Thursday, May 17, 2012

(desde el estudio de Viera) Alarcón el malo

 Foto/Reuters
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Alarcón el malo

por Félix Luis Viera

Alarcón el bueno fue aquel gran pítcher del equipo Orientales, Manuel (1941-1998), quien murió pobre y olvidado luego de haber sido “una gloria del deporte revolucionario”. El malo, Ricardo Alarcón, es el que hoy vive de los huesos y la entrega de aquel, del bueno, y de todos lo que antes y después, de una forma u otra, pavimentaron el camino para la actual burguesía comunista de la que él, el malo, Ricardo, forma “parte indisoluble”.

Fíjense si Ricardo Alarcón el malo, es malo —por mendaz, sobre todo—que el pasado 2 de mayo, en el X Encuentro de Solidaridad con Cuba (debería titularse “Solidaridad con la Dictadura”, porque ya lo sabemos, “Cuba” es otra cosa) tuvo a bien decir, en su carácter de Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular (unicameral y que forma parte de la nómina de la dictadura) que los cinco espías cubanos presos en Estados Unidos “son inspiración y guía para los trabajadores y el pueblo cubano empeñados hoy en las múltiples y complejas tareas de hacer los cambios necesarios a nuestro modelo de desarrollo para perfeccionar nuestra sociedad y hacerla cada vez más eficiente y socialista”. Cara pétrea hay que portar para afirmar que aquellos espías “son inspiración y guía para los trabajadores y el pueblo cubano”. Quizás los extranjeros asistentes al Encuentro no sepan que la inmensa mayoría del pueblo cubano está sumida en la supervivencia más terrible, sin tiempo para pensar en “héroes” y que ese empeño de hoy “en las múltiples tareas de hacer los cambios necesarios a nuestro modelo de desarrollo” ni siquiera Alarcón el malo se lo cree; pero así son los malos, suelen mentir a sangre fría, sobre todo cuando está en juego su bienestar personal. Sube la parada Ricardo Alarcón cuando afirma que los cinco espías, “educados y forjados por su revolución, han sido capaces de mantenerse firmes e indoblegables pese a su aislamiento, demostrando, en la mayor soledad, la fuerza indestructible de sus ideales, proclamando día y noche que sí se puede, que la Patria y el socialismo pueden resistir y vencer”. Ya ven las ventajas de contar con cámaras y micrófonos ocultos: el Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular sabe perfectamente que los espías, allá, en “su aislamiento”, se mantienen “firmes e indoblegables” “proclamando día y noche que sí se puede”. Bueno, tal vez Alarcón el malo quiso engendrar alguna metáfora, y la abortó. Y sumemos otra perversidad del Presidente de la Asamblea cuando en el citado Encuentro refiere que el espía Gerardo Hernández “purga [su condena] en una prisión de máxima seguridad en condiciones particularmente duras”. ¿Habrá manera de constatar si las prisiones en que purgan sus condenas los presos políticos cubanos —estos sí inocentes, de acuerdo con las normas internacionales y la ética más elemental– no purgan sus condenas “en condiciones particularmente duras”? No se podría saber, puesto que la dictadura castrista no permite que los organismos internacionales correspondientes tengan acceso a las prisiones cubanas. Pero sí se ha podido saber porque se han visto —en el extranjero— videos clandestinos que así lo confirman y además se ha tenido acceso, también en el extranjero, a los testimonios de exreclusos políticos cubanos que han narrado la crueldad con que han sido tratados por sus carceleros, instruidos para tal propósito. 

Pero en la intervención referida, en donde de verdad Ricardo, Alarcón el malo, hace polvo la plusmarca de la desvergüenza, es cuando afirma: “Es indispensable denunciar con urgencia el bloqueo de las corporaciones que controlan y manipulan la información e impiden al pueblo norteamericano conocer la verdad. Levantemos la solidaridad internacional hasta hacerla ola incontenible que derribe el muro de silencio y haga que el pueblo norteamericano...”... Con solo cambiar algunas palabras, en este párrafo tenemos una justa definición de lo que está pasando en Cuba en cuanto a la censura que priva a la población de “conocer la verdad”.

Las preguntas son: ¿el más de un millar de extranjeros de 27 países que asistieron al Encuentro no tienen, como los cubanos, internet, de modo que desconocen la realidad cubana de la misma manera que la desconocen los habitantes de la Isla y así el Presidente queda libre para estacarles sus falacias?, ¿o piensa Alarcón el malo que estas personas son tontas?, ¿o es que lo son? 

Bueno, en cualquier caso, aviso que el próximo 29 de mayo se cumplirán 14 años de la muerte de aquel guajirito humilde nacido en la finca Aguacate, en el municipio oriental de Bartolomé Masó, Manuel Alarcón, quien tanto aportara al deporte nacional de Cuba y que, como antes dije, muriera pobre y olvidado por los gobernantes que entonces lo auparon para luego establecer la más irónica de las burguesías, la comunista, en la cual hoy medra Ricardo Alarcón, el malo.


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Félix Luis Viera (Santa Clara, Cuba, 1945). Poeta, cuentista y novelista. Ha publicado los poemarios: Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la Uneac*, 1976, Ediciones Unión, Cuba), Prefiero los que cantan (1988, Ediciones Unión, Cuba), Cada día muero 24 horas (1990, Editorial Letras Cubanas), Y me han dolido los cuchillos (1991, Editorial Capiro, Cuba), Poemas de amor y de olvido (1994, Editorial Capiro, Cuba) y La patria es una naranja (Ediciones Iduna, Miami, EE UU, 2010, Ediciones Il Flogio, Italia, 2011); los libros de cuento: Las llamas en el cielo (1983, Ediciones Unión, Cuba), En el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983. Editorial Letras Cubanas. Reedición 1986) y Precio del amor (1990, Editorial Letras Cubanas); las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de Novela de la UNEAC 1987 y Premio de la Crítica 1988. Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista, pero te quiero (1995, Ediciones Unión, Cuba), Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2002, Editorial L´ Ancora del Mediterraneo, Italia, 2005), la noveleta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana, 1997. Reediciones 2003 y 2005) y El corazón del Rey (2010, Editorial Lagares, México). Su libro de cuentos Las llamas en el cielo es considerado un clásico de la literatura de su país. Sus creaciones han sido traducidas a diversos idiomas y forman parte de antologías publicadas en Cuba y en el extranjero. En su país natal recibió varias distinciones por su labor en favor de la cultura. Fue director de la revista Signos, de proyección internacional y dedicada a las tradiciones de la cultura. En México, donde reside desde 1995, ha colaborado en distintos periódicos con artículos de crítica literaria, de contenido cultural en general y de opinión social y política. Asimismo, ha impartido talleres literarios y conferencias, y se ha desempeñado como asesor de variadas publicaciones.

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