Sunday, June 7, 2026

Discurso de Antonio Banderas ante el Papa, en su visita a España: "No tememos equivocarnos al decir que la iglesia ha sido el mayor productor de arte de la historia de la humanidad." (Ver texto completo y video)


Santo Padre.

Autoridades.

Queridas amigas y amigos.


Hay encuentros que no se miden solo en el tiempo sino en su significado.

Su presencia hoy en Madrid, Santo Padre, no es solo una visita. Es un gesto. Un gesto de escucha, de cercanía, de diálogo con la sociedad civil, y esta sin duda se lo agradece.

Ese diálogo, a veces, conviene reforzarlo usando un lenguaje común. Ese lenguaje es, y lo ha sido en muchas ocasiones a lo largo de la historia, el arte.

La relación entre la Iglesia católica y el arte no ha sido solo fructífera: ha sido determinante. No tememos equivocarnos al decir que la iglesia ha sido el mayor productor de arte de la historia de la humanidad.

En el corazón de ese impulso creativo esta quien atraviesa los siglos, los estilos y las culturas, y que con total seguridad ha sido la figura mas representada en la historia del arte: se trata de Jesucristo. El gran protagonista de la película de la vida. En todas las artes Cristo como una presencia constante. No como una imagen repetida, sino como un icono de paz, de amor y de sacrificio, rodeado de un misterio inagotable.

Yo podría reducir mi intervención simplemente a enumerar los grandes artistas que con sus trabajos han engrandecido el mensaje proveniente de la palabra de Jesús.

También podría limitarme a dar una serie de datos que ilustren el camino recorrido entre iglesia, artistas, intelectuales, filósofos…pero hoy, Santo Padre, siento una cierta obligación a ofrecer una pequeña reflexión en voz alta sobre mi propia experiencia.

Para ello he de retroceder en el tiempo a las celebraciones de la Semana Santa en mi querida Málaga allá por los años 60 del siglo pasado. Esas manifestaciones populares que toman las calles desarrollando un ritual majestuoso de arte y fe, de raíces y devoción. Un poliedro multicolor de elegante belleza, de liturgia teatral que cada año transforma la ciudad en un espacio donde lo artístico y lo espiritual se funden.

Y fue ahi, Santo Padre, en ese marco de arte popular anónimo, cuando con tan solo 4 o 5 años de edad, nació en mi una pregunta que solo contenía una palabra: ¿Dios? Poco a poco fui encontrando respuestas, algunas tan simples como la que reconocí en los ojos de mi madre mientras esta le clavaba su mirada y su corazón devoto a la Virgen de La Esperanza que pasaba en su trono frente a nosotros en aquellos lejanos años. O a través de la voz que rompía el aire claro de primavera de los cantaores o cantaoras de saetas. O entre la gente humilde y buena de mi ciudad que cada año salían, y salen a la calle con su barrio a cuestas, portando sus imágenes que les ayudan a buscarse a si mismos mientras buscan a Dios. Y lo hacen dejando tras ellos el yo, para agarrarse al nosotros… del nosotros pasan al ellos, del ellos al todos, del todos al mundo, del mundo al universo, del universo a Dios, para después volver a tomar tierra intuyendo que Dios puede estar en cada partícula, en cada molécula de cada gota de agua, de cada mar, de cada pétalo de rosa, de cada palpito, de cada suspiro.

Pero el arte no es solo belleza.

El arte es pregunta.
Es reflexión.
Es contraste.
Es revolución.
Es tensión entre lo que sabemos y lo que intuimos.

El arte ha sido -y debe seguir siendo- el espejo que refleja vidas que pasan de largo ante el prójimo herido. Es también la denuncia de credos vacíos que olvidaron el amor. Es la voz de alerta para sociedades que se acostumbraron a la injusticia.

El arte debe ser una alternativa a la violencia. Todas las violencias. Así como lo hizo el propio Cristo, el artista debe actuar con valentía y no abandonar el ser instancia critica a la sociedad, al propio arte, y a la propia religión.

Santo Padre… hemos de compartir una obligación. Estamos obligados a mirar, y a ver, y a tratar de entender las complejidades del alma humana.

Todos los seres humanos nos enfrentamos a los grandes interrogantes de nuestra existencia:

¿Quiénes somos?

¿Qué sentido tiene la vida, y el dolor?

¿Qué significa amar…de verdad…al prójimo…como a uno mismo?

¿Qué hay mas allá?

Y en ese ejercicio de búsqueda, todos nosotros nos acercamos, quizá sin saberlo, a lo trascendente.

Santo Padre.

En un mundo que corre, que se fragmenta, que a veces se simplifica en exceso, el arte nos ayuda a recuperar la profundidad y el alma que esta tratando de ser robada por inteligencias artificiales que deben estar al servicio del ser humano y no al revés.

Un alma que nos susurra que hay algo mas. El constante susurro de la esperanza de ese algo mas. Este encuentro entre la iglesia y la sociedad civil no es solo oportuno: es necesario.

Necesitamos seguir creando y compartiendo.

Seguir preguntando.

Seguir buscando belleza si… pero también verdad.

Porque allí donde nos atrevemos a preguntar en profundidad, siempre, siempre, comienza un camino, un camino que nos puede conducir hacia lo espiritual, que no es mas que la fraternidad que late en el corazón de todo ser humano y en el misterioso corazón de Dios.

«Decís vosotros que los tiempos son malos. Sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores. Vosotros sois el tiempo». Decía San Agustin.

Santo Padre yo estoy aquí por Godspell. Godspell es una obra de teatro musical creada en su país de origen. La traducción de Godspell al español es «El Hechizo de Dios». Yo estoy hoy aquí confesando haber sido víctima del hechizo de Dios.

Muchas gracias.



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Ver en el blog:

Primer discurso de León XIV en su visita a España. (6-12 de junio de 2026)


Encuentro con las Autoridades, con la Sociedad Civil y con el Cuerpo Diplomático.





Majestades,
Altezas Reales,
distinguidas Autoridades y miembros del Cuerpo Diplomático,
Señoras y señores:


Doy gracias al Señor por este encuentro y expreso mi agradecimiento por la invitación a realizar este viaje apostólico a España: un itinerario en varias etapas, cada una de las cuales revelará algún aspecto de la riqueza multifacética de un gran país que, desde hace casi dos milenios, ha acogido la Palabra del Evangelio. La tradición siempre ha vinculado la primera evangelización de la Península ibérica a la predicación del apóstol Santiago el Mayor. Este vínculo reviste una importancia teológica considerable, porque expresa la conciencia de la Iglesia local de estar en continuidad con la misión apostólica nacida en Pentecostés. El vínculo antiquísimo entre la fe cristiana y esta tierra, si bien por un lado no agota la multiforme identidad de vuestro pueblo, por otro ha moldeado profundamente su cultura y representa una fuente de esperanza y de orientación entre los desafíos que hoy, como familia humana, debemos afrontar juntos. Pienso en las expresiones de la fe popular que, en cada ciudad y pueblo, representan una auténtica dramaturgia de la salvación al ritmo del año y en los diversos contextos de la vida. Junto con el patrimonio artístico y musical, con las múltiples cofradías y asociaciones de carácter caritativo, dan testimonio del fecundo encuentro entre Jesucristo y vuestro pueblo. ¡Es un pueblo lleno de pasión, que ama la vida y lo manifiesta!

Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación. De hecho, su propia historia sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad. El mensaje de paz que en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad. Como nos ha enseñado el Papa Francisco, existe, en efecto, «una tensión bipolar entre la idea y la realidad. La realidad simplemente es, la idea se elabora. Entre las dos se debe instaurar un diálogo constante, evitando que la idea termine separándose de la realidad. Es peligroso vivir en el reino de la sola palabra, de la imagen, del sofisma» (Evangelii gaudium, 231). De hecho —concluía—, «la realidad es superior a la idea» (ibíd.). La verdad es siempre más grande que nosotros y por eso nos sorprende y nos atrae hacia caminos de purificación y reconciliación, en los que el diálogo con los demás —y con el Otro con mayúscula— se vuelve fundamental.

A este respecto, quisiera referirme a dos figuras de este país que, desde hace cinco siglos, nutren la vida de la Iglesia y la búsqueda espiritual de muchos, incluso más allá de sus fronteras visibles. Se trata de Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, que se hicieron amigos en la pasión por el Misterio divino. La suya es una mística con los ojos abiertos, es decir, no ajena a la historia, sino que, por el contrario, lleva a la raíz de las cuestiones, al corazón de la realidad. En particular, al interpretar las transformaciones y soportar las tensiones que hacen tan oscura nuestra época, nos ayuda el tema de la noche, tan querido por san Juan de la Cruz, cuyo Año Jubilar estamos celebrando. En su sed de luz, paradójicamente, aprendió a apreciar la oscuridad —«noche dichosa» (Noche oscura, 3)— como el tiempo en que el alma se libera de lo que presumía de conocer y poseer. También hoy lo que más nos asusta, lo que en muchos provoca la oscuridad de la razón y la violencia de las emociones, es lo desconocido, ante lo cual puede prevalecer la sensación de no tener ya mapas, la desorientación. Por eso se necesitan, también en la vida pública, hombres y mujeres que intuyan, en la oscuridad, la luz; en el fin, un posible comienzo, casi el irrumpir de una verdad como luz que aún ciega, pero que —si confiamos y encontramos paz— nos llevará delicadamente hacia sí misma: «¡Oh noche que guiaste! ¡Oh noche amable más que la alborada! ¡Oh noche que juntaste Amado con amada, amada en el Amado transformada!» (ibíd., 5).

Nuestra época, que en apariencia se ve sacudida por terribles desequilibrios y conflictos, clama en lo más profundo por la paz, por un nuevo conocimiento de la persona humana y de su dignidad inviolable, por la civilización del amor (cf. Magnifica humanitas, 186).

Santa Teresa describe este mismo itinerario con la imagen del castillo interior. Avanzando de habitación en habitación hacia el lugar más íntimo —es decir, cada uno hacia su propio corazón, santuario de la verdad—, el espacio se amplía, la mente se abre, las contradicciones se resuelven, las tensiones se disuelven, los demás encuentran su lugar, el universo se convierte en hogar. No se trata de una huida intimista, sino de una apertura radical al totus Alius et semper Novus, que se realiza cuando volvemos a nosotros mismos. Esta dimensión del ser humano es la razón por la que hay que proteger la libertad religiosa y de conciencia.

Hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia. Y, sin embargo, desde estas noches oscuras, hombres y mujeres fieles a la verdad se han visto impulsados a avanzar de estancia en estancia hasta el punto en que, en la conciencia, la justicia y la paz se abrazan. Es de su libertad que aprendemos a ser libres.

La Iglesia católica está al servicio de esta sed del corazón humano. No de forma impositiva, sino con el testimonio evangélico respaldado por una multitud de mártires y santos, y hoy está dispuesta a ponerse al servicio del futuro de un pueblo que busca la reconciliación y la paz.

Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad. Veo aquí una vocación específica de Europa, de la que España es protagonista original y fundamental. Es el regalo que el Viejo Continente puede hacer al mundo si quiere permanecer joven, pues joven es quien siente que tiene un futuro y una misión que aún interpelan. Apreciar la complejidad y estudiarla, aprender a no negarla y a vivirla como una bendición, huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos: he aquí la tarea de quien tiene una gran historia a sus espaldas. Las nuevas tecnologías se han convertido en un entorno artificial en el que nuestras opciones fundamentales se ponen a prueba: en su interior, los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte. Por otra parte, el bien puede resistir y comunicarse.

Es necesario, sobre todo por parte de quienes tienen responsabilidades económicas, políticas e institucionales, dar un salto cualitativo, un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación, a las comunidades locales y a la sociedad civil como semillero de participación y mediación cultural. La seguridad, que con demasiada frecuencia nos ilusionamos que provenga de las armas y los muros, madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo. Vuestra propia historia lo atestigua. La presencia del islam en la Península ibérica, por ejemplo, constituyó una realidad política, cultural y religiosa de larga duración. Durante ese periodo no sólo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos. En la escuela de traductores de Alfonso X el Sabio, expertos pertenecientes a las tres religiones colaboraron en la traducción del rico patrimonio árabe, griego y hebreo, contribuyendo a la difusión de textos como, entre otros, los de los filósofos Averroes (1126-1198) y Maimónides (1138-1204). En particular, ciudades como Córdoba y Toledo se convirtieron en lugares de mediación entre lenguas, religiones y saberes. Pero esta es la verdad que cuentan las ciudades europeas, su estratificación histórica, el tejido de solidaridad que a lo largo de los siglos ha conformado sus diferencias, transformando los inevitables conflictos en puntos de partida.

Como nos enseñó otro noble hijo de esta tierra, en las pruebas y los fracasos es posible replantearse todo: Ignacio de Loyola tuvo esta audacia, dando crédito a las desolaciones y consolaciones de su corazón, en un ejercicio de discernimiento e imaginación por el cual prefirió la paz a las armas y los santos a los poderosos. Comprendió que el bien al que se sentía atraído no era utópico, y entonces su crisis se transformó en gracia. Lo mismo puede suceder con las “novedades” que nos inquietan hoy y sobre las que nuestras sensibilidades están divididas. «Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos. No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles. Más bien, indiquemos criterios de discernimiento —la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la Casa común, la paz— y traduzcámoslos en prácticas: planificación responsable, evaluaciones del impacto humano y social, inclusión de los más frágiles, alfabetización digital, investigación e industria orientadas a la justicia y la paz» (Magnifica humanitas, 14).

Majestades, Altezas Reales, señoras y señores, expreso mi agradecimiento a vuestro país por su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos. Al mismo tiempo, animo a cultivar también en su interior el diálogo y la amistad social, a tener en cuenta las perspectivas de los pobres y los jóvenes al imaginar el futuro, a armonizar las demandas de autonomía y de unidad, y a impulsar el proceso de unión europea, no en oposición a otras potencias, sino como un don para toda la familia humana.




¡Que Dios bendiga a España!

Palacio Real de Madrid.
Sábado, 6 de junio de 2026.


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Texto tomado del website de la Santa Sede

Friday, June 5, 2026

Cuando un deseo se convierte en obsesión (por Cecilia Alegría, La Dra. Amor)

Nota  del blog: Espacio semanal de  Cecilia Alegría, La Dra. Amor,  dedicado al amor de pareja.


¿Qué significa estar obsesionado? Una obsesión es una idea, palabra o imagen que se impone en la mente de una persona de forma repetitiva y con independencia de su voluntad, de forma que no se puede reprimir o evitar con facilidad. La obsesión controla a la persona, la domina. Le resta libertad. La paraliza.

El descontento es una emoción de insatisfacción y disgusto que nos resta el gozo como fruto del espíritu y la paz interior. Nuestra vida espiritual toda se ve afectada negativamente por el descontento. El hecho de que desees algo es maravilloso porque te impulsa a la acción, pero cuando ese deseo se transforma en necesidad estás a un paso de obsesionarte con la creencia de que si no lo logras serás profundamente infeliz.

La vida terrenal es finita, nada será para siempre (por lo menos no en este plano), de modo que la actitud más inteligente es disfrutar lo que tu presente te ofrece en vez de malgastar tu tiempo anhelando lo que no tienes. Agradece lo que está en tu vida porque es un milagro. Cuenta tus bendiciones. Cada vez que te asalten esos pensamientos perturbadores de insatisfacción y descontento, obsérvalos, reconócelos, pero déjalos ir; la diferencia está en quedarse, o no, pegado(a) a ellos. Reemplaza la insatisfacción con un pensamiento de luz. Reemplaza la obsesión por la libertad que sólo encuentras en tu relación con Dios.

Te sugiero meditar en los siguientes versículos bíblicos:
No es que haya pasado necesidad alguna vez, porque he aprendido a estar contento con lo que tengo. Sé vivir con casi nada o con todo lo necesario. He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco. Pues todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4: 11-13)

El camino hacia el contento, la satisfacción y el gozo es el camino de elevación espiritual donde Dios es nuestro objetivo supremo...y mientras más lo busquemos, mayores probabilidades de que El satisfaga nuestros deseos y necesidades. Como bien reza el Salmo 37:4 "Deléitate en el Señor y El te concederá las peticiones de tu corazón".

Y una vez que hayas encontrado el camino de la verdadera felicidad basado en el gozo que solamente el Señor te puede dar, no depositarás falsas expectativas ni elevadas exigencias en tu pareja y tu relación amorosa marchará mucho mejor, para la gloria de Dios.






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Cecilia Alegría, La Dra. Amor (www.ladoctoraamor.com):

Consejera de Parejas, Love and Life Coach, Conferencista Internacional, Periodista y Conductora de Radio y TV. Destaca en los Latinos en Miami dando consejos sobre cómo triunfar en el terreno amoroso y ayudando a miles de parejas a resolver sus problemas. Forma parte del grupo fundador de profesores del programa Universidad de la Familia.

Ha publicado doce libros entre los que se encuentran: Comunicación Afectiva=Comunicación Afectiva (Espasa Calpe, España, 2000). 120 preguntas y respuestas para ser mejores personas (Editorial Norma, Colombia, 2004), No hay amor más grande (Editorial Aragón, USA, 2012), Amando un Día a la Vez (Ediciones Varona, U.S.A. 2015), Al rescate de tu comunicación de pareja (Ediciones Varona, USA 2017), Sexo Sagrado y Lazos del Alma (Indie Publishingnbsp, 2018), Alessia (Book Master Corp. 2019), El Poder del Amor Grape: como restaurar tu matrimonio después de una infidelidad (2021). Amanecer con Dios (2021), Del Amor Tóxico al Amor Extraordinario (2022). El continuo aprendizaje de la felicidad (Editorial El Shaddai,  2023). La Caridad empieza por la casa (2024). Jesusito Manso Corderito (2025)

Thursday, June 4, 2026

Rastreando la vida y obra de Tennessee Williams sobre el escenario. (por Wilfredo A. Ramos)


“La vida es una obra bastante buena, salvo el tercer acto, el último”. 
Truman Capote.






La dramaturgia norteamericana del siglo XX sin duda alguna sufrió una severa transformación alejándose de la europea que hasta entonces había inundado sus escenarios con propuestas teatrales que hablaban de problemáticas y situaciones que para nada reflejaban el acontecer social de este lado del Atlántico. Es a partir de la obra de Eugene O’Neill (1888-1953) que se puede dictaminar que estamos en presencia de la consolidación de un teatro plenamente norteamericano, donde incluso temas universales verán su adaptación a la realidad del ciudadano cotidiano siendo acompañadas de un tratamiento del lenguaje y el argumento de manera contemporánea. Considerados discípulos de aquel, Tennessee Williams (1911-1983), Arthur Miller (1915-2005) y Edward Albee (1928-2016) serán tres autores que con visión descarnada del mundo que los rodea continuarán y reafirmarán el camino del ‘gran teatro realista’ norteamericano, llevando a este a hacia sus últimas consecuencias y separándolo a su vez de las vanguardias que en dichos momentos se desarrollaban en el viejo continente. A este cambio en la mirada de los conflictos y hechos, habría que agregarle que estos autores aprovecharán las nuevas concepciones del trabajo escénico, utilizando todas las novedosas posibilidades que las misma ofrecían para proporcionar ese cambio de lenguaje.

Teniendo puesta la mirada en la importancia que dichos dramaturgos representan para el teatro de este país y su ausente presencia en los escenarios hispanohablantes de esta ciudad de Miami, es que con motivo de la celebración del 115 aniversario del nacimiento de Tennessee Williams y la celebración por los 250 años de la declaración de independencia de los Estados Unidos, la sala Artefactus Teatro, ha llevado a escena el espectáculo “Cartografía Williams” entre los días 22 y 31 de mayo. Dicho trabajo ha sido el resultado de una minuciosa investigación llevada a cabo por el director y también dramaturgo Eddy Diaz Souza, donde el mismo no se ha propuesto llevar a escena obra alguna de dicho autor, ni contar su vida de modo biográfico, sino por el contrario decidió crear una especie de ‘mapa’ sobre el cual el espectador pudiera avizorar de manera salteada pero con precisión, diferentes componentes de algunas de sus obras de teatro menos conocidas y representadas, así como algo de su obra poética, a la vez que se vayan descubriendo páginas de su vida personal mezclándose con los propios personajes de sus obras.


Tennesse Williams, cuyo verdadero nombre es Thomas Lanier Williams, debe su nombre artístico a sus compañeros de escuela quienes lo bautizaron “Tennessee’ por su marcado acento sureño. De su propia familia extrajo elementos para darle vida a algunos de sus personajes, como su padre, su hermana y él mismo. Estudio en varias universidades -Iowa, San Luis, Misuri- escribiendo su primera obra “Cairo, Shanghái, Bombay” en 1935, estrenada en la ciudad de Memphis. Su estancia en el barrio francés de Nueva Orleans lo condujo a conocer de manera directa un mundo de personajes atrapados en medio de una vida que no les ofrecía muchas posibilidades, dentro de la cual también se vio sumergido. De esta época es su famosa obra “Un tranvía llamado Deseo”, más tarde llevada al cine con total éxito y por la cual obtuviera en 1948 un Premio Pulitzer, ganando otro en 1955 con “La gata sobre el tejado de zinc” también llevada a la pantalla grande. Otra obra relevante para su trayectoria personal comenzada a escribir en esta misma época fue “Vieux Carré”, la cual comenzara a trabajar alrededor de 1938, para finalizarla en 1977, concibiéndola a modo de un diario personal que abarcaría cuarenta años de su vida. Otra pieza, que también fuera escribiendo a lo largo de los años -iniciada en 1940- resultó ser “El desfile o acercándose al final del verano”, de carácter biográfico también y en la que habla abiertamente acerca de su homosexualidad, obra que ha venido a tener su estreno tardío en el 2006.

Sobre su fallecimiento ocurrido en la ciudad de New York a los 71 años, existen dos versiones diferentes, una que afirma que se asfixió con la tapa de un pomo de colirios para los ojos que usaba con frecuencia y otra que según un informe forense dictaminó que su fallecimiento habría podido ser resultado de una mezcla de alcohol y drogas. Su cuerpo descansa en el Calvary Cemetery & Mausoleum en St. Louis, Missouri -a pesar de querer ser enterrado cerca del mar- habiendo legado los derechos sobre sus obras a la Universidad del Sur, un centro de estudios de artes liberales ubicado en Suwannee, en el Estado de Tennessee. El teatro de Williams ha sido representado en innumerables oportunidades en los escenarios de Broadway y de todos los Estados Unidos, siendo traducido a diversos idiomas y contando con numerosas puestas alrededor del mundo, lo que ha convertido a este autor en uno de los más conocidos de la dramaturgia norteamericana.

Con el estreno en New York en 1945 de su obra “El zoo de cristal” a los 34 años, se ve convertido en una celebridad, afirmándose con el estreno de “Un tranvía llamado Deseo” bajo la dirección Elia Kazan -quien después la llevara al cine- puesta que contara con el debut teatral de Marlon Brandon, quien participaría más tarde también en la versión cinematográfica. Williams a través de su vida estuvo siempre arropado entre figuras femeninas, ya fueran familiares -madre y hermana- como algunas otras mujeres que estuvieron cerca de él, de ahí que ellas también formen parte del complejo universo de personajes que integran sus obras. Su vida personal estuvo marcada por la disipación, el alcoholismo y por el extremadamente duro golpe recibido causado por la lobotomía realizada a su hermana quien había sido diagnosticada con esquizofrenia, procedimiento que contara con la autorización de sus padres a quienes nunca perdonara.

Dentro de su obra, Tennessee Williams incorporará ciertos temas considerados tabúes para la época, pero que para el autor formaban parte indisoluble de la sociedad que observaba a su alrededor. Es así como el hablar de ninfomanía, drogadicción, adulterio, alcoholismo, infelicidad, homosexualidad, dentro de su teatro se convirtió en una necesidad que partía de su propia realidad -padre alcohólico, madre atrapada en una relación abusiva, una hermana frágil mentalmente y su propia condición homosexual- que hacía que sus obras resultaran ser algo escandalosas y hasta rechazadas por una parte de la sociedad que se veía retratada en ellas con crudeza, a pesar de los propios cuidado a los que se veía obligado el autor para ‘maquillar’ ciertos comportamientos y actitudes de sus personajes. En cuanto a su homosexualidad, Williams, que tuvo sus primeras experiencias desde joven, se condujo evadiendo la mirada restrictiva de la sociedad, pero sin dejar de vivir una vida promiscua y con varias relaciones de pareja que, aunque manejadas con discreción, constituían secretos a voces que la falsa moral simulaba no ver.

No podemos hablar del Tennessee Williams escritor sin mencionar, aunque de manera breve su poesía -ya que él mismo se consideraba ante todo un poeta- a través de la cual podía expresar sus pensamientos con mayor profundidad y posibilidades de inmersión en sus sentimientos más íntimos. En ella se hace presente su propia vulnerabilidad, soledad, melancolía, incluso utilizándola como vía para sacar a la luz sus propios demonios. Poemas como ‘In the Winter of Cities’, ‘Androgyne’, ‘Mon Amour’, ‘We have not long to love’, ‘Which is My Little Boy?’, entre otros, muestran la enorme corriente lírica que atraviesa su poesía, la cual alcanza sin duda alguna a su obra dramática.


Entrando en la concepción de “Cartografía Williams”, espectáculo con que Souza ha querido recordar a este importante autor, el director ha tenido en cuenta algunos de los textos dramáticos menos conocidos de este, tales como “Háblame como la lluvia y déjame escuchar”, “La habitación oscura”, “La marquesa de Larkspur Lotion”, de las cuales toma algunos fragmentos, igualmente escoge partes de monólogos pertenecientes a “La trampa bonita” y “Dulce pájaro de juventud”. A esto se suman grabaciones originales de la voz de Williams diciendo fragmentos de los poemas My Little One, The Eyes y The Summer Belvedere. Se agregan además temas musicales de la época -algunos de ellos interpretados al piano en escena- como ‘Blanche’, de Alex North; ‘Together’, De Matthew Halsall; ‘Circadian Surveillance’, de Yannis Kyriakides; ‘Summertime’, de George Gershwin; ‘The Sweetheart Tree’, de Henry Mancini -tema que interpretaba Debbie Reynolds y era de los preferidos por Williams- ‘Misty’, de Errol Garner; ‘My funny Valentine’, de Richard Rodgers y letra de Lorenz Hart, así como ‘Just Another Rhumba’, de George e Ira Gershwin, en la voz de Ella Fitzgerald.

Con todos estos elementos Souza arma un espectáculo de poco más de una hora de duración donde quedan expuestas las herramientas que le ayudan a levantar sus habituales puestas escénicas: la plasticidad, la pulcritud de movimientos, la simbología de los elementos, la ambientación adecuada apoyada por una escenografía que decora y habla al mismo tiempo, exquisito vestuario, preciso e intencional diseño de luces y sobre todo una cohesiva y natural interrelación entre los actores, donde cada uno de ellos procura afianzar su imagen y la vez fundirse en el colectivo.


Sobre la escena veremos desfilar al propio Tennessee Williams, así como a algunos de los personajes de sus obras, multiplicidad de la que se encargan los cinco actores integrantes de este proyecto: Julio Rodríguez, Zaida Castellanos, Betsy Rodríguez, Luis Zamora y Oda Cardona, quienes de manera orgánica dan vida a este interesante universo.


Oda Cardona, en su doble rol de pianista y actriz es la encargada de narrar a través del espectáculo hechos relacionados con la vida de Williams o provocar las escenas de sus obras; pero de igual manera asume la interpretación al piano de la casi totalidad de los temas musicales que recorren el espectáculo. Ella integra ambos aspectos de su desempeño sobre la escena con la sutileza de quien se permite hacerse invisible moviéndose entre los personajes creados por el dramaturgo, pero conversando a la vez con el espectador.


Por su parte Betsy Rodríguez incorpora a cada uno de los personajes de las obras de Williams con la exquisitez propia con que los concibiera el escritor. Como es habitual, su imagen escénica es rica en matices, mientras su voz proyecta con la claridad que le es propia. Luis Zamora por su parte resulta ser la gran sorpresa para el público de esta ciudad, pues después de diez y ocho años alejado de las tablas, hace un asegurado regreso a las mismas -por vez primera en este país- dejando en claro que lo bien aprendido siempre queda impregnado en la mente y el cuerpo. Su trabajo posee una acertada energía que es acompañada por un excelente decir -algo imprescindible en todo actor y lamentablemente no siempre presente- lo que le permite dar vida a caracterizaciones de muy diferentes psicologías en escena. Sin duda su vuelta a los escenarios ha sido por todo lo alto.


Gran alegría resulta ver nuevamente sobre las tablas a Zaida Castellanos, actriz de larga trayectoria, quien había desaparecido de los escenarios de esta ciudad desde hacía ya demasiado tiempo. Volver a disfrutar de su trabajo en escena nos llevó a recordarla también en muchas de sus presentaciones en el teatro, cine y televisión cubana antes de radicarse en este país. Con el carisma que siempre ha proyectado en cada uno de sus personajes, ofrece una verdadera muestra de asimilación de los extremos caracteres que interpreta en esta pieza, destacándose como siempre su melodiosa tesitura vocal que la ha identificado. Esperamos que no nos niegue nuevamente por tanto tiempo su presencia sobre los escenarios.


Por último, Julio Rodríguez, con una también extensa y provechosa carrera, es el responsable de asumir la personalidad de Tennessee Williams, lo cual logra con la discreción de quien se preocupa por mostrar con mayor precisión el interior y los sentimientos, que la caracterización externa. Su trabajo lo perfila con una elegancia natural alejándose de pasos anteriores por los escenarios, mostrando una dúctil conciencia de la responsabilidad puesta sobre sus hombros. La complicidad reflejada desde la posición del autor para con sus propios personajes que se mueven ante su vista en escena la construye el actor a base de sutilezas expresivas y un desenfado producto del sólido bagaje teatral que arrastra el intérprete en su trayectoria sobre las tablas.


Que el escenario de Artefactus Teatro haya ofrecido al público hispanohablante de Miami la oportunidad de hacer un ligero viaje a través de una parte de la obra y de insinuantes momentos de la vida de Tennesse Williams, autor no importante solamente para el teatro norteamericano, sino para la escena mundial, por medio de tan hermoso espectáculo como resulta ser “Cartografía Williams”, ha sido una deuda parcialmente pagada que nuestro teatro tiene con la sólida y destacada dramaturgia del país en que hemos decidimos vivir.



Wilfredo A. Ramos.
Miami, junio 2, 2026.

Fotos/Arturo Arocha. 

Wednesday, June 3, 2026

El Teatro existencialista de Sartre a la búsqueda del público de Miami. (por Wilfredo A. Ramos)



<<L’enfer, ces’t les autres>>. (El infierno son los demás). “A puerta cerrada”, J.P.Sartre.



Como bien hemos comentado en diversas ocasiones, el teatro en español que se realiza en la ciudad de Miami, aunque no es todo lo numeroso que desearíamos que fuera, no se puede negar la existencia de un panorama que permite disfrutar de una bastante frecuente programación, dentro de la cual además de la concebida y siempre bien recibida comedia, el público interesado puede enfrentarse a propuestas teatrales de otros diversos géneros y estilos de trabajo. Lamentablemente existe una errónea concepción, no sólo por parte del público sino asombrosamente también de los mismos teatristas, de que en esta ciudad no se hace teatro de arte, de investigación, de riesgo, superponiendo el mantra de que solo el género de la comedia ligera, que provoca la risa fácil, el cual se hace para entretener, es el que puede ser encontrado únicamente en nuestros escenarios y esa repetición hija de la ignorancia se vuelve contra el quehacer teatral mismo.


Si he comenzado el presente artículo haciendo alusión a ese tema es precisamente porque la propuesta escénica de la que nos disponemos a comentar cae precisamente dentro de ese rango de obras que podríamos considerar como ‘teatro de arte’ y por ende alejado de las grandes multitudes de públicos, así como de oportunidades de promoción a través de los medios informativos y de prensa tradicionales. Nos estamos refiriendo a la obra “Sin salida”, que bajo la dirección del cubano Erom Jimmy, hubo de presentarse por tan solo un día, el pasado 22 del presente mes de mayo en el Sandrell Rivers Theater, como preludio a un viaje en los próximos días a la ciudad de New York. Debemos aclarar que esta puesta había ya tenido su estreno hace algunos meses con la participación de otro elenco y en otra sala de teatro de la ciudad, ocasión aquella en que no tuvimos oportunidad de referirnos a la misma.

Dicha propuesta es el resultado de una versión realizada sobre la obra “A puerta cerrada” (Huis Clos), del dramaturgo francés Jean Paul Sartre -escrita en 1944- para la cual se tuvo en cuenta las interpretaciones de un elenco multinacional conformado por Francisco Porras y Ana Sobero (México), Boris Roa (Chile) y Nabilah Fernández (Cuba-Puerto Rico), en una producción de Miami Factory Theater. He tomado en consideración precisar las nacionalidades de los implicados en este proyecto, por la significativa importancia que ello representa para la convivencia y crecimiento de la cultura en la megaciudad en que se ha convertido hoy en día Miami, lugar de asentamiento poblacional diverso, el cual le ha proporcionado una personalidad interesante y propia.

Podría resultar de algún interés hacer ciertas consideraciones acerca de Sartre, su obra y su proyección social más allá de su teatro y literatura en general.


Jean Paul Sartre (París 1905-1980), no solo se interesó por la dramaturgia, sino que además fue autor de novelas, relatos, ensayos, crítica literaria, trabajos filosóficos y guiones cinematográficos, lo que lo convertiría en un autor de una extendida obra, la que lo hiciera muy conocido a nivel internacional, lo que lo llevara a obtener en 1964 el Premio Nobel de Literatura, el cual se negara a aceptar debido a que no consideraba que ni el hombre ni la cultura debieran relacionarse con ninguna institución establecida por “el sistema’; pero sin embargo sí aceptó su inclusión dentro de la Academia Estadounidense de las Letras y las Ciencias, en una muestra de algunas de sus propias contradicciones filosóficas. A pesar de haber pertenecido a una familia medianamente bien establecida y haber estudiado en centros elitistas como la escuela Normal superior de París, de donde se graduara en 1929 con un doctorado en Filosofía, su visión de la vida y la sociedad lo llevó a identificarse con las ideas marxistas, aunque nunca se afiliara a dicho partido político. Como testigo de la Francia ocupada por las tropas de la alemana nazi, se hizo de una muy mala opinión sobre la relación que la sociedad francesa estableció con sus ocupantes, de la cual fue extremadamente crítico, aunque nunca se incorporarse al movimiento de la resistencia, posición por la que fuera criticado por parte de algunos intelectuales del momento. Su pensamiento antisistema y antinacionalista lo llevó a concebir una Europa sin fronteras nacionales -lo mismo que han tratado de hacer en la actualidad los líderes de la Unión Europea, que tan malas consecuencias ha traído a todos los estados miembros- mirándola como una fuerza unitaria que la pudiera poner al mismo nivel del poderío norteamericano y soviético de entonces. El apoyo de Sartre hacia este último país lo condujo a ignorar los atropellos, crímenes y violaciones de los derechos humanos cometidos por los líderes comunistas, considerando a estos como la única formación política capaz de poder llegar a lograr una sociedad justa, incluso justificó sin ningún tipo de duda, el que al pueblo se le escondieran la realidad de los hechos para evitar así que la “clase obrera perdiera su entusiasmo”. Su discurso ideológico estuvo marcado por ostensibles contradicciones que le valieron ataques de ambas partes del espectro político y social, pero sin duda alguna el núcleo de sus ideas estuvo centrado en todo momento en la defensa de los postulados marxistas, despreciando todo lo que representaba la sociedad capitalista, aunque viviera dentro de ella, tal y como hacen la mayoría de sus colegas ideológicos. Esta posición de pensamiento que encontró fuerte respaldo en su compañera de vida y trayectoria, la escritora, profesora, filosofa y activista feminista Simone de Beauvoir, fue determinante para que su figura se convirtiera en un referente filosófico del siglo XX.

Al analizar la obra de este autor, encontramos que la misma se perfila en un contexto existencialista, el cual centra primordialmente su interés en el ser humano mismo y no en el mundo que lo rodea, por lo que para el autor, la libertad de acción y elección del individuo es primordial, haciendo que este pueda adaptar y transformar el medio que lo rodea de acuerdo a sus propios intereses, en función de su individual percepción del mejoramiento de su ámbito personal de vida, donde la relación conciencia-ser -base de todos los planteamientos filosóficos- es también alterada en concordancia con sus análisis al respecto y ello queda mostrado en el tratamiento de los temas y personajes dentro de su producción literaria en general.

Aunque su escritura dramática constituye sólo una pequeña parte de su obra escrita, esta no puede ser tenida a menos, pues la misma le permitió poder acercarse a una mayor cantidad de personas que de otra forma no hubieran tenido acceso a su ideario, siendo “A puerta cerrada” -con toda seguridad su obra más conocida y representada- con la que se propone mostrar de manera directa los preceptos filosóficos dominantes dentro de la sociedad europea después de finalizada la II Guerra Mundial, así como la reformulación de un nuevo concepto de teatro sobre los escenarios. Tanto en esta pieza como en el resto de sus obras teatrales, Sartre introdujo su pensamiento filosófico, algo que lo hace único en comparación con otros pensadores.

“A puerta cerrada”, se nos muestra como una poderosa parábola existencialista, al tratar temas como la represión, la censura, el miedo, la tortura, el crimen, la violencia, temas que mucho tenían que ver con la realidad que vivía Francia bajo la ocupación germana, pero al mismo tiempo trabaja sobre los demonios individuales, la dependencia hacia la validación que puedan hacer el resto de las personas acerca de nosotros, los conceptos morales y nuestra identidad. El que el dramaturgo escoja al infierno, representado en una habitación de hotel en la cual se puede entrar pero no salir, como escenario para encerrar a sus protagonistas -dos mujeres y un hombre, llevados al lugar por un supuesto mayordomo al que se pudiera identificar como el propio Diablo- donde juntos lleguen a reconocer de manera angustiosa sus propios crímenes, al tiempo que cada uno de ellos se conviertan en torturadores y torturados, no hace más que poner de relieve la noción que sobre el ser humano y la sociedad en que este se desenvuelve, posee el autor.

Dicha obra que fuera escrita prácticamente por encargo -se dice que de Albert Camus, quien la dirigiera e interpretara a uno de los personajes- llevó por título primeramente “Los otros” (Les Autres) y fue concebida procurando burlar la censura nazi imperante, llegando a ser representada por primera vez en casa de unos amigos, aunque llegara a tener su estreno público algo después en el Theatre du Viieux-Colombier, de París, bajo otra dirección y un elenco diferente, obteniendo una muy mala recepción por parte del público y la crítica. No es hasta después de la liberación de la ciudad francesa que la obra regresa a escena teniendo entonces si una gran acogida al considerarse un texto desafiante, transgresor y portador de nuevas ideas tanto estéticas como éticas, iniciando desde ese momento el largo recorrido que ha tenido por los escenarios mundiales hasta el día de hoy.

Conociendo la trayectoria de esta obra sartriana no es de extrañar que Erom Jimmy se haya interesado por llevarla a escena, y que sea la tercera mirada que el director pone sobre dicho texto, llevándolo a las tablas con diferentes concepciones escénicas y elencos. Este director el cual tiene como premisa de su trabajo el riesgo, la intervención, la investigación, encuentra en la obra existencial de Sartre el material adecuado para volcar su cosmovisión sobre el teatro. La dinámica en cuanto a su trabajo se cohesiona con la mirada del dramaturgo francés, coincidiendo ambos en la deconstrucción interior con que se elabora y diseña la propuesta escénica y el trabajo del actor, siempre en procura del desequilibrio emocional e intelectual, factor que permitirá al director manipular los significantes textuales y su manera de plasmarlos mediante el rejuego con que construye su narración dramática en escena.


Dentro de la presente propuesta, el director va despojando a los actores de humanidad hasta convertirlos en frágiles marionetas manipulables, a medida que cada uno va vaciándose de los secretos que han procurado de esconder buscando crear la imagen complaciente que hacia sí mismos desean que vean los demás. A través del intenso trabajo corporal, los intérpretes son provocados por el director a exponer un diálogo donde texto y movimiento, desde una aparente contradicción conceptual, se apoyen orgánicamente, creando una rica polisemia dramática a la que el espectador tendrá que estar atento.


Es dentro de esta exigente atmósfera, que el desempeño de los cuatro actores escogidos para la puesta se va a materializar de forma concreta y acertada. La propuesta, tal como la concibió el autor, no da margen al lucimiento de un actor sobre los otros, cada quien tiene su momento, pero al mismo tiempo el colectivo hablará por cada uno de ellos. Es de aplaudir que actores no acostumbrados a incursionar en este tipo de teatro corporal -donde la acción se convierte en herramienta fundamental para expresar el propio texto- hayan sacado sin contratiempo alguno las exigencias del mismo. Solamente un aspecto podríamos señalar con respecto al trabajo de los actores y es en cuanto al cuidado que deben tener con la dicción de los parlamentos dentro de esta manera de hacer teatro, ya que por momentos se hacía difícil escuchar o entender lo que hablaban, situación provocada sin duda alguna a la necesidad de establecer la exacta dinámica entre movimiento, respiración pronunciación y proyección de la voz, acción imprescindible para un tipo de trabajo sumamente exigente.

La puesta en escena pensada en un concepto minimalista, careció de elementos escenográficos, utilizando únicamente cintas de las que delimitan el paso en espacios públicos, elementos que de alguna manera hacían referencia al título de la pieza -Sin salida- contando con un interesante diseño de luces con el cual se acentuaba el carácter expresionista presente en la interrelación corporal entre los actores, así como un realista concepto de vestuario centrado en la utilización de colores rojo, negro y blanco, que contribuían acertadamente al lenguaje simbólico de los personajes.


Una vez observado el resultado de esta nueva propuesta de Erom Jimmy y teniendo en cuenta sus anteriores trabajos, no queda duda alguna que con este director el teatro de Miami tiene ante sí a un creador interesado en diversificar atrevidamente y con mayor audacia la mirada estética del teatro de la ciudad, transitando a través de los considerados lenguajes vanguardistas, con la intencionalidad de dirigir la mirada de nuestro público hacia concepciones escénicas proyectadas por aquellos destacados investigadores del quehacer teatral internacional, sin temor a volcar sobre las tablas ideas arriesgadas y provocadoras. Solo queda esperar que dicho empeño encuentre receptores -tanto actores como públicos- abiertos a querer transitar en toda su amplitud por el rico y diverso caudal de emociones y sensaciones que puede llegar a ofrecer siempre el teatro.




Wilfredo A. Ramos.
Miami, mayo 24, 2026.

Fotos/Julio de la Nuez.

En el Camagüey de 1905 (por Carlos A. Peón-Casas)


La Cuarta Conferencia de Beneficencia y Corrección en el Camagüey de 1905. En una crónica de El Fígaro(1).


por Carlos A. Peón-Casas



El suceso que hoy reseñamos lo recogen las páginas para nada incoloras de aquella excelente publicación literaria El Fígaro que diera nombradía a sucesos relevantes de nuestra historia, ya con presencia singular desde los tiempos coloniales allá por el año de 1884.

El convite en las tierras meritísimas del Camagüey de aquella concurrida convención giraba sobre los modos y maneras de atender a las siempre increpantes necesidades del prójimo, carente de sustentos y de aquellos que habiendo transgredido las normas de la sociedad y las leyes en algunos casos, se hacían igualmente recipientes de una atención social diferenciada.


Tal fue el propósito de aquella celebrada conferencia que trajo a la ciudad en el mes de Abril de aquel año, a un grupo nutrido y representativo en tan demandantes lides principalmente desde la capital, y al que igualmente se sumaron nombres de relevancia de nuestra ciudad.

Tres Sesiones Generales permitieron la presentación de conferencias varias. La primera en los Salones de la Colonia Española, y la de clausura en nuestro Teatro Principal.

En un segundo aparte, el cronista quiso darle pertinencia especial a una voz femenina que se alzó para hacer valer los innegables y hasta ese minuto siempre postergados meritos de su sexo: la Dra. María Luisa Dolz y su aplaudida intervención: La redención de la mujer por la educación.


Un joven médico camagüeyano hizo igualmente sus aportes según apuntaba el cronista:
El doctor Omelio Freyre quien leyó una conferencia sobre El niño y el hogar, ideas modernas, elocuencia, brillantez de estilo y rara originalidad fueron las salientes cualidades de ese trabajo que pone a su autor en un muy alto concepto intelectual(2).
El cierre de los trabajos tuvo igualmente meritorias intervenciones, el cronista así las relata:
La sesión de clausura fue una verdadera solemnidad. Nos fue dado oír en ella la palabra fácil y elegante del Sr. Ángel C. Betancourt en un bellísimo discurso que fue aplaudido extraordinariamente, lo mismo que el trabajo inédito del Lugareño, leído por su hijo, el doctor Alonso Betancourt. El distinguido doctor Luis Adam Galagarreta leyó un trabajo notable en que hizo la historia de los establecimientos benéficos del Camagüey; y por último llegamos a la vibrante oración que escuchó con deleite todo el pueblo del Camagüey allí congregado del ilustrado joven catedrático de la Universidad doctor Fernando Sánchez de Fuentes(3)
Pero no todo fueron los sucesos de nombradía académica. Igualmente en las noches, la ciudad abría sus espacios más raigales para el agasajo de los invitados, que se alojaban con todo boato en nuestro entonces muy celebrado Hotel Camagüey en los antiguos predios del Cuartel de Caballería.


Dos animados bailes tuvieron lugar. El primero organizado por el Liceo; el segundo, en la Colonia Española. El cronista se llenaba de elogios para aquella animosa y aristocrática sociedad del Camagüey de entonces que con tanto fervor agasajó a sus invitados:
(…) cómo describir aquellos saraos en que resplandecían la belleza y la hermosura legendaria de la espiritual e incomparable mujer camagüeyana. Fueron dos los bailes: uno en los elegantes salones del Liceo, refinada sociedad a la que prestan su concurso las familias más distinguidas de Camagüey; y otro, en los espaciosos salones de la Colonia Española. En ambos la animación fue extraordinaria y fuimos obsequiados con esplendidez camagüeyana, que es como si dijéramos, con el corazón(4).

Pero aún esperaba a los invitados una sorpresa de excelencias aún no imaginadas, por parte de sus anfitriones. Sería un acto de culminante derroche de los mejores saberes del arte, que los camagüeyanos sabían igualmente dispensar a manos llenas. Una gran velada artística era el colofón que el cronista ilustraba en sus páginas:
En la Sociedad Popular se efectuó una gran velada con un interesante concierto y representación de la zarzuela Niña Pancha(5). Allí admiramos una verdadera artista, la bellísima Dolores Herrero Morató, cantante de voz angelical: a sus discípulas, un coro de serafines, que cantaron el Bar razzi lucenti de la ópera Favorita. Ese encantador grupo lo componían las señoritas Matilde Peix, Victoria y Mercedes Castelló, Esther Simó, Adolfina Rodríguez, Micaela Bello, Irmina Agüero, Eugenia Fernández, Clemencia Tejero, Florinda la Herrán, M. Adela Rodríguez, Dolores y María Teresa Guerra, Rosario y Catalina Otero, Concepción Nogueras, Ángela Cosió, Mina Márquez, Nonita Vilaseca, Isabel carolina Moya, Asunción Martín, Asunción Masvidal, Catalina Recio y señoritas Legañoa(6).
Para entonces, y ya en las postrimerías de la vuelta a la capital, el cronista agradecería las gentilidades recibidas en las personas de sus más afectos anfitriones:
En primer término al distinguido Representante y notabilísimo orador, Dr. Enrique Hortsman y su culta familia, a los señores Fernández y Morell, el ex Gobernador de Puerto Príncipe, señor Rafael Vassallo, y del joven ingeniero Sr. Benavides.(…) Un recuerdo igualmente singular para la señora Eva Adam de Rodríguez; para la viuda y los hijos de Ignacio Agramonte, amigos nuestros muy cariñosos, y para el señor Aramburu, padre de nuestro querido y muy admirado compañero el ilustre escritor ausente, al doctor Omelio Ferrer, al senador Manuel R. Silva…(7)"
Para el cierre, y ya casi con el pie en el estribo del tren nocturno que los devolvía a la capital el cronista cerraría su relato con una frase de elogioso acento: 
Nada pasa tan rápido como la dicha. Los días inolvidables que pasamos en Camagüey volaron veloces…




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  1. El Fígaro. Periódico Literario y Artístico. La Habana. 30 de Abril de 1905.
  2. Ibíd.
  3. Ibíd.
  4. Ibíd.
  5. La interpretación del personaje a cargo de la señorita Matilde Peix
  6. El Fígaro, Óp. Cit.
  7. Ibíd.


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