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Monday, June 9, 2025

Escrutinio de la soledad (un poema de Félix Luis Viera)

Nota: Cada lunes la poesía de Félix Luis Viera. Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog, en este enlace. Traducción al italiano de Gordiano Lupi.


Escrutinio de la soledad

                                             A César López

La soledad no es el vacío,
el vacío es el laberinto donde el hombre se
     adentra
sabiendo que ha adentrado el laberinto.
No hay regreso.
La soledad son los objetos
que sólo uno mismo puede tocar y una guitarra
que llega lejana y un mar que nadie mira con uno.
Pero el vacío es que nadie acompañe, en la
    distancia,
esos objetos y ese llegar de la guitarra y ese mar
que miramos.
Un hombre está en el vacío cuando nadie lo ama.
Un hombre está solo cuando puede hablarse a
    sí mismo
seguro de que otros, lejos, le preguntan y
     contestan en ese momento.
El barco que cruza el aire hasta las manos de un
    hombre
es el barco que le envían los amigos,
es el barco que atestigua la soledad y desmiente
    al vacío.
La soledad es el bien de los que han fabricado el
    anti-vacío,
es la paz que se gana poniendo yemas en luz en
    los ojos ajenos.
La soledad no es el vacío,
el vacío es andar con el epitafio entre los brazos,
la soledad es la piñata que devoramos, solos, en
    silencio,
como en una gran fiesta individual y solitaria, de
    donde
nos caen muñequitos, caramelos, libreticas
    lápices, acuarelas,
que tantos nos envían.


Julio de 1989


Scrutinio della solitudine

                                           A César López

La solitudine non è il vuoto,
il vuoto è il labirinto dove l’uomo si
    addentra
sapendo di aver penetrato il labirinto.
Non c’è ritorno.
La solitudine sono gli oggetti
che solo una persona può toccare, una chitarra
che arriva da lontano, un mare che nessuno guarda in compagnia.
Ma il vuoto è che nessuno accompagni, da
    lontano,
certi oggetti, l’arrivo della chitarra e quel mare
che guardiamo.
Un uomo è nel vuoto quando nessuno lo ama.
Un uomo è solo quando può parlare a
    se stesso
sicuro che altri, lontani, chiedano e
     rispondano in quel momento.
La nave che attraversa l’aria verso le mani di un
    uomo
è la nave che mandano gli amici,
è la nave che conferma la solitudine e smentisce
    il vuoto.
La solitudine è il bene di chi ha costruito
    l’anti - vuoto,
è la pace che si ottiene ponendo gemme in risalto
    negli occhi lontani.
La solitudine non è il vuoto,
il vuoto è andare con l’epitaffio tra le braccia,
la solitudine è la pignatta che consumiamo, soli, in
    silenzio,
come in una gran festa individuale e solitaria, da
    dove
cadono bambolotti, caramelle, giornalini,
   matite, acquarelli,
che sono in tanti a mandare.


Luglio 1989


 

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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los  géneros.

En su país natal recibió el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Nacional de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que ya había recibido, en 1983, por su libro de cuento En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio y el premio Pluma de Oro de Publicaciones Entre Líneas..

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

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Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960. Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros. Cuenta en su haber con un amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari. Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata.

Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.

Sunday, June 8, 2025

Fiesta de Pentecostés. (por Gertrudis Gómez de Avellaneda)


Estas oraciones y cánticos pueden recitarse durante la Misa o en las Vísperas, en todos o en cualesquiera de los días de Pascuas del Espíritu Santo:

Adorado, bendito y glorificado sea Dios Omnipotente, cuyo Santo Espíritu todo lo contiene y lo conoce todo. Amén. 

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Señor Dios nuestro, Unico e Infinito, Creador de todos los seres, recibid nuestras acciones de gracias y escuchad nuestras humildes súplicas, a fin de que, pues os dignásteis regenerarnos por vuestro Espíritu Santo, mediante la Redención de J. C. vuestro Hijo, concedais a esta su grey, aunque indigna, participación en la gloria del soberano Pastor, que con Vos vive y reina en unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén. 

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Oh Salvador Divino, que al elevaros al trono de vuestra gloria, no queriendo dejar huérfano a vuestro pueblo, le enviásteis el Espíritu Santo por celestial consuelo, derramad sin cesar en nuestras almas los sagrados dones del mismo Santo Espíritu, para que purificadas y alumbradas merezcan -por el amor y la práctica del bien durante nuestra terrestre vida- la eterna y dichosa que nos fué prometida y conquistada por Vos.- Amén. 

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Cántico


¡Ven, oh Santo Espíritu, 
          raudal de agua viva, 
          de amor llama activa, 
          fuente de verdad! 
¡Ven, oh gran Paráclito! 
         de inefables dones 
         nuestros corazones 
         colme tu bondad. 
Su impureza íntima 
         tu crisol depure; 
         sus heridas cure 
         tu divina unción: 
Con tu luz benéfica 
        vista el ciego cobre; 
        y enriquezca al pobre 
        de tu gracia el don. 
Fertiliza al árido, 
        ¡celestial rocío! 
        Haz arder al frío 
        ¡fuego abrasador! 
¡Ven, huésped vivífico! 
        corazón no exista 
        que al poder resista 
        de tu inmenso amor.
Y del orbe en ámbitos,
         que tu soplo llene, 
         sin cesar resuene 
         con feliz clamor: 
¡Gloria al Padre Altísimo! 
         ¡Gloria al Hijo Eterno! 
         ¡Gloria a Tí, oh Supremo 
          santificador! 
                 Amén. 

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Bienaventurada Virgen María, que por mística operación del Espíritu Santo concebísteis y encarnásteis en vuestro purísimo seno, al mismo Verho Divino que Dios enjendra y produce eternamente; dignaos interceder por los pobres pecadores, alcanzándonos en la fausta Pascua que solemnizamos, la gracia del perdón y la enmienda; para que fecundadas nuestras almas por el mismo santificador Espíritu, produzcan frutos dignos del nombre de cristianos. Amén.


Monday, June 2, 2025

Al menos (un poema de Félix Luis Viera)


Nota: Cada lunes la poesía de Félix Luis Viera. Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog, en este enlace. Traducción al italiano de Gordiano Lupi.




Al menos


“me la llevé al río
creyendo que era mozuela”.
Lorca


Para Norma

No es que pensara que eras mozuela,
ni la portera —siquiera— de la virgen,
ni que fueras de tul ni de cristal de roca.

Eso tú y yo lo sabíamos.

Eso, en verdad, no lo ocultaste,
aquella noche
cuando te llevé al río.

No es eso digo lo que te reprocho.

Más bien lo que me duele, quizá
no tan profundo
pero sí para siempre,
es el brillo del puñal,
la escarcha,
el pajarito muerto.


Diciembre de 1980




Almeno


"L’ho portata al fiume
credendo che fosse una ragazza".
Lorca


A Norma

Non pensavo che tu fossi una ragazza,
neppure la portinaia della vergine,
né che tu fossi di tulle o cristallo di roccia.

Questo lo sapevamo io e te.

Questo, infatti, non l’hai celato,
quella notte
quando ti ho portata al fiume.

Non è questo che ti rimprovero.

Piuttosto ciò che mi ferisce, forse
non così nel profondo
ma per sempre,
è il luccichio del pugnale,
il gelo,
il piccolo uccello morto.



Dicembre 1980





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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los  géneros.

En su país natal recibió el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Nacional de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que ya había recibido, en 1983, por su libro de cuento En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio y el premio Pluma de Oro de Publicaciones Entre Líneas..

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

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Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960. Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros. Cuenta en su haber con un amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari. Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata.

Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.

William Navarrete presenta, en Miami, "Como el Ave Fénix: 50 historias de Cuba en exilio"



Viernes. Junio 27 a las 7:00 pm

Miami Dade College’s Koubek Center.
2705 SW 3rd Street.
Miami, FL 33135.



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Como el ave fénix (Ed. Rialta, 2024) reúne cincuenta entrevistas realizadas por el escritor cubano-francés William Navarrete entre 2021 y 2024, publicadas originalmente en Cubanet,  en un extenso testimonio colectivo que rescata la memoria cultural y política de Cuba desde la república (1930–1960) hasta el exilio posterior a 1960. A lo largo de 800 páginas, personalidades cubanas nacidas antes de 1959 —junto a dos figuras extranjeras que vivieron en la Isla— relatan sus vivencias, formando un mosaico vibrante de una nación dispersa por el mundo. Desde artistas, músicos, escritores y activistas hasta editores, médicos y coleccionistas, todos reconstruyen la ciudad perdida y la fractura provocada por la llegada del castrismo, así como la resistencia, identidad y reinvención del exilio cubano en ciudades como Miami, Madrid, París o Buenos Aires. (Más información en https://www.miamibookfair.com/event/william-navarrete-presenta-como-el-ave-fenix-50-historias-de-cuba-en-exilio/)

Monday, May 26, 2025

Te estoy amando ya en el umbral de la muerte. Uno. (poema de Félix Luis Viera)

Nota: Cada lunes la poesía de Félix Luis Viera. Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog, en este enlace. Traducción al italiano de Gordiano Lupi.


Uno

Te estoy amando ya en el umbral de la muerte

Te estoy esperando para morir en tu seno como esos animales que deciden dónde quieren morir.

No demores.

Quiero decirte “amor de mi vida”. Pedirte “no me abandones”.

Voy recordando tantas calles, tantas avenidas y trenes que pasamos, tantos aguaceros, montañas, bosques que fuimos amando en el camino.

Tengo la muerte aquí al lado, en la otra mitad de mi cama. Aquí, donde deberías estar tú, está la Muerte.

En el umbral de la muerte quiero proclamarte, avisar en la plaza pública, las redes digitales, los canales de TV, cuánto te amo.

Quiero contar con la gloria de publicar que te amo.

Que hui, que navegué más de 20 años sin brújula

o teniendo de brújula el regreso a la contundencia de tus carnes, al sabor a sal ardida de tu sexo. Y a tu sonrisa, tu sonrisa. Sobre todo tu sonrisa.

Ven. Ámame. Derrama tú también un grito tan romántico; di que sin mí no puedes vivir o que sí podrías pero te sería muy difícil.

Di entonces que cuando la Muerte, dentro de poco, me pase el saldo, dentro de poco, tú continuarás la vida porque únicamente así podrías recordarme.

No demores, te estoy esperando hace más de 20 años, entre la hiel y aquel pétalo de ambos.

No me abandones.

Al llegar, dedícame frases cursis como estas. Di que me amas entre el acero y el pistilo.

Te estoy amando en el umbral de la Muerte.

Sálvame del odio.


Miami, 6 de agosto de 2022, sábado.




1


Ti sto amando sulla soglia della morte.
Ti sto aspettando per morire nel tuo seno come quegli animali che decidono dove vogliono morire.

Non indugiare.
Voglio dirti “amore della mia vita”. Chiederti “non abbandonarmi”.

Ricordo tante strade, viali e treni che abbiamo incrociato, tanti acquazzoni, montagne, boschi che abbiamo amato durante il cammino.
Ho la Morte accanto a me, nell’altra metà del letto. Qui, dove dovresti esserci tu, c’è la Morte.
Alle soglie della Morte voglio proclamare, annunciare sulla pubblica piazza, sulle reti digitali, sui canali televisivi, quanto ti amo.

Voglio contare sulla gloria di pubblicare che ti amo.

Che sono fuggito, che ho navigato per più di 20 anni senza bussola

o avendo come bussola il ritorno alla consistenza della tua carne, al sapore di sale ardente del tuo sesso. E al tuo sorriso. Soprattutto al tuo sorriso.

Vieni. Amami. Diffondi anche tu un grido così romantico; dì che senza me non puoi vivere o che potresti ma sarebbe molto difficile.

Proclama che quando la Morte, tra poco, mi consegnerà il saldo, tra poco, tu continuerai a vivere perché solo così potrai ricordarmi.

Non indugiare, ti sto aspettando da più di 20 anni, tra il fiele e quel petalo di entrambi.

Non abbandonarmi.

Al tuo arrivo, dedicami frasi sdolcinate come queste. Dì che mi ami tra l’acciaio e il pistillo.

Ti sto amando sulla soglia della Morte.

Salvami dall’odio. Dall’odio di



Miami, 6 agosto 2022, sabato.





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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal recibió el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Nacional de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que ya había recibido, en 1983, por su libro de cuento En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio y el premio Pluma de Oro de Publicaciones Entre Líneas..

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.


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Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960. Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros. Cuenta en su haber con un amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari. Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata.

Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.

Friday, May 23, 2025

"Martina querida". Fragmento de la novela publicada por Ediciones Sequoia, Estados Unidos, 2025. (por Roberto Méndez Martínez)

Agradezco a Roberto Méndez Martínez que comparta, con los lectores de Gaspar, El Lugareño, este fragmento de su más reciente novela. 


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Puerto Príncipe, 8 de agosto de 1851.




Martina querida:

La casa se ha quedado en silencio a mediodía. Papá se ha levantado de la mesa para irse directamente a la Comandancia. Va todos los días a procurar que le permitan entrevistarse otra vez con Adolfo. Habitualmente lo dejan pasar y sentarse en un banco del vestíbulo. Los centinelas y los escribientes se han acostumbrado a verlo allí, lo saludan y le preguntan por la familia, pero ni el Mariscal ni los altos oficiales bajo su mando se preocupan por él. Pasan por su lado como si fuera invisible y si él intenta dirigirse a ellos apresuran el paso y le dicen que espere, que tal vez mañana, cuando concluya el Consejo de Guerra, pero este no concluye…

Yo he venido al patio, al rincón tras el pozo y me he sentado a escribir aquí escondida, sin temor a que el musgo manche mi bata de hilo o las hormigas trepen por mis piernas. No quiero pensar en Adolfito encerrado en el cuartel e interrogado por hombres que buscarán confundirlo con sus preguntas, para que sus respuestas parezcan bien culpables y condenarlo a muerte o encerrarlo por muchos años. Tampoco quiero que otros sepan cuánto me ha afectado la muerte de mi Antonio. Por eso, Martina querida, en vez de escribir de esas cosas, que son las más importantes para mi corazón, prefiero jugar al juego de conocernos. Es como si estuviera frente al espejo, pero la que veo allí no es totalmente yo, o yo no soy exactamente ella, porque cada una vive en su lado y no sabe todo sobre la otra. Por eso voy a contarte mi vida, o las pocas cosas que valen la pena en ella. Así pasa el tiempo y llegan noticias y no enloquezco.


Comienzo por lo más lejano. Mi padre, Simón de Pierra y Ruiz del Canto, natural de La Florida y de profesión militar vino al Príncipe con su regimiento hace un poco más de veinte años y acá conoció a Francisca de Agüero y Arteaga, mi futura madre. La cortejó por breve tiempo y aunque él careciera de bienes de fortuna y su pretendida tuviera una posición más desahogada, le fue concedida su mano y se casaron en el templo consagrado a Nuestra Señora de la Caridad, al cual estaban vinculados los Agüero desde tiempos remotos como benefactores, una fresca mañana de enero de 1829. Desde entonces se establecieron en esta calle del Cristo 9, donde nació su primer hijo, Adolfo, el 11 de octubre de 1829 y yo fui la segunda, pues vi la luz el 3 de febrero de 1833, al día siguiente de la fiesta patronal de La Candelaria, cosa que a casi nadie pareció significativa, salvo a la esclava Narda, mi criandera, que lo recordaba siempre que yo hacía una de mis trastadas. “Esta niña es candela. Como que nació con la señora del fuego sobre su cabeza”. Narda, la pobre, que me alimentó de su pecho porque mamá, siempre enferma, no podía hacerlo y después siguió conmigo, me hizo fuerte con platos que encargaba a la cocinera solo para mí, especialmente carne de res guisada por horas con quimbombó y plátanos maduros, que me daba por cucharaditas mientras me contaba cuentos de los tatas, los negros viejos, como aquél del joven ingenioso que pudo derrotar a la serpiente gigante, no con fuerza sino con astucia, o el otro del dios guerrero que tenía encerrado en su hacha el poder del rayo, pero cuando lo persiguió su rival, otro dios celoso, se escondió entre las mujeres, disfrazado como una más. Ella jugaba conmigo a las escondidas, me peinaba con paciencia infinita, procuraba disimular mis estropicios o intercedía para que el castigo por ellos fuera más leve. Ella sabía cuándo había luna llena, a qué hora cortar cada flor del patio para que durara más y conocía cientos de tisanas y remedios para los males del cuerpo y del alma. Cuando crecí me repetía: “Niña, no te dejes tocar por hombre, porque esa puede ser tu desgracia” y yo no la entendía.

Con las monjas – las Madres Ursulinas- estuve varios años. Entonces me parecían frías y harto severas, hoy creo que si no hubieran sido así no podrían haber educado a tanta muchacha caprichosa, desde las niñas de ciudad llenas de melindres y siempre listas para una alferecía si las contrariaban, hasta las pupilas traídas del campo, con sus ojos desconfiados y a las que casi había que enlazar como terneras para que se disciplinaran. No eran de almíbar las madrecitas pero habían aprendido a ser tenaces, a disimular sus afectos y aversiones y a mantener siempre los ojos secos. Nunca vi una monja llorona. Hay quienes aseguran que recibieron allí tirones de orejas y hasta bofetadas, pero eso nunca lo vi, aunque sí puedo dar fe de que no dejaban pasar ciertas rebeldías: ojos torcidos, muecas, réplicas a destiempo, podían ponerte en un rincón mirando a la pared, el tiempo de rezar cien Avemarías, o traer escritas mil líneas para el día siguiente, lo más extremo era cuando se te aproximaban, con aquel rostro inexpresivo y, sin que se les despeinara un cabello o se les arrugara la toca, te daban un pellizco en el antebrazo, pequeño, furtivo, pero inolvidable. Era peor que el picotazo de un gallo. Supongo que las entrenaban para eso y un pellizco de monja era lo suficientemente persuasivo como para no descuidar los deberes.

Con ellas aprendí esa caligrafía inglesa y la otra, la común redonda, que me salvaron la vida hace pocos días, un poco de aritmética – no saberse de corrido las tablas provocó hartos pellizcos-, algo de dibujo, costura y bordado, sin olvidar las lecciones de Lengua castellana, con sus lecturas ejemplares y las interminables preguntas y respuestas del Catecismo. Lo otro eran las buenas maneras: caminar derecha y con la cabeza alta, y sin embargo, responder a las preguntas de las madres con la mirada baja, sentarse con modestia, con el torso erguido, sin abrir las piernas y con las manos juntas en el regazo. Para todo había maneras establecidas, hasta para matar mosquitos, porque ellas aseguraban que una joven educada no podía eliminar los insectos a manotazos como un carretero, sino que debía esperarse que se posara alguno sobre nosotros y aplastarlo con solo un dedo. Mi padre se reía a carcajadas cuando se enteró de aquello, decía que era imposible capturar a esos bichos de tal forma, pero si uno ponía empeño lo lograba y hasta podía ganar competencias secretas en el aula por el número de bichos ultimados en silencio.


La gente nacía, tenía hijos, se enfermaba y moría, siempre guiada por el calendario de fiestas religiosas. El 6 de enero, Día de Reyes nos íbamos en romería al leprosorio de San Lázaro y el 2 de febrero había misa y procesión al amanecer para celebrar la festividad de la patrona de la Villa. Los vecinos podían asistir o no a estas, pero no olvidarían podar las plantas de su patio para que crecieran más frondosas y cortarse las puntas del cabello las mujeres, por razones semejantes. El 19 de marzo no solo era el santo de los numerosísimos Josés de la familia y la ciudad, sino que la tradición mandaba que se quemara la hierba de los campos, para que brotara otra nueva con las primeras lluvias de primavera. La Semana Santa se celebraba con toda solemnidad y desfilaban entre los templos de La Merced. La Mayor y La Soledad, las procesiones del Santo Sepulcro, la de la Soledad y la del Encuentro el día Pascua. En junio, entre los días de San Juan y San Pedro, cuando ya se había vendido el ganado, había carreras de jinetes, fiestas bajo las enramadas que se colocaban en cada barrio, disfraces y bromas no siempre felices. A fines de agosto comenzaba el novenario de la Virgen de la Caridad y con él, la célebre feria que desplazaba a muchísimas personas a la barriada cercana al templo donde había juegos de azar, rifas y bailes. El 2 de noviembre, Día de fieles difuntos, estaba dedicado a recordar a los muertos, para ello se limpiaban y engalanaban los panteones en el cementerio y las familias pasaban casi todo el día junto a los despojos de aquellos que los habían precedido en el camino a la eternidad. Cuando se marchaban dejaban farolillos encendidos que daban un aire misterioso y extraño al camposanto. El 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción la celebración principal era en La Soledad y después de la procesión de las muchachas solteras en la tarde, se celebraba en cada hogar la Nochebuena Chiquita, que era como un anticipo de la cena mayor del 24 de diciembre, antes de la Misa de Gallo y los villancicos con panderos y matracas… A todo esto habría que sumar otras devociones aquí muy arraigadas como las de San Francisco, Nuestra Señora de los Dolores, Nuestra Señora de la Merced, Santa Ana y San Ramón Nonato, patrono de los niños, las embarazadas y las personas calumniadas. A él habría que rezar mucho por estos días, cuando tanto oprobio cae sobre tío Joaquín y todos los que hemos querido el bien para esta tierra.


La vida acá ha sido y es bastante rústica y aunque hay gente próspera, no hay la costumbre de llamar la atención sobre sus riquezas. Las casas de los vecinos principales son amplias, pero la mayoría de sus fachadas son semejantes, pocas resaltan del conjunto y casi ninguna puede ser llamada con justicia palacio, como cuentan algunos jóvenes que han sido enviados a estudiar a La Habana que allá abundan, ni teatro que merezca el nombre de tal y solo en años recientes se han fundado algunas sociedades de recreo en las mismas casas que habitualmente tienen corta vida.

Tengo algunos recuerdos muy lejanos, el más antiguo ocurre en la villa de Trinidad, donde vivimos entre 1835 y 1837, porque el regimiento de papá había sido destacado allá. Nada recuerdo del paisaje, ni siquiera de la casa donde vivíamos, apenas tengo una imagen dolorosa, aunque mamá asegura que no puedo recordar eso porque era demasiado pequeña. Estoy en el zaguán con Narda y ella me dice que viene papá, yo logro zafarme de su mano y corro a abrazarlo, paso el umbral, pero la calle está empedrada con cantos desiguales y disparejos y antes de llegar a donde él estaba, tropecé, caí y me lastimé la rodilla. Mi nana voló a socorrerme, pero él me alzó del suelo y me entró en brazos en la casa, mientras procuraba consolarme. En realidad ninguno de los adultos recuerda tal cosa, quizá porque para ellos no tuvo demasiada importancia, pero yo puedo asegurar que puedo describirlo al detalle como si hubiera sucedido ayer.

El segundo recuerdo es posterior. Un 6 de enero nos fuimos, como era costumbre, a la romería de San Lázaro. Ese día nos levantábamos antes de amanecer e íbamos en coche por la calle Santa Ana, hasta pasar el puente sobre el río Tínima y allí estaba el leprosorio. Mi familia llegaba muy temprano, a diferencia de otras, porque mamá era insistía en entregar temprano la cesta con provisiones para los asilados, que dejábamos en el atrio de la capilla y entrábamos a escuchar la misa. Quizá esto ocurrió hacia 1840, porque yo estaría a punto de cumplir siete años. Como el templo estaba de bote en bote, mamá y papá nos acomodaron a Adolfo y a mí en un sitio y ellos en otro cercano. Nana no estaba en esta ocasión. Hacía calor, aunque fuera invierno, por la multitud abarrotada y la ceremonia resultaba larga y aburrida, de modo que, pasados unos minutos, me escurrí sin que Adolfo se diera cuenta, salí de la capilla y comencé a vagar. Yo había oído en casa que ese hospital había sido edificado por un fraile de San Francisco que era un santo, tanto que ni siquiera tocaba con sus manos el dinero de las limosnas y dormía por las noches sobre unas tablas y teniendo como almohada un simple ladrillo. Ese ejemplar varón había fallecido al año siguiente de mi nacimiento, pero se conservaba su celda, visitada con devoción por los peregrinos y yo quería ver con mis propios ojos aquel rústico lecho. En vez de preguntar, crucé el amplio patio y llegué a una galería que caminé casi hasta su extremo, busqué a alguien que me inspirara confianza para preguntarle, pero vine casi a tropezar con un hombre y una mujer vestidos con ropas muy rústicas, su piel me parece que era de un blanco rojizo pero moteada de manchas y dos detalles me impresionaron vivamente: el hombre, en vez de nariz, tenía apenas un par de agujeros, mientras que a la mujer le faltaba toda una oreja y casi la mitad de otra. Sentí pánico y ni siquiera atiné a regresar sobre mis pasos, sencillamente comencé a gritar. Entonces apareció junto a mí una vieja enlutada y con mantilla, de esas que siempre han poblado las sacristías del Príncipe. Tiempo después supe que era una de las solteronas Betancourt de la calle San Pablo, que era benefactora del asilo. Ella me tomó del brazo y me dijo con sequedad algo así como: “Niña, no puedes estar aquí. ¿Quiénes son tus padres y dónde están”. Respondí ambas cosas entre sollozos y ella me acompañó hasta el atrio. La misa había concluido y mis padres indagaban con sus conocidos si me habían visto pasar. Cuando mamá me divisó, atinó a frenar uno de esos ataques de nervios que le daban con frecuencia, dio las gracias a la anciana y tuvo que escuchar con paciencia las quejas de esta, porque aquel no era sitio para dejar a los niños sueltos y que romería no quería decir desorden… Adolfito se reía, a pesar de que lo habían regañado por no saber vigilarme y me pedía que fuera a mostrarle al hombre sin nariz. Mamá cambió su registro dramático por otro malhumorado. “Simón, a esta niña hay que ponerla en un cepo para que aprenda a comportarse”. Y papá, como era frecuente, me miraba y no decía nada, para tratar de abreviar aquella escena, que ya era pasto de los mirones.

Mi vida era por entonces la de cualquier muchacha: ir al colegio, hacer deberes en la casa y una que otra diablura como desatar una chiva lechera de su pesebre y encerrarla en el cuarto de mis padres, donde estos la hallaron a la hora de la siesta, cuando ya había dado cuenta de parte de una sobrecama de encajes que formaba parte de la dote matrimonial y del ruedo de un vestido de domingo. Esa vez ni la Narda pudo librarme de los azotes y del largo período de reclusión en mi cuarto.







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Roberto Méndez Martínez (Camagüey, 1958). Poeta, novelista y ensayista. Tiene publicado medio centenar de volúmenes, que incluyen libros de poesía, novelas, ensayos literarios e históricos, así como textos críticos sobre arte y literatura. Ha dado a la luz las novelas: Variaciones de Jeremías Sullivan (Letras Cubanas, 1999), Callejón del infierno (Letras Cubanas, 2010), Ritual del necio (Premio Alejo Carpentier 2011, Letras Cubanas, 2011), Música nocturna para un hereje (Premio Ítalo Calvino 2014, Ediciones Unión, 2015), El fuego de Ruán llueve sobre La Habana (Editorial Letras Cubanas, 2016), Y después de este destierro (Ediciones Universal, 2023) y Martina querida (Ediciones Sequoia, 2025). Actualmente reside en Extremadura, España.

Monday, May 19, 2025

Ciencia ficción (un poema de Félix Luis Viera)

Nota: Cada lunes la poesía de  Félix Luis Viera.  Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog,  en este enlace.  Traducción al italiano de Gordiano Lupi.  


Foto/NASA/JPL-Caltech
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Ciencia ficción
                    
                            para Agustín de Rojas

El extraterrestre llega, diariamente
llega, con espuelas de plata,
en su nave espacial.
Nos mira como absorto
nos habla de esos Espacios Siderales
y otra vez de una nueva constelación donde hay
nuevos extraterrestres.
Nos hace análisis de sangre
y sólo dice que sí si es amarilla,
nos revisa la saliva
y sólo da el visto bueno si es azul.
El extraterrestre llega diariamente
con guantes de henequén,
nos revisa los dientes
y sólo dice que sí si ya están listos
para morder el sueño.
Llega nuevamente con otra
flamante nave espacial
y nos la muestra y pregunta
y debemos responderle que es hermosa,
nos revisa los zapatos
y sólo aprueba si están dos puntos
por debajo de la talla,
nos revisa la silla
y sólo da el visto bueno si una pata peligra.
Diariamente llega
con medias de algodón
y habla de otros extraterrestres
que son enemigos de los extraterrestres
–de los de él– y que es necesario
   eliminar,
nos revisa la comida
y sólo aprueba si es suficiente
para comerla con la izquierda,
nos revisa la almohada
y sólo da el visto bueno si hay
algún trozo punzante
que nos mantenga la vigilia.
Llega diariamente
con cinturón de lienzo
y a veces trae otras naves a remolque
y nos las muestra y pregunta
y debemos responderle
que ha sido un gesto muy humano
arriesgar su hermosa nave
para remolcar a ésas que
de no ser por ese gesto suyo tan humano
se hubieran perdido en el Espacio,
nos revisa la fachada
y sólo aprueba si la puerta está en lo
alto
y la ventana a ras de piso,
nos revisa el cuadro de la sala
y sólo asiente si el cordón
que lo sostiene
se parece a Mozart.
El extraterrestre llega, diariamente
llega, con leontina dorada,
en su nave espacial.
Nos mira como absorto,
nos habla otra vez de esos Espacios Siderales
y otra vez de una nueva constelación donde hay
nuevos extraterrestres.
Nos revisa los libros, nos revisa
cada página
línea por línea,
nos revisa cada línea
palabra por palabra,
nos revisa cada palabra
sílaba por sílaba,
nos revisa cada sílaba
letra por letra,
nos revisa cada letra
trazo por trazo,
y grita que no entiende,
por Dios, por todas las Vírgenes,
que no entiende.
Y entonces, nosotros,
muy bajito,
nos reímos.

30 de noviembre de 1991




Fantascienza

                           Per Agustín de Rojas


L’extraterrestre arriva, ogni giorno
arriva, con speroni d’argento,
nella sua nave spaziale.
Ci guarda come assorto
ci parla degli Spazi Siderali
e anche di una nuova costellazione dove ci sono
nuovi extraterrestri.
Ci fa le analisi del sangue
e dice che va bene solo se è giallo,
ci controlla la saliva
e dà parere positivo solo se è azzurra.
L’extraterrestre arriva ogni giorno
con guanti d’agave,
ci controlla i denti
e dice che van bene se già son pronti
per mordere il sogno.
Arriva di nuovo con un’altra
fiammante nave spaziale
ce la mostra e chiede un parere
e noi dobbiamo rispondere che è splendida,
ci controlla le scarpe
e le approva solo se sono due numeri
sotto la taglia,
ci controlla la sedia
e dice che va bene solo se una gamba zoppica.
Ogni giorno arriva
con calze di cotone
e parla di altri extraterrestri
che sono nemici degli extraterrestri
- della sua razza - e che bisogna
   eliminarli,
ci controlla il cibo
e lo approva solo se è sufficiente
per mangiarlo con la sinistra,
ci controlla il cuscino
e dice che va bene solo se c’è
qualche punto acuminato
per tenerci svegli.
Arriva ogni giorno
con una cintura di tela,
a volte porta altre navi a rimorchio,
ce le mostra e chiede un parere
e noi dobbiamo rispondergli
che è stato un gesto molto umano
mettere in pericolo la sua splendida nave
per rimorchiare le altre che
se non fosse stato per quel suo gesto così umano
si sarebbero perse nello Spazio,
ci controlla la facciata
e approva solo se la porta è in
alto
e la finestra a livello del pavimento,
ci controlla il quadro della sala
e approva solo se il laccio
che lo sostiene
somiglia a Mozart.
L’extraterrestre arriva, ogni giorno
arriva, con criniera dorata,
nella sua nave spaziale.
Ci guarda come assorto,
ci parla un’altra volta degli Spazi Siderali
e ancora di una nuova costellazione
dove ci sono
nuovi extraterrestri.
Ci controlla i libri, ci controlla
ogni pagina
riga per riga,
ci controlla ogni riga
parola per parola,
ci controlla ogni parola
sillaba per sillaba,
ci controlla ogni sillaba
lettera per lettera,
ci controlla ogni lettera
pezzo per pezzo,
e grida che non comprende,
per Dio, per tutte le Vergini,
che non comprende.
E allora, noi,
molto piano,
noi ridiamo.


30 novembre 1991




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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal recibió el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Nacional de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que ya había recibido, en 1983, por su libro de cuento En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio y el premio Pluma de Oro de Publicaciones Entre Líneas..

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.


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Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960. Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros. Cuenta en su haber con un amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari. Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata.

Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.

Friday, May 16, 2025

Sobre "Temporadas del corazón", de Paulina Fátima Aly: “Un corazón palpitante exquisito” también para el suyo. (por Baltasar Santiago Martín)


Esta es la tercera vez que reseño un poemario tomando versos de cada poema para construir así lo que los surrealistas denominaron “un cadáver exquisito”, con la diferencia de que, a partir del segundo –Poemas de febrero, de Audry Gutiérrez- Alea– decidí renombrarlo como “Un corazón palpitante exquisito”, en vez de esa alusión a la parca, que por muy exquisita que se quiera pintar, mejor le cantamos: “Aléjate, no vuelvas a buscarme”, parafraseando a la gran bolerista Gina León.


Paulina Fátima Aly no deja de sorprenderme con su talento y su creatividad. Cuando ya pienso que lo sé todo sobre ella, es decir, de su trabajo como periodista, documentalista, filántropa, alma y editora de Miami Latino Magazine, así como también alma y presidente de la Asociación de Cronistas de Espectáculos de Miami (ACEM), se me “aparece” con este poemario, que tituló Temporadas del corazón, el cual me ha obligado a dedicarle mi segundo “corazón palpitante exquisito”, título que les juro me vino sin relación consciente con Temporadas..., aunque el subconsciente parece que hizo su trabajo “freudiano” para ayudarme a glosar los poemas prolijos, viscerales, sin lugares comunes ni cursilería, de mi amiga del alma Paulina Fátima Aly (aunque me acusen de nepotismo literario, que ya lo soy teatral).

Ahí les va:


“Un corazón palpitante exquisito” para otro intemporal


I


Observo que el ángel llora impotente
desde el horizonte,
y el viento, como Vallejo,
se queda esperando
a que las sombras le cedan la palabra.
Y al mirarme, ya no sé si soy,
o me he disuelto
en la sombra del olvido,
sobre la barra de equilibrio,
donde el ensueño se sobrepone a lo real.
Ya la fantasía no regresará,
ha firmado su renuncia.

II

Y sin embargo,
seguimos dando vuelta
al mismo reloj,
que nunca detiene su marcha,
ni a costa de la vida,
donde encanecemos en la espera.
Y, sin embargo,
seguimos buscando
un eco de verdad
en las ruinas de un paisaje
que ya no comprende
el lenguaje de los días.

III

Y aun así, seguimos en el teatro,
actores sin guión,
buscando una luz que nunca llega,
con la certeza de que no hay regreso,
pero nunca dejamos de buscar
esa habitación olvidada,
allá donde la luz fue solo
un suceso transitorio
(el destello se vio desde azoteas cercanas).
Y, sin embargo,
seguimos caminando,
en medio de la oscuridad,
buscando la chispa
que nos devuelva la humanidad.

IV

Perdóname,
ya no me tienes,
ni el eco de tu nombre me queda.
Solo el silencio es mi nuevo dueño.
Te he dejado con tus cosas,
y yo, con el eco de tus huellas,
que ya no sé si son mías
o se las ha llevado el viento;
entre los escombros de lo que fui,
como un suspiro que no se atrevió a ser grito.
Y aunque me pierda,
aunque el viento me borre,
aquí estaré.

V

Llueve,
y
has venido con una sonrisa cercana,
en tu moto que agoniza en cada viaje
–de aquellas con sidecar que nos dejaron los rusos–,
goteando las ganas de mí.
Nada se ha resuelto, todo se ha aplazado,
y sigo aquí,
esperando que la lluvia
lave lo que ya no tiene cura.
Pero el viento trae esa fragancia,
ese beso que nunca quedó contenido entre tus labios,
arrancándome el perfume y la existencia.
Ya no puedo guardarte en el armario,
en busca del barco que alcanza la edad de la luz,
en el rincón de una librería olvidada.

VI

He dicho adiós,
altivamente,
a lo que ya no me pertenece;
no quiero saber de las cartas que escribes en silencio,
y ya no quiero, a esta altura, comprenderme.
Las cartas no escritas se amontonan como ruinas,
y cada palabra no dicha es otro golpe.
Ya anocheció y soy de cera,
engendro de museo,
como siempre estaré,
en ese espacio que no tiene nombre.

VII

Como el polvo que huye al primer viento,
una lágrima se hizo océano,
ahogándome en su propio reflejo,
como un eco atrapado entre las ruinas de un amor,
el eco de un grito que nunca se lanzó;
aunque corra hacia el borde de los recuerdos,
cada vez más lejos,
y caiga en el abismo.

VIII

Sin encontrar la pluma correcta,
una palabra bien dicha,
ni siquiera un soplo de rencor;
               sin poder contener la furia,
(todo lo llevamos por dentro),
no se te ocurra pedirme que te mire:
provienes de un rincón de mi interior,
hiciste escala en mi país de carne,
y ya todos los caminos no conducen a Roma.
Me disuelvo en ti
y, a veces,
ya no sé quién soy.



Hialeah, 14 de mayo de 2025.

Wednesday, May 14, 2025

La Avellaneda desde la mirada inquisitiva de un ensayista acucioso: Raimundo Lazo. (por Carlos A. Peón-Casas)



En mis manos discurre este interesantísimo tratado literario del ya citado y eximio profesor y crítico, Raimundo Lazo, orgullosamente hijo del Camagüey.

La obra intitulada: “Gertrudis Gómez de Avellaneda. La mujer y la poesía lírica.”, es de esas publicaciones que asaltan nuestra curiosidad en este estadio miamense, cuando manos amigas me van dotando con cariño, con lo que promete ser mi biblioteca futura en esta tierra de promisión.

Sin dudas se trata de un tratado singular donde el ensayista se ve a sí mismo: “… impulsado por propósito de crítica comprensiva y justa.”

Y como además de profesarle afán a la literatura, también desde su experiencia como hombre de leyes y abogado defensor de casos difíciles y hasta imposibles, nos deja saber que se constituye con todo apego a la verdad, en “abogado defensor de la polemizada poetisa de Cuba”

Su proximidad a Tula, a la poetisa y a la mujer, pasa según su propia referencia por un acto que deja establecido como de indudable y
… cierta valentía para luchar con observaciones, análisis y argumentos, contra arraigados prejuicios que han dominado en la crítica de la gran mujer y de la gran poetisa lírica: la especie de masculinización implícita en la difundida frase es mucho hombre esa mujer, y lo presuntamente contradictorio, superficial y apasionadamente discutido, de su españolísmo y su cubanía en el marco de lo hispanoamericano."
El libro va sin dudas bien dotado con un magnífico Guión Cronológico Biobibliografico, que procede al bien pensado estudio crítico de la obra nuestra poetisa camagüeyana y universal, donde los análisis líricos, estilísticos y léxicos, se complementan con abordajes de más calado hacia otras coordenadas más existenciales de nuestra Avellaneda en su ideario y sus más íntimas convicciones.

Los fragmentos y textos poéticos son la imprescindible apoyatura donde el ensayista nos explícita la hondura inabarcable de su poesía y que quiere hacernos resaltar y admirar con siempre deleitable asombro.

De entre tanto verso audaz y creativo que el ensayista resalta de nuestra nunca bien ponderada poetisa, entresaco en afán conclusivo, esta perla poética titulada Al Destino:
 
Escrito estaba, sí: se rompe en vano
Una vez y otra la fatal cadena,
Y mi vigor por recobrar me afano.
Escrito estaba: el cielo me condena
A tornar siempre al cautiverio rudo, 
     Y yo obediente acudo,
     Restaurando eslabones
Que cada vez más rígidos me oprimen;
Pues del yugo fatal no me redimen
De mi altivez postreras convulsiones. 

   ¡Heme aquí! ¡Tuya soy! ¡Dispón, destino,
De tu víctima dócil! Yo me entrego
Cual hoja seca al raudo torbellino
     Que la arrebata ciego.
  ¡Tuya soy! ¡Heme aquí! ¡Todo lo puedes! 
Tu capricho es mi ley: sacia tu saña...
Pero sabe, ¡oh cruel!, que no me engaña
La sonrisa falaz que hoy me concedes.

Monday, May 12, 2025

Lejos de la patria has conocido a una mujer (un poema de Félix Luis Viera)

Nota: Cada lunes la poesía de Félix Luis Viera. Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog, en este enlace. Traducción al italiano de Gordiano Lupi. 

Foto/Dana Trippe
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Poema 49 de La patria es una naranja 



49

Lejos de la patria has conocido a una mujer
que tiene una pecera
y que en las noches se arrulla con el viento lunar.
Ella te salvó del frío y de la constante, inmensurable soledad
en la enorme Ciudad donde nadie te amaba.
Tú estabas lejos de la patria
o mejor dicho tú en ti habías extraviado la patria
y los senos de esta mujer te hicieron encontrarla,
los jugos de su interior te dieron las franjas
de la bandera de tu patria que habías extraviado.

Ella bajaba cuatro pisos para verte
en los amaneceres donde tú no te hallabas el lugar de la boca
y te amaba creo que como se ama
un espectáculo largo tiempo admirado y pretendido,
su sexo se asemejaba al pastel que quisiste
cuando niño:
era tierno y crujiente y parecía recién sacado
de un horno tibio,
su vientre se parecía a la patria
porque uno no quisiera abandonar su calidez,
una mujer morena cuyos ojos eran los más temibles retadores de la noche.
Sus senos debieron ser esculpidos por aquel que supo
sembrar el néctar en la piedra.
Tú chupabas sus senos como si fueran
la última baraja marcada.
Ella te sacaba todos tus jugos
y el tintineo de su voz
te hizo asegurar
que algún día los hombres se amarían
de modo que la patria comenzara en un prado
y terminase en las piernas de una mujer
y en las manos de un hombre sobre esas piernas.
Era morena y furtiva en las mañanas y antes de llegar a ti
ya su sexo había probado el rocío.
Tu supiste que sus nalgas habían sido tocadas por Cristo
y por eso jamás morirían.
Era morena como el sol que cae tras las montañas
en la inmensa Ciudad.

(Ciudad de México, abril de 1998)



49

Lontano dalla patria hai conosciuto una donna
che possiede un acquario
e che di notte si culla con il vento lunare.
Lei ti salvò dal freddo e dalla costante, incommensurabile solitudine
nella immensa città dove nessuno ti amava.
Tu eri lontano dalla patria,
o per meglio dire avevi smarrito la patria
e i seni di questa donna te la fecero ritrovare,
i suoi intimi umori ti dettero gli ornamenti
delle bandiere della tua patria che avevi smarrito.

Lei scendeva quattro piani per vederti
nelle albe dove tu non trovavi il luogo della bocca
e credo che ti amasse come si ama
uno spettacolo per lungo tempo ammirato e preteso,
il suo sesso somigliava alla torta che desideravi
quando eri bambino:
era tenero e croccante e sembrava appena tolto
da un forno tiepido,
il suo ventre somigliava alla patria
perché non avresti mai voluto abbandonare il suo calore,
una donna bruna con gli occhi che erano i più temibili sfidanti della notte.
I suoi seni dovettero essere scolpiti da colui che seppe
seminare il nettare nella pietra.
Tu succhiavi i suoi seni come se fossero
l’ultimo mazzo di carte segnato.
Lei ti toglieva tutti i tuoi umori
e il tintinnio della sua voce
ti ha fatto capire
che un giorno gli uomini si ameranno
in modo tale che la patria comincerà in un prato
e terminerà tra le gambe di una donna
e nelle mani di un uomo sopra queste gambe.
Era bruna e furtiva nelle mattine e prima di arrivare da te
già il suo sesso aveva assaggiato la rugiada.
Tu comprendesti che le sue natiche erano state toccate da Cristo
e per questo non sarebbero mai morte.
Era bruna come il sole che cade tra le montagne
nell’immensa città.






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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal recibió el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Nacional de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que ya había recibido, en 1983, por su libro de cuento En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio y el premio Pluma de Oro de Publicaciones Entre Líneas..

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

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Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960. Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros. Cuenta en su haber con un amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari. Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata.

Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.
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