La tercera semana del Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami (FITHM) nos trajo también tres propuestas, esta vez “Odd Man Out”, llegada desde New York, así como “Pundonor” y “Sueños” ambas argentinas, cada una de las cuales fue portadoras de propósitos estéticos muy diferenciados entre sí, dejando una jornada marcada por resultados ambivalentes.
Contar con la participación de agrupaciones teatrales provenientes de otras partes del país, era un acontecimiento prácticamente desaparecido dentro de la programación del FITHM, por lo que el anuncio de la presencia en el evento de una compañía proveniente de la ciudad de New York abría la posibilidad de recuperar la necesaria asistencia de dichos colectivos a una muestra que por su envergadura y objetivos debe constituir una plataforma donde el teatro realizado por creadores hispanohablantes dentro de los Estados Unidos tenga una firme y continua presencia.
La neoyorquina compañía Pitchblack Immersive Experience, surge a partir de la comunión del trabajo entre Theatre C -proyecto con base en esa misma ciudad, dirigido a la inclusión de todo tipo de manifestación artística y diferentes géneros- bajo la dirección de Carlos Armesto, junto a Teatro Ciego con sede en Argentina, agrupación bajo la dirección de Martín Bondone, concebida para desarrollar una propuesta de trabajo multisensorial teniendo como primordial característica hacerlo dentro ambientes envueltos en total oscuridad, característica significante del proyecto, que ha definido su camino desde su creación hasta nuestros días, con el cual han tratado de acercar al público hacia la percepción del entorno por parte de las personas carentes de visión.
Haciendo un poco de necesaria historia, tenemos que remontarnos a 1990 cuando de la mano de Ricardo Sued surge la idea de crear un ‘teatro a ciegas’ el cual se inspira en las técnicas de meditación en la oscuridad practicadas en tibetanos templos Zen, creando así su primera obra titulada “Caramelo de limón”, la cual sube a escena en la ciudad de Córdoba, presentándose también en Buenos Aires. Para el año 2001 un ex miembro de aquel colectivo, Gerardo Bentatti junto a José Menchaca van a crear un nuevo colectivo compuesto por personas con deficiencias visuales con quienes estrenan la pieza “La isla desierta” de Roberto Arlt. Más tarde el propio Bentatti junto con Martín Bondone –músico y actor invidente- deciden fundar en julio del 2008 Teatro Ciego, primera institución de su tipo a nivel mundial – actualmente existe también en México, Colombia y Estados Unidos- con la cual han producido los espectáculos “Mi amiga la oscuridad”, dirigida a los niños, “A ciegas Gourmet”, en el cual durante una verdadera cena totalmente a oscuras, se disfruta de una espectáculo de comedia y música, así como “Odd Man Out” -no confundir con el filme de igual nombre de 1947- propuesta con la que se han presentado en diversos escenarios y ha sido reconocida como la Mejor Experiencia Teatral Única por la Off-Broadway Alliance de la ciudad de New York.
Esta última obra que se presentara los días 17, 18 y 19 del presente mes de septiembre, en el escenario del Westchester Cultural Arts Center, es la segunda propuesta que con tales características ha participado dentro del festival ya que, en el 2016 durante su treinta y una edición, se presentó “La isla desierta” obra a cargo de la agrupación argentina Teatro Ciego, por lo que la presente puesta constituyó un reencuentro con tal tipo de experiencia artística.
Con “Odd Man Out”, los creadores y directores del espectáculo -Carlos Armesto, Facundo Bogarín y Martín Bondone- invitan al espectador a abordar un supuesto avión -con pase a bordo incluido- cuyo itinerario será New York-Buenos Aires, el cual se convertirá de igual manera en un viaje a través del tiempo de uno de los pasajeros -un músico ciego- quien irá contando a sus compañeros de vuelo los avatares de su vida, que traerá aparejado recuerdos de los aciagos momentos de la pasada historia argentina vividos durante la dictadura militar. La pieza además no pierde oportunidad para realizar una mordaz crítica hacia lo que considera una crónica postura antiinmigrante existente dentro de la sociedad norteamericana. La introducción de estos temas como parte del argumento hacen que los mismos se sientan forzados a dirigir la pieza hacia recurrentes discursos de carácter político dentro de la escena del continente.
Denominar ‘teatro’ a un tipo de espectáculo realizado dentro de un ambiente de oscuridad total, en el cual lo que se ofrece son experiencias sensoriales basadas únicamente en los sentidos del tacto, el olfato, la audición y en situaciones extremas del gusto, dejando por fuera a la visión, no resulta una consideración exacta. El teatro requiere la observación directa por parte del espectador, quien podrá valorar el trabajo de los intérpretes a través de la visibilidad de sus acciones, proyecciones, movimientos y no solo mediante el sonido de sus voces dentro de determinado espacio de representación, lo que nos pone frente a una manifestación artística donde la experiencia visual es requerimiento indispensable para su disfrute. Si acudiéramos a la definición que hiciera Peter Brook en su libro “El espacio vacío” acerca de lo que él concibe como teatro, tendríamos la siguiente: “Un hombre cruza el escenario mientras que otro lo ‘mira’ y eso es teatro”.
La puesta de “Odd Man Out” es promovida como un espectáculo que aunque a oscuras, esta concebido dentro de una atmósfera inmersiva, donde diferentes efectos sonoros y sensoriales deben lograr llenar el ambiente, permitiendo así construir mentalmente las imágenes que el argumento de la obra propone, situación que en realidad podría haber sido explotada con mayor atrevimiento mediante la utilización de efectos más precisos y diversos, que lograran realmente sumergir al público en ese otro mundo de sensaciones diversas, efectos que en esta ocasión se ven limitados a unos muy exiguos olores, sonidos y a la experiencia de palpar un pequeño papel con una frase escrita en sistema ‘Braille’ la cual dice “El amor es azul”, título de una conocida canción francesa de igual nombre a la cual se hace referencia, siendo también interpretada por una de las actrices como cierre del espectáculo. Realmente la experiencia, aunque interesante, no cubre por entero las expectativas.
Otra de las propuestas que subió a la escena del festival en esta tercera semana fue el unipersonal argentino “Pundonor”, trabajo escrito e interpretado por Andrea Garrote, estando la dirección en manos de Rafael Spregelburd y la propia actriz, en una producción de la compañía El Patrón Vázquez, fundada por ambos en 1994. Tanto la obra como la actriz han obtenido diversos reconocimientos por este trabajo en su país, entre ellos el importante Premio Konex 2021, al unipersonal más destacado de la década 2011-2021, habiendo contado con presentaciones en escenarios de España, Brasil, Ecuador, Italia, Uruguay, Chile y Venezuela.
Esta aclamada obra parte desde su apertura del rompimiento con la ‘cuarta pared’ convirtiendo a los espectadores en los supuestos alumnos ante los que la profesora de sociología Claudia Pérez se presenta para impartir una clase sobre las teorías del filósofo francés Michel Foucault, acerca de los mecanismos de control social y conceptos tales como la ‘anormalidad’. A través del discurso de dicha profesora, quien va mezclando conceptos sociológicos con experiencias personales, el texto se hace eco de una agria crítica con respecto a la fragilidad de la reputación dentro de la actual era digital y la subjetiva crueldad de las opiniones que ello provoca, así como la cancelación, la pérdida de la intimidad, y la crisis de las instituciones, lo que en ocasiones puede conducir a imprevisibles situaciones en la vida de los seres humanos. Todos estos elementos de carácter sociológicos y filosóficos, el texto los va mezclando con sucesos que muestran las contradicciones y vulnerabilidad del personaje que gradualmente lo llevarán hacia una algo exagerada y un poco absurda pérdida total de la cordura.
Andrea Garrote incorpora a esta profesora desde una perspectiva cómplice con el público convertido en su supuesto alumnado desde un inicio, entablando un diálogo directo, mordaz, crítico e incisivo, transitando desde un humor del tipo ‘stand-up’ al melodrama, para dejar finalmente un amargo sabor de lúcida impotencia. Su actuación se apropia de un texto que se mueve por álgidos senderos intelectuales logrando a pesar de ello una relación de asequibilidad con el espectador. Derrocha la actriz sobre la escena fuerza interpretativa, perfecta dicción, a la vez que incorpora unos brillantes silencios donde las intenciones hablan con igual fuerza que las propias palabras. Sin el potente trabajo de dicha actriz, este texto algo absurdo, un poco denso y con un discurso ciertamente pretencioso, no podría llegar a obtener los calurosos aplausos que recibe. Indiscutiblemente el brillante desempeño de un actor puede sacar a un texto de su posible penumbra.
La tercera propuesta de esta otra semana de festival arribó a nuestra ciudad procedente también desde Argentina con la obra “Sueño” a cargo de Compañía Criolla, participantes por tercera ocasión en el evento -se presentaron en el 2017 con “Los monstruos” y el pasado 2025 con el unipersonal “El brote”- por lo que el trabajo de este colectivo artístico es ya bien conocido por el público miamense.
Como resulta bastante habitual dentro del repertorio de dicha agrupación, “Sueño” es un trabajo que partiendo de la conocida comedia de William Shakespeare “Sueño de una noche de verano”, su autor Emiliano Dionisi revisita una vez más, tomando estos textos clásicos de la literatura universal para ponerlos a dialogar con públicos de hoy en día, valiéndose para ello de la utilización de diversos lenguajes escénicos, donde la música siempre encontrará presencia oportuna.
Dionisi, quien además de ser el autor de todas las obras que componen el repertorio de Compañía Criolla, es su fundador y director desde el año 2009, cuando subieron a escena su primera propuesta que con el título de “Papanatas” versionaba la obra “El atolondrado”, del dramaturgo francés Moliere. A partir de ese momento tanto el autor como la agrupación no han dejado de presentar sus trabajos, los que han tenido como escenarios no solo salas de teatrales -no poseen espacio propio- sino también otros para nada convencionales tales como plazas, escuelas, barrios, cárceles, hogares de ancianos y canchas deportivas. De igual manera han recorrido buena parte del territorio argentino, viajando también a diversos países de Hispanoamérica y Europa, presentándose en importantes eventos como el español Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro y el escocés Edinburgh Fringe Festival.
Con la presente puesta de “Sueño", el autor-director hace que cuatro actores -Lucía Baya Casal, Tomas Castiglione, Marina Caracciolo y el propio Dionisi- suban al escenario asumiendo la diversidad de personajes que la obra propone, dando vida no solamente a algunos de los personajes del original shakesperiano sino además a los creados por su pluma, encargados de mostrar dentro de un eficaz juego de ‘teatro dentro del teatro’ las excelentes habilidades interpretativas de cada uno de los actores. A través de un buen manejo del lenguaje rimado, el texto fluye con humor y de forma ligera junto a los movimientos que guían la acción, para convertirnos en espectadores de una excelente pieza de teatro juglaresco, aspecto este reforzado por la singular concepción escenográfica de Gonzalo Córdoba Estévez, la cual es adaptable a cualquier tipo de espacio donde sea representado el espectáculo.
Respecto a la labor de los cuatro miembros del elenco, no existe duda alguna que todos dominan las claves de este tipo de teatro, proyectando en escena la rigurosidad de un trabajo que requiere de un profundo entrenamiento y dominio de los instrumentos que le ofrecen sus cuerpos y voces. La comedia del arte, el juglar, el clown, el mimo, son técnicas que recorren el quehacer de esos actores, en especial de Emiliano Dionisi, ‘petiso’ en estatura, pero enorme en proyección escénica. Un aspecto de interés dentro de esta agrupación consiste en que todos los actores que la integran son capaces de interpretar cualquiera de los personajes de las obras del repertorio que permanece activo en su totalidad, lo que permite que estas puedan moverse al mismo tiempo por diferentes escenarios y que los intérpretes puedan ser sustituidos sin problema alguno.
La presencia nuevamente de esta agrupación en Miami nos lleva a preguntarnos cuando tendremos el placer de poder disfrutar en nuestros escenarios de su esperada propuesta del clásico shakesperiano “Romeo y Julieta”, obra que cuenta ya con más de mil seiscientas presentaciones desde su estreno en el año 2013. Esperemos que nuestros deseos se cumplan pronto.
Wilfredo A. Ramos.
Miami, septiembre 22, 2026.






































