Friday, May 18, 2012

Decálogo -inconcluso- del buen novelista Sindo Pacheco (por Carlos Pintado)

En la noche de hoy viernes 18 de mayo en  Delio Photo Studio, está siendo presentada la novela El beso de Susana Bustamante, de Sindo Pacheco. Acá les comparto las palabras de introducción, que estuvieron a cargo de Carlos Pintado, a quien le agradezco la cortesía de publicarlas en el blog Gaspar, El Lugareño.

 
Decálogo (inconcluso) del buen novelista Sindo Pacheco,
 a propósito de una lectura del libro “El beso de Susana Bustamante”.


por Carlos Pintado

1: Todo libro debe estar bien escrito. “El beso de Susana Bustamante” deslumbra con una prosa limpia, exacta, ágil, en donde nada falta ni sobra. La historia y los personajes de la “pandilla más temible del mundo” fluyen por obra y gracia de un narrador que sabe urdir un universo tan delicioso que, iniciada ya la lectura del libro, nadie podrá dejar a un lado. Un page Turner como dicen los anglófonos.

2: Cumplir con la segunda regla de oro de cualquier libro (sobre todo si es un libro de aventuras): divertir. “El beso de Susana Bustamante” es, a no dudarlo, un libro divertidísimo. Desde la primera oración en que José coloca, en una flecha, un mensaje que ha de llevar una sentencia de muerte en grandes letras rojas y tensa el arco, se dispara la historia y ya somos los lectores, inevitablemente, parte de esa pandilla que se hacen llamar “los halcones”.

3: Entrar en el glorioso canon de los maestros del género. ¿Me matará Sindo si digo que “El beso” tiene como “Los Cachorros” de Vargas Llosa esa exploración de un mundo adolescente, grupal e intimista donde todos los protagonistas aportan una pieza en el juego de la vida; o como el Salgari de “El León de Damasco y el capitán tormenta” o el “Huckleberry Finn” de Mark Twain, la inevitable pasión por la aventura?

4: Olvidar el glorioso canon antes mencionado sobre los maestros del género. ‘El Beso…” consigue zurearnos en el oído la historia que soñamos de niños o para los niños. No hay nadie que no haya sido -o lamente no haber sido- protagonista de esta historia cubana que al mismo tiempo puede ser mexicana, norteamericana o irlandesa (salvo, claro está, algunos pequeñísimos y sutiles detalles socio-geográficos o históricos).

5: Entretener es la quinta regla de oro. Y en este libro para “niños” no falta nada: batallas, pactos sagrados entre amigos, intrigas, misterios, juramentos de sangre, robos de bicicletas, asaltos y sobre todo, una historia de amor y de aventuras.

6: Lograr el arte de la decantación. Por decantación vamos confabulándonos con uno u otro personaje, ya sea el Rafa, José, el preguntalotodo del Abuelo, el Chencho, el cuatroojos, la bella Susana, o Pablo, el narrador personaje de esta historia. En este libro usted puede escoger a qué héroe le gustaría parecerse.

7: La capacidad de asombrar al lector. Si en el capítulo VII la entrada de Susana Bustamante en la pandilla dará un twist diferente a la historia, en el Capítulo XIII veremos que esto traerá consecuencias peculiarmente inevitables. O el nuevo nombre por el que será sustituido el nombre del colegio Laudelino Arias. O la aparición de un personaje inesperado o la revelación de un secreto en el Capítulo XV.

8: Perdurabilidad: todo libro deberá competir con el tiempo y perdurar en él. La historia de este libro sucede en Cuba y 1964. Se publicó en la isla en el 2011. Yo la leo en Miami Beach y 2012, ustedes la leerán en otros sitios y otros años. Ni las fechas ni los lugares importan. El “Beso” ya tiene lograda su ganancia.

9: Conseguir algo que, cuando se logra con genialidad, puede hacer que un libro se vuelva inolvidable: el humor. Confieso que no encontré un capítulo en donde, después de reírme con las ocurrencias de “El abuelo” (por poner de ejemplo un personaje nada más) no me preguntara deslumbrado “pero de dónde saca Gumersido Pacheco estas cosas?”. Advierto al lector sobre el inevitable ataque de risa que le producirá el final del Capítulo XIV “El corsario negro prisionero de Infortunada Enamorada” cuando el Sindo nos remate con el discurso casi quijotesco o shakesperiano del Rafa ante la estupefacta Beneranda. Simplemente una joya.

10” (Nota del presentador: ¿No dije que era un decálogo inconcluso? la décima regla de oro deberá ser escrita por usted, futuro lector, cuando termine de leer el último capítulo de “El beso de Susana Bustamante. Muchas gracias).

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