Wednesday, July 22, 2015

¿Volverá la Feria de la Caridad? (por Carlos A. Peón-Casas)


Cuenta la historia que desde el año de 1734, con más exactitud, el 29 de agosto de aquel año de Dios, y hasta el segundo domingo de septiembre, se celebraba por primera vez en la villa principeña la Feria de la Caridad. 

El dato que lo apunta Jorge Juárez Sedeño en un memoriosos folleto del que ya hemos hecho alusión en otra parte, editado en la ciudad en 1944, año en que se celebraba al hilo su edición número 210, nos motiva a la pregunta con que iniciamos estas líneas: ¿volveremos a celebrar en esta ciudad tan dada hoy día “al rescate” de sus tradiciones, tan ancestral celebración?

Bueno estaría que para este septiembre de 2015, en anticipo a la ya anunciada visita de Su Santidad el papa Francisco a Cuba, todos “los factores” implicados se pusieran de acuerdo, y re-inauguraran aquella legendaria tradición. 

Sería sin dudas, un oportuno gesto, como el que en su momento devolvió a la feligresía católica local la Procesión del 8 de Septiembre en honor a la Patrona de Cuba, que como otras de su tipo, fueron proscriptas del imaginario local por varias décadas. 

Celebrar otra vez la Feria, que se enmarcaba desde siempre en ese tiempo preparatorio de la festividad de nuestra Cachita: el novenario previo a su Fiesta, daría un toque verdaderamente singular a esta ciudad de ahora mismo, por entonces, a mediados del siglo XVIII, crecido villorio, y que vestía sus mejores galas alrededor de la Plaza de la Caridad, donde se acomodaba desde aquel mismo año el santuario dedicado a la Virgen homónima, y que en principio, con jolgorio incluido, era igualmente un tributo singular que se ofrendaba a Nuestra Señora bajo la advocación de Caridad. Un hecho que se perpetuó impertérrito hasta que un buen día se expatrió de nuestras más atávicas y magnánimas costumbres.

Lo que sabemos de aquella fiesta, los que vimos la luz después de esfumada la celebración, lo hemos escuchado de la memoriosa evocación de nuestros mayores, y de lo que ya en términos de remembranza ficcionalizada, narra en la novela Una Feria de la Caridad de 183…el ilustre escritor local José Ramón de Betancourt.

Bueno sería volver a revivir esta celebración de signos tan evocadores de nuestras mejores raigalidades: la de la fe del pueblo llano en su Patrona que quiso ponerla entre nosotros; y las que emanadas consustancialmente en estas casi tres centurias, forman parte irrevocable de lo que somos como fieles herederos de las mejores costumbres de este nuestro terruño principeño.

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