Sunday, May 19, 2019

Félix Luis Viera conversa con Osvaldo Navarro, de literatura y Martí

Nota: Cuando le comenté a Félix Luis Viera sobre un texto de Osvaldo Navarro que forma parte de su libro inédito Las paces con Martí, publicado originalmente en este blog en el año 2010, por cortesía de Elena Tamargo, me amplió que él había leído el manuscrito original del ensayo y enviado una carta a Navarro con sus comentarios. Le pedí compartir su misiva fraterno literaria, acá una página más para la historia de la literatura cubana.


Eduardo Franco, Osvaldo Navarro y Félix Luís Viera
(Foto hecha por Elena Tamargo.Aparece en el blog por cortesía de Félix Luis Viera)  
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En el ya lejano verano de 2007, el desaparecido poeta, narrador y ensayista cubano Osvaldo Navarro (Santo Domingo, Villa Clara, 1946—Ciudad de México, 2008) me hizo llegar el manuscrito de un muy valioso ensayo de su autoría, Las paces con Martí, cuando yo vivía allí, en la calle Rosa Oro de la colonia Molino de Rosas, en la capital mexicana.

¿Cómo imaginar entonces que, solo un año después, de la dirección antes dicha saldría yo, en una noche sumamente fría, hacia la funeraria donde velaban al poeta en la colonia Tlatelolco?

De izquierda a derecha: Miguel Cossio, Odette Alonso, Carlos Olivares Baró, Iván Portela, Félix Luis Viera y el periodista mexicano Joel Ortega Juárez. (Esta foto aparece en el blog por cortesía de Félix Luis Viera)
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En un homenaje que se le dedicara a Navarro en el centro cultural Casa Lamm, de México, en el otoño de 2009 y en el cual tuve el honor de decir unas palabras en memoria del poeta, expresé:
Tuve el privilegio de leer en manuscrito su ensayo Las paces con Martí. En esta obra que esperamos ver publicada dentro de no mucho tiempo, Osvaldo Navarro sigue dos directrices fundamentales: desmitificar al Martí santurrón que a lo largo de los años no pocos estudiosos se encargaron de crear, así como `expropiar`´ de las arcas de la dictadura cubana al Apóstol, convertido por la propaganda castrista en ´el autor intelectual´ de uno de los regímenes dictatoriales más penosos de la historia. En esta segunda línea argumental me detuve varias veces en la lectura y, según mi punto de vista, ni una de las réplicas del autor carece del sustento necesario, además de que sus exposiciones clarifican de manera rotunda muchas de las expresiones martianas que han tergiversado los `ideólogos´ de la revolución de Fidel Castro.
A continuación, la carta electrónica que le envié a Navarro con mi parecer acerca del borrador de Las paces con Martí.
México, DF, 26 de julio de 2007


Osva:

No creo ser de las personas que más hayan leído a Martí ni tampoco podría contarme, tal vez, entre quienes más han leído sobre él. Sin embargo, sí creo que conozco la básico sobre el tema como para dar una opinión acerca de tu ensayo. Si esta opinión pudiera encerrarse en una sola palabra, sería: excelente.

Creo que has agotado si no todas, casi todas las perspectivas desde las que se puede juzgar, analizar, dictaminar sobre Martí. Has ahondado con meridiana exactitud en los nutrientes del pensamiento martiano (rasgo no muy común en nuestros estudiosos del tema). Algo que demuestras muy bien es que José Martí bebió en muchas fuentes, pero su pensamiento no era ecléctico en el sentido que suele dársele a este término, sino que, aun tomando de un lado y de otro, el Maestro llega a crear su propio cosmos, aplicable a una doctrina bien estructurada. Esto, tanto como tus exposiciones y argumentaciones, sólidas, acerca del Martí masón, son, entre otros aspectos, de lo más novedoso de tu libro.

Determinas una “filosofía martiana” y lo sustentas (que de eso se trata un ensayo), e igual desbrozas muy bien, pero muy bien en mi humilde opinión, los conceptos de “revolución social” y “revolución independentista” en las tesis martianas; y especialmente, el concepto de “revolución” que se infiere, y que tú haces notar con precisión, del pensamiento martiano. Y creo yo, no sé tú, que estos asuntos no han sido tratados muy a fondo por los estudiosos de Martí; por lo menos, hasta donde yo llego, creo que no, de modo que tu ensayo hace un aporte interesantísimo sobre estas cuestiones.

Claro, en la medida en que vas recorriendo el itinerario ideológico de Martí, vas sacudiendo con muy buen tino las raíces del “ser cubano”: por qué somos lo que somos, por qué no hubiésemos sido lo que somos si la Historia no hubiera hecho algunas de esas muecas que acostumbra hacer (en cuanto a idiosincrasia: el cubano es remiso al diálogo tanto en lo personal como en lo “protocolar”, digamos, impositivo por naturaleza y quizás candorosamente...). Esta línea del ensayo es muy ilustradora y sirve de soporte para entender a Martí, a su esencia, a su proyección.

Igualmente, y no sólo para valorar a Martí, sino además al devenir posterior del país, de la nación (en esto de país-nación también cortas con buen filo), la individualidad, escarbas en la influencia de Francia, o de su cultura, en la forja del “desarrollo cubano”. Esto es también muy interesante y está muy bien argumentado, y si se ha escrito de ello, tú lo oxigenas muy bien. El porqué de la incubación del militarismo, del caudillismo, en nuestra Isla, lo entresacas de los fondos con notable diafanidad; algo realmente escabroso. Asimismo pones en la palestra con acierto esa idea infantil que quisieron implantarnos, en nuestra América, en la Isla, del “obrerismo”, perfecto esto.

Vas más allá. En los capítulos finales (este libro va in crescendo, qué bueno): “Y así como echados, ...”; La propiedad y otros temas de la economía; La naturaleza, la ecología, el hombre y la poesía, por ejemplo, te metes en caminos que vuelvo a decirte, no sé tú, pero yo había visto muy poco de ellos en el tema que nos ocupa. En estos pasajes desacralizas ciertas máximas hoy implantadas, creo que por ignorancia o no sé si con mala fe, a partir, se supone, del ideario martiano; un yerro que demuestras hasta la saciedad.

Encomiable es el deslinde que realizas al analizar el Manifiesto de Montecristi (pienso que esto te haya costado un esfuerzo intelectual serio); de lo que muchos quieren ver o dejar de ver en éste (creo que porque les conviene); de la realidad que en ocasiones asevera y en otras sugiere el documento.

Martí fue modernista sobre todo en la prosa, otro elemento digno de atender, Romántico en su poesía. Tú le pones buenas piedras a este basamento.

Algo de lo que más te agradezco como lector es la incuestionable sustentación que haces del Martí antidogmático y del hecho que, aún, el ideario martiano, vigente, muy vigente sin dudas, espera por ser aplicado. Todavía... después de más de un siglo.

Estimo que tus capacidades de narrador te han permitido escribir un ensayo que exhibe algo que yo, a falta de otra definición mejor, llamaría “organicidad narrativa”; esto ayuda mucho al lector, a cualquier lector. Porque hay la manía entre nuestros ensayistas de olvidarse de la estructuración o “armazón” o “diseño” de la obra. Otro aspecto: utilizas la terminología justa, sin esos tantos andares que otros recorren en búsqueda de términos “cultistas” o alusiones herméticas. Las paces con Martí se lee con pasión, con avidez (oye, porque no sé si habrás notado que algunos de nuestros ensayistas escriben para lectores ensayistas). Y hablando de pasión, no está escrito el ensayo con este elemento. Asumo que un rasgo admirable de la obra es precisamente éste: el autor propone, expone, argumenta, nos ilumina, y deja fuera su pasión personal. Puesto que no me negarás que algunos ensayos o artículos-ensayo sobre el tema muestran ciertos puntazos de pasión “partidista”, en ocasiones con suficiente saña.

Nótese que cuando partes de fragmentos de la escritura martiana, ni uno solo suena fuera de contexto, manipulado, batuqueado para luego lanzar un flechazo a algo o alguien. Aun así, queda demostrado –cortando como con sable de aire, como debe ser— que la Revolución cubana –sus estatutos, su proceder, sus argumentos, leyes, etc.– es, por naturaleza, antimartiana. Esto queda claro. Si bien algunos se mueran diciendo lo contrario.

Tendría decenas de fragmentos y de líneas del ensayo –que me impresionaron sobremanera— que podría transcribirte para darle apoyo a mis opiniones, pero esto, claro, haría interminable esta carta.

Por otra parte, algo muy importante: Las paces con Martí aboga por el consenso, hala hacia la unión, no zahiere ni minimiza otros enunciados sobre el tema que trata ni descalifica política e intelectualmente a nadie. Reitero: llama a eso mismo, a las paces con el Maestro y a las paces entre sus compatriotas de hoy.

Te hago una salvedad:

En mi opinión el capítulo IV (Pág. 51), aparece muy abruptamente, es más bien una sucesión de datos y creo que rompe con el paso ascendente, en lo que a Pensamiento se refiere, del ensayo.

Otras dos: Yo siempre escribiría “antiimperialista”, así con las dos íes. Asimismo, me suena mejor omitir el artículo [los] Estados Unidos.

Otra: a veces escribes “la India” y otras “India”, sin el artículo.

Algunos dedazos, lapsus:

P. 4. “transformarla para mejorarla”, dos consonantes a seguidas.

P. 5. “... a las doctrinas martianas EN la tradición europea”, creo que debe ser DE.

P. 10. “espírita”. ¿Es así?

P. 22. “rascendentalismo”, supongo que sea “trascendentalismo”.

P. 28. Línea final. “q[ue]”. ¿Es así? Posiblemente sí, para completar la idea del citado, pero bueno...

P. 32. Última línea. “ésta EN una idea...”. ¿“ésta ES una idea...?

P. 35. “por haberlA observado”. ¿por haberlO observado?

Págs. 36 y 37. Se repite el párrafo que comienza: “Buscó por vías muy diferentes (...) auténticamente original”.

P. 39. Ya hoy en día debe ser “élite” con acento.

P. 43. “influencia tan ¿extranjeriza?”

P. 44. “Sancti Espíritus”, debe ser Sancti Spiritu

P. 46. “Además de lo señaladA por Entralgo”, “Además de lo señaladO por Entralgo”. ¿guerra de independencia, así con baja inicial?

P. 56. “...a cuAn sombría”, “... a CuÁn sombría”.

P. 57. “para quines”, “para quiEnes”.

P. 58. Al pie de página. “... llagAron a Madrid”, “llEgaron a Madrid”.

P. 62. “... un proyanqui”, debe ser “un pro yanqui”.

P. 63. “marxista leninista”, “marxista-leninista”

P. 64. En el último párrafo, escrito con negritas. José Lezama Lima fue invitado [¿por un?] grupo de jóvenes...

P. 65. II. Aquí te refieres al exilio cubano en la época de Martí, creo que debes definir, porque en ocasiones te refieres al exilio cubano de hoy sin avisar que es a éste al que te refieres. Asimismo, aludes a los “tabaqueros cubanos de la Florida”, quizás debas precisar esos lugares de Florida que ya sabemos. También en este párrafo aparece la frase “probidad a toda prueba”

P. 67. En la segunda línea del último párrafo dices “pensamiento de su jefe”, yo pondría el nombre de ese Jefe, para que capte más claro un lector lejano.

P. 70. La verdad es que esa palabra referida por Martí ,“encogullan”, yo nunca he sabido qué significa.

P. 78. Párrafo último. “... y en otras partes”. Yo sustituiría “partes” por “regiones” o “zonas”

P. 79. Aquí está eso que te decía antes, en III, “... del exilio cubano en Estado Unidos (exilio de hoy, de la actualidad).

P. 98. En el segundo párrafo escribes dos veces “sólo” en la primera línea.

P. 99. Aquí al comienzo del III noto algo confuso, como si faltara alguna expresión para redondear, desde “hablando” hasta “pública”.

P. 102. summum, súmmum

P. 103. “...a la altura del de estadounidense”, debe sobrar “de”.

P. 118. (Por cierto, el capítulo que aquí empieza me parece genial). “antigua URSS”, debe ser “extinta URSS”. Tienes “ocurrir” y “ocurrido” en líneas consecutivas. Más abajo “cardinal” dos veces en tres líneas.

P. 132. Está resaltada la palabra “ciclón”. ¿Es así?

P. 142. “estadunidense”, mejor “estadounidense”.

P. 143. Tercer párrafo, cita de Martí, ¿no falta algo entre “americana” y “latino”?

P. 150. párrafo de continuación del anterior: “... ésta estaba”.

Bueno, Osva, ojalá que mis opiniones, mi lectura, que hice con todo empeño posible, te sirvan para algo.

Sólo decirte que has escrito un ensayo sobre José Martí de suma valía y que cuando sea publicado sacará muchas chispas, y asimismo le servirá a mucha gente desorientada o mal orientada. Y sabes, que aunque somos amigos, esto no es causa para que te diga lo que no siento o no creo; la amistad es cuestión aparte cuando se trata de algo tan serio como dar a alguien una opinión sobre un libro.
Felicidades.

Un abrazo:

Félix Luis


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