Thursday, August 26, 2021

El legado de Juan Bautista Sagarra (por Rafael Duharte Jiménez)


En el siglo XIX la ciudad de Santiago de Cuba, a contrapelo del colonialismo y la esclavitud, experimentó avances considerables en materia de educación, bastaría recordar la formidable obra pedagógica de Juan Bautista Sagarra en El Colegio Santiago y la Escuela General Preparatoria, para comprender, porque tenían un nivel significativo de instrucción la mayoría de los jóvenes de la División Cuba y en general toda aquella oficialidad mambisa nacida en Santiago de Cuba.

Pudiera pensarse que aquella flama se apagó luego de tres guerras y la asfixia a que fuera sometida la ciudad, al rodearla los españoles de fuertes militares y finalmente de alambradas. Sin embargo cuando nos asomamos al Santiago de los primeros años del nuevo siglo, encontramos increíblemente vivo el legado de Juan Bautista Sagarra.

En el año de 1903, funcionaba en la calle San Félix esquina a Maceo una pequeña escuela con un claustro de cinco profesores que en la sesión matutina tenia una matricula de 170 alumnos; por la tarde allí se impartía un curso para maestras de primaria y en la noche abría La Academia Nocturna para Adultos Jose de la Luz y Caballero, a la cual el Ayuntamiento el año anterior le anexó la Biblioteca Popular no. 5, con un salón independiente.

En el curso 1900-1901 comenzó a funcionar el Instituto Marti, obra educacional de la Primera Iglesia Bautista. Inicialmente el instituto fue solo para niñas y señoritas, pero posteriormente recibió alumnos de ambos sexos y añadió la primaria superior.

En el año de 1903 se abrieron dos escuelas del modelo Raja Yoga en las que recibieron clases mas de 200 niños, el claustro lo integraban profesores norteamericanos de la Fraternidad Universal y Sociedad Teosófica con sede en California; en septiembre de ese año se inauguró también la Academia Raja Yoga en una casa de la calle Heredia.

En un informe de la Superintendencia de Instrucción Pública del año de 1903 se informaba que estaban funcionando 22 escuelas públicas en los distintos barrios de la ciudad.

En una urbe donde el colonialismo español había dejado una pesada herencia de analfabetismo, afloraba un creciente interés por la instrucción el cual encontraba los más diversos caminos para canalizarse.

En 1902 fue fundado el colegio privado de primera y segunda enseñaza Las Dos Américas, en la finca Ducoreaux, la cual sólo funciono un curso. Ernesto Buch, quien luego seria uno de los historiadores mas brillantes de Santiago de Cuba, evocaría aquel curso muchos años mas tarde: “Fue nuestro primer instituto con disciplina militar y un llamativo uniforme. De mañana, a las siete, salíamos de nuestra ciudad en dos guaguas de tracción animal. Desayunábamos y almorzábamos en el Colegio y regresábamos en los mismos vehículos por la tarde.”

El 24 de agosto de 1903, el maestro Luís Maria Buch fundó el colegio de enseñanza primaria elemental y superior Juan Bautista Sagarra, situado en la calle San Tadeo (Aguilera no. 38). El primer curso fue muy modesto según recordaba el alumno Ernesto Buch: “El Colegio ocupaba la sala y principales habitaciones; las que quedaban, muy reducidas por cierto, servían de vivienda particular a la familia. El mobiliario escolar no podía ser más humilde. Nos sentábamos en unos pequeños bancos de madera construidos personalmente por el dinámico director…”

Así nació uno de los Colegios mas famosos de Santiago de Cuba, cuyo prestigio con los años le permitió multiplicarse en los Colegios Herbart y Cubano donde se formaron varias generaciones de jóvenes santiagueros.

El Colegio “Juan Bautista Sagarra” fue un símbolo de lo mejor de la pedagogía santiaguera de la época. Indiscutiblemente Luís Maria Buch puso el nombre del gran pedagogo criollo a su Colegio, para que simbólicamente Sagarra estuviera presente en la construcción del Santiago moderno.

¿Quiénes fueron lo héroes y heroínas que echaron los cimientos de la instrucción en aquellos años en que la ciudad junto al país comenzaba a alejarse de la colonia? ¿Quiénes fueron aquellos maestros cuyas hazañas no merecieron estatuas en los parques y avenidas de la ciudad?

¡Rindámosles un pequeño homenaje! Ellos fueron: Juan Martínez Godoy director de la Academia nocturna Jose de la Luz y Caballero, Miss Elma Gowen directora y fundadora del Instituto Marti, la señora Katherin Tingley fundadora de las escuelas y la academia Raja Yoga, Tomas Oñate y Santiago Somodevilla mentores del colegio Las Dos Americas, la señora Ana Abril Amores fundadora del colegio Herbart, Enrique Juárez fundador del Colegio Cubano; Luís Maria Buch fundador y director del Colegio Juan Bautista Sagarra y Juan Francisco Ibarra Martínez continuador de la obra pedagógica de Buch.

Nuestra tendencia, quizás heredada de la cultura española, de reservar la gloria para los héroes de caballo y machete al cinto, dejo en la sombra la formidable labor de éstos maestros que empujaron a Santiago de Cuba por el camino de la civilización en los albores del siglo XX.







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Rafael Duharte Jiménez (Santiago de Cuba, 1947). Profesor, Historiador Ensayista y Guionista de radio y televisión. Ha publicado 12 libros, numerosos artículos y ensayos en revistas en Cuba y el extranjero y una Historia Audiovisual de Santiago de Cuba que consta de 355 audiovisuales de 12 minutos cada uno; conferencista en 28 universidades y centros de investigación en El Caribe, América Latina, Europa y Los Estados Unidos. Es miembro de la UNIHC y la UNEAC. Actualmente labora como especialista de la Oficina de la Historiadora de la Ciudad de Santiago de Cuba.

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