Friday, October 11, 2013

Enrique José de Varona (por Frank de Varona)

Enrique José de Varona y de la Pera,
 pensador, patriota y orientador


por Frank de Varona


Uno de los fundadores de la cultura cubana y figura destacadísima entre los grandes intelectuales que dio Cuba en el siglo XIX y principios del siglo XX fue Enrique José de Varona y de la Pera. Varona fue un excelente patriota, político, pensador, orientador, poeta, crítico literario, ensayista, periodista, filósofo, psicólogo, sociólogo y pedagogo. Nació en el seno de una familia acomodada de Santa María del Puerto del Príncipe, hoy Camagüey, el 13 de abril de 1849. 

Fue hijo del licenciado Agustín José de Varona y Socarrás y de Dolores de la Pera y Beltrán. Estudió en las Escuelas Pías de su ciudad natal, en el colegio San Francisco de Asís en Regla y en el Cerro y terminó su bachillerato en el Instituto de Matanzas. Cuando su obra literaria y filosófica fue conocida en Hispanoamérica y en el mundo se le otorgó el título de Licenciado y Doctor en Filosofía de la Universidad de La Habana en 1891 y 1892.

Desde muy joven demostró su afición por los libros y adquirió una enorme cultura. Fue autodidáctico y adquirió un enorme caudal de conocimientos. Comenzó a estudiar idiomas desde los 11 años y llegó a aprender griego, latín, alemán, inglés, francés e italiano.

A los 18 años ganó un concurso poético donde se rendía homenaje al Lugareño al cumplirse el primer aniversario de su muerte. Ese mismo año, a finales de 1867, publicó su primera obra, una colección de composiciones poéticas con el título de Odas anacreónticas. Colaboró desde muy joven con El Fanal, periódico principal de Puerto Príncipe. Participó en la Sociedad Santa Cecilia y estuvo a cargo como presidente de la sección de literatura de esa institución.

Cuando estalló la Guerra de los Diez Años, el joven Varona se incorporó a los insurrectos camagüeyanos en noviembre de 1868 en el campamento de Las Clavellinas. Varona se enfermó en la manigua y se vio obligado a regresar a su casa en Puerto Príncipe. Desde entonces se dedicó al estudio, la investigación y a publicar poemas, ensayos y libros. 

De la pluma de Varona salieron importantes trabajos sobre literatura comparada y estética. Entre los años 1873 y 1875 escribió varios trabajos entre los cuales se encuentran tres artículos de literatura comparada: El personaje bíblico Caín en las literaturas modernas, El marido hace mujer de Antonio Hurtado de Mendoza y La escuela de los maridos de Molière. Posteriormente, Varona publica estos trabajos en un libro llamado Estudios literarios y filosóficos que vio la luz en La Habana en 1883.

Se casó con su prima Tomasa del Castillo y fue muy feliz en su matrimonio. En 1878 Varona se trasladó con su esposa e hijos a La Habana. Ese año Varona publicó un folleto llamado Ojeada sobre el movimiento intelectual en América. Varona adquirió un extraordinario conocimiento de la obra de los grandes filósofos del movimiento positivista francés, tales como Augusto Comte, Alexander Bain y Emilio Littré. Igualmente leyó a los ingleses John Stuart Mill y Herbert Spencer. Varona se convirtió en un extraordinario filósofo positivista de Hispanoamérica, de la misma categoría de Justo Sierra y Eugenio María de Hostos.

José Antonio Cortina, un joven entusiasta del progreso y gran orador, fundó la Revista de Cuba (1877-1884). Desde los primeros números, Varona comenzó una ininterrumpida colaboración. Impartió numerosas conferencias y discursos en las veladas literarias, centros y sociedades culturales de la isla que eran tan de moda en esos tiempos.

El ilustre camagüeyano publica libros de poesías, uno llamado Poesías en 1878 y Paisaje Cubano en 1879. En el libro Arpas amigas de 1879 y Arpas cubanas de 1904 aparecen algunos de sus poemas, junto a la obra de otros poetas cubanos. En Arpas cubanas apareció el famoso poema de Varona "Alas".

En 1880, Enrique José Varona comenzó un gran ciclo de conferencias filosóficas que posteriormente se publicaron en libros. Estos tres cursos se conocen con el título de Conferencias filosóficas. Al escuchar a Varona sus alumnos quedaron asombrados ante la inmensa suma de sus conocimientos. 

El primero de estos libros fue Lógica que se publicó 1880, después se publicaron Psicología y Moral. En estos libros y en los posteriores tenía Varona el deseo de superar en la juventud cubana el ansia de conocimiento con la esperanza que así se pudiera alcanzar la verdadera libertad. Por eso hizo una dedicatoria a la juventud cubana en su obra Lógica donde escribió lo siguiente: "A la juventud cubana, en cuyo corazón deseo fervorosamente que jamás se extinga el amor a la ciencia, que conduce a la posesión de sí mismo y a la libertad". Comienza así su carrera como orientador de la juventud. Varona sabía que el conocimiento es el camino que lleva a la libertad y ese camino era el que él quería que Cuba siguiera hasta convertirse en una república libre y soberana.

Félix Lizaso en su libro El pensamiento vivo de Varona, publicado en Buenos Aires en 1949, explicó que en la vida de Varona hay tres etapas principales de su actividad creadora. El primer período se inicia con sus trabajos literarios y filosóficos y culmina en la serie de conferencias filosóficas. Este período dura hasta que deja de publicarse su Revista Cubana. Esta revista de Varona la comenzó a la muerte de José Antonio Cortina y la desaparición de la Revista de Cuba.

El segundo período es de una actividad política. A la muerte de José Martí, Varona lo sustituye en la dirección del periódico Patria, órgano del Partido Revolucionario Cubano en 1895. Varona estuvo al frente de ese periódico durante toda la Guerra de 1895. Con la instalación de la República el 20 de mayo de 1902, comenzó la tercera etapa de su vida.

Entre los años 1885 y 1895 colabora Varona con las revistas La Habana elegante, El libre pensamiento y La ilustración cubana. En 1887 publica en Barcelona su libro Seis conferencias que incluyen su famoso trabajo sobre Cervantes, Víctor Hugo, Emerson, la educación de la mujer, la importancia social del arte y las teorías de Platón y Michelet sobre el amor. José Martí tuvo un gran aprecio por Enrique José Varona. 

Desde Nueva York, al año siguiente, en 1888, Martí hace un análisis sobre el libro Seis conferencias de Varona. Martí observó que, en este libro, Varona demostraba la belleza de su prosa y la excelencia de su estilo, que según Martí, venía del perpetuo fulgor de su pensamiento. 

Martí escribió lo siguiente:
Y el lenguaje, al que es el pensamiento lo que la salud a la tez, llega por esas dotes en este escritor a una lozanía y limpieza que recuerdan la soberana beldad de las mujeres, éticas y sencillas, de la tierra del Camagüey, donde nació Varona. De la fijeza del conocimiento le viene la seguridad del estilo, de su certidumbre del valor de cada detalle la flexibilidad y la majestad de la que indudablemente tiene en sí, acrecentada con su noción bella y sólida de la del mundo. Cada conferencia ostenta un caudal de voces propio, escogida sin esfuerzo entre la flor del vocabulario conveniente al asunto...
Martí quiso que Varona conociera su propio trabajo y le envió, por ejemplo, dos números de la Revista Venezolana, y también su libro Ismaelillo. A pesar de que Varona estuvo un tiempo trabajando con el autonomismo, eso no impidió Martí que lo estimara profundamente. Varona fue electo por su provincia diputado a las Cortes españolas. De regreso hizo escala en Nueva York y pudo conocer a José Martí y hablar detenidamente con él. Pronto, en 1887, se separó Varona del autonomismo, al darse cuenta de la intransigencia del gobierno español. 

Martí le escribió una carta el 1 de diciembre de 1881 donde le dijo lo siguiente: "Bien puede ser, amigo mío, que se le haya olvidado de su amigo Martí, que, no por haberle visto poco ni usado escribirle, le tiene en menos de lo que sabe que usted vale". Le escribió otra carta de 1882 donde le dijo "Le debo respuesta, y se la pago con placer y cariños". Martí escribió otra una carta a Varona donde dijo lo siguiente: "Yo no veo en mi tierra, fuera de los afectos naturales de familia, personas a quien deba yo querer más que a usted, por la limpieza de su carácter y la hermosura de su talento". En otra ocasión, José Martí describió a Varona en un artículo publicado en El economista americano de esta forma: "habla el cubano Varona una admirable lengua, no como otras acicalada y lechuguina, si no de aquella robustez que nace de la lozanía y salud del pensamiento.

Durante su estancia en Nueva York durante la guerra de independencia, Varona redactó en 1895 el documento Cuba contra España, que fue circulado por los países hispanoamericanos. Varona explicó en este documento las razones que justificaban la revolución cubana. Describió el atraso en que vivía Cuba y las causas del mismo debido a la explotación económica y a la violación de los derechos individuales que practicaba la metrópolis. También explicó la incompetencia de la administración pública española en Cuba con sus impuestos excesivos, los cuales perjudicaron el desarrollo de las industrias tabacaleras y pecuarios. Cuestionó severamente Varona la esclavitud del gobierno colonial español y quiso la libertad para los todos los esclavos negros.

Terminada la Guerra Hispana-cubana-americana en 1898, Enrique José Varona regresó a Cuba. El gobierno interventor estadounidense lo nombró primeramente al cargo de Secretario de Hacienda y después a Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes. Llevó a cabo una reforma completa de toda la enseñanza, desde la primaria hasta la universitaria. Con el llamado Plan Varona comenzó la modernización de la educación en Cuba. Quiso Varona que Cuba tuviera más maestros que soldados. Usando sus ideas positivistas, Varona reformó la educación cubana hacia una mayor diversificación técnica. 

Se le designó profesor de sociología de la Universidad de La Habana en 1900 y se convirtió en uno de los más brillantes e influyentes catedráticos del país. Varona fue presidente de la Academia de la Historia de Cuba. 

En 1907, escribió Desde mi belvedere, libro que pude leer mientras cumplía prisión en el Presidio Modelo de Isla de Pinos como resultado de mi participación en la invasión de Bahía de Cochinos el 17 de abril de 1961. Este libro contiene numerosos artículos sobre temas variados que Varona publicó en varios periódicos. Muchos artículos tratan sobre figuras literarias como José María Heredia y Heredia, Balzac, Edgar Allan Poe, Charles Baudelaire, Nietzsche, Heine y otros.

Fue electo vicepresidente de la República junto a Mario García Menocal en 1912 y sirvió en ese cargo de 1913 a 1917. Al mismo tiempo asumió la presidencia del Partido Conservador. En 1917 sale a la luz su libro Violetas y ortigas, obra donde abundan críticas literarias sobre autores cubanos, españoles y extranjeros. En 1918 publicó su obra Con el eslabón en donde hace evidente el pesimismo que caracterizó los últimos años de su vida.

El doctor Elio Alba-Bufill, Profesor Emérito de City University of New York y Secretario Ejecutivo Nacional del Círculo de Cultura Panamericano, escribió lo siguiente sobre Varona:
 La posición destacadísima de Varona en la historia de la cultura cubana es indiscutible. Su importancia literaria ha sido reconocida por grandes figuras de la intelectualidad de Cuba, Hispanoamérica y España. Fue uno de los más sobresalientes críticos positivistas en el continente americano y su dimensión como ensayista rebasa las fronteras nacionales para alcanzar carácter continental. 
El profesor Alba-Bufill añadió lo siguiente:
La preocupación de Varona por su patria y el deseo que su pueblo mejorara las condiciones de vida, lo llevaron a estudiar con interés y seriedad los problemas que atravesaba la isla y a pronunciarse públicamente sobre ellos, la mayoría de las veces, salvo el breve período de exilio, en plena colonia, afrontando con valentía y civismo el riesgo que conllevaba tal actitud en la represiva sociedad colonial.
Enrique José Varona se convirtió en la conciencia moral de la nueva República. Sufrió mucho, cuando las pasiones entre políticos al querer el primer presidente de Cuba, Tomás Estrada Palma, ir una reelección, provocó una pequeña guerra. Como consecuencia, Cuba sufrió otra intervención norteamericana de 1906 al 1909.

El insigne camagüeyano, al igual que José Martí, rechazó el comunismo. Pudo ver Varona los peligros para el futuro del mundo que representaban las ideas marxistas. Varona fue uno de los primeros intelectuales y pensadores hispanoamericanos que comprendió el riesgo que el comunismo constituye para nuestra América. Escribió en 1885 lo siguiente: "El comunismo aunque pretenda hacerse oportunista, no es menos peligrosa quimera, que empieza por ser la negación de toda libertad y acaba por anular toda iniciativa, y por tanto, todo verdadero goce de los mismos bienes que pretende esparcir equitativamente y profusamente". Aunque los comunistas en Cuba han nombrado una universidad en su nombre, nunca han revelado al pueblo de Cuba lo que Varona pensaba de lo terrible que es el comunismo.

Varona estuvo opuesto a la prórroga de poderes del presidente Gerardo Machado, la cual provocó una guerra civil en Cuba. Ya anciano se convirtió en el guía espiritual de la juventud universitaria y defendió los ideales democráticos. Tras la caída del dictador Gerardo Machado, tuvo lugar la muerte de Enrique José Varona y de la Pera, el 19 de noviembre de 1933, a los 84 años de edad en su casa del Vedado, La Habana.

En 1936 se inició en La Habana la edición oficial de las obras de Varona, pero ésta aparecieron muy lentamente. Varona es por la extensa obra uno de los espíritus más amplios y fecundos de la cultura cubana. 

Enrique José Varona es un gran orgullo para todos los que como él, nacimos en el legendario Camagüey. Varios colegios y calles llevan su nombre por diferentes ciudades de Cuba, al igual que una universidad para pedagogos. Pero él no solamente se convirtió en una gloria para la República de Cuba sino también una gran figura literaria en Hispanoamérica y en el mundo.

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Frank de Varona is an educator, historian, journalist, and internationally known expert on politics, economics, foreign affairs and national security issues. He was born in Cuba and, at the age of 17, he participated on the Bay of Pigs invasion in an effort to eradicate communism in Cuba. After spending two years in prison, he returned to the United States, where he earned three college degrees. He is married and has a daughter and a grandson.

Mr. de Varona had a 36-year career in the Miami-Dade County Public Schools as a social studies teacher, principal, region superintendent, and associate superintendent of instruction. He also was an associate professor of social studies in the College of Education at Florida International Education for seven years. Currently, he is a part-time Adult Education Coordinator in the Miami-Dade County Public Schools.

He has written 20 books and many articles in newspapers and magazines. Among his books are Hispanics in U.S. History Volume 1 and Volume 2 (1989), Hispanic Presence in the United States (1993), Latino Literacy: The Complete Guide to Our Hispanic History and Culture (1996) and Presencia hispana en los Estados Unidos: Quinto Centenario (2013). Mr. de Varona is the only Hispanic in the nation who has written three books in Spanish about Barack Obama: ¿Obama o McCain? (2008), El verdadero Obama (2010) and ¿Obama o Romney? (2012).

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