Wednesday, August 12, 2026

Gala Contemporánea del XXXI Festival Internacional de Ballet de Miami (por Wilfredo A. Ramos)



“Bailar es salir de uno mismo, 
más grande, más bello, más poderoso…” Agnes de Mille.



Como ha sido habitual el festival Internacional de Ballet de Miami ha procurado a través de los años ser una vitrina donde se muestran diferentes estilos danzarios más allá de la danza clásica, por lo que en todas las ediciones del evento son programadas también funciones en las cuales participan compañías que ofrecen un variado repertorio de obras tanto de ballet como de danza contemporánea, con las cuales es posible disfrutar de diferentes líneas y conceptos artísticos.

En esta oportunidad se presentaron bailarines de República Dominicana, Italia y Estados Unidos en funciones programadas en los escenarios del Manuel Artimes Theater, Moss Cultural Arts Center y el Amaturo Theater Broward Center, así como una presentación al aire libre en el boulevard de Lincoln Road, en Miami Beach.

El Ballet Nacional Dominicano bajo la actual dirección artística de Pablo Pérez presentaron cinco obras que pusieron de manifiesto el magnífico trabajo que durante años ha venido llevando a cabo dicha agrupación danzaría, la cual ha logrado obtener un cohesionado nivel técnico-artístico y sobre todo ser poseedora de un staff masculino de notable presencia escénica, algo no muy común en muchas instituciones danzarías. Esta compañía que hoy muestra un sólido resultado ha sido el producto de largos años de trabajo que se remontan a la década del cuarenta del pasado siglo, con la llegada al país desde entonces de profesionales europeos y cubanos, los cuales fueron adaptando técnicas, estilos y conceptos a la idiosincrasia de la cultura nacional.

El programa ofrecido por esta agrupación estuvo formado por “Quisqueya”, un solo coreografiado por Erick Guzmán e interpretado por la joven Cora Collado, el cual pretende ser de manera breve un canto a la multiplicidad étnica que conforma la nacionalidad dominicana, pero que, aunque bien interpretado no deja claro su objetivo al no poseer una coreografía que satisfaga dicho propósito. Una segunda obra fue la excelentemente interpretada “All Human Beings” a cargo de Ednis Ariel Gómez, con coreografía de Pablo Pérez, la cual es bailada teniendo como fondo sonoro únicamente una voz diciendo la Declaración Universal de Derechos Humanos. El tercer número consistió en el pas de deux “Desde el silencio” coreografiado por Alexander Duval, quien también lo interpreta junto a Gabriela Rodríguez, trabajo que transcurre entre la ausencia absoluta de sonido en su primera parte y la música del compositor español César Benito hacia el final del mismo. Esta pieza ofrece un interesante trabajo donde ambos intérpretes exhiben una acertada mezcla entre ballet y danza mediante una precisa organicidad y limpieza de movimientos.

Una pieza presentada por el Ballet Nacional Dominicano fue “Pan-Pan Cul” -desconozco el significado de dicho título- también coreografiada por Pablo Pérez, con música del compositor italiano Antoni Vivaldi e interpretada por Alexander Duval y Ednis Arial Gómez. Este pas de deux masculino, que según las notas del programa dice inspirarse en las transformaciones que sufre el espíritu humano -algo que en realidad no se aprecia en el desarrollo coreográfico- deja en evidencia un fuerte y centrado trabajo por parte de ambos intérpretes, quienes hacen muestra de una excelente preparación e impresionante presencia física en escena. Como última de las entregas de esta agrupación se presentó “Sinestesia”-obra sin argumento- igualmente del director de la compañía, Pablo Pérez, interpretada por Cora Collado, Gabriela Rodríguez, Alexander Duval y Ednis Ariel Gómez, la cual se desenvuelve a través de sucesivos momentos danzarios que permiten la oportunidad de presenciar el desempeño de los bailarines en distintas composiciones -solos, dúos, tríos, grupo- entregados al goce de la música por medio de la danza, obra bien escogida para cerrar la noche de presentaciones.

De Italia se presentó Lyric Dance Company, la cual ha participado anteriormente en otras ediciones del festival -2019, 2020, 2021- agrupación dirigida por Alberto Canestro y que subió a escena con dos pas de deux de ballet contemporáneos, el primero “Riflessi” -Reflexiones- el cual forma parte de una obra mayor que rinde homenaje a Marilyn Monroe, titulada “Marilyn, otre il sorriso” -Marilyn, más allá de la sonrisa- y “Ave María”, fragmento de la obra “Madame, Omaggio a María Callas” -Madame, regalo a María Callas- un tributo a la gran Diva del bel canto. Ambas obras coreografiadas por el propio Canestro tuvieron en las interpretaciones de Benedetta Pollini y Alessio Badiali a dos ejecutantes que asumen con delicadeza y limpieza sus desempeños aunque no se pueda encontrar diferencias en el lenguaje coreográfico entre una y otra pieza a no ser por las distintas partituras musicales que acompañan cada obra.

De Estados Unidos subió a escena por vez primera la joven agrupación Marez Dance Company radicada en esta ciudad de Miami, la cual es dirigida por Brodie Rachelle Masse y Darlyn Pérez, que presentó una obra de danza contemporánea titulada “At the Edge of Everything”, ejecutada por Brenan González y la propia Darlyn Pérez.

El Cuban Classical Ballet of Miami (CCBM), compañía sede del evento ofreció entre sus varias producciones el solo “Dreams”, coreografiado e interpretado por el bailarín Carlos Realegeno, trabajo de danza contemporánea donde como sucede con muchas piezas de este género, el exceso de movimientos gimnásticos desplaza al concepto danzario. Como segunda obra, la agrupación presentó “Nosotros”, con música de Philip Glass y coreografía de Eriberto Jiménez director de la compañía, la cual contó con la participación de Eleni Gialas, Natalia Rocamonde, Natanael Leal y Carlos Realegeno, en un coordinado trabajo donde el objetivo primordial se limita a bailar la música sin un elaborado desarrollo coreográfico. Bailada y coreografiada por Eleni Gialas, el solo “Unseen” el cual, con su brevedad y pobre trabajo imaginativo, no era merecedor de estar presente en una gala. La última de las obras del CCBM en subir a escena fue el pas de deux “Sueño de Martí en la alameda”, coreografía también de Eriberto Jiménez, que por el nombre de la misma se infiere que hace referencia al prócer de las guerras por la independencia cubana José Martí y que según información forma parte de una posible obra de mayor extensión, pero que con lo visto ahora en escena no hay oportunidad de conocer su argumento, limitándose a ser otro baile de pareja más. Sus intérpretes fueron Natanael Leal y Cynthia Hamm quienes abordaron una no muy arriesgada coreografía con acertada limpieza, donde por el aceptable desempeño del acompañante y las magníficas condiciones mostradas por la bailarina se podría esperar un más interesante trabajo coreográfico.

Para finalizar, una reflexión que año tras año nos hacemos y que tiene que ver con que en estas presentaciones se echa de menos la participación de agrupaciones danzarías radicadas en el Sur de la Florida y en específico en la ciudad de Miami, situación que le resta el imprescindible carácter de fiesta de la danza que conlleva la realización de eventos de esta naturaleza y que estamos siempre a la espera que pueda verse superado.

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