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Sunday, March 8, 2026

Un nuevo escenario para el teatro en Miami. (por Wilfredo A. Ramos)


La noticia de la inauguración de un espacio donde el teatro pueda tener su casa es siempre motivo de regocijo tanto para los teatristas como para el público amante de esta manifestación artística, pero de igual manera debiera ser un hecho que regocijara a la comunidad donde tal suceso ocurra, porque sin duda alguna el que existan instalaciones culturales aumenta el valor social del área habitable en una barriada, una ciudad.

Es por ello que la apertura de La 4Pared Cultural Arts Center, instalación sede de la agrupación teatral MarGi Happenings -la cual que bajo la dirección de Marilyn Romero y Gigi González ha venido desde hace algún tiempo desarrollando un destacado trabajo- en la zona de West Kendall, representa un importante paso ante el inestable ambiente teatral de la ciudad, azotado por la desaparición de espacios de representación e incluso de proyectos creativos, es recibido como un nuevo esfuerzo por tratar de mantener con vida a dicha manifestación cultural, la cual exige tantos sacrificios, pero que agrega a su función de distraer, la de incentivar el pensamiento. Con el nombre escogido para dicha instalación se pone de manifiesto el fuerte compromiso con el hecho teatral al hacer referencia a esa pared imaginaria que divide al escenario del espectador, conocida en el argot teatral como ‘cuarta pared’; pero que en el caso del teatro cubano nos remite a la mítica pieza que con igual nombre provocara un fuerte terremoto artístico-político-social en los escenarios habaneros de finales de la década de los ochenta.


Este nuevo espacio de limitadas dimensiones se encuentra ubicado en un centro comercial donde el parqueo es gratis y abundante, además de encontrarse rodeado de restaurantes y cafeterías, que pueden convertir la ida al teatro en una salida de casa de mayor disfrute.


Su inauguración el pasado mes de diciembre tuvo lugar con la puesta en escena de una conocida obra del autor rumano-francés Eugene Ionescu, “Las sillas”, bajo la dirección de Marilyn Romero, contando con las actuaciones de Gerardo Riverón, Assad Mardelli y la propia directora. Dicha pieza del teatro del absurdo -estilo por el cual su autor ha pasado a la historia mundial del teatro- fue considerada por el mismo como ‘farsa trágica’, habiendo tenido múltiples y variadas representaciones desde su estreno acaecido en la ciudad de París el 22 de abril de 1952 en el Teatro Lancry, siendo su tercera obra dramática escrita.

Aquí en Miami, esta obra subió a escena hace más de una década, interpretada igualmente por Moreno y Riverón, pero en aquella oportunidad bajo la dirección de Rolando Moreno, en el lamentablemente desaparecido Teatro en Miami Studio, regentado por Sandra y Ernesto García, obra con la cual tuvieron la oportunidad de moverse por distintos escenarios.

La presente propuesta de “Las sillas”, respetó varias de las acotaciones hechas por el propio dramaturgo, sobre las que la actual directora añadió igualmente su propia visión, aunque sin duda alguna pudo reconocerse mucho de aquella anterior puesta de Moreno por parte de quienes en aquel momento tuvimos la oportunidad de disfrutarla. No obstante, el desempeño actoral ofreció la ocasión de ver nuevamente a dos experimentados actores, conocedores de sus personajes, dispuestos a recrearlos y aportándoles nuevas sensaciones, por lo que esta nueva oportunidad de disfrutarlos a ambos fructificó en un agradable encuentro con la experiencia de sus actores y el teatro de preocupaciones artísticas, algo que los escenarios no deben ignorar.


Para el recién concluido mes de febrero de este 2026, dicho espacio teatral nos brindó una obra de la dramaturgia norteamericana -prácticamente ausente de nuestros escenarios hispanohablantes- la que desde que fuera estrenada en 1988 ha tenido una gran trayectoria debido a su peculiar característica de ser una obra concebida para ‘ser leída’ y no representada en el más estricto sentido de dichos términos. Nos referimos a “Cartas de amor” (Love Letters), texto que fuera finalista del Premio Pulitzer en la categoría de teatro, del novelista, dramaturgo y académico Albert Ramsdell Gurney, el cual tuviera una primera presentación bajo la dirección del autor en la Librería Pública de New York, contando con las interpretaciones de la actriz Holland Taylor y el propio autor. Poco después subió al escenario del Long Wharf Theater en New Haven, Connecticut, para pasar seguidamente a los escenarios, primero del circuito Off Broadway y más tarde de Broadway, donde contó con numerosas representaciones y un extenso número de parejas de actores que la asumieran durante cada noche de representación. Por lo que por ambos personajes contaron con la incorporación de conocidos actores como George Sagal, Rebecca Cole, John Clark, Robert Vaughn, Lynn Redgrave, Candice Bergen, Angelica Huston, Carol Burnett, Christopher Reeve, Kathleen Turner, Elizabeth McGovem y muchos otros quienes por una noche dieron vida a estos dos personajes -Andrew y Melissa- quienes a través de carta y postales enviadas a través del transcurso de sus vidas -50 años- nos dejan saber como transitaron por ellas, sus encuentros y desencuentros, sus sueños, miedos, fracasos, compartiendo así mismo sus sentimientos del uno por el otro, dejando claras también sus diferentes maneras de enfrentarse a ellos.


Llevar a las tablas dicho texto resulta siempre una muy cómoda y económica manera de hacer una presentación teatral, pues ahorra la necesidad de largas sesiones de ensayos y de una elaborada concepción de puesta en escena, además que ofrece la oportunidad de permitir a una variada cantidad de actores subir a escena sin dedicar tiempo alguno preparando su personaje. Es por lo que cuando se habla de esta obra se dice que es para actores de ‘renombre muy ocupados’ -busy name actors- ya que así se les permite subir a las tablas sin mucha preocupación y tal vez hasta como mero disfrute.


Debemos destacar que esta presentación se convirtió en la primera vez que dicha obra era presentada en español dentro de los escenarios de los Estados Unidos, aunque la misma si posee un largo camino de puestas en el resto del mundo hispanohablante. Para esta ocasión fueron anunciadas las actuaciones de los conocidos actores de nuestro medio artístico, Osvaldo Strongoli, Xavier Coronel, Grettel Trujillo y la propia Romero, aunque esta última finalmente no llegara a escena. La obra que solo se mantuvo en cartelera por dos fines de semana, desaprovechó la oportunidad de hacer subir a escena a un variado elenco -como es habitual- lo que tal vez podría haber provocado un mayor interés y curiosidad por parte del público por ver sobre las tablas a varios de sus actores conocidos en el mismo trabajo, trayendo como consecuencia una temporada más extensa, aspecto de lo que se encuentra necesitado el teatro en nuestros escenarios.


Con esta propuesta la directora tuvo a bien tratar de construir una cierta puesta en escena que se alejara dentro de lo posible del carácter estático y aburrido que caracteriza a los numerosos montajes de la misma, que en la mayoría de las ocasiones se limitan a sentar a ambos actores en una mesa pasando las páginas de un libreto de donde van leyendo dicha correspondencia. Romero crea dos espacios muy definidos donde ambos personajes se moverán, sumergiéndose en sus respectivos ambientes, en los cuales quedan marcadas sus respectivas personalidades. Con dicho tratamiento la pieza recobra algo del movimiento y la calidez imprescindible en el teatro. Un aspecto valioso además en este trabajo estuvo presente en que las cartas y postales que constituyen el intercambio epistolar entre ambos personajes lo son en realidad, quedando ello a la vista del espectador.


Otro detalle que contribuyó a darle la condición de puesta elaborada fue la utilización de música en vivo a cargo del violinista Janser Trujillo y el chelista Alain Ortiz, quienes alternaban sus presentaciones en los diferentes días de funciones, ayudando a crear un ambiente sonoro que reforzara el profundo carácter sentimental que recorre la pieza.

Con estas dos primeras presentaciones teatrales, La 4Pared Cultural Arts Center se reafirma en su interés por promover la dramaturgia universal y norteamericana, pero además se abre al desarrollo y promoción de la cultural en general mediante la realización de diversos talleres enfocados en la formación y superación actoral, así como en la oportunidad de ofrecer presentaciones musicales, ayudando con ello a la diversificación de escenarios artísticos a través de todo Miami, los cuales además se encuentren dentro de las posibilidades económicas que permitan poder llevar a cabo su trabajo a nuestro talento local, tan golpeado por los exagerados costos de los espacios de presentación disponibles.

Como no podría ser de otra manera, recibimos con un fuerte abrazo este nuevo recinto cultural y esperamos que con el mismo amor y tesón de siempre mostrado por sus anfitrionas el mismo continúe por un exitoso camino, que sabemos no estará exento de obstáculos.


Wilfredo A. Ramos.
Miami, marzo 7, 2026.

Fotos/Julio de la Nuez.

Wednesday, January 21, 2026

Entrega, en Miami, sus premios la Editorial El Ateje. (por Wilfredo A. Ramos)


“Yo no creo que mi tierra esté muerta. Está esparcida por el viento y anda en esta hora de agonía por los pueblos y por el mar.” José Martí.



Dentro del amplio ámbito literario de la ciudad de Miami y sus diversas editoriales, existe una que desde su fundación en el año 2020, no ha limitado su radio de acción únicamente a la función editorial, con la cual ha sido responsable de la publicación de cincuenta títulos, asumiendo con ello la responsabilidad de preservar y promover la literatura cubana del exilio, recogiendo en su catálogo un diverso registro de generaciones de escritores que han continuado su obra fuera de la isla de Cuba, el cual incluye a poetas, novelistas, cuentistas y dramaturgos. De la misma manera esta institución ha venido realizando diversas actividades enfocadas en mantener y reforzar el interés por la literatura.

Ha sido el escritor y periodista cubano-americano Luis de la Paz, quien al frente de la Editorial El Ateje, ha dado vida a este importante proyecto intelectual, el cual ha tenido una calurosa acogida por parte de aquellos interesados en la literatura cubana, lo que ha quedado confirmado con la nutrida presencia de público en las habituales citas literarias de cada mes, que bajo el nombre de Viernes de Tertulia, son llevadas a cabo bajo la dirección del propio de la Paz, en la sede del Miami Hispanic Cultural Arts Center, institución situada en la Pequeña Habana y en la que además de presentarse los títulos publicados por dicha editorial, se efectúan lecturas de obras de diferentes escritores no solo de origen cubanos, sino también de otros hispanoamericanos, ampliando de dicha forma el alcance intelectual.

De la Paz, nacido en La Habana, en 1956, pertenece a la generación de escritores cubanos llegados a los Estados Unidos a través del lamentable masivo éxodo que se produjo entre los meses de abril y octubre de 1980, conocido mundialmente como ‘Éxodo del Mariel’ -debido al puerto de donde partieron miles de embarcaciones que llegadas desde suelo norteamericano arribaron a la isla de Cuba con el objetivo de recoger a sus familiares- por lo que dicha generación toda fue conocida como ‘marielitos’. Por ese medio, junto a los cerca de ciento cincuenta mil cubanos, arribaron a las costas de este país un notable número de escritores, quienes una vez establecidos en estas tierras retomaron sus obras -otros la iniciaron- para brindar a la literatura cubana en general, la oportunidad de entregarle a la misma una diversa obra portadora, sobre todo, de un espíritu de libertad.

Este incansable periodista, promotor cultural y escritor, ha tenido la oportunidad de realizar una ya extensa obra que incluye artículos de prensa, narrativa, poesía, dramaturgia, realizando también recopilaciones de obras de otros autores cubanos. De la Paz ha sido miembro del consejo de edición de la Revista Literaria Mariel, así como fundador y director de la Revista El Ateje, publicaciones ambas de vital importancia en la historia de la promoción literaria dentro de la comunidad cubana asentada en Miami. Ha sido presidente del PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio, en su capítulo de Miami e igualmente formó parte del Instituto Cultural René Ariza, el cual tenía como premisa promover el teatro de los dramaturgos cubanos del exilio. La obra de este autor ha sido merecedora de diversos premios y reconocimientos en Estados Unidos y España.

Como parte del incansable bregar de este intelectual, es que se crean a partir del año 2021, los premios Editorial El Ateje, los cuales desde su primera edición han sido concedidos a poetas, narradores y dramaturgos cubanos vivos exiliados, evento que procura centrar la atención y promocionar la obra de dichos creadores. Cada premio ha sido identificado con el nombre de una figura destacada dentro de cada manifestación a reconocer, así el de poesía lleva el nombre de Ángel Cuadra, el de narrativa de Carlos Victoria, y el de teatro el de José (Pepe) A. Escarpanter.

La relación de acreedores de este reconocimiento ha estado compuesta en las anteriores ediciones en poesía por Orlando Rossardi, Magali Alabau, Pio E. Serrano, Orlando González Esteva; narrativa por Zoe Valdés, Rolando Morelli, José Abreu Felippe, Manuel C. Díaz, mientras que en teatro lo fueron Matias Monte Huidobro, Rolando Moreno, Héctor Santiago, Raul de Cárdenas.

En esta nueva oportunidad, el pasado viernes 16 de enero del presente año 2026, los premios Editorial El Ateje 2025, fueron concedidos en poesía a Belkis Cusa Malé, narrativa a Nicolas Abreu Felippe y teatro a Eddy Díaz Souza. La actividad, como es habitual tuvo por escenario al Miami Hispanic Cultural Arts Center, contando con la presencia de colegas y amigos de los escritores reconocidos que colmaron el salón-galería de dicha institución.

De la Paz como responsable único de la otorgación de estos premios -algo que dejara en claro- fue el encargado de leer las reseñas sobre cada uno de lo seleccionados en esta oportunidad, así como los motivos por los que fueran escogidos, a lo que se sumaron comentarios de algunos de los presentes, los cuales abundaron sobre la trayectoria de los galardonados.

Belkis Cuza Malé, tiene en su haber los libros El viento en la pared, Tiempos de sol, Cartas de Ana Frank, Juego de Damas, Woman on the Front Lines, La otra mejilla, Los poemas de la mujer de Lot, entre otros y es la creadora y directora de la revista especializada en literatura Linden Lane Magazine, fundada en 1982, la cual ha continuado publicándose trimestralmente hasta el día de hoy.

Por su parte entre la obra del narrador Nicolas Abreu Felippe encontramos su libro de testimonio Al borde de la cerca -en el que narra sus experiencias como participante de los acontecimientos de la Embajada del Perú en la Habana- las novelas El lago, Miami en brumas, La mujer sin tetas, En Blanco y Trocadero, así como su libro de relato Inodoro y La Pandemia, una crónica novelada sobre los momentos que se vivieron con respecto a dicha situación mundial, donde en el directo estilo de este autor se mezcla imaginación y datos reales.

En el dramaturgo Eddy Diaz Souza encontramos las obras dramáticas El caso de la luna, Mi Platero, Pequeño, aunque también ha escrito libros de narraciones tales como El elefante azul, Cuentos de brujas y El príncipe y el mar, dedicados a un público infantil. Igualmente ha escrito Obba, Miénteme, Mal tiempo (y un poema sombrío), El León y la Domadora, entre otras. Es director de Artefactus Cultural Project, institución cultural desde donde se dedica no solo al teatro sino también a la promoción de todas las artes. Tiene en su haber junto al investigador y dramaturgo Pedro Monge Rafuls de haber instituido el día de la Dramaturgia y el Teatro Cubano del Exilio, cada 31 de mayo.


Cada uno de los honrados agradeció tal reconocimiento, siendo por su parte Baltasar Santiago, amigo de la escritora, quien lo hiciera en nombre de Cuza Malé, al no poder ella estar presente en el acto. 


El actor Steven Salgado leyó sendos poemas de Cuza Malé titulados ‘Rapsodia de la dulce Habana’ y ‘Escríbeme’.


Como parte de la ceremonia Nicolas Abreu Felippe leyó un cuento titulado ‘La pecera’.


Del dramaturgo y director teatral Díaz Souza, las actrices Belkis Proenza, Vivian Morales y Tamara Melián, representaron dos escenas de su obra ‘Elogio de la torpeza’, lo que llevó a que los presentes recordaran que el teatro comienza siendo literatura, aunque para una parte de los gremios literarios no sea tenido en cuenta como tal.

Una vez más el ambiente artístico y literario del exilio cubano en esta ciudad de Miami, que tanta energía ha invertido en mantenerse y desarrollarse lejos de su tierra, evocó el sentido de nacionalidad que nos mantiene atado a nuestros orígenes, idiosincrasia, valores y espíritu de creación, que marcara por siempre ante el mundo la fuerza de la cultura cubana.


Nuestra felicitación a los galardonados en esta oportunidad, así como a Luis de la Paz por tanto tesón y constancia, en su labor de promocionar la literatura y la cultura toda, que con la instauración de estos reconocimientos colabora en el enriquecimiento del patrimonio intelectual y artístico de la nación cubana y coloca en el mundo el trabajo de los escritores que desarrollan su obra en el exilio.



Wilfredo A. Ramos.
Miami, enero 20, 2026.


Fotos/Arturo Arocha.

Tuesday, December 16, 2025

Los conciertos navideños llenan de voces las noches de Miami. (por Wilfredo A. Ramos)



Como cada año, ante la llegada de estas tan esperadas fechas en que celebramos el nacimiento de Jesús, y por tanto la llegada de las Navidades, no son pocas las actividades musicales que son realizadas a través de la ciudad por parte de distintas comunidades religiosas católicas, cristianas y judías, para de esa forma rendir así su tributo devocional.

Bajo el nombre de “Voices of Christmas” -Voces de Navidad- la parroquia miamense de St. Michael Archangel, bajo la guía del Padre Elvis A. González, localizada en West Flagler, vecina del Miami Dade County Auditorium -teatro cerrado en espera de una anunciada renovación que no comienza y veremos alargarse indefinidamente en el tiempo con toda seguridad, con la posibilidad de tener que enfrentamos a algo peor- ofreció este pasado sábado 13 de diciembre un magnífico concierto navideño, el cual despertó el interés de más de mil doscientas personas quienes acudieron a compartir el gozo que estas fiestas provocan.

Los orígenes de esta comunidad parroquial consagrada a San Miguel Arcángel, se remonta a la década de los años 40 del pasado siglo, ante el visible aumento poblacional de la ciudad, que para aquel entonces contaba solamente con cinco parroquias. En 1946 en el auditorio del cercano centro de estudios Miami Senior High, la comunidad realiza su primera misa, quedando un año más tarde constituida oficialmente la sede de dicha parroquia, la cual contó con el masivo apoyo de la población, quienes recaudaron los fondos necesarios, así como realizaron la recuperación de objetos y materiales constructivos pertenecientes a una capilla y una sala de hospital, pertenecientes respectivamente a dos diferentes campamentos militares, las cuales serían desmanteladas. Para 1951 se establece ya la escuela anexa a la parroquia, en la cual se ofrece la oportunidad de cursar estudios de Kindergarten, Elementary y Middle School, contribuyendo de esa forma al aumento de su propia comunidad de fieles.


Al mantener todo el tiempo dicha parroquia un estrecho contacto con la comunidad, no deja pasar oportunidad alguna de ofrecer diversas actividades culturales volcadas hacia todo aquel que desee disfrutarlas, a la vez que brinda un escenario a los artistas de nuestra ciudad donde presentarse, lo que ha alentado la creación de las agrupaciones corales -de adultos, jóvenes y niños- pertenecientes a su propia feligresía.

El concierto navideño realizado en esta ocasión estuvo bajo la dirección de Marilín Cruz y Greisel Domínguez -directoras del Coro Parroquial St. Michael Archangel y Voices of Miami respectivamente- contando con la asistencia de Aimee Fiuza y como conductores de la noche a María Juliana Gaviria y José Fernando Olivar.

El elenco del espectáculo estuvo integrado por reconocidos solistas de la escena lírica de la ciudad, algunos de ellos de probada carrera internacional tales como Yetzabel Arias, Eglise Gutierrez y Carlos Silva, junto a otras figuras como Luciana Rivera, Laura De Mare, Tania Martí e igualmente por el Voices of Miami Music Ensemble -agrupación integrada por diez y seis músicos- y las corales Voices of Miami y St. Michael Archangel, esta última con sus agrupaciones de adultos, jóvenes y niños, lo que deja en evidencia el gran trabajo que realiza su directora enfrentando tal monumental tarea. De igual relevancia constituyó la participación de las pianistas Eva Garrucho y Sofia Pileggi.

El magnífico programa, que tuvo una duración de dos hora y media -algo extenso teniendo en cuenta los nada cómodos bancos de madera de la sede- estuvo compuesto por piezas dedicadas a la celebración de la Navidad pertenecientes a importantes compositores tales como Mozart, Bach, Vivaldi, Schubert, Handel, Saborit, Emilio Rojo, Olga de Blanck, Aguilera Picca, Leroy Anderson, entre otros, llevando a los presentes en el concierto a recorrer un camino musical internacional variado.

Momentos para destacar del espectáculo constituyeron sin duda alguna el trío compuesto por las sopranos Gutiérrez, Arias y De Mare, asumiendo el “Ave María, Dolce María” de Vittoriano Benvenuti, donde esas tres hermosas voces se unieron en un maravilloso ensemble, el “Gracias Señor por esta Navidad”, en la dramática voz de Tania Martí, el “Ave María” de Pietro Mascagni, a cargo del tenor Carlos Silva, el “Alleluia from Exsultate; Jubilate” de W. J. Mozart en la voz de Eglise Gutiérrez, así como el “Let The Bright Seraphim” de G. F. Handel, interpretado por Yetzabel Arias y el “Exsultate Jubilate” de W. A. Mozart a cargo de la joven Laura De Mare, presentaciones estas que contaron con el excelente respaldo de la agrupación Voice of Miami.

De igual manera hay que destacar las variadas incursiones del coro integrado por los niños más pequeños de la casa sede, las cuales llenaron el recinto eclesiástico de la delicada lírica infantil, así como las interpretaciones de “The Little Drummer Boy (Carol of the Drum) de Katherine K. Davis, a cargo de Voice of Miami y St. Michael Archangel Chorus, abriendo el programa y en su gran cierre el “Hallelujah Chorus” de G. F. Handel, al cual también unieron sus voces el resto de las agrupaciones corales, ofreciendo de esa manera un espléndido final del concierto, inmerso en la emoción que acompaña a la Navidad.

Tener la oportunidad de disfrutar de un evento musical de tal calidad, de manera gratuita, muestra el interés tanto de sus organizadores como de los artistas participantes por ofrecer la posibilidad de enfrentar al ciudadano común al goce del arte verdadero, el que abre corazones, exponiendo los más hermosos sentimientos del ser humano, ya que un encuentro con la música puede también convertirse en un encuentro con Dios.



Wilfredo A. Ramos.
Miami, diciembre 13, 2025.

Saturday, November 8, 2025

La dramaturgia de Sergio Blanco invade la escena de Miami. (por Wilfredo A. Ramos)


“Sobre la escena todo es -o parece- ficción”. Beatriz Trastoy, crítica e investigadora teatral argentina.



Este recién finalizado mes de octubre, entre los días 16 y 26, trajo a la escena teatral miamense la combinación de dos puestas del dramaturgo uruguayo-francés Sergio Blanco, nos referimos a los unipersonales “Kassandra” (2008) y “Memento mori o la celebración de la muerte" (2019) -en cinco y dos funciones respectivamente- constituyendo ambas piezas estrenos absolutos en los Estados Unidos. El primero contó con la dirección de Carlos Celdrán y como intérprete a la actriz cubana Ysmercy Salomón, mientras que el segundo fue dirigido y representado por el propio autor.

La obra dramática de Sergio Blanco, como ya hemos expuesto en anteriores ocasiones, se encuentra inmersa en esa corriente de escritura que se diera a conocer alrededor del año 1977, llamada ‘autoficción’, término que fuera acuñado por el escritor francés Serge Doubrosky, al publicar su novela “Hijos”, al cual el autor la identificaría como una ficción de sucesos reales. A partir de ese momento dicho concepto se tomó como un subgénero que se movería entre los límites diluidos de la novela y la autobiografía, aunque esto último no va a ser necesariamente tampoco cierto en su totalidad, produciéndose alguna ambigüedad en la relación entre personaje -el propio autor- y los acontecimientos narrados.

Aunque es a partir de la obra citada que se comienza a hablar de autoficción, al revisitar la historia de la literatura podemos hallar diversos textos que asimilan esa misma perspectiva, como en el caso de “La Divina Comedia”, del italiano Dante Alighieri, en “La tía Julia y el escribidor”, del peruano Mario Vargas Llosa -escrita en el mismo año que Doubrosky publicaba la suya- algunas novelas de Samuel Beckett o la obra de Thomas Quincey, “Confesiones de un opiómano”, en un marco mucho más amplio de autores y obras. Entre los contemporáneos de este tipo de escritura podríamos citar a Annie Ernaux (Premio Nobel de Literatura 2022), Guillaume Dustan, Chloe Delaume y Sidonie-Gabrielle Colette Karl -pionera de la autoficción según el propio Doubrosky- entre diversos escritores franceses dentro de los cuales es donde más se ha desarrollado este tipo de literatura, también el noruego Ove Knausgard, el norteamericano Paul Auster, la canadiense Rachel Cusk y las españolas Carmen Martin Gaite y Marta Sanz, por solo citar algunos.

Por supuesto que el teatro no ha sido ajeno a lo autoficcional, aunque dicha acción no haya sido muy estudiado ni tenida en cuenta por algunos autores, en los cuales aún dentro de sus propias obras pueden encontrarse elementos que conduzcan hacia el camino de esa llamada autoficción, aspecto este que pudiera guardar cierta relación con la no debida atención por parte de investigadores y críticos sobre determinadas particularidades inherentes a la comunicación teatral y su proyección sobre el análisis de la literatura dramática en cuanto a la dinámica de la constitución y desenvolvimiento de la acción y su relación acción-personaje-autor

Este concepto para definir cierto tipo de construcción literaria-dramática no deja de estar exento de contradicciones e indefiniciones que parten de la propia visión que se le quiera adjudicar. Si al hecho de introducir la narración de la primera persona como personaje en el entramado de la historia a contar, al mismo tiempo se le suponen hechos, acciones y acontecimientos irreales, producto de la imaginación del autor, pero vinculados a él , estaremos en presencia de una valoración contradictoria de esa realidad imaginada que se muestra como aceptada. La utilización de este estilo de escritura conlleva el riesgo en no pocas ocasiones de que las obras sean dirigidas por derroteros donde la monotonía narrativa se apropie del texto ante la inacción, dejando igualmente en evidencia en algunas, una obsesiva necesidad de hablar del yo, lo que evidencia un desborde del ego autoral..

Dentro de la dramaturgia actual integrada a esta corriente de lo autoficcional, la figura de Sergio Blanco, se alza como la de mayor proyección a nivel internacional, proceso que inicia precisamente en el año 2008 con la escritura de su monólogo “Kassandra”, después del cual se sumergió en la investigación sobre dicho concepto aplicado al teatro y que fue desarrollando en obras como “La ira de Narciso”, “Ostia’, “Cartografía de una desaparición”, “El bramido de Dusseldort”, “COVID”, “Tráfico” y “Tebas Land”, entre otras, siendo esta última –donde la autoficción y la meta-teatralidad se mezclan de manera precisa- la que mayor resonancia ha obtenido a nivel internacional, llegando incluso a ser declarada Obra de Interés Cultural en su Uruguay natal.

Además de “Kassandra” y “Memento mori”, obras que acaban de ser presentadas en esta ciudad, el público de Miami ha tenido la oportunidad de disfrutar del propio autor, “Tebas Land” -en otra producción de Arca Images, también bajo la dirección de Carlos Celdrán- así como “La ira de Narciso”, presentada esta durante el XXXVIII Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami, por la agrupación teatral venezolana Deus Ex Machina. Hay que recordar, como nota al margen, que hace algunos años el director cubano Boris Villar concibió en nuestra ciudad una puesta de “Kassandra”, interpretada por Maribel Barrios, con el propósito de ser presentada en un festival de teatro en Argentina, trabajo que nunca subió a los escenarios de Miami. De lo anterior se desprende que Blanco se ha venido convirtiendo en un autor de interés para el medio teatral de esta ciudad.


Respecto a la puesta recién vista de “Kassandra”, quedó en evidencia que el magnífico trabajo de la actriz -Ysmercy Salomón- hace que un texto oportunista, atropellado, cargado de disímiles e incoherentes situaciones y con supuesta intencionalidad de alegato pro-denuncia social, sea lo único que provoque que dicho espectáculo sea aplaudido. Este es uno de esos interesantes casos que se dan dentro del teatro, donde un actor logra que un espectáculo logre algo de relevancia a pesar de un texto con muy escasa trascendencia dramatúrgica.


Sin duda alguna, el desempeño de la actriz en escena –amparado por una muy buena presencia física- muestra a una intérprete en pleno dominio de sus facultades expresivas, su poderosa voz capaz de moverse entre registros altos y regodearse en unos inmensos graves, logrando de igual forma una magnífica proyección y claridad en cuanto a dicción. La intérprete posee dominio de las acciones físicas, a las que accede con plasticidad, organicidad y soltura. Otra cualidad es su rico vocabulario expresivo-facial con el cual descubre las diferentes máscaras e intenciones de su personaje. No obstante, no podemos ignorar que el desempeño que se requiere de la actriz para este espectáculo resulte en exceso externo, vulgar, altisonante, lo cual contribuye -contradictoriamente- a que de cierta manera nos produzca algo de rechazo el mismo.


Otro aspecto para considerar e importante de señalar con respecto al trabajo de la actriz, tiene que ver con la repetición de este tipo de personajes dentro de su trayectoria artística, lo cual pudiera ir creando un nada aceptable estereotipo. Tal observación parte de que dentro de su recorrido por los escenarios encontramos que Ysmercy ha incorporado en otras oportunidades roles con estas características, como resulta de sus incursiones en las puestas de “Las amargas lágrimas de Petra Von Kant” y “Gotas de lluvia sobre piedras calientes”, ambas dirigidas en la Habana por Carlos Díaz, o el personaje de una secretaria lesbiana en una disparatada versión de “Tartufo”, de Abel González Melo, presentada en esta ciudad. Hacemos este señalamiento, porque lamentablemente en ocasiones los directores encasillan a los actores -también ocurre que estos se dejan encasillar- en ciertos personajes con caracteres muy específicos debido a determinadas condiciones físicas o de incorporación artística por parte del intérprete.

En cuanto al trabajo de dirección, es evidente que para Carlos Celdrán esta propuesta se sale de los márgenes de su zona de confort donde la mesura, el racionalismo, el equilibrio, la intuición por la verdad se sobrepone a la exteriorización y la teatralidad, tanto en la concepción escénica como en la construcción y manejo de sus personajes, características que han determinado su trayectoria creativa a través de los años. Sin embargo, el director se sumerge en el laberinto de un proceso que lo obliga a transitar por caminos creativos que los separan de su habitual línea de trabajo. Un aspecto por destacar es que el tener la oportunidad de regresar a trabajar con dicha actriz, quien formara parte de algunas de sus puestas habaneras, produjo el efecto de complicidad director-actriz que permitió apreciar el consistente desempeño de la intérprete sobre las tablas.

A propósito del texto de Blanco, lo primero en llamar la atención en su escritura, es que haya sido concebido para ser hablado en un inglés elemental, mal hablado, como el de quien no domina el idioma, pero se ve necesitado de utilizarlo como medio de comunicación para su sobrevivencia. Esta situación contribuye a que la historia de la supuesta tragedia del personaje se desenvuelva de la mano de un ambiente de provocador humor producto a los defectos de pronunciación, al desconocimiento del significado de algunas palabras o a la intromisión de impertinentes términos en español, en contraste con lo desgarrador de la historia dibujada. Como forma de contribuir a esta torpeza lingüística, el autor articula el texto en frases cortas y entrecortadas, provocando con ello un desarrollo rudimentario, torpe del discurso, apoyando así la caracterización del personaje.

Blanco, quien en algunas de sus obras impone ciertas acotaciones a cumplir, como puede ser la realización de una escenografía determinada o en este caso, la utilización de un idioma en específico, despoja en cierta medida al director de libertad en su personal concepción sobre la propuesta escénica en un caso, mientras que en este que nos convoca, pudiera obstaculizar la comprensión del texto, por ende de la historia y acción en la obra, ya que no todos los públicos tienen por qué tener conocimiento básico del idioma inglés, aunque ese no sea el caso del público de nuestra ciudad por muy hispanohablante que sea. Por otra parte, que el personaje se vea obligado a expresarse en dicho idioma no aporta un soporte dramatúrgico preciso al relato, ni a la acción misma, a no ser que se pretenda con ello dirigir de manera crítica e intencionada el propuesto tema migratorio hacia las condiciones de un país determinado.

Cuando anteriormente señalamos de ‘oportunista’ al texto teatral, nos referimos a que el autor se adueña de uno de los más conocidos temas de las muy antiguas leyendas griegas -el de la Guerra de Troya- apropiándose del legendario personaje de Casandra -poseedora del don de la clarividencia otorgado por el Dios Apolo, pero al mismo tiempo por él maldecida al no acceder a sus intenciones amorosas, quedando así ella condenada a que sus profecías no fueran jamás tenidas en cuenta, hecho este que contribuyó a que se desarrollaran los fatales acontecimientos para los troyanos- para con esta apropiación de un tema tan reconocido, ganar interés para su propia creación. Este recurrir tanto a temas conocidos como a obras ya establecidas y sobre ellas reescribir, versionar, reinterpretar sus contenidos siempre deja un sabor a ‘refrito’.

Partiendo de aquella Casandra, el autor de esta nueva propuesta nos trae aquella hasta nuestros días convertida en un personaje transgénero -de hombre a mujer, pero sin la realización del cambio de sexo por falta de recursos económicos, según cuenta el mismo- viviendo de la prostitución y la venta de ‘mercancías’ en el mercado negro. El escritor juega entre los personajes de la leyenda griega y esta nueva Kassandra, que es otra y a la vez la misma de aquellos tiempos, transformándola en un ser extra temporal, inadaptado, retorcido, frustrado, atrapado en el goce del placer sexual. La intención de pretender posicionar a dicho personaje como denunciante de un discurso referente a temas sociales contemporáneos, tales como el migratorio y sus consecuencias de integración social, no alcanza a convencer ni logra el adecuado engarce dentro de la reconstruida historia.

Si prestamos atención a las palabras utilizadas para promocionar a través de los medios la propuesta de Blanco, se puede leer que la misma “revela verdades sobre el exilio, la identidad y la pertenencia a un mundo fracturado”, elementos que en realidad no están presente de manera convincente, sino que se introducen de manera forzosa, violentando dicho discurso promocional. La conversión del personaje mitológico a uno transgénero contemporáneo no resulta en méritos que validen la historia, sirviendo solo como pretexto para hablar continuamente de relaciones sexuales -algunas incestuosas- de prostitución, así como de la valoración del tamaño de los órganos genitales masculinos, reduciendo de forma única por esta vía el concepto de homosexualidad al goce desenfrenado del sexo, aspecto en el que lamentablemente se cae de forma demasiado recurrente.

Ese patético y sombrío discurso que no pocos intelectuales -Blanco entre ellos- abordan hoy en día, con el que se pretende a considerar a nuestra civilización occidental desarticulada y gastada, no es más que el resultado de una bien concebida diatriba ideológica, con la que condicionar la imperante necesidad de transformar de manera visceral todo nuestro entorno, por medio de la imposición de nuevos referentes que deconstruyan nuestra civilización occidental, principalmente mediante la desarticulación de la familia como eje rector de la sociedad.

Como bien señalamos en alguna parte de este recorrido, la presentación de esta otra “Kassandra” solo contribuirá como legado a la escena teatral miamense el del disfrute de un buen desempeño actoral.


Respecto al segundo trabajo de Sergio Blanco presentado en esta oportunidad en nuestra ciudad, “Memento mori o la celebración de la muerte”, este es un espectáculo al cual su creador considera una ‘conferencia autoficcional’, puesto que es el propio autor quien sentado frente al público ‘lee’ determinados pasajes los cuales serán presentados como sus posibles vivencias personales entrelazadas con eventos concebidos por un enajenado estado de su imaginación creativa.

El título del espectáculo parte de una frase en latín que significa “recuerda que morirás”, concepto que nos enfrenta con la transitoriedad de la vida y el significado de la muerte, siendo un tema recurrente desde la Edad Media en el arte religioso, pero utilizado también en sentido filosófico como una forma de valoración de la vida, al cual Blanco acude continuamente dentro de su obra toda.


En el centro del escenario, sentado detrás de una gran mesa sobre la que se acumulan papeles, libros y algunos otros objetos diversos, teniendo como fondo una gran pantalla donde se proyectarán fotografías -treinta y una en total, con imágenes de espacios arquitectónicos abandonados o paisajes solitarios, que colaboran con ese sentido de no vida- pertenecientes a la artista uruguaya Matilde Campodónico, las cuales van cambiando a través de todo el espectáculo según cada relato leído y con el apoyo musical de algunos temas tales como California Dreamin’ o una escogida aria perteneciente a la ópera Madame Butterfly, Sergio Blanco se apropia del concepto de la muerte y su conexión con la vida, para crear un espectáculo conformado por un prólogo, treinta relatos y un epílogo.

Respecto a dicha concepción de formato, el autor lo lleva por primera vez al escenario con “Ostia”, anterior trabajo del 2015, en la que el escritor aparece en escena acompañado de su hermana, la actriz Roxana Blanco, ambos igualmente leyendo textos en los cuales hablan de relaciones familiares, sexo, drogas y por supuesto de la muerte, al tiempo que se refieren a hechos de la historia de Italia, desde su fundación hasta el asesinato del escritor y director de cine Pier Paolo Pasolini; pero en realidad “Memento mori…” va a integrar una trilogía que completan “Las flores del mal o la celebración de la violencia (2018) y “Divina invención o la celebración del amor” (2021), donde el creador se presenta igualmente en solitario.


A través de cada uno de los relatos que componen el espectáculo, el autor-lector, va narrando acontecimientos donde los límites entre realidad e imaginación que se entremezclan van creando un supuesto universo el cual se transforma como reflejo exaltado del propio individuo. Diversos viajes a diferentes partes del mundo a los cuales el escritor hubo de trasladarse a propósito de una conferencia, el estreno de alguna de sus obras o un taller a impartir, van tomando cuerpo junto a situaciones donde la presencia de la muerte interviene -casualmente o no, imaginativamente o no- en relación con el personaje-autor. En dichos relatos, en los cuales se habla de homosexualidad, prostitución masculina, e incluso sexo entre menores de edad, así como del tan vapuleado cambio climático, entre otros temas, se evidencia un interés muy particular por elaborar una plataforma en función de un contenido preciso, que en algunos casos ya harta en demasía a nuestra contemporaneidad.

La presencia de la muerte en el presente texto -tema que se encuentra dentro de prácticamente toda la obra del autor- ofrece el pretexto para hablar sobre la convivencia no siempre bien definida entre esta y los seres humanos, las diferentes maneras en que las diversas culturas la asumen, así como la relación establecida con ella por parte de algunos escritores famosos -Moliere, Oscar Wilde, Eurípides, Becker, Esquilo- dentro de sus propias vidas u obras. Hablar sobre la muerte brinda la oportunidad a Blanco de observarla desde diferentes facetas, ya sea desde la brutalidad del crimen, la enfermedad, la idealización o asumiéndola como eternidad e instancia épica que convierte al ser humano en inmortal; pero de igual manera le permite asumirla como un acto hedonista, aspecto este último que se hace presencia a través de su dramaturgia y que por medio de este estilo, subgénero o recurso dramático del cual se ha convertido según especialistas en su más destacado representante a nivel teatral, encuentra el instrumento adecuado para darle salida a su constante yo.

El dilema, a nuestro modo de ver, es que ante una presentación con dicha estructura eminentemente descriptiva, en la que las fundamentales leyes que conforman el hecho teatral se encuentran ausentes, incluso donde se carece de posibilidades performáticas, lo que queda ante nuestra vista queda reducido a una mera exposición de acontecimientos -relatos, como bien los define el autor- carentes de intención dramática alguna, despojados de interés escénico, dejando al espectador ante una consecución de ideas carentes de acción, que nos aleja de la idea de lo que es el teatro.

A modo de conclusión, resulta visible que este texto no-dramático se encuentra construido sobre una suerte de puzle anecdótico, anti dramático, en el cual la llamada autoficción aparece solo como ente manipulador de una inexistente voz teatral que se jacta de ser lo que no es en realidad, desafiando conceptos de manera indiscriminada, pero tratando de imponer nuevas doctrinas.

Aunque por lo que estamos observando la ciudad de Miami también se encuentra sucumbiendo al interés por el teatro autoficcional de Sergio Blanco, el cual es reverenciado al interior de todos los neo revisionistas circuitos de la intelectualidad teatral actual, pudiéramos –si se nos permite- sugerir en nombre de ese mismo abundante teatro hispanohablante de nuestro continente, que se investigue a profundidad dentro de su variada y mayormente ignorada dramaturgia, mucha de la cual no ha sido llevada nunca a un escenario, que se mire a nuestro alrededor, hacia las obras olvidadas en gavetas o atestados libreros, sin que caigamos en la tentación de seguir modas sesgadas que a la larga no definirán la historia teatral de ninguna generación.



Wilfredo A. Ramos.
Miami, noviembre 2, 2025.

Fotos: Julio de la Nuez

Tuesday, October 14, 2025

“El Brote”, la soledad acompañada de un actor sobre el escenario. (por Wilfredo A. Ramos Miami)



Como parte de la programación de la XXXIX edición del Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami (FITHM) recién finalizado, tuvimos la posibilidad de disfrutar en el escenario del Adrienne Arsht Center, de “El Brote”, espectáculo unipersonal procedente de Argentina, el cual estuvo a cargo del actor Roberto Peloni, contando el mismo con dramaturgia y dirección de Emiliano Dionisi, en una producción de Compañía Criolla. Este colectivo teatral fundado por Dionisi en la ciudad de Buenos Aires en el 2009, se preocupa tanto por llevar a escena trabajos dedicados al público adulto como al juvenil, participando además del proyecto ‘Teatro Itinirante’, con el cual recorren el país ofreciendo sus espectáculos en prisiones, escuelas, centros de atención para personas con capacidades especiales, hogares de ancianos y barrios. Por sus trabajos han recibido reconocimientos tanto en Argentina como en otros países donde se han presentado.

En cuanto a Emiliano Dionisi (1986), debemos decir que es un inquieto artista que con tan solo 13 años comenzó a dar sus primeros pasos dentro del mundo teatral, habiendo recibido formación teatral, danzaría, así como de canto y acrobacia, sin contar múltiples talleres en diferentes especialidades de las artes escénicas. Su carrera que se iniciara como actor en 1999, ha incluido además del teatro, el cine, la televisión y el doblaje, comenzando su trabajo como director en el 2003, mientras que como dramaturgo se comenzaría un año más tarde. En su escritura teatral encontramos un profundo interés por crear obras que puedan llegar a la mayor cantidad de público posible, con un marcado interés en revisitar los textos clásicos, a través de los que trata de acercarse al espectador joven, exponiendo situaciones del mundo contemporáneo.

Dentro de su dramaturgia encontramos textos como Comunidad, Este no es un cuento, Mabel, una tragicomedia escocesa, Sueño, Recuerdos a la hora de la siesta, Cyrano de más acá, Los Monstruos (en versiones argentina, uruguaya y mexicana), Ojos que no ven, La Comedia de los Herrores, Romeo y Julieta de bolsillo, Perderte otra vez, entre otras. Ha impartido clases de dirección y dramaturgia en la Universidad de Buenos Aires, así como diversos talleres en centros de enseñanza artística. A través de su trayectoria ha sido merecedor de múltiples premios tanto por su desempeño como director, actor y dramaturgo.


Con “El Brote”, obra con la que se ha dado a conocer Emiliano Dionisi en nuestros escenarios, nos ha quedado de manifiesto el talento de este joven artista y despertado el interés por conocer más acerca de su dramaturgia, cosa que esperamos se haga realidad en un futuro no muy lejano. Respecto a la puesta en escena de este título, lo primero que hay que destacar es su duración, pues tratándose del desempeño de un solo actor sobre el escenario, el hecho que tenga por duración hora y media -tiempo el cual podría ser excesivo para cualquier otro trabajo de ese tipo- en el caso que aquí nos trae, el mismo transcurre casi sin ser percibida su duración e incluso atreviendonos a agregar que algunos hubiéramos deseado que el espectáculo no llegara a su fin. Tal fue la impresión que el mismo provocara.


En esta obra, una vez más nos encontramos en presencia del teatro dentro del teatro, superponiendo diferentes planos de acción y logrando un ambiente meta teatral que otorga riqueza y complejidad al texto dramático, el cual dialoga consigo mismo. El autor nos hace partícipes, no sin cierto nivel de ironía y acidez en su mirada, de las interioridades del ambiente teatral a través del personaje de Beto, actor perteneciente a una compañía oficial, quien expondrá duras opiniones críticas acerca de sus colegas y de la vida dentro del medio. De igual forma el mismo se referirá a los procesos que componen el hecho teatral, hablando de la técnica, elementos escenográficos y de utilería, así como del proceso de preparación de los personajes, el movimiento del actor en escena, el trabajo del director, las relaciones entre los propios actores, sus intereses, sus egos, sus frustraciones; pero igualmente reflexionando sobre la precariedad a la hora de concebir las producciones, las condiciones al hacer las giras e incluso las reacciones de los espectadores. Ningún aspecto en relación con el hecho artístico escapa a la mirada de este personaje, lo cual convierte su reflexión en un grito de angustia por el teatro.

El personaje quien no deja de transitar el camino del humor y la ironía, al tiempo se nos va presentando como un ser rencoroso, amargado, cruel, envidioso, aspectos estos condicionantes de la violencia que nos arrastrará hacia el sorpresivo, absurdo e irónico final. Con el transcurso del tiempo este personaje nos hará testigos de un constante intercambio de máscaras -no materiales- con las que nos obligará a definir los límites entre realidad e imaginación, creando de esa manera un ambiente de alucinación provocador de un sarcástico desenlace.

Todo este maremágnum va a ser mostrado mediante la descripción-escenificación de momentos específicos de algunas de las puestas en escenas de la supuesta compañía a la que el personaje pertenece. Fragmentos de obras del repertorio clásico internacional irán desfilando ante nuestros ojos, tales como “La Tempestad” y “Hamlet”, de Shakespeare, “Antígona”, de Sófocles, “La vida es sueño”, de Calderón de la Barca, “La casa de Bernarda Alba”, de Lorca, “El castigo sin venganza”, de Lope de Vega, por solo citar algunas, mediante las cuales, Beto -el siempre actor de reparto- expondrá sus reproches y frustraciones profesionales al no verse nunca seleccionado por parte del director de la compañía a interpretar ninguno de los roles protagónicos para los cuales considera estar preparado.


Es así como Roberto Peloni -el verdadero actor- se entrega a una interpretación riesgosa y exigente mediante la narración y descripción de situaciones, donde por instantes se dirige al público haciéndolo cómplice de los hechos que acontecen en escena, mientras que en otros, asume la riesgosa tarea de desdoblarse simultáneamente en diferentes personajes de una misma escena, en las puestas que su compañía lleva a las tablas, mostrando con ello una arriesgada versatilidad y flexibilidad para moverse de un personaje a otro. De igual manera maneja con gran precisión los constantes estados de ánimos y caracterizaciones de cada uno de los personajes que va asumiendo en ese juego del teatro dentro del teatro. El actor se mueve de manera orgánica y ágil, lo cual evidencia una excelente preparación, reflejada también en el dominio de la proyección vocal y clara dicción, a pesar del profuso uso de entonaciones a los que se ve obligado a recurrir de acuerdo con los distintos personajes que incorpora.


Ante la puesta en escena de “El Brote” estamos presencia de un trabajo riguroso, en cuanto a la reunión de un excelente y pretencioso texto dramático magníficamente concebido, junto a una puesta sencilla, pero inteligente y acertada, más la presencia de un actor riguroso, arriesgado e increíblemente orgánico, que muestra sin lugar a duda la excelencia del teatro argentino, el cual siempre es recibido con expectativas y placer.

Finalizando, no podríamos dejar de agradecer la posibilidad de participar en el taller de dramaturgia, que aprovechando su estancia en la ciudad y convocado por la organización Conecta Miami, ofreció Emiliano Dionisi, asistido por el productor Sebastián Ezcurra, en la sede del Koubek Center, donde el creador no dudó en compartir con los asistentes, de forma abierta, sus ideas sobre diferentes aspectos a tomar en cuenta al momento de enfrentar la construcción de un texto dramático, lo que fue de gran utilidad tanto para aquellos interesados en escribir teatro como para los que hablamos e investigamos acerca del mismo. Una experiencia muy gratificante sin duda alguna.



Wilfredo A. Ramos.
Miami, octubre 9, 2025.

Fotos cortesía de la Producción.

Tuesday, October 7, 2025

"Los que sobran", una historia de supervivencia sobre los escenarios. (por Wilfredo A. Ramos)



“Hacemos teatro para que alguien más lo disfrute y para que lo goce en complicidad con nosotros”. Adrián Vázquez, director Los Tristes Tigres.



En representación de México, llegó al XXXIX Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami (FITHM), la compañía teatral Los Tristes Tigres, con la obra “Los que sobran”, un trabajo con dramaturgia y dirección de Adrián Vázquez, la cual contó con un elenco integrado por Fátima Favela, Quetzalli Cortes, Larisa Juárez, Paula Zepeda e Iván Carbajal, propuesta que subiera a las tablas del Westchester Cultural Arts Center y recibiendo una gran acogida por parte del público.

Esta agrupación teatral, con el singular nombre de Los Tristes Tigres -cuidado con no confundir con otra agrupación española de parecido nombre- debe el mismo al conocido trabalenguas ‘Tres tristes tigres tragaban trigo en un trigal’ y su sentido humorístico, característica esta que va a encontrar presente en sus producciones, aunque el mismo en muchas ocasiones tenga un sabor ácidos. Este colectivo que ya arriba a sus 20 años de fundado gracias a la voluntad de Adrián Vázquez, Fernando Soto y Rubén Reyes, subió su telón inaugural en la ciudad de Xalapa, Veracruz, con las obras “Los días de Carlitos” y “No fue precisamente Bernardette”, puestas que han permanecido vivas por más de una década sobre todo tipo de escenarios. Con posterioridad y producto a su empeño dicho colectivo se trasladó hacia Ciudad de México, donde prontamente lograron capturar la atención del público, especialistas y crítica. Con alrededor de tres docenas de puestas formando parte de su repertorio, esta compañía de teatro independiente ha logrado tener hasta cuatro obras sobre las tablas de manera simultánea en diferentes teatros del país y lo que es aún más sorprendente, manteniéndose con ingresos provenientes de su propia venta de boletos. Un extraordinario ejemplo de dedicación, inteligencia, esfuerzo y perseverancia.

Algunos otros de los títulos que integran su amplio repertorio son: Tres tristes tigres, Cosas raras, El hijo de mi padre, Tonta, Obrando en grande, Lo que queda de nosotros, Crea fama y échate a reír, El insólito caso del señor Morton, Donde los mundos colapsan, Fractales, Los vuelos solitarios, Dos para el camino, El hombre y la garza, La ráfaga, Visceral, Algo de un tal Shakespeare y Wenses y Lala, de los cuales los dos últimos también han subido exitosamente a nuestros escenarios en ediciones anteriores del FITHM. Por su parte Adrián Vázquez, director de la agrupación se ha presentado también en esta ciudad como integrante del elenco de la obra "Más pequeños que el Guggenheim", en una producción con texto y dirección de Alejandro Ricaño. La agrupación Los Tristes Tigres ha tenido la posibilidad de participar en otros festivales internacionales como en los españoles de Cádiz y Almagro.

Vázquez, quien se ha labrado una fructífera carrera tanto como dramaturgo, director o actor teatral, igualmente posee una sólida trayectoria en cine y televisión, pero han sido las tablas quienes lo han hecho merecedor de múltiples reconocimientos en cada uno de sus distintos desempeños, lo que habla inobjetablemente del rigor con que enfrenta su trabajo. Su obra se destaca por un discurso cargado de fuerza, donde el dramatismo y el humor se entremezclan de manera humana, mostrándonos los derroteros de nuestras vidas. Por sus textos dramáticos corren paralelamente lo narrativo, lo dramático y lo poético a través de historias sencillas -para nada simples- dando como resultado obras con las cuales es imposible no quedar identificado.



"Los que sobran", obra presentada en esta oportunidad en los escenarios miamenses, narra las historias de cinco amigos que desde la adolescencia unen sus destinos, mostrándonos al unísono los acontecimientos personales que marcaron sus vidas junto aquellos que vivieron en común y que los convirtieron en compañeros inseparables, en familia. A través de dos horas la obra explora las peripecias de sus vidas marcadas por la tragedia, el desamparo, los sueños, la incomprensión, la crueldad, la violencia, transformándose en un grito de rebeldía frente a todas las injusticias humanas dentro de una sociedad, un país “como el que les tocó vivir”. Un aspecto interesante en la concepción de este texto dramático es que a pesar de que los personajes poseen vida individual sobre el escenario, la historia se presenta ante nuestros ojos como la experiencia personal de alguien que vivió entre ellos y se encarga de contárnosla. Hay un rejuego constante entre sus diálogos y esa voz externa, que al mismo tiempo va narrando los acontecimientos e incluso algunos de los mismos diálogos, conduciéndonos hasta un sorpresivo e inimaginado final.

Adrián Vázquez de nuevo nos ofrece un texto de una bien manejada fluidez en la acción, rico en recursos e intenciones para el lucimiento actoral y manejando el desarrollo dramático de manera cautivadora, atrapándonos en medio de historias comunes pero integradas a una madeja de intrincadas situaciones que van dibujando el acontecer diario del individuo. Con humor, gracia, casi a modo de juego, los personajes vuelcan sus interioridades y nosotros, los espectadores nos dejamos arrastrar a través de historias de tropiezos y realizaciones personales que inesperadamente nos sumergen en un trágico desenlace, donde aquella voz narradora que desde el principio nos ha acompañado, adquiere todo su sentido de legitimidad.


Con tan solo cinco sillas en escena como elementos de trabajo, el desempeño de los actores se desenvuelve con agilidad y seguridad, obteniendo una acertada incorporación de cada uno de los personajes, creciendo en edad ante nuestros ojos y marchando por sus propios senderos, haciendo evidente los conflictos de manera clara, sin recurrir a innecesarias elaboraciones en sus caracterizaciones. A ese cierto sentido lúdico que recorre la obra, los actores se entregan abiertamente, logrando como resultado un ambiente de ligereza que va a dominar la dinámica de la acción en escena. Los intérpretes con un magnífico trabajo de proyección de voz y dicción logran el que se pueda disfrutar totalmente de tan interesante texto, aspecto este muchas veces echado de menos sobre las tablas.

Sin duda alguna la participación de la agrupación Los Tristes Tigres dentro de esta edición treinta y nueve del FITHM, trajo a nuestros escenarios la posibilidad de disfrutar una vez más del trabajo de un colectivo de artistas que se entregan con amor y compromiso a la tarea no solo de brindar arte, sino además de contarnos por medio del teatro historias íntimas del ser humano. Y por supuesto, ya quedamos en espera de una próxima visita a nuestros escenarios.



Texto y fotos Wilfredo A. Ramos.
Miami, octubre 3, 2025.

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