Wednesday, August 12, 2026

Hemingway en el hotel Florida de la madrileña Plaza del Callao. (por Carlos A Peón-Casas)

Hotel Florida, 
Plaza del Callao, Madrid.
1924-1964.
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Fue sin dudas un sitio anecdótico durante la Guerra Civil Española porque en el se dieron cita los corresponsales de Guerra de más pedigree de aquella minuto. Y Hemingway no fue excepción. 

Mucha tinta ha corrido sobre la experiencia de aquel vistoso alojamiento localizado en una muy propicia locación de la ciudad del Oso y el Madroño: la Plaza del Callao justo en la principal Gran Vía. 

El inmueble construido en 1924, sobrevivió la crudeza del asedio y sitio de Madrid por ejército Nacional contra las tropas de la República que dominaban la ciudad. Los frecuentes bombardeos dejaron incluso su huella allí. 

Hemingway dejaría evidencia muy particular que aquí recreamos: 

La puerta de mi cuarto está abierta, se escucha el tiroteo del frente a unas cuantas manzanas del hotel. Tiros de fusil toda la noche. Tabletea la ametralladora. Es una suerte estar tumbado en la cama en lugar de Carabanchel o la ciudad universitaria». Así escribía Hemingway, desde su habitación del Hotel Florida, una noche de bombardeos en plena Guerra Civil.

Pero quizás lo más sugerente de aquella bien documentada estancia, serían por esta vez unas muy condimentadas anécdotas de Papa, y que recurren al diario existir entre escaramuzas guerreras y la redacción ingente de los despachos pertinentes, todo bien sazonado con las espléndidas comidas y ruidosas reuniones donde no faltaba un buen escocés para rematar la charla. 

Por esos años, los periodistas, como el resto de los madrileños, se veían obligados a gorronear para conseguir todo tipo de alimentos. Se cuenta que Hemingway, con su carácter previsor y su fama de hombre práctico, convirtió su habitación en una especie de pequeña despensa de guerra. Guardaba allí provisiones como comida, café, huevos, panceta, tostadas con mermelada y bebidas alcohólicas, incluido whisky y ginebra. 

Fue proverbial y muy recordada la bronca que montó cuando le desapareció la mermelada de su armario. La anécdota más repetida es que, al descubrir que alguien había tomado parte de su reserva —en especial su mermelada—, Hemingway reaccionó con una gran protesta. En medio de una guerra donde faltaban tantas cosas, resultaba casi cómico que el escritor defendiera con tanta energía un frasco de mermelada.

Pero no solo fue aquel un gesto de su lado. Se contaba con igual fruición que: 

en el cuarto de baño de Sefton Delmer, del «Daily Express», repleto de botellas de vino que había comprado a los anarquistas, que a su vez las habían robado del Palacio Real.
En sus doscientas habitaciones se escribieron muchas de las crónicas de guerra que fueron portada de los periódicos más importantes del mundo. Ernest Hemingway, Martha Gelhorn, Virginia Cowles, Antoine de Saint-Exupéry, Gerda Taro y Robert Capa fueron algunos de los corresponsales que se alojaron aquí. (Website de Telemadrid)

 



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Con notas y referencias tomadas de:

Hemingway and the Spanish Civil War: The Distant Sound of Battle. Gilbert H Muller. Springer International Publishing. November 2020.

Hemingway.es
https://www.hemingway.es/index.php?Itemid=2&catid=2%3Aviajesdehemingway&id=41%3Aflorida-el-hotel-de-la-guerra-civil&option=com_content&view=article&utm_source=chatgpt.com

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