Parafraseando a Shakespeare en su formidable tragedia Julio César, solo atinó a recordarles su aviso: Ojo con los “idos”.
Y por supuesto que hay que cuidarse. Los que serán “idos”, antes fueron “puestos”. Y ahora cuelgan de un hilo ya casi invisible, que es lo ùnico que los salva de despeñarse por un abismo.
Pero “beware”, oh incautos cubiches: no siempre se cae “para abajo” como insinúa la newtoniana ley de la gravitación universal.
En Cuba, las leyes gravitatorias tan exigentes, no parecen tener en cuenta los axiomas de aquel señor que acabó con la manzana sobre su cabeza, y un sonoro chichón: no, acá estipulan otra cosa, y también, acaso sin dudarlo, muchos bien acomodados y engordados por las mieles del poder, suelen al final y al principio, caer “para arriba”.

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