Monday, November 18, 2019

Un poema de Félix Luis Viera

Nota: Cada lunes la poesía de Félix Luis Viera. Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog, en este enlace. Traducción al italiano de Gordiano Lupi.    
 

Poema 56 de La patria es una naranja 


                                                            56 

Alegato de Hugo Salvatierra ante Sandra Avendaño. Tu tía es la culpable de que ciertas aves emigren a destiempo, y de que las partes en pugna de los conflictos que hoy amenazan con hacer desaparecer al planeta, no se pongan de acuerdo. Tu tía es la culpable de que en la ciudad de México haya tres millones de perros callejeros y de que en Latinoamérica siga creciendo la inflación y el desamparo. Odio a tu tía. Fue ella quien se interpuso entre tus senos y mi lengua y quien ha medido el rosado de tus pantaletas para comprobar si allí mi nariz no ha dejado sus huellas digitales. La odio. Ella es una serpiente con garfios, una centaura reventada de envidia que habla falso náhuatl. Cuando dos corrientes marinas se han puesto de acuerdo para hacer que un barco naufrague, detrás ha estado la mano de tu tía; cuando aquel hombre concibió el arma nuclear, fue la mala leche de tu tía quien lo condujo al hallazgo; cada suicida que cumple su objetivo está guiado sin saberlo por la maligna entraña de tu tía. La odio. Ella se atravesó entre la blancura de tus nalgas y mis ojos. Esos aviones que en medio de la alta noche han perdido el rumbo, lo han perdido porque el aliento de tu tía les ha estropeado con toda saña los relojes. Tu tía es mala. La odio. Ella se clavó entre tu pubis café y este pincel. La odio: tu tía es la que diariamente mata de esmog a más de cuarenta tórtolas de la ciudad de México y la que cercó con 300 Judiciales el metro Etiopía para que este servidor no llegara a beber cerveza en tus pezones. Es una mujer mala. Es una cabrona. A las siete de la noche, cada día, a un ama de casa se le rompe un plato y están las invisibles manos de tu tía detrás del incidente. La odio mucho: ella taponó mis oídos con el cerumen de los suyos para que yo no pudiera seguir escuchando tu voz. Qué mala mujer. Ayer un viento de agua derrumbó un árbol que derrumbó un cable eléctrico que electrocutó a una legión de hormigas, y detrás del hecho estaba el hemisferio cerebral izquierdo de tu tía. Ella detesta a los hombres y a las mujeres y a las hormigas y a los caballos por igual. No tiene nombre: qué infecta mujer. Cuánto la odio. Si una pareja de eternos amantes se separa, sucede que ella le ha puesto sus polvos de bruja en el sueño. No la perdono. Ni la perdonaré. Odio a tu tía. Fue la culpable de que a punto de asirte estallaras como un pífano de madera. Ella fue quien dinamitó las encrucijadas, quien prendió fuego al último bosque, quien mató al último canario que nos quedaba. Y todo lo hizo como si no quisiera. Pero a veces, también, como si sí quisiera. Ella, tú tía, irá al Infierno. En el Infierno nos encontraremos. En el Infierno nos encontraremos. En el infierno nos encontraremos y seguiré odiándola. 


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Allegato di Hugo Salvatierra di fronte a Sandra Avendaño. Tua zia è responsabile del fatto che certi uccelli emigrino fuori tempo, e che le parti in lotta dei conflitti che oggi minacciano di far scomparire il pianeta, non si mettano d’accordo. Tua zia è responsabile che a Città del Messico ci siano tre milioni di cani di strada e che in America Latina continui a crescere l’inflazione e l’abbandono. Odio tua zia. Fu lei che si interpose tra i tuoi seni e la mia lingua e che vagliò il rosa dei tuoi pantaloncini per verificare se lì il mio naso non avesse lasciato impronte digitali. La odio. Lei è un serpente con gli artigli, un centauro che muore d’invidia che parla una falsa lingua azteca. Quando due correnti marine si misero d’accordo per provocare il naufragio di una nave, dietro c’era la mano di tua zia; quando l’uomo concepì l’arma nucleare, fu il cattivo sangue di tua zia che lo portò alla scoperta; ogni suicida che raggiunge il suo obiettivo viene guidato senza saperlo dalla maligna influenza di tua zia. La odio. Lei si mise di traverso tra il candore delle tue natiche e i miei occhi. Gli aerei che a notte fonda persero la rotta, la persero perché il respiro di tua zia fece guastare con accanimento tutti gli orologi. Tua zia è cattiva. La odio. Lei si piantò tra il tuo pube caffè e questo pennello. La odio: tua zia è quella che quotidianamente uccide di smog oltre quaranta tortore di Città del Messico e sempre lei fu quella che fece circondare con 300 Ufficiali Giudiziari la metropolitana Etiopia perché questo servitore non riuscisse a bere birra nei tuoi capezzoli. È una donna cattiva. È una bastarda. Alle sette della notte, ogni giorno, a una casalinga si rompe un piatto e dietro l’incidente ci sono le invisibili mani di tua zia. La odio molto: lei ostruì i miei orecchi con il cerume dei suoi perché io non potessi continuare ad ascoltare la tua voce. Che cattiva donna. Ieri un vento con sentore di pioggia abbatté un albero che distrusse un cavo elettrico e giustiziò una legione di formiche, dietro questo fatto c’era l’emisfero cerebrale sinistro di tua zia. Lei detesta allo stesso modo uomini, donne, formiche e cavalli. Non ha nome: che sgradevole donna. Quanto la odio. Se una coppia di eterni amanti si separa, è perché lei ha messo le sue polveri da strega nel sogno. Non la perdono. Non la perdonerò mai. Odio tua zia. Fu responsabile del fatto che per afferrarti ti ha fatto esplodere come un flauto di legno. Fu lei a far saltare in aria con la dinamite gli incroci, che dette fuoco all’ultimo bosco, che uccise l’ultimo canarino che ci restava. E tutto l’ha fatto come se non volesse. Ma a volte, anche con determinazione. Lei, tua zia, andrà all’Inferno. All’Inferno ci incontreremo. All’Inferno ci incontreremo. All’Inferno ci incontreremo e continuerò a odiarla. 



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Félix Luis Viera, poeta, cuentista y novelista, nació en Santa Clara, Cuba, el 19 de agosto de 1945. Ha publicado ocho poemarios; tres libros de cuento; siete novelas y dos novelas cortas.

Entre los premios que recibiera en su país natal, se cuentan el David de Poesía, en 1976; el Premio Nacional de Novela, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, galardón que ya le había sido otorgado a este autor, en 1983, por su libro de cuento En el nombre del hijo.

Su poemario La patria es una naranja, que aborda el tema del exilio a la par que incursiona en la realidad mexicana, ha tenido una buena acogida de crítica y público y recibió en Italia el Premio Latina in Versi en 2013.

Es ciudadano mexicano por naturalización.
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Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960.

Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros.

Cuenta en su haber con un amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari.

Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata.

Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.

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