia, así como ha publicado poemarios en México y Colombia, y un volumen de ensayos sobre lectura y literatura en Ecuador.
SÍNTESIS BIOGRÁFICA:
Estudia el preuniversitario en la ciudad de Holguín y lo abandona para trasladarse a la capital, donde primero cursa el idioma francés, luego estudia Teatro en la Escuela Nacional de Arte (ENA) y, más tarde, la carrera de Literatura Hispanoamericana, en la Universidad de La Habana, de las que se graduó, respectivamente, en 1969 y 1979.
Integró el Centro Cubano de la Asociación Internacional de Teatristas para la Infancia (ASSITEJ, auspiciada por la UNESCO); las Asociaciones de Artistas Escénicos y de Escritores de la UNEAC (Secciones de Poesía, Traducción Literaria y Literatura para Niños y Jóvenes). Fue Asesor del Teatro Nacional de Cuba.
En la Isla, publicó una quincena de poemarios, un volumen de ensayo, dos de crítica literaria y otro de crónicas, así como diversas antologías de poesía y poesía para niños, décima y décima para niños, cuento y teatro.
Ha traducido del francés, entre otros, a los importantes poetas Jacques Prévert, Marie de France, Molière y Joachim du Bellay. En 1994 apareció su antología París at night, del poeta francés Jacques Prévert (con selección y traducción suyos) Asimismo, en 1994 le solicitaron versiones de textos de importantes poetas de Polonia, luego incluidas en la antología Poesía polaca (Editorial Arte y Literatura, 1994).
Tradujo y dio a conocer en Cuba a la importante poeta contemporánea canadiense Denise Boucher, ex Presidenta de los Escritores de Québec, de quien vertió al español varios textos, publicados en un número especial de la revista Casa de las Américas.
Ensayos suyos fueron incluidos en varias antologías como: Nuevos críticos cubanos, Acerca de Manuel Cofiño y Valoración múltiple: Onelio Jorge Cardoso.
Su labor como poeta, ensayista, crítico y antólogo ha sido reconocida entre otros, por las pedagogas y antólogas puertorriqueñas Flor Piñeiro e Isabel Freire de Matos en su Literatura Infantil Caribeña; el profesor y ensayista jamaicano Keith Ellis, residente en Canadá, en su estudio Cuba’s Nicolás Guillén: Poetry and Ideology, y el antólogo y ensayista español Antonio Merino en su Nueva poesía cubana.
En el ámbito nacional, diversos ensayistas y críticos de prestigio se han ocupado de sus múltiples libros. Así, el ensayista, poeta y narrador Antonio Gutiérrez Rodríguez, quien en su volumen Estudios sobre la décima, incluye un estudio sobre sus espinelas.
En Cuba, fue jurado consuetudinario en eventos literarios, teatrales y de periodismo cultural, y participó en Congresos de la UNEAC, foros y otros encuentros con especialistas nacionales y de otros países.
Desde 1990 hasta 2001, fue periodista cultural de la revista Bohemia. Antes laboró en otras como Mujeres y Muchacha, de la que fue uno de sus fundadores en 1980.
INTERÉS POR LA POESÍA:
Un buen día de su adolescencia y, sin las muchas lecturas que vinieron después, tras leer El reino de este mundo, de Alejo Carpentier, su novela que más le sigue gustando, escribió su primer poemario (inédito) “A ras del tiempo”, a partir de hechos de realismo mágico y de lo real maravilloso, acontecidos en nuestra América fabulosa. Tal fue su iniciación seria con la poesía.
RECONOCIMIENTOS:
Diploma al Resultado Científico por su Colaboración a la nueva Historia de la Literatura Cubana, en tres volúmenes, otorgado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
El Laúd y la Medalla del Cucalambé, impuestas por el Poder Popular provincial de Las Tunas.
El Diploma por la Labor Realizada en Apoyo a la Décima, concedida por la Universidad “Camilo Cienfuegos”, de Matanzas.
Reconocimiento por su labor Escritor y Crítico Literario otorgado por la Presidencia del Instituto Cubano del Libro.
Medalla “Raúl Gómez García”.
Primera Mención, Concurso “Plural” (México, 1990) a su poemario Salvaje nostalgia.
Premio "13 de Marzo" 1976, Universidad de La Habana, a su poemario para niños “Poemas y canciones”, publicado en 1977.
Premio “La Edad de Oro” de Canción para Niños.
Primera Mención Concurso “La Edad de Oro” a su poemario Poemas y canciones.
BIBLIOGRAFIA ACTIVA
SELECCIÓN DE SUS POEMARIOS:
Salvaje nostalgia (Mención Concurso “Plural”, México, 1991; publicado en Cuba ese año).Casablanca (Colombia, 1995). Las palabras prohibidas (antología de su poesía, entre 1983 y 1995; Cuba, 1997). Ferocidad del destino (2010). Espinelas con espinas (décimas, 1981).Que arde al centro de la vida (décimas, 1983), Estos malditos versos (décimas, México, 1999; Cuba, 2001.
CRITICA LITERARIA:
Escribir para niños y jóvenes (1983). La décima dice más (2004). La décima, ¿sí o no? (2006).
CRONICAS:
Niebla en la memoria (1990).
POEMARIOS PARA NIŇOS:
Poemas y canciones (1977). Donde cantan los niños (1983). Jinetes del viento (1989). Libro de Darío Damián (décimas, 1995).Voces de la querencia (2004).
ANTOLOGIAS DE TEATRO:
La soledad del actor de fondo (primera antología del monólogo teatral cubano), 1999. Teatro cubano de fin de siglo (cinco piezas en un acto, 2001).
OTROS LIBROS.
Entre el 2001 y el 2011 publicó, además:
Viajera intacta del sueño. Antología de la décima cubana (2001). Añorado encuentro. Poemas cubanos sobre boleros y canciones (2001). Este amor en que me abraso. Décimas de José Martí (2003). De tu reino la ventura. Décimas a las madres (2003). Que caí bajo la noche. Panorama de la décima erótica cubana (2004). La lectura, ese resplandor (antología de textos sobre literatura y lectura, (Ecuador, 2009). Esta cárcel de aire puro. Panorama de la décima cubana en el siglo XX (en coautoría con Mayra Hernández Menéndez; Editora Abril, en 2 volúmenes: 2009 y 2010).
LIBROS ÍNÉDITOS:
Libro de Rodrigo Damián (poesía para niños).
EN MIAMI:
Desde su arribo a Miami en julio de 2011, ha tenido una amplia participación en la vida cultural y en numerosos eventos, como los siguientes:
2011
-El teatrista y creador de la web teatroenmiami.com Ernesto García lo invita a colaborar con esta página (premiada por Google) y le ofrece una columna.
-Integra el jurado de la primera edición del Festival de Teatro de Pequeño Formato, de la Compañía ArtSpoken, dirigida por Yoshvani Medina.
-Conforma el equipo de colaboradores del anual Festival del Monólogo Latinoamericano, de la Compañía Havanafama, dirigida por Juan Roca.
-Es invitado a colaborar con la revista digital Palabra Abierta, por su fundador: el narrador, poeta y ensayista cubano Manuel Gayol Mecías.
2012
-Merece el Tercer Premio de Poesía del X Concurso Internacional “Lincoln-Martí”.
-Invitado por el destacado teatrista Matías Montes Huidobro, lee su ponencia «Nostalgia y crítica en la dramaturgia de Cristina Rebull», en el Congreso Internacional «Celebrando a Virgilio Piñera», celebrado del 12 al 15 de enero en la Universidad de Miami.
-Es invitado a colaborar en el blog Gaspar. El Lugareño, por su creador Joaquín Estrada Montalván.
2013
-Invitado por la Presidencia del Gremio Artístico Latinoamericano. GALA (integrada por la teatrista boricua Maddy Rivera y el escritor cubanoamericano Antonio Armenteros) integra la nueva agrupación.
-A petición de la Presidencia de GALA, funge como Jurado del Concurso Internacional de Poesía «Facundo Cabrales».

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