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Monday, March 18, 2024

Elegía del mendigo (un poema de Félix Luis Viera)

Nota: Cada lunes la poesía de Félix Luis Viera. Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog, en este enlace. Traducción al italiano de Gordiano Lupi.



Elegía del mendigo



                                        Para Balbina Rey



Con ella,
él tenía la luz en todas las ventanas de su calle

En la piel de ella anidaban los atardeceres, la paz
en la densidad de sus senos

El aire cimbraba cuando ella pasaba


Con ella,
él tenía la certidumbre de que la vida existía
y que la muerte
jamás lo tomaría por sorpresa

Los ojos de ella titilaban en las mañanas de frío,
la tersura de su vientre arrullaba aquellas madrugadas

Con ella,
él tenía el pecado
y la absolución de sí mismo

Amanecida,
su voz derramaba el pétalo

Su talle parecía marcar los cuatro puntos cardinales

En sus labios, dulce era el relámpago, el sabor
de la piña
rebosaba el derredor

Con ella, él
tenía
cara y cruz,
la espada y la sangre,
la flecha y el arco,
la bala y la diana,
el anverso y el reverso,
el mapa del laberinto
y ese susurrar del centro de la tierra

Pero ya no tiene nada
Nada


Miami, 17 de febrero de 2024



Elegia del mendicante


                               Per Balbina Rey


Con lei,
lui aveva la luce in tutte le finestre della sua strada

Nella sua pelle si annidavano i tramonti, la pace
nella densità dei suoi seni

L’aria tremava quando lei passava

Con lei,
lui aveva la certezza che la vita esisteva
e che la morte
mai l’avrebbe colto di sorpresa

I suoi occhi scintillavano nelle fredde mattine,
la morbidezza del suo ventre cullava le prime luci dell’alba

Con lei,
lui aveva il peccato
e l’assoluzione di se stesso

Alla luce dell’alba,
la sua voce faceva uscire i petali

Il suo bacino sembrava indicare i quattro punti cardinali

Nelle sue labbra, dolce era il lampo, il sapore
dell’ananas
si spandeva attorno

Con lei, lui
aveva
testa e croce,
la spada e il sangue,
la freccia e l’arco,
il proiettile e il bersaglio,
il dritto e il rovescio,
la mappa del labirinto
e quel mormorio del centro della terra

Ma adesso non ha più niente
Niente


Miami, 17 febbraio 2024




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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

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Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960. Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros. Cuenta en su haber con un amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari. Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata.

Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.

Monday, February 26, 2024

Por eso soy hijo único (un poema de Félix Luis Viera)

Nota: Cada lunes la poesía de Félix Luis Viera. Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog, en este enlace. Traducción al italiano de Gordiano Lupi.



Por eso soy hijo único



para mi mamá

(mamá, qué tristeza)





A mi hermano no lo mató la angustia
No murió de hambre ni de melancolía
No pereció bajo un trueno cuando
nos bañábamos en los aguaceros de granizos
No murió de anemia ni de un ataque
de furia un Seis de Enero
Ni siquiera la causa de su muerte
fue una pedrada no dejó de existir
bajo las ruedas de aquellos carros
que corrían y mataban a gran velocidad

A mi hermano

simplemente

lo mataron antes
de nacer (bien lo
recuerdo) porque
      ya conmigo
era bastante.


Marzo de 1977




Per questo sono figlio unico



Per mia madre

(mamma, che tristezza)




Mio fratello non è stato ucciso dall’angoscia
Non è morto di fame o di malinconia
Non è defunto sotto un tuono quando
ci bagnavamo sotto gli scrosci di grandine
Non è morto di anemia né di un attacco
di collera un Sei di Gennaio
Neppure la causa della sua morte
è stata una pietra non è defunto
sotto le ruote di quei carri
che correvano e uccidevano a grande velocità

Mio fratello

semplicemente

lo uccisero prima
di nascere (lo
ricordo bene) perch
      già con me
era abbastanza.



Marzo 1977





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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

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Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960. Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros. Cuenta en su haber con un amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari. Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata.

Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.

Monday, February 12, 2024

En un día, en un solo día (un poema de Félix Luis Viera)

Nota: Cada lunes la poesía de Félix Luis Viera. Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog, en este enlace. Traducción al italiano de Gordiano Lupi.


Del poemario Y me han dolido los cuchillos (Editorial Capiro, Cuba, 1991)   



En un día, en un solo día


Salí a la calle sobre las 7:30 am como siempre
y como siempre nadie, ninguno de los transeúntes,
se fijó particularmente en mí, se asombró con mi
   presencia.
Tomé un ómnibus y no se creó ningún escándalo, nadie
me pidió un autógrafo ni quiso
asesinarme nadie, siguió
ruta normal, no hubo
que detenerlo, paralizar el tránsito.
Llegué adonde llego cada mañana a ganarme
—o al menos intentar ganarme—
este injusto pan de cada día
y los que estaban en el vestíbulo apenas me
   miraron,
siguieron viendo la TV, esperando las 8 para ir
   adentro.
Por la tarde tomé la calle más concurrida
—“la arteria principal de la ciudad”, como dicen
los periodistas aburridos—
y en el camino saludé a 6 ó 7 conocidos
pero ninguno me exigió una frase de consuelo
ni quiso fotografiarse conmigo para luego
orgulloso
mostrar la foto a su familia.
Entré en la librería y no reventó ninguna
   conmoción,
la gente siguió comprando, mirando los libros
(mientras las libreras, abúlicas, miraban a la nada)
sin que mi vida peligrara, ni siquiera
alguien me empujó.
De ahí al parque y tampoco mi presencia
produjo algo extraordinario
excepto que uno de esos pájaros del atardecer
me cagó directamente en la cabeza,
pero con toda normalidad, como se la cagan a
   cualquiera.
Llegué a la casa y no me hallé con una cuadrilla
   de periodistas, fotógrafos, camarógrafos
que calculando que a esa hora debía llegar
me esperasen para asaltarme con preguntas,
solicitudes de consejos,
saludos multitudinarios,
suspiros, besos, vítores,
tampoco me disparó un francotirador oculto en la
   azotea de enfrente.
Así que entré.
Me bañe.
Estuve leyendo.
Por la noche, anónimo, más bien escondido
—en un rincón vedado en las afueras—
me encontré con Noemí. Aquí
sí hubo conmociones, alabanzas,
vítores, suspiros, firmas, etc., pero todo
   personal.
Nos despedimos.
De regreso no me dispararon ni un solo bazukazo
y eso que venía solitario por las calles solitarias:
formidable cuadro para un atentado o una
   violación
por parte de una extremista envenenada
—o un extremista envenenado—
por los video-clips más temerarios.
De modo que, tranquilamente, sin nadie
encañonándome de súbito
para robarme una palabra,
saqué la llave, abrí
y me acosté a leer.

Ahí tienen, amigos míos, el itinerario
de un día.
No me negarán las ventajas que en un día,
en un solo día,
tenemos los desconocidos, esos hombres
   que no necesitamos guardaespaldas.

Octubre 1984



In un giorno, in un solo giorno


Uscii per strada verso le 7:30 am come sempre
e come sempre nessuno, nessun passante,
fece caso in modo particolare a me, si meravigliò della mia
   presenza.
Presi un autobus e la cosa non fece scalpore, nessuno
mi chiese un autografo non volle
assassinarmi nessuno, proseguì
il percorso normale, non dovettero
fermarlo, paralizzare il traffico.
Mi recai dove vado ogni mattina a guadagnarmi
- o almeno a tentare di guadagnarmi -
questo ingiusto pane di ogni giorno
e coloro che stavano all’ingresso appena mi
   notarono,
continuarono a guardare la TV, aspettando le 8 per andare
   dentro.
Verso sera presi la strada più frequentata
- “l’arteria principale della città”, come dicono
   i giornalisti noiosi -
e durante il percorso salutai 6 o 7 conoscenti
ma nessuno pretese da me una frase di conforto
né volle fotografarsi con me per poi
orgoglioso
mostrare la foto alla sua famiglia.
Entrai nella libreria e non esplose nessuna
   commozione,
la gente continuò a comprare, a guardare i libri
(mentre le libraie, abuliche, guardavano il niente)
senza che la mia vita fosse in pericolo, non ci fu
nessuno che mi spinse.
Neanche da lì al parco la mia presenza
produsse effetti straordinari
a parte il fatto che un uccello verso il tramonto
mi cacò proprio sulla testa,
ma in tutta normalità, come cacano sopra
   chiunque.
Arrivai alla mia casa e non mi trovai davanti una banda
   di giornalisti, fotografi, operatori
che calcolando l’ora del mio arrivo
mi attendevano per assalirmi con domande,
richieste di consigli,
saluti di gruppo,
sospiri, baci, ovazioni,
non mi sparò neppure un franco tiratore nascosto nella
   terrazza di fronte.
Così entrai.
Mi lavai.
Mi misi a leggere.
Di notte, anonimo, o meglio nascosto
- in un angolo vietato nella periferia -
mi incontrai con Noemí. Qui
sì che ci furono turbamenti, elogi,
ovazioni, sospiri, firme, etc., ma tutto
   personale.
Ci salutammo.
Di ritorno non mi spararono un solo colpo di bazooka
nonostante camminassi solitario lungo strade solitarie:
formidabile quadro per un attentato o uno
   stupro
da parte di un’estremista avvelenata
- o un estremista avvelenato -
dai videoclip più temerari.
Di modo che, tranquillamente, senza nessuno
che mi prendesse da parte all’improvviso
per rubarmi una parola,
estrassi la chiave, aprii la porta
e mi misi sul letto a leggere.

Qui avete, amici miei, l’itinerario
di un giorno.
Non mi negherete i vantaggi che in un giorno,
in un solo giorno,
abbiamo noi sconosciuti, noi uomini
   che non abbiamo necessità di guardie del corpo.


Ottobre 1984

  



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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

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Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960. Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros. Cuenta en su haber con un amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari. Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata.

Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.

Friday, February 9, 2024

Érika. Fragmento de "Un mariachi viejo. Una historia de amor" (Novela inédita de Félix Luis Viera)




Érika


Le explicó al Jefe que ya había acordado con su pareja que la acompañara a visitar el mar por primera vez. “Sinceramente —le dijo—, es lo justo y bonito. Que visite el mar por primera vez con él”.

El Jefe detuvo el andar. Ella volvió la cara hacia él. Él enseñaba una expresión de desconsuelo que tal pareció se le quedaría fija.

Retomaron la marcha y él le preguntó cómo se llamaba su pareja. Ella le dijo nombre, quehacer, nacionalidad.

Él dijo, agravando la voz más de lo que ya la tenía por naturaleza, que le perdonara se entremetiera en su vida, pero que fuera escritor estaba chido, nada más que hasta así debía cuidarse de esas personas cubanas, se creían los dioses y las diosas del Olimpo, y, otra vez, que le perdonara, pero se sabía que muchos y muchas eran gente gacha que había venido a México a sobrevivir como se pudiera, aun haciendo transas.

Ahora fue ella quien se detuvo. Él la miró y vería la expresión de reproche. Y a continuación, mordiendo las sílabas: “Gracias”.

Él bajó la cabeza y, con un ademán del cuerpo, la convocó a continuar la marcha.

Pero unos diez pasos después dejó de andar y le pidió a ella que lo mirara. Ella lo miró. Vio que los ojos verde oliva se entornaban, acentuaban su rasgado, como un arco con los extremos ligeramente hacia arriba. Ella sonrió con parsimonia. Él le dijo: “Ni el atardecer puede con el azul de tus ojos” y añadió mientras la miraba de arriba abajo: “Yo no pierdo las esperanzas”. Ella le pidió que la mirara a la cara. Él lo hizo y ella le expresó suavemente, con una sonrisa como de conmiseración: “Pues piérdelas”.

[Su mail: “Granadillo: Al pendiente de comentarte hace tiempo: creo que entre otras razones te amo porque posees en buena cantidad la subjetividad del artista y la lógica del matemático, sin que te falte la dosis necesaria de hijeputez humana. ¿Verdad que sí?... Pero óyeme mi rey… calculo que en una quinta parte de las ocasiones por no decir en más te portas fuera de la medida, orgulloso, puro vitriolo, narcisista, ególatra... vaya… ¡que demasiado mamón, manito!... Si es que pareces un pinche verbo reflexivo conjugado nada más en ´yo´, vato…”] .

En Urgencias, una muchacha tras un mostrador de madera gris brillante —era madera gris brillante— me contestó que “la doctora” debía permanecer en preingreso hasta quizá la medianoche. Su cara era morena brillante, lisa la piel como sin poros que me llevó al recuerdo de aquella María Fernanda que tanto sufrimiento me destinara cuando me hizo entrar en el túnel ruidoso que dictaminaría cómo andaba mi columna cervical. Le contesté mi nombre y apellidos y ella pareció confirmar dedicándole una mirada a la hoja de papel que tenía delante “ah, el esposo” —dijo “el esposo”— y risueña, risueña con todo el cuerpo digamos, luego de mirarme con fijeza por un instante, “ah, pues ándele, adelante, puede entrevistarse con los doctores que la han atendido”. Habría tomado café o menta o ambos: su aliento me lo hizo llegar. Sentí miedo. Le dije que esperaría unos minutos para entrar. [¿Sabría ella si Cinthya tenía la bolsa en su poder?, pensé preguntarle, pero desistí]. [¿Estaría intacto el interior de la bolsa?].






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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

Wednesday, February 7, 2024

Érika. Fragmento de "Un mariachi viejo. Una historia de amor" (Novela inédita de Félix Luis Viera)



Érika


Llevaba un pulóver azul cielo de tela más bien gruesa y mangas cortas que en ocasiones usaba para dormir y le llamó la atención cómo algunos dependientes y dependientas dejaban la vista fija por instantes en sus manos y antebrazos cuando los tenían al alcance de la mirada, debería ser por su blancor, o su tipo de blancor, pensó, y, como antes ciertos transeúntes, ahora estos dependientes y dependientas se detenían, más que a mirar, observar sus ojos por unos momentos, como si el nivel de la impresión les anulara la prudencia. Vio allí en el centro de la ciudad, por primera vez en su vida, en haces, cuánto abundaban las mujeres de culo alzado. [Su mail: “… como las cubanas, roble, pero dime si de a deveras el mío no será tan alzado, pero también tiene lo suyo en ese aspecto, y de pilón, es de líneas perfectas o casi. ¿O a poco no?”].

[En el penúltimo probador sintió de nuevo el mareo. Según su cuenta, debía ser el último si consideraba cuánto tiempo había transcurrido desde que tomara la píldora que, según me había prevenido, enfática, sería la última —“Voy a entrarle a esa novedad de los parches, cachorrito, por mucho que no te gusten, voy a entrarle, es lo menos invasivo si te pones a ver. Voy a entrarle aunque sigas con el rollo de que es el adorno más horroroso que pueda mostrar un cuerpo de mujer. Y en cuanto tenga el tiempo y la lana, voy a que me hagan la cirugía… Y ten huevos y exígeselo a la aborigen, que todavía estará soñando con tener escuincles contigo… Y ahí va de nueva cuenta, cachorrito: tu falta de vista larga: hace siglos debiste pasarte por el bisturí ya que andas de gitano metiéndola aquí y allá y buscándole broncas a una…].

[Luego de aquella tarde en que se sintió “ardorosa” conmigo, elevó el ritmo hasta lo imprevisible. Noches completas o trozos de anocheceres o de madrugadas o de amaneceres en el Hotel Revolución —conforme mis obligaciones en el periódico— desayunos, comidas, meriendas en este y otros sitios para abreviar los tiempos —doble o quizá triple gasto; aun tambaleándose sus ahorros; desechados (“por el momento”, me aclaraba), sus propósitos de apoyarme con lana para que yo me desentendiera de “la aborigen” y terminase de escribir “en su seno” Un mariachi viejo. “Y que te quede claro, papacito: si yo te ayudo para que escribas la novela, es porque amo el arte; la otra te ayuda por puta que es” ].

[Su mail: “Cachorrito, siento que las vísceras se me corren de un lado a otro, como si se estuviesen intercambiando los puestos. Híjole, ¿será el calor de esta tierra? Te lo puedo jurar... Mi panochita se me está derritiendo, manito”].

[Su mail: “Qué trabajo cuesta ser leal con la carne, cachorrito, ahora lo entiendo].

[Su mail: “O sea güey que esta noche si no tienes que ir al periódico ni jalar con la escritura de tu gran novela, Mariachi viejo, y cuando la indita esté dormida vamos a darnos otra cogida telefónica… Se me están incendiando las hormonas…, tengo aquellito con la luz roja fija”].






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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

Friday, February 2, 2024

Fragmento de "Un mariachi viejo. Una historia de amor". (Novela inédita de Félix Luis Viera)


“En varias ocasiones he andado por esta cuadra y siempre la he visto desolada, sea día o noche. Ahora también. Silencio total. Retumba el eco de nuestros pasos. Sobre todo, el taconear de ella”.


Pero, en fin, los padres no comprobarán donde vivimos: jamás nos visitarían. Ellos me odiaron a partir de la segunda y última vez que estuve en su casa. Él, en la sala, comiéndose un partido de fútbol televisor mediante; ella una telenovela en el cuarto. Diserté acerca de lo dañino que resultaba para la sociedad a corto, mediano y largo plazo la adicción a la televisión tanto para mirar deportes como telenovelas o series de suspense o todo; cualquier cosa. O no cualquier cosa, rectifiqué: habría programas provechosos; solo que a estos no les prestaba atención la mayoría. La desgracia para la sociedad a corto, mediano y largo plazo tenía su surtidor en esas personas que se extasiaban durante horas frente al televisor mirando lo de tercera o cuarta o aun menos importancia.

La madre, al llamado de Cinthya, había venido hasta la sala y estaba prometiéndome un café cuando comencé el alegato, sin mirar al padre, en el sofá, ni a la madre, en el vano de la puerta ni a Cinthya junto a ella. Mi vista hacia el piso.

El padre se puso en pie con la mejor postura de desafío que podría conseguir —sacaba el pecho mientras empinaba la cabeza, esa expresión de “qué te pasa”, “qué traes” . Puse la vista en otra parte. Miré a la madre. Tenía la boca muy abierta, con la mirada en la hija.

Callados, recorremos la cuadra y pico desde el frente de Lotería Nacional hasta el cruce con la calle del fondo.

En varias ocasiones he andado por esta cuadra y siempre la he visto desolada, sea día o noche. Ahora también. Silencio total. Retumba el eco de nuestros pasos. Sobre todo, el taconear de ella.

Se siente aún más frío que hace un rato. Lo comento con ella a punto de cruzar la calle. Ella no dice nada.

Ya en la acera opuesta me pide que nos detengamos; lo hago, se sitúa de frente a mí y sin decir palabra, sube a todo dar la cremallera y el cuello de mi chamarra.

Pasamos la puerta y cruzamos la explanada —con ínfulas de estacionamiento, mas ni siquiera tiene marcadas las casillas; solo unas franjas blancas confusas en el pavimento—; hay varios automóviles que guardan un orden caótico.

Ya junto a la puerta, le pido detenernos. Hago que quedemos cara a cara. El negror de sus ojos fulgura con un halo de luz que entra en diagonal. (Esto suele ocurrir en las novelas; pero también en la vida real). Se frota las manos entre sí y me dedica una sonrisa neutral; como aquella de cuando nos conocimos o estábamos a punto de conocernos, allá en las oficinas del Seguro Social. La atraigo y deja su cabeza contra mi pecho, durante quizá treinta o cuarenta segundos, cuando la aparto suavemente y la sitúo de nuevo frente a mí. “Sí, hace más frío ahora”, murmura, y se me encima y, rápido, me besa en la mejilla. He percibido su voz quizá más húmeda que otras veces. “¿Mejor lo dejamos para otro día?”, le pregunto tomándola, leve, por los hombros. Me mira fijamente, luego hacia el cielo de la noche, después hacia el pavimento oscuro de la noche. “No, vamos ahora. Adelante”, y de nuevo aquella sonrisa neutra.

El vestíbulo es estrecho y corto. Varias butacas. Solo dos ocupadas. Una mujer morena, delgada, ocupa una; la otra, junto a ella, un hombre blanco, grueso; se advierte que han arrimado los asientos.

Tomando a la derecha, un breve pasillo; a la izquierda, a solo par de pasos, la ventanilla; el cristal, oscuro, no me deja ver al cobrador de la mitad del abdomen hacia arriba; pero sé que él puede verme totalmente; sus manos son pequeñas y parecen muy blancas. Son cien pesos por un rato.




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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

Wednesday, January 31, 2024

Fragmento de "Un mariachi viejo. Una historia de amor" (Novela inédita de Félix Luis Viera)


“Dios y yo lo sabemos: Crucé cerca de la Gloria”.


El vestido granate de tela tenuemente gruesa. El abrigo café claro a medio muslo. Tacones que parecen erguirla todavía más. Medias igual granate, enmalladas. Los tonos de sus afeites desde este mismo color al lila suave en los pómulos. La bufanda estrecha, fina, café algo más intenso que el abrigo.

Me abraza y la aspiro lenta, intensamente. Me besa rápido en los labios; el sabor del rouge. Un perfume tenue, como de durazno, que no le conocía.

Aun en la penumbra, el azul de sus ojos reverbera.

El par de farolas a la entrada del hotel me la entregaron de cuerpo entero en la media luz: al bajar del taxi; con un paso; con dos; con tres; con cuatro quizás; hasta mí.

Dios y yo lo sabemos: Crucé cerca de la Gloria.

[“No, álamo, olvídalo: ni la primera ni la siguiente ni la última vez. Algo tan grandioso en mi vida, como lo es esto —me apunta con el índice y luego lo vuelve hacia ella— no se debe ir vertiendo en un cuarto de azotea. ¡¿Sí me explico?!”].

Erguida en toda su esbeltez —parecería redundancia— en la habitación 321 del Hotel Revolución. La cabellera corta, negra, sutilmente rizada esa noche. Erguidas igual las tetas algo más allá de la talla mediana. Los pezones sobresalientes, castaño claro; como exigiendo la libación. Estuchada en ese blancor intenso, pero enérgico. Se volvió hacia su derecha, hacia mí, y desplegó la sonrisa candorosa, la expresión de mansedumbre que acaso pareciera imposible en quien debería atesorar rencor en abundancia por el cobro que le habían destinado los conservadores durante esa etapa en que equivocara sus instintos; en quien, angustia mediante, ahora se asomaba a eso que ellos llamarían el “camino original”; con tantas cicatrices de las batallas que debió librar frente a familiares, vecinos, colegas, policías, políticos por la sola razón de no haber ejercido la razón primigenia; echada a un lado por individuos, individuas que tantas veces nos han llevado a renegar de la raza humana. A riesgo de resultar cursi, califico aquella sonrisa de angelical; y proclamo que, mientras sonreía, abrió en extremo sus ojos y, aun en medio de la semipenumbra, desbordó de azul la habitación. Sé que es cursi, pero así fue.

 







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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

Friday, January 26, 2024

"Cinthya". Fragmento de "Un mariachi viejo. Una historia de amor". (Novela inédita de Félix Luis Viera)



Cinthya


La paramédica le reiteró a Cinthya las bondades del hospital correspondiente —como si Cinthya no debiera saberlo— y a seguidas tranquila, doctora, todo saldrá chido —la capucha le circunvalaba suavemente la cara: armoniosa, recta la nariz, labios carnosos, ojos devastadoramente negros, la mirada como de asombro; morena, pequeña, liviana: sentí que ahora, cuando retomara la calle, la violencia de la lluvia la apachurraría.

La bruma de la lluvia más el anochecer que ya se bajaba, apenas dejaban ver el titilar de la torreta de la ambulancia y de dos o tres carros patrullas que parecían escoltarla —en medio de la calle, detenidos.

Los relámpagos, como concatenados, se soltaban por series de tres o cuatro. Igual los truenos.

El microbusero —bajito, moreno, de movimientos rápidos, la voz atiplada, gorra de beisbolista con la visera hacia atrás— me propuso llevarme hasta una base de taxis cercana y con amparo. “Si no es así, te vas empapar como nunca en tu vida, carnalito”.

La lluvia y la noche traerían ese frío intenso que cuando me atacaba con la guardia baja —ligero de ropas de torso— me troceaba mediante alfileres de carámbano, me hacía retemblar la voz, el cuerpo todo.

Como Cinthya, yo andaba solo con un suéter.

La fila para tomar el taxi sería como de doce personas cuando me sumé.

Varias lámparas empotradas en uno y otro sitio iluminaban en exceso el portal —de una estructura propia de un establecimiento, aunque estaría en desuso: las paredes de cristal cubiertas desde adentro con papel de estraza.

En el puesto delante de mí, una pareja de jóvenes —hombre y mujer— se amelcochaban uno en el otro constantemente. Sin pena porque yo los escuchara se habían intercambiado “te amo” como en diez ocasiones mientras avanzábamos dos o tres puestos en la fila. Sentí tristeza. Cómo decirles que la fórmula no falla: idealización, convivencia, tedio.

El aguacero había cesado. Persistía una llovizna suavecita y la noche cerraba.

Aunque me propuse hablar lo menos posible, no lo logré: el taxista resultó en suma conversador.

De cualquier modo procuré expresarme con uno de los acentos de la ciudad.

Pero en algún momento dije “dale” y él exclamó con tono de celebración “¡ah, manito, pero si eres cubano!”. Le repliqué, seguramente con expresión de ira: “No me celebres, que los cubanos tal vez con la excepción de un diez por ciento somos una sarta de zorros, mamones, oportunistas, ególatras que como tales lo más sensacional que hemos realizado ha sido plegarnos a un régimen o abandonar nuestra tierra”.




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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

Wednesday, January 24, 2024

"Cinthya". Fragmento de "Un mariachi viejo. Una historia de amor". (Novela inédita de Félix Luis Viera)



Cinthya


Cuando subíamos las escaleras hacia la calle, me llegó el olor a lluvia en camino. El cielo parecía humo denso y muy negro.

[Pensé reclamarle cómo habría sido posible que anduviésemos sin paraguas si ya estábamos en la época de lluvia; pero no era buen momento para el regaño].

Podríamos esperar el próximo para no viajar de pie. Pero no había resguardo de la lluvia en la base y de cualquier manera el pesero nos dejaría prácticamente a la puerta del ex, sugirió ella.

Unos seis o siete minutos de viaje y reventó el aguacero. Truenos seguidos.

Crucé miradas con una mujer quizás cincuentona que ocupaba el asiento lateral frente a nosotros, apenas mis piernas contra sus rodillas. Lentes de cristales redondos, grandes, gruesos. El cabello tintado de castaño oscuro. La vestimenta solo dejaba verle la cara: igual castaño oscuro. De esas personas que tienen los huesos muy pegados a la piel, por eso fina. Nunca había visto tal cantidad de rouge en unos labios. Rouge punzó.

Cinthya me dijo algo que no logré entender porque coincidió con un trueno. Me pidió que me inclinara y murmuró entre sollozos junto a mi oreja: “Dios mío, sangre”.

La sangre marcaba acaso dos pulgadas por debajo del borde de su falda.

La sangre tomó el piso y la señora de labios abarrotados de rouge la miró y metió un grito de espanto, como si fuese ella quien sangrara. Ni el chofer ni aun los viajeros más cercanos al grito lo habrían escuchado: además del ruido de la lluvia, en ese momento él, el chofer, levantaba a todo volumen —como es habitual en estos transportes— la cumbia con que estaba conectado: “Los caminos de la vida /no son como yo pensaba /como los imaginaba / no son como yo creía. / Los caminos de la vida / son muy difícil de andarlos, /difícil de caminarlos / y no encuentro la salida”.

Fui adonde el chofer y mímica mediante le pedí por favor que bajara el audio. Apenas terminó de accionar el botón me dijo, mientras parecía regodearse con el chicle que mascaba: “¿Que traes, güey?”.

Me acerqué más. Le conté. Gritó “¡híjole!, ¡¿cómo le hacemos?!”. Y maniobró para estacionarse junto a la acera.

De reojo, había visto que Cinthya dialogaba con la señora del rouge. La señora se movió hasta la puerta delantera y pidió bajarse y el chofer pulsó el mando.

Cinthya ocupaba el asiento que dejara la zambullida en rouge; el torso arqueado, las rodillas levantadas, la frente contra el respaldo de adelante. Sin cambiar la postura, con un gesto de mano me pidió que me acercara. Puse mi oído muy cerca de su boca. Con pronunciación intermitente por favor que no demorara en llamar a los paramédicos, “toma mi bolsa y el celular por si no tienes crédito”. Me respondió que no sentía dolor.

El chofer, levantando su celular, me gritó que había llamado a los paramédicos.





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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

Friday, January 19, 2024

"Cinthya". Fragmento de "Un mariachi viejo. Una historia de amor". (Novela inédita de Félix Luis Viera)


Cinthya


El negro ocupaba la otra mesita —como yo, en solitario— y desde la primera ojeada supe que era cubano. Por la manera en que miraba a las personas que transitaban por el breve tramo visible de la otra mitad de la acera. Por la forma en que tosió, suspiró, movió la cabeza. Había pedido un café exprés, el más fuerte que se podría hallar en el sitio.

Desde hacía mucho yo no me encontraba con un negro. Lo extrañaba. Hubiese querido toparme mejor con una negra. Pero era un negro. Un negro distraído, según se notaba. Un negro pensativo. Cabizbajo por instantes.

La tarde se hacía más fría y sentí pena por él: llevaba un suéter delgado —negro—.El efecto del frío puede darles un toque ceniciento a los negros, y a las negras.

De pronto escuché que me preguntaba: “¿Eres cubano?”. Me volví hacia él afirmando y sonrió con unos dientes fenomenalmente blancos, relucientes.

Supo que yo era cubano por una maldición que había dicho en soliloquio, a media voz —me respondió.

Hacía unos nueve meses que él vivía en México. [“Aunque esto no es vida”, me repitió]. Era de Luyanó, La Habana. Había salido de la Isla gracias a una mexicana que allá conoció y se enamoraron. [Dijo “nos enamoramos”] .

Vivía con la mujer —dieciocho años mayor que él— en un apartamento de la Unidad Habitacional Plateros, en el medio sur de la ciudad.

Era mecánico de automóviles, graduado de escuela, pero no había encontrado en su giro un trabajo al menos aceptable. “Ya sabes, hermano, si aquí hasta hay mecánicos que tienen su taller en la calle, que lo tienen junto la acera, ¿no?”. [Todo el tiempo me llamaría “hermano”, aunque ya le hubiese dicho mi nombre]. —Quise decirle que si bien en total eran más de cuatro millones y medio de automóviles en la ciudad, aparte de cientos de miles que desde la periferia entraban, salían, permanecían…, pues sobraban mecánicos, o por lo menos les sobraba tiempo libre a no pocos mecánicos, según el último parte —, pero no se lo dije, quizá esto lo desanimaría más.

Me llamó la atención que con solo nueve meses de vivir en la ciudad, ya pronunciara las equis tanto intermedias como al final de las palabras y que cerrara con la dicción justa las terminadas en consonantes. Entonaba con un dejo de cierto sector local.

La mujer tenía par de hijos que de una u otra manera y con tenacidad hacían bulto entre ella y el negro. Ambos estudiaban en la Universidad y “son malos conmigo, muy malos, no sé si porque les molesta que la madre tenga otro marido que no sea el padre de ellos…, no sé…, no dicen por qué, solo son malos conmigo…” —esto el negro lo pronunció como si estuviese a punto de llorar.

La mujer rentó para los hijos un apartamento lejos y les pasaba manutención.

Ella manejaba buena lana: regenteaba cuatro puestos en sendos tianguis.

No lo apremiaba para que trabajara. Pero él de un mes en otro había sido barman auxiliar en un cabaré “cubano”, el Rumba y Salsa, en una cantina llamada La Calibre 45 y dependiente en par de los tianguis de ella. Sin éxito.

Sentía que nada le acomodaba. Todo le quedaba grande o chico.

“De repente” —esta expresión, tan utilizada en la Ciudad de México, la repetiría constantemente—, entendió: nunca tendría paz en este sitio ni en otro; nunca podría vivir, sin morirse lentamente, fuera de Luyanó.

La saudade pasa. Hay quien lejos de su tierra no pisa firme, al menos para continuar resistiendo, hasta pasado un año y hasta un poco más. Él solo llevaba nueve meses. La nostalgia siempre estará agazapada, pero la buenaventura de realizar tantas cosas que no podría en Cuba, como cantar lo que quisiera, opinar lo que sintiera, gritar lo que deseara, criticar lo que decidiera, maldecir lo que no le conviniese, comer y beber lo que le gustara, aplaudir o no, sumada la libertad de elegir, valían la pena. Le dije.





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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

Wednesday, January 17, 2024

"Cinthya". Fragmento de "Un mariachi viejo. Una historia de amor". (Novela inédita de Félix Luis Viera)



Cinthya

[Nos bajamos del taxi en la avenida Juárez, cruzamos cerca del Hemiciclo a Benito Juárez y atravesamos en diagonal la Alameda Central. Serían las once. La mañana de domingo continuaba refulgente. A un lado y otro de las frondas se hallaban cuatro o seis mujeres con cara, cuerpo y vestimenta bonitas. Me entristecí un momento. Pensé peguntarle a Cinthya quién, cómo, cuándo, dónde la habían desflorado. Pero maté la pregunta. Hay cosas que es mejor no saberlas nunca. Algunos y algunas de los que estaban en las bancas, levantaron la vista o voltearon para mirarnos, para mirar a Cinthya; al parecer, como otras veces, sus tacones atronaban en demasía. Cooperaba que en ese pasillo el eco es rey.

Ocho o diez pasos después me preguntó por qué la miraba tanto. Le respondí con una sonrisa y le pasé la mano por el cabello. La miraba porque esa mañana me llegaba, aún más, esa sensación de humedad que me indicaba enamorarla. Contesté. Y alabé de nuevo, ahora rozando mi voz en sus oídos, sus labios sabiamente gruesos, la armonía de sus estrías poderosas, la simetría y el esplendor de su dentadura. Recostó su cara en lo alto de mi brazo. Ensambló mi mano con la suya. Cuando cruzábamos la calle, le pedí que enderezara el cuerpo, que caminara con garbo].

Como ella no lograría desenvolverse en el cuarto de azotea, íbamos a un hotel. El Atlante, que debe estar aún en la calle Ciencias, esquina con Martí, en la colonia Escandón.

Dije “íbamos a un hotel” porque solo visitamos ese.

El Atlante no está cercano ni de su casa ni de su hospital ni del periódico, pero ella me lo propuso: de casualidad lo había hallado en Internet y le pareció bonito, me dijo. ¿Cuántas fotos del Atlante habría en la página que encontró de casualidad?, ¿fotos de cuántos ángulos del hotel?, ¿las había del interior de las habitaciones?, ¿cómo sería posible que le hubiese gustado tanto como para darle a la travesía en microbuses, taxis, metros para llegarle?... Más bien sería por conectar con el sitio de la nostalgia. Nostalgia de un sitio y un ex —o más de uno.

La noche inaugural se había puesto desodorante en la vagina. Le pedí que se lavara: si le quitas su olor, matas su espíritu, le dije. [Sus hombres anteriores lo habrían aceptado o quién sabe si aun se lo habían requerido —las diferencias].

Se lamentó porque no le “salía” el sexo oral. Lloró intensamente. Aun con espasmos. Me respondió que nunca lo había logrado. Luego yo insistiría en no pocas ocasiones; pero no lo consiguió.

Íbamos más los viernes y los sábados; al día siguiente ella no trabajaba —A menos que estuviese de guardia.

El padre le preguntó si sus salidas serían para pasar la noche conmigo. Ella le respondió que sí. La reconvine: Debiste mentirle, esto puede complicarte o quién sabe si al señor le venga un infarto. [Si bien yo estaba seguro de que ella nunca —¿o casi nunca?— le mentiría a sus padres]. [Y que a las personas como el padre, rara vez les llega un infarto].

Si yo debía estar en el periódico tarde-noche, noche, madrugada, ella de cualquier manera salía de su casa a la hora de costumbre y me esperaba ya en la habitación. Era posible reservar con anticipación. Resultaba bonito el diseño del Atlante por fuera, hermosa su paz adentro. ¿Cuáles serían las habitaciones que antes Cinthya había conocido?

Cruzando Martí, en la esquina paralela, había una tienda OXXO. Ahí nos abastecíamos para pasar la noche y aun en ocasiones para el desayuno.

En aquellos primeros lances me tomó esa rara sensación de que ella a veces me pesaba más, a veces menos.

Le pregunté por qué no gemía y me respondió no saber. Las memorias, tanto de varones como de mujeres acerca de esta ciudad, dan fe de que resultaría muy raro hallar una mujer que no gima durante la cópula. ¿O era yo el culpable: no la llevaba a gemir?

¿Nunca había gemido antes de mi aparición? No se lo pregunté.





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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

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