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Monday, February 26, 2024

Por eso soy hijo único (un poema de Félix Luis Viera)

Nota: Cada lunes la poesía de Félix Luis Viera. Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog, en este enlace. Traducción al italiano de Gordiano Lupi.



Por eso soy hijo único



para mi mamá

(mamá, qué tristeza)





A mi hermano no lo mató la angustia
No murió de hambre ni de melancolía
No pereció bajo un trueno cuando
nos bañábamos en los aguaceros de granizos
No murió de anemia ni de un ataque
de furia un Seis de Enero
Ni siquiera la causa de su muerte
fue una pedrada no dejó de existir
bajo las ruedas de aquellos carros
que corrían y mataban a gran velocidad

A mi hermano

simplemente

lo mataron antes
de nacer (bien lo
recuerdo) porque
      ya conmigo
era bastante.


Marzo de 1977




Per questo sono figlio unico



Per mia madre

(mamma, che tristezza)




Mio fratello non è stato ucciso dall’angoscia
Non è morto di fame o di malinconia
Non è defunto sotto un tuono quando
ci bagnavamo sotto gli scrosci di grandine
Non è morto di anemia né di un attacco
di collera un Sei di Gennaio
Neppure la causa della sua morte
è stata una pietra non è defunto
sotto le ruote di quei carri
che correvano e uccidevano a grande velocità

Mio fratello

semplicemente

lo uccisero prima
di nascere (lo
ricordo bene) perch
      già con me
era abbastanza.



Marzo 1977





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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

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Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960. Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros. Cuenta en su haber con un amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari. Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata.

Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.

Friday, February 9, 2024

Érika. Fragmento de "Un mariachi viejo. Una historia de amor" (Novela inédita de Félix Luis Viera)




Érika


Le explicó al Jefe que ya había acordado con su pareja que la acompañara a visitar el mar por primera vez. “Sinceramente —le dijo—, es lo justo y bonito. Que visite el mar por primera vez con él”.

El Jefe detuvo el andar. Ella volvió la cara hacia él. Él enseñaba una expresión de desconsuelo que tal pareció se le quedaría fija.

Retomaron la marcha y él le preguntó cómo se llamaba su pareja. Ella le dijo nombre, quehacer, nacionalidad.

Él dijo, agravando la voz más de lo que ya la tenía por naturaleza, que le perdonara se entremetiera en su vida, pero que fuera escritor estaba chido, nada más que hasta así debía cuidarse de esas personas cubanas, se creían los dioses y las diosas del Olimpo, y, otra vez, que le perdonara, pero se sabía que muchos y muchas eran gente gacha que había venido a México a sobrevivir como se pudiera, aun haciendo transas.

Ahora fue ella quien se detuvo. Él la miró y vería la expresión de reproche. Y a continuación, mordiendo las sílabas: “Gracias”.

Él bajó la cabeza y, con un ademán del cuerpo, la convocó a continuar la marcha.

Pero unos diez pasos después dejó de andar y le pidió a ella que lo mirara. Ella lo miró. Vio que los ojos verde oliva se entornaban, acentuaban su rasgado, como un arco con los extremos ligeramente hacia arriba. Ella sonrió con parsimonia. Él le dijo: “Ni el atardecer puede con el azul de tus ojos” y añadió mientras la miraba de arriba abajo: “Yo no pierdo las esperanzas”. Ella le pidió que la mirara a la cara. Él lo hizo y ella le expresó suavemente, con una sonrisa como de conmiseración: “Pues piérdelas”.

[Su mail: “Granadillo: Al pendiente de comentarte hace tiempo: creo que entre otras razones te amo porque posees en buena cantidad la subjetividad del artista y la lógica del matemático, sin que te falte la dosis necesaria de hijeputez humana. ¿Verdad que sí?... Pero óyeme mi rey… calculo que en una quinta parte de las ocasiones por no decir en más te portas fuera de la medida, orgulloso, puro vitriolo, narcisista, ególatra... vaya… ¡que demasiado mamón, manito!... Si es que pareces un pinche verbo reflexivo conjugado nada más en ´yo´, vato…”] .

En Urgencias, una muchacha tras un mostrador de madera gris brillante —era madera gris brillante— me contestó que “la doctora” debía permanecer en preingreso hasta quizá la medianoche. Su cara era morena brillante, lisa la piel como sin poros que me llevó al recuerdo de aquella María Fernanda que tanto sufrimiento me destinara cuando me hizo entrar en el túnel ruidoso que dictaminaría cómo andaba mi columna cervical. Le contesté mi nombre y apellidos y ella pareció confirmar dedicándole una mirada a la hoja de papel que tenía delante “ah, el esposo” —dijo “el esposo”— y risueña, risueña con todo el cuerpo digamos, luego de mirarme con fijeza por un instante, “ah, pues ándele, adelante, puede entrevistarse con los doctores que la han atendido”. Habría tomado café o menta o ambos: su aliento me lo hizo llegar. Sentí miedo. Le dije que esperaría unos minutos para entrar. [¿Sabría ella si Cinthya tenía la bolsa en su poder?, pensé preguntarle, pero desistí]. [¿Estaría intacto el interior de la bolsa?].






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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

Wednesday, February 7, 2024

Érika. Fragmento de "Un mariachi viejo. Una historia de amor" (Novela inédita de Félix Luis Viera)



Érika


Llevaba un pulóver azul cielo de tela más bien gruesa y mangas cortas que en ocasiones usaba para dormir y le llamó la atención cómo algunos dependientes y dependientas dejaban la vista fija por instantes en sus manos y antebrazos cuando los tenían al alcance de la mirada, debería ser por su blancor, o su tipo de blancor, pensó, y, como antes ciertos transeúntes, ahora estos dependientes y dependientas se detenían, más que a mirar, observar sus ojos por unos momentos, como si el nivel de la impresión les anulara la prudencia. Vio allí en el centro de la ciudad, por primera vez en su vida, en haces, cuánto abundaban las mujeres de culo alzado. [Su mail: “… como las cubanas, roble, pero dime si de a deveras el mío no será tan alzado, pero también tiene lo suyo en ese aspecto, y de pilón, es de líneas perfectas o casi. ¿O a poco no?”].

[En el penúltimo probador sintió de nuevo el mareo. Según su cuenta, debía ser el último si consideraba cuánto tiempo había transcurrido desde que tomara la píldora que, según me había prevenido, enfática, sería la última —“Voy a entrarle a esa novedad de los parches, cachorrito, por mucho que no te gusten, voy a entrarle, es lo menos invasivo si te pones a ver. Voy a entrarle aunque sigas con el rollo de que es el adorno más horroroso que pueda mostrar un cuerpo de mujer. Y en cuanto tenga el tiempo y la lana, voy a que me hagan la cirugía… Y ten huevos y exígeselo a la aborigen, que todavía estará soñando con tener escuincles contigo… Y ahí va de nueva cuenta, cachorrito: tu falta de vista larga: hace siglos debiste pasarte por el bisturí ya que andas de gitano metiéndola aquí y allá y buscándole broncas a una…].

[Luego de aquella tarde en que se sintió “ardorosa” conmigo, elevó el ritmo hasta lo imprevisible. Noches completas o trozos de anocheceres o de madrugadas o de amaneceres en el Hotel Revolución —conforme mis obligaciones en el periódico— desayunos, comidas, meriendas en este y otros sitios para abreviar los tiempos —doble o quizá triple gasto; aun tambaleándose sus ahorros; desechados (“por el momento”, me aclaraba), sus propósitos de apoyarme con lana para que yo me desentendiera de “la aborigen” y terminase de escribir “en su seno” Un mariachi viejo. “Y que te quede claro, papacito: si yo te ayudo para que escribas la novela, es porque amo el arte; la otra te ayuda por puta que es” ].

[Su mail: “Cachorrito, siento que las vísceras se me corren de un lado a otro, como si se estuviesen intercambiando los puestos. Híjole, ¿será el calor de esta tierra? Te lo puedo jurar... Mi panochita se me está derritiendo, manito”].

[Su mail: “Qué trabajo cuesta ser leal con la carne, cachorrito, ahora lo entiendo].

[Su mail: “O sea güey que esta noche si no tienes que ir al periódico ni jalar con la escritura de tu gran novela, Mariachi viejo, y cuando la indita esté dormida vamos a darnos otra cogida telefónica… Se me están incendiando las hormonas…, tengo aquellito con la luz roja fija”].






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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

Friday, February 2, 2024

Fragmento de "Un mariachi viejo. Una historia de amor". (Novela inédita de Félix Luis Viera)


“En varias ocasiones he andado por esta cuadra y siempre la he visto desolada, sea día o noche. Ahora también. Silencio total. Retumba el eco de nuestros pasos. Sobre todo, el taconear de ella”.


Pero, en fin, los padres no comprobarán donde vivimos: jamás nos visitarían. Ellos me odiaron a partir de la segunda y última vez que estuve en su casa. Él, en la sala, comiéndose un partido de fútbol televisor mediante; ella una telenovela en el cuarto. Diserté acerca de lo dañino que resultaba para la sociedad a corto, mediano y largo plazo la adicción a la televisión tanto para mirar deportes como telenovelas o series de suspense o todo; cualquier cosa. O no cualquier cosa, rectifiqué: habría programas provechosos; solo que a estos no les prestaba atención la mayoría. La desgracia para la sociedad a corto, mediano y largo plazo tenía su surtidor en esas personas que se extasiaban durante horas frente al televisor mirando lo de tercera o cuarta o aun menos importancia.

La madre, al llamado de Cinthya, había venido hasta la sala y estaba prometiéndome un café cuando comencé el alegato, sin mirar al padre, en el sofá, ni a la madre, en el vano de la puerta ni a Cinthya junto a ella. Mi vista hacia el piso.

El padre se puso en pie con la mejor postura de desafío que podría conseguir —sacaba el pecho mientras empinaba la cabeza, esa expresión de “qué te pasa”, “qué traes” . Puse la vista en otra parte. Miré a la madre. Tenía la boca muy abierta, con la mirada en la hija.

Callados, recorremos la cuadra y pico desde el frente de Lotería Nacional hasta el cruce con la calle del fondo.

En varias ocasiones he andado por esta cuadra y siempre la he visto desolada, sea día o noche. Ahora también. Silencio total. Retumba el eco de nuestros pasos. Sobre todo, el taconear de ella.

Se siente aún más frío que hace un rato. Lo comento con ella a punto de cruzar la calle. Ella no dice nada.

Ya en la acera opuesta me pide que nos detengamos; lo hago, se sitúa de frente a mí y sin decir palabra, sube a todo dar la cremallera y el cuello de mi chamarra.

Pasamos la puerta y cruzamos la explanada —con ínfulas de estacionamiento, mas ni siquiera tiene marcadas las casillas; solo unas franjas blancas confusas en el pavimento—; hay varios automóviles que guardan un orden caótico.

Ya junto a la puerta, le pido detenernos. Hago que quedemos cara a cara. El negror de sus ojos fulgura con un halo de luz que entra en diagonal. (Esto suele ocurrir en las novelas; pero también en la vida real). Se frota las manos entre sí y me dedica una sonrisa neutral; como aquella de cuando nos conocimos o estábamos a punto de conocernos, allá en las oficinas del Seguro Social. La atraigo y deja su cabeza contra mi pecho, durante quizá treinta o cuarenta segundos, cuando la aparto suavemente y la sitúo de nuevo frente a mí. “Sí, hace más frío ahora”, murmura, y se me encima y, rápido, me besa en la mejilla. He percibido su voz quizá más húmeda que otras veces. “¿Mejor lo dejamos para otro día?”, le pregunto tomándola, leve, por los hombros. Me mira fijamente, luego hacia el cielo de la noche, después hacia el pavimento oscuro de la noche. “No, vamos ahora. Adelante”, y de nuevo aquella sonrisa neutra.

El vestíbulo es estrecho y corto. Varias butacas. Solo dos ocupadas. Una mujer morena, delgada, ocupa una; la otra, junto a ella, un hombre blanco, grueso; se advierte que han arrimado los asientos.

Tomando a la derecha, un breve pasillo; a la izquierda, a solo par de pasos, la ventanilla; el cristal, oscuro, no me deja ver al cobrador de la mitad del abdomen hacia arriba; pero sé que él puede verme totalmente; sus manos son pequeñas y parecen muy blancas. Son cien pesos por un rato.




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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

Wednesday, January 31, 2024

Fragmento de "Un mariachi viejo. Una historia de amor" (Novela inédita de Félix Luis Viera)


“Dios y yo lo sabemos: Crucé cerca de la Gloria”.


El vestido granate de tela tenuemente gruesa. El abrigo café claro a medio muslo. Tacones que parecen erguirla todavía más. Medias igual granate, enmalladas. Los tonos de sus afeites desde este mismo color al lila suave en los pómulos. La bufanda estrecha, fina, café algo más intenso que el abrigo.

Me abraza y la aspiro lenta, intensamente. Me besa rápido en los labios; el sabor del rouge. Un perfume tenue, como de durazno, que no le conocía.

Aun en la penumbra, el azul de sus ojos reverbera.

El par de farolas a la entrada del hotel me la entregaron de cuerpo entero en la media luz: al bajar del taxi; con un paso; con dos; con tres; con cuatro quizás; hasta mí.

Dios y yo lo sabemos: Crucé cerca de la Gloria.

[“No, álamo, olvídalo: ni la primera ni la siguiente ni la última vez. Algo tan grandioso en mi vida, como lo es esto —me apunta con el índice y luego lo vuelve hacia ella— no se debe ir vertiendo en un cuarto de azotea. ¡¿Sí me explico?!”].

Erguida en toda su esbeltez —parecería redundancia— en la habitación 321 del Hotel Revolución. La cabellera corta, negra, sutilmente rizada esa noche. Erguidas igual las tetas algo más allá de la talla mediana. Los pezones sobresalientes, castaño claro; como exigiendo la libación. Estuchada en ese blancor intenso, pero enérgico. Se volvió hacia su derecha, hacia mí, y desplegó la sonrisa candorosa, la expresión de mansedumbre que acaso pareciera imposible en quien debería atesorar rencor en abundancia por el cobro que le habían destinado los conservadores durante esa etapa en que equivocara sus instintos; en quien, angustia mediante, ahora se asomaba a eso que ellos llamarían el “camino original”; con tantas cicatrices de las batallas que debió librar frente a familiares, vecinos, colegas, policías, políticos por la sola razón de no haber ejercido la razón primigenia; echada a un lado por individuos, individuas que tantas veces nos han llevado a renegar de la raza humana. A riesgo de resultar cursi, califico aquella sonrisa de angelical; y proclamo que, mientras sonreía, abrió en extremo sus ojos y, aun en medio de la semipenumbra, desbordó de azul la habitación. Sé que es cursi, pero así fue.

 







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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

Friday, January 26, 2024

"Cinthya". Fragmento de "Un mariachi viejo. Una historia de amor". (Novela inédita de Félix Luis Viera)



Cinthya


La paramédica le reiteró a Cinthya las bondades del hospital correspondiente —como si Cinthya no debiera saberlo— y a seguidas tranquila, doctora, todo saldrá chido —la capucha le circunvalaba suavemente la cara: armoniosa, recta la nariz, labios carnosos, ojos devastadoramente negros, la mirada como de asombro; morena, pequeña, liviana: sentí que ahora, cuando retomara la calle, la violencia de la lluvia la apachurraría.

La bruma de la lluvia más el anochecer que ya se bajaba, apenas dejaban ver el titilar de la torreta de la ambulancia y de dos o tres carros patrullas que parecían escoltarla —en medio de la calle, detenidos.

Los relámpagos, como concatenados, se soltaban por series de tres o cuatro. Igual los truenos.

El microbusero —bajito, moreno, de movimientos rápidos, la voz atiplada, gorra de beisbolista con la visera hacia atrás— me propuso llevarme hasta una base de taxis cercana y con amparo. “Si no es así, te vas empapar como nunca en tu vida, carnalito”.

La lluvia y la noche traerían ese frío intenso que cuando me atacaba con la guardia baja —ligero de ropas de torso— me troceaba mediante alfileres de carámbano, me hacía retemblar la voz, el cuerpo todo.

Como Cinthya, yo andaba solo con un suéter.

La fila para tomar el taxi sería como de doce personas cuando me sumé.

Varias lámparas empotradas en uno y otro sitio iluminaban en exceso el portal —de una estructura propia de un establecimiento, aunque estaría en desuso: las paredes de cristal cubiertas desde adentro con papel de estraza.

En el puesto delante de mí, una pareja de jóvenes —hombre y mujer— se amelcochaban uno en el otro constantemente. Sin pena porque yo los escuchara se habían intercambiado “te amo” como en diez ocasiones mientras avanzábamos dos o tres puestos en la fila. Sentí tristeza. Cómo decirles que la fórmula no falla: idealización, convivencia, tedio.

El aguacero había cesado. Persistía una llovizna suavecita y la noche cerraba.

Aunque me propuse hablar lo menos posible, no lo logré: el taxista resultó en suma conversador.

De cualquier modo procuré expresarme con uno de los acentos de la ciudad.

Pero en algún momento dije “dale” y él exclamó con tono de celebración “¡ah, manito, pero si eres cubano!”. Le repliqué, seguramente con expresión de ira: “No me celebres, que los cubanos tal vez con la excepción de un diez por ciento somos una sarta de zorros, mamones, oportunistas, ególatras que como tales lo más sensacional que hemos realizado ha sido plegarnos a un régimen o abandonar nuestra tierra”.




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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

Wednesday, January 24, 2024

"Cinthya". Fragmento de "Un mariachi viejo. Una historia de amor". (Novela inédita de Félix Luis Viera)



Cinthya


Cuando subíamos las escaleras hacia la calle, me llegó el olor a lluvia en camino. El cielo parecía humo denso y muy negro.

[Pensé reclamarle cómo habría sido posible que anduviésemos sin paraguas si ya estábamos en la época de lluvia; pero no era buen momento para el regaño].

Podríamos esperar el próximo para no viajar de pie. Pero no había resguardo de la lluvia en la base y de cualquier manera el pesero nos dejaría prácticamente a la puerta del ex, sugirió ella.

Unos seis o siete minutos de viaje y reventó el aguacero. Truenos seguidos.

Crucé miradas con una mujer quizás cincuentona que ocupaba el asiento lateral frente a nosotros, apenas mis piernas contra sus rodillas. Lentes de cristales redondos, grandes, gruesos. El cabello tintado de castaño oscuro. La vestimenta solo dejaba verle la cara: igual castaño oscuro. De esas personas que tienen los huesos muy pegados a la piel, por eso fina. Nunca había visto tal cantidad de rouge en unos labios. Rouge punzó.

Cinthya me dijo algo que no logré entender porque coincidió con un trueno. Me pidió que me inclinara y murmuró entre sollozos junto a mi oreja: “Dios mío, sangre”.

La sangre marcaba acaso dos pulgadas por debajo del borde de su falda.

La sangre tomó el piso y la señora de labios abarrotados de rouge la miró y metió un grito de espanto, como si fuese ella quien sangrara. Ni el chofer ni aun los viajeros más cercanos al grito lo habrían escuchado: además del ruido de la lluvia, en ese momento él, el chofer, levantaba a todo volumen —como es habitual en estos transportes— la cumbia con que estaba conectado: “Los caminos de la vida /no son como yo pensaba /como los imaginaba / no son como yo creía. / Los caminos de la vida / son muy difícil de andarlos, /difícil de caminarlos / y no encuentro la salida”.

Fui adonde el chofer y mímica mediante le pedí por favor que bajara el audio. Apenas terminó de accionar el botón me dijo, mientras parecía regodearse con el chicle que mascaba: “¿Que traes, güey?”.

Me acerqué más. Le conté. Gritó “¡híjole!, ¡¿cómo le hacemos?!”. Y maniobró para estacionarse junto a la acera.

De reojo, había visto que Cinthya dialogaba con la señora del rouge. La señora se movió hasta la puerta delantera y pidió bajarse y el chofer pulsó el mando.

Cinthya ocupaba el asiento que dejara la zambullida en rouge; el torso arqueado, las rodillas levantadas, la frente contra el respaldo de adelante. Sin cambiar la postura, con un gesto de mano me pidió que me acercara. Puse mi oído muy cerca de su boca. Con pronunciación intermitente por favor que no demorara en llamar a los paramédicos, “toma mi bolsa y el celular por si no tienes crédito”. Me respondió que no sentía dolor.

El chofer, levantando su celular, me gritó que había llamado a los paramédicos.





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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

Friday, January 19, 2024

"Cinthya". Fragmento de "Un mariachi viejo. Una historia de amor". (Novela inédita de Félix Luis Viera)


Cinthya


El negro ocupaba la otra mesita —como yo, en solitario— y desde la primera ojeada supe que era cubano. Por la manera en que miraba a las personas que transitaban por el breve tramo visible de la otra mitad de la acera. Por la forma en que tosió, suspiró, movió la cabeza. Había pedido un café exprés, el más fuerte que se podría hallar en el sitio.

Desde hacía mucho yo no me encontraba con un negro. Lo extrañaba. Hubiese querido toparme mejor con una negra. Pero era un negro. Un negro distraído, según se notaba. Un negro pensativo. Cabizbajo por instantes.

La tarde se hacía más fría y sentí pena por él: llevaba un suéter delgado —negro—.El efecto del frío puede darles un toque ceniciento a los negros, y a las negras.

De pronto escuché que me preguntaba: “¿Eres cubano?”. Me volví hacia él afirmando y sonrió con unos dientes fenomenalmente blancos, relucientes.

Supo que yo era cubano por una maldición que había dicho en soliloquio, a media voz —me respondió.

Hacía unos nueve meses que él vivía en México. [“Aunque esto no es vida”, me repitió]. Era de Luyanó, La Habana. Había salido de la Isla gracias a una mexicana que allá conoció y se enamoraron. [Dijo “nos enamoramos”] .

Vivía con la mujer —dieciocho años mayor que él— en un apartamento de la Unidad Habitacional Plateros, en el medio sur de la ciudad.

Era mecánico de automóviles, graduado de escuela, pero no había encontrado en su giro un trabajo al menos aceptable. “Ya sabes, hermano, si aquí hasta hay mecánicos que tienen su taller en la calle, que lo tienen junto la acera, ¿no?”. [Todo el tiempo me llamaría “hermano”, aunque ya le hubiese dicho mi nombre]. —Quise decirle que si bien en total eran más de cuatro millones y medio de automóviles en la ciudad, aparte de cientos de miles que desde la periferia entraban, salían, permanecían…, pues sobraban mecánicos, o por lo menos les sobraba tiempo libre a no pocos mecánicos, según el último parte —, pero no se lo dije, quizá esto lo desanimaría más.

Me llamó la atención que con solo nueve meses de vivir en la ciudad, ya pronunciara las equis tanto intermedias como al final de las palabras y que cerrara con la dicción justa las terminadas en consonantes. Entonaba con un dejo de cierto sector local.

La mujer tenía par de hijos que de una u otra manera y con tenacidad hacían bulto entre ella y el negro. Ambos estudiaban en la Universidad y “son malos conmigo, muy malos, no sé si porque les molesta que la madre tenga otro marido que no sea el padre de ellos…, no sé…, no dicen por qué, solo son malos conmigo…” —esto el negro lo pronunció como si estuviese a punto de llorar.

La mujer rentó para los hijos un apartamento lejos y les pasaba manutención.

Ella manejaba buena lana: regenteaba cuatro puestos en sendos tianguis.

No lo apremiaba para que trabajara. Pero él de un mes en otro había sido barman auxiliar en un cabaré “cubano”, el Rumba y Salsa, en una cantina llamada La Calibre 45 y dependiente en par de los tianguis de ella. Sin éxito.

Sentía que nada le acomodaba. Todo le quedaba grande o chico.

“De repente” —esta expresión, tan utilizada en la Ciudad de México, la repetiría constantemente—, entendió: nunca tendría paz en este sitio ni en otro; nunca podría vivir, sin morirse lentamente, fuera de Luyanó.

La saudade pasa. Hay quien lejos de su tierra no pisa firme, al menos para continuar resistiendo, hasta pasado un año y hasta un poco más. Él solo llevaba nueve meses. La nostalgia siempre estará agazapada, pero la buenaventura de realizar tantas cosas que no podría en Cuba, como cantar lo que quisiera, opinar lo que sintiera, gritar lo que deseara, criticar lo que decidiera, maldecir lo que no le conviniese, comer y beber lo que le gustara, aplaudir o no, sumada la libertad de elegir, valían la pena. Le dije.





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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

Wednesday, January 17, 2024

"Cinthya". Fragmento de "Un mariachi viejo. Una historia de amor". (Novela inédita de Félix Luis Viera)



Cinthya

[Nos bajamos del taxi en la avenida Juárez, cruzamos cerca del Hemiciclo a Benito Juárez y atravesamos en diagonal la Alameda Central. Serían las once. La mañana de domingo continuaba refulgente. A un lado y otro de las frondas se hallaban cuatro o seis mujeres con cara, cuerpo y vestimenta bonitas. Me entristecí un momento. Pensé peguntarle a Cinthya quién, cómo, cuándo, dónde la habían desflorado. Pero maté la pregunta. Hay cosas que es mejor no saberlas nunca. Algunos y algunas de los que estaban en las bancas, levantaron la vista o voltearon para mirarnos, para mirar a Cinthya; al parecer, como otras veces, sus tacones atronaban en demasía. Cooperaba que en ese pasillo el eco es rey.

Ocho o diez pasos después me preguntó por qué la miraba tanto. Le respondí con una sonrisa y le pasé la mano por el cabello. La miraba porque esa mañana me llegaba, aún más, esa sensación de humedad que me indicaba enamorarla. Contesté. Y alabé de nuevo, ahora rozando mi voz en sus oídos, sus labios sabiamente gruesos, la armonía de sus estrías poderosas, la simetría y el esplendor de su dentadura. Recostó su cara en lo alto de mi brazo. Ensambló mi mano con la suya. Cuando cruzábamos la calle, le pedí que enderezara el cuerpo, que caminara con garbo].

Como ella no lograría desenvolverse en el cuarto de azotea, íbamos a un hotel. El Atlante, que debe estar aún en la calle Ciencias, esquina con Martí, en la colonia Escandón.

Dije “íbamos a un hotel” porque solo visitamos ese.

El Atlante no está cercano ni de su casa ni de su hospital ni del periódico, pero ella me lo propuso: de casualidad lo había hallado en Internet y le pareció bonito, me dijo. ¿Cuántas fotos del Atlante habría en la página que encontró de casualidad?, ¿fotos de cuántos ángulos del hotel?, ¿las había del interior de las habitaciones?, ¿cómo sería posible que le hubiese gustado tanto como para darle a la travesía en microbuses, taxis, metros para llegarle?... Más bien sería por conectar con el sitio de la nostalgia. Nostalgia de un sitio y un ex —o más de uno.

La noche inaugural se había puesto desodorante en la vagina. Le pedí que se lavara: si le quitas su olor, matas su espíritu, le dije. [Sus hombres anteriores lo habrían aceptado o quién sabe si aun se lo habían requerido —las diferencias].

Se lamentó porque no le “salía” el sexo oral. Lloró intensamente. Aun con espasmos. Me respondió que nunca lo había logrado. Luego yo insistiría en no pocas ocasiones; pero no lo consiguió.

Íbamos más los viernes y los sábados; al día siguiente ella no trabajaba —A menos que estuviese de guardia.

El padre le preguntó si sus salidas serían para pasar la noche conmigo. Ella le respondió que sí. La reconvine: Debiste mentirle, esto puede complicarte o quién sabe si al señor le venga un infarto. [Si bien yo estaba seguro de que ella nunca —¿o casi nunca?— le mentiría a sus padres]. [Y que a las personas como el padre, rara vez les llega un infarto].

Si yo debía estar en el periódico tarde-noche, noche, madrugada, ella de cualquier manera salía de su casa a la hora de costumbre y me esperaba ya en la habitación. Era posible reservar con anticipación. Resultaba bonito el diseño del Atlante por fuera, hermosa su paz adentro. ¿Cuáles serían las habitaciones que antes Cinthya había conocido?

Cruzando Martí, en la esquina paralela, había una tienda OXXO. Ahí nos abastecíamos para pasar la noche y aun en ocasiones para el desayuno.

En aquellos primeros lances me tomó esa rara sensación de que ella a veces me pesaba más, a veces menos.

Le pregunté por qué no gemía y me respondió no saber. Las memorias, tanto de varones como de mujeres acerca de esta ciudad, dan fe de que resultaría muy raro hallar una mujer que no gima durante la cópula. ¿O era yo el culpable: no la llevaba a gemir?

¿Nunca había gemido antes de mi aparición? No se lo pregunté.





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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

Monday, January 15, 2024

Un héroe en la reunión (un poema de Félix Luis Viera)

Nota: Cada lunes la poesía de Félix Luis Viera. Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog, en este enlace. Traducción al italiano de Gordiano Lupi.



Del poemario Cada día muero 24 horas  (Editorial Letras Cubanas, 1990)



Un héroe en la reunión


                                        Contra E. F.


Cuando descubre
que desde una esquina del salón
el fotógrafo apunta directamente hacia su
puesto,
   se prepara:

El cuello tenso como el venado que olfa-
    tea algún misterio,
de gallo bravío la expresión y principal-
     mente la mirada.

Diríase que el bigote se le crispa (pero
     dulcemente).
El pecho sale, se inflama como una bom-
    ba a punto
pero que no acaba de estallar.
Volvemos a la mirada y ahora, ya en el
     último instante,
advertimos que la irradia ligeramente de
     través
como un bateador que busca disimulada-
     mente las señas en el banco.
Pero lo que más me preocupa es la ten-
     sión en todo el cuerpo,
la posibilidad de que se le partan los múscu-
    los del cuello
o de que al fin estalle integro como una
    estatua de aire.
Son solo unos segundos.
Pero pienso que ya no podrá resistir más,
que capitulará antes del sonido salvador.

Sin embargo, no hay duda que es un
   héroe:
únicamente cuando el oído le entrega
el click de la cámara,
afloja todo el cuerpo
y regresa a tierra.


Febrero del 81



Un eroe nella festa


                             Contro E. F.



Quando scopre
che da un angolo del salone
il fotografo punta direttamente verso il suo
   posto,
      si prepara:

Il collo teso come il cervo che fiuta
    qualche mistero,
da gallo feroce l’espressione e principalmente
    lo sguardo.

Si direbbe che i baffi si contraggano (ma
dolcemente).
Il petto si gonfia, s’infiamma come una bomba
     innescata
ma che non finisce per esplodere.
Torniamo allo sguardo e adesso, già
      nell’ultimo instante,
avvertiamo che lo irradia lievemente di
      traverso
come un battitore che cerca facendo finta
      di niente indicazioni dalla panchina.
Ma quel che più mi preoccupa
     è la tensione in tutto il corpo,
la possibilità che gli si spezzino i muscoli
    del collo
o che alla fine scoppi integro come una
    statua d’aria.
Sono solo alcuni secondi.
Ma penso che non potrà resistere oltre,
che capitolerà prima del suono salvifico.

Malgrado tutto, non c’è dubbio che sia un
   eroe:
solo quando l’udito gli consegna
il click della macchina fotografica,
rilassa tutto il corpo
e ritorna sulla terra.


Febbraio 1981




  


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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

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Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960. Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros. Cuenta en su haber con un amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari. Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata.

Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.

Friday, January 12, 2024

"Cinthya". Fragmento de "Un mariachi viejo. Una historia de amor". (Novela inédita de Félix Luis Viera)


Cinthya


¿Hice bien en ceder? ¿No es más que una decisión rutinaria, de un tipo rutinario, una pareja rutinaria?¿Es trascendente que ahora esté con su ex, desnuda casi? ¿Es trascendente que su ex u otro ginecólogo le coloque el DIU?

¿Le estará tocando los senos? ¿Le habrá tocado los senos? ¿Se habrá aprovechado y le habrá tocado los senos? ¿O se los está tocando? ¿O justamente los pezones? ¿Le ha acariciado como al desgaire los pezones, las tetas?

¿O se habrá aprovechado y le ha remachado un beso a la fuerza?, ¿le ha clavado un beso en los labios?, ¿en las estrías olímpicas de sus labios?

¿O se habrá aprovechado y le ha acariciado como al desgaire el clítoris?

Ah, ¿pero acaso ella no está cubierta con una bata?

¿Pero sería necesario que para la ocasión se sacara el sostén? ¿O no? ¿Los senos de ella, gracias a mi existencia cada día más tensos, al aire?, ¿es decir, porfiando, libérrimos, bajo la pechera de la bata?

Ah, ¿pero no conoce él mejor que yo sus recodos, sus levantes, sus hondonadas, sus Nortes y sus Sures?

Oh, ¿y si él sabe de un punto erógeno de ella, que yo no, y se lo ha activado y ella se ha excitado y están copulando?

¿Lo están haciendo en la mesa de exploración? ¿O es muy arriesgado para él subir a esa mesa?

¿O tal vez en una silla, ella clavada a horcajadas, contra el bajo vientre de él? ¿Pero él todavía logra la erección suficiente como para que ella se penetre y se remueva sobre el bajo vientre de él, sin que el pene al menos se le relaje?

¿Pero aún los músculos de él cuentan con la fortaleza necesaria para resistir el peso de ella en sus muslos, su bajo vientre, su vientre sin resentirse?

¿O, porque les falta fortaleza a los músculos de él, lo están haciendo de pie luego de que él le activara el punto caliente que yo desconozco?

¿Pero él todavía cuenta con erección suficiente como para penetrarla de pie?, ¿pero las piernas de él aún se hallan aptas para ejercer el sexo de pie, espasmos de la eyaculación incluidos?

¿Él está gozando la humedad en la voz de ella, quien le está murmurando —los ojos entrecerrados; se mecen sus pestañas universales— una frase de entrega amorosa?

Mira hacia un lado y otro al abrir la puerta, buscándome con la vista —antes me he cambiado de sitio varias veces.

Viene hacia mí, risueña.





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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

Wednesday, January 10, 2024

"Cinthya". Fragmento de "Un mariachi viejo. Una historia de amor". (Novela inédita de Félix Luis Viera)



Cinthya


Conectó con un ortopedista excondiscípulo, amigo, en el Hospital No. 2 del Seguro Social, “Dr. Guillermo Fajardo Ortiz” —allá, lejos, en el sur, Villa Coapa; donde contaban con el equipamiento que necesitaba mi cervical.

Era chino, o hijo de china y chino, nacido en la Ciudad de México. Me aseguró que quien persevera, triunfa. Le repliqué que yo, solo yo, me había topado en esta vida con tantos perseverantes que ni siquiera le habían pasado cerca al triunfo. Me aseguró que no existía el crimen perfecto. Le repliqué: ¿cómo sería posible, chinito, saber de algún crimen perfecto si, precisamente porque fue perfecto, se desconoce?, ¿cómo sería posible saber que el señor X, propenso al infarto, no lo asesinaron con un susto bien planeado?, ¿o que la señora X, súbdita de la gula, no falleció debido a un hartazgo de chocolates o de sopas mixtas o de arroces con carnes o de arroces con faisán tocados con plomo fino indetectable en sus adobos, invitada por su asesino? Me aseguró que en esta vida nada es imposible. ¿Pero, doctor, cómo es posible que lo hayas tomado por cierto?, ¿que te hayas sumado a la candidez promedio?: ¿acaso ahora, en estos instantes, podrías visitar la Luna?

Han enfatizado por todos los medios que el Hospital No. 2 del Seguro Social es “la exuberancia diseñada con regla de cálculo y poesía”, “una estrella terrestre”, “muestra el rango del decoro, la humildad de un pueblo mágico, la certeza de una flecha”, y más y más de este tenor. Pero hay un fruto que no estuvo en la mente de sus arquitectos, proyectistas, creadores; aun quizá ellos no lo encontrarían si contemplasen hoy su obra, puesto que se trata de esos resultados que, gracias a Dios, nacen por sí solos, por su cuenta, sin que el iniciador se lo haya propuesto: El claroscuro que, en el atardecer, se va expandiendo a lo largo del corredor techado que viene desde la puerta, allá en la verja, hasta la entrada principal del edificio.

El doctor chino me destinó una tragedia que consiste en permanecer acostado bocarriba en un túnel, absolutamente inmóvil sobre una camilla durante unos veinticinco minutos; con la cabeza sujeta por un cepo; audífonos para conmutar el ruido dentro del túnel y a la vez escuchar música sosegadora o las instrucciones que ella me envíe desde su asiento allá, frente a la pantalla de la computadora, por donde me está mirando; listo para gritarle al micrófono incrustado en el túnel si acaso no resisto más la inmovilidad o el encierro.

Ella es la técnica de la resonancia magnética. María Fernanda. Apiñonada (o sea, con la piel ligeramente morena, como el piñón, y por lo general sin trazas de indígena en sus facciones). Ojos chicos, pero de negror interminable casi como los de Cinthya.






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Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

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