Showing posts with label Cuba. Show all posts
Showing posts with label Cuba. Show all posts
Thursday, October 26, 2023
Tuesday, October 24, 2023
Monday, October 23, 2023
Sunday, October 22, 2023
Candidatas a Reina del San Juan Camagüeyano, 1934. Concurso organizado por "El Camagüeyano"
- Ana Beatriz Silva.
- Eloísa Palazuela.
- Maria Sola Sorí.
- Elia Padrón (Ganadora)
(Carteles. Mayo 1934)
----------------
Ver en el blog
Friday, October 20, 2023
"Versos de la otredad. 25 poetas santiagueros". Prefacio (por León Estrada)
PREFACIO
I
No ha sido habitual que las antologías que han recogido la obra poética de autores de (o en) Santiago de Cuba (acaso tampoco en ninguna ciudad de nuestro Archipiélago), asuman que los prefacios, prólogos o introducciones son necesarios, no solo para explicar estéticas o motivaciones generacionales, sino para deconstruir —si esto fuera posible, pero nunca "explicar"— el buen hacer de autores que escriben, o son movidos a hacerlo, desde las particularidades de una región o territorio de la Isla que, por diferentes razones, contrasta con otras áreas o espacios. Lejos de mi interés intentar sugerir —o persuadir— al fiel o probable lector de que existe un "modo santiaguero de escribir poesía", aún cuando existen disímiles y suficientes elementos que pudieran demostrar dicho enjuiciamiento y ser valorados en ese estricto sentido.
Me explico, y es un paradigma al que siempre recurro, Reynaldo García Blanco (1962) es un poeta espirituano que se trasladó a Santiago al iniciarse la década de los 90 del siglo xx pasado. Él tuvo que vivir —y experimentar— Santiago de Cuba para que su obra mostrara las claves o elementos justamente vinculados a esta parte del país, aún de modo inconsciente, porque García Blanco "descubre" el mar santiaguero, incluso ese mar agreste y encerrador de nuestra bahía, lo que sin duda, para él constituyó un descubrimiento, ahora muy notable en su "poesía escrita en Santiago". Y por supuesto, ha vivido los últimos treinta y tantos años en la ciudad profunda, rozando con el carácter santiaguero, diferente de aquel de la antigua ciudad sin mar desde donde vino. No por ello, considero, ha dejado de ser el poeta nacido en Venegas, conocedor, acaso, del mar del centro, del mar de Trinidad.
Otro tanto podría decirse —y ya no aludo al mar, aunque pudiera— del guantanamero Marino Wilson Jay (1946-2021), trasplantado en la ciudad en 1970, y aunque Guantánamo y Santiago apenas se diferencian en lo esencial en tanto ciudades orientales del sur caribeño, Wilson se erigió en poeta santiaguero distinguido, tanto como Efraín Nadereau Maceo (1940) y Jesús Cos Causse (1945-2007)... O qué decir del villaclareño Waldo Leyva Portal (1943), autor de la más bella, legítima y exacta definición de Santiago de Cuba... que se fue a La Habana en los años iniciales de la década del 80. Hay esencias que van más allá del lugar de nacimiento y residencia. Definitivamente Santiago no deja a nadie indiferente, y mucho menos a los poetas.
Las antologías las hacen gentes que consideran que los textos escogidos y ordenados llevan en sí un hilo conductor, una dramaturgia interna quizá, una curaduría, como en las exposiciones de artes visuales. De ninguna manera cuestiono ahora la inclusión de los poetas mujeres y hombres que integran la selección, quienes se diferencian entre sí porque no todos nacieron en Santiago de Cuba, no todos comparten generación, mas ninguno se parece estéticamente, aunque compartan señales y vivencias iguales; creo que esa es la primera y fundamental ganancia de Versos de la otredad.
Y es bueno que hayan sido incluidos el lugar y el año de nacimiento, el sitio del planeta donde reside en la actualidad cada poeta antologado, así como una ficha curricular referida a su trabajo con la poesía, los premios obtenidos y los libros publicados, pues aunque esto no se crea significativo o definitorio, dichos datos ayudarán en el futuro a los investigadores literarios a delimitar etapas, generaciones, tendencias, y a poder insertar a los poetas de la mejor y más completa manera posible en libros referenciales como diccionarios y estudios, y a otros probables antólogos los va a ayudar a conformar otra visión de la poesía de la que ahora mismo no somos conscientes, pues su sentido estricto está en un devenir desconocido.
Para no ser injusto, no voy a convertir estas palabras en una ristra de "apreciaciones formales" acerca de la poesía de todos y cada uno de los antologados, pues a algunos los leo por primera vez e intentaré valorarlos de igual manera, pero como conozco a la mayoría, prefiero valerme de mis recuerdos personales en función de la evaluación de los textos ahora publicados, o de aquellos que conserva mi memoria. Los 25 poetas que presento son "brujos de la tribu", como diría el inolvidable hermano Wilson, y son también, digo yo, obreros de la palabra con propuestas atendibles. Así, pues, me aventuro placenteramente a justipreciarlos aunque sea de modo apretado e impresionista:
II
Edilberto Rodríguez Tamayo (1954) es un poeta de larga trayectoria, no conozco en qué justo momento vino desde Moa a residir en Santiago, no obstante trajo consigo su tono poético, bien definido ya desde los años 80. Pero como el tiempo es otro y Cuba es distinta, es visible en su poética una profunda mirada al entorno social, que no denuncia sino que testimonia la crisis moral de la ciudad que ha elegido para vivir. Y es bueno que así sea, pues el ejercicio poético desde la experiencia no solo observa, también evalúa y define.
A Luis Milán Fernández (1972) lo conocí cuando estudiaba Medicina. Poeta noble y sincero, en tiempos del Taller Juan Marinello de la Facultad de Ciencias Médicas no observé en él demasiado interés por lo lírico. No obstante, cuando fue premiado en los Juegos Florales de 2009 con el texto —atrayente entonces y ahora antologado— "Los que se quedaron sin nacer", me sorprendí satisfactoriamente y me alegra haberme equivocado. Hoy vive en Estados Unidos.
Osmel Valdés Guerrero (1971) es un poeta que se ha fraguado alrededor de un grupo de creadores de valía que, desde Contramaestre han sabido, a golpe de talento, arrojo e inteligencia, descentralizar las hegemonías verbales de las "grandes" ciudades. En otra parcela ha asumido la décima —y el soneto, tan difícil de lograr— con magníficos resultados. Por lo pronto, los textos antologados lo muestran fiel a una estética que evidencia un enfoque ético estricto e indiscutible, único modo, en estos días, de ser ecuánime.
Jorge Matos (1965) no es un escritor estridente con una propuesta apabullante y ruidosa, él ha preferido escribir desde lo sensorial y desde su entorno. Se muestra ahora con textos que van hacia la brevedad y la concentración, que es como mejor se le da, y no al deleite (engañoso) con la palabra o la amplitud-extensión del poema. Matos no es prolífico, por tanto va siendo hora ya de publicar otro poemario.
Domingo González Castañeda (1967), cuya obra se escribe también desde la periferia, es un poeta que, con las mismas preocupaciones sociales de sus contemporáneos, escribe y soporta una circunstancia que no le es posible cambiar porque está detenida. La confusión es un triunfo paralizante. El hombre-poeta conoce, por eso ha escrito estos poemas desgarrados que, a pesar de todo, iluminan.
Iliana Rosabal-Pérez (1970) es poeta del intelecto, no solo por formación, sino porque es notable su bagaje de lecturas, su trabajo con el lenguaje y el idioma. Su madurez es evidente. Y reitero: "de concentrada fuerza y gran capacidad de laboreo con lo expresivo, no nos deja indiferentes, antes bien, su compromiso con la palabra poetizada lleva en sí el impulso de un arte ya conquistado por esta voz-mujer, diferente y diferenciada, la que con agudeza y oficio comunica, seduce y emociona".
Marieta Machado Batista (1975) es una poeta de la actualidad santiaguera, vencedora en los Juegos Florales de Santiago de 2023, su cuaderno "Tiempo de doldrums" es de un descarnado realismo en el que podrán ser halladas algunas claves del pasado cubano más reciente —léase revisión/repercusión de las Umap—, tamizadas por la vivencia que, no por serle cercana, resulta menos descarnada y atroz. De proponérselo, Marieta se podría convertir en una recia voz, pues fuerza expresiva no le falta.
Yulexis Ciudad Sierra (1977) reside en Brasil, pero antes vivió en Baire, en Bayamo... Su poemario publicado, Casa de insomnio (2006), trajo una voz de mujer, atrevida en su propuesta, al estar "cercada" por los varones del grupo Café Bonaparte (cómo no evocar a Eduard, aglutinador, necesario, muerto tan temprano), y en efecto, voz de frescura, con intención reivindicativa feminista, no se propuso desbordar los atrevimientos de otras poetas de su generación, pues su estro cede espacio a evocaciones y homenajes.
Dicen que Anisley Díaz Boloy (1984), que vino de Songo a vivir a Santiago, se ha marchado a residir a La Habana. De ella recuerdo la utilización caótica del "automatismo psíquico" en sus primeros poemas. Leo ahora (para bien) la reelaboración de esos mismos textos y es evidente que con el abandono del episodio surrealista ha conseguido mejores resultados en cuanto a tono y concentración del mensaje-discurso. Enhorabuena.
Gizeh Portuondo Vega (1980) es fundamentalmente narradora y se "estrenó" en serio con la poesía al obtener el premio Emilio Ballagas (2019) con Notas lectivas (2021), conjunto de breves prosas poéticas en las que, de modo descarnado y efectivo, con un discurso de actualidad sin aspavientos, deconstruye disímiles actitudes humanas y situaciones límite. Los textos antologados no forman parte de Notas lectivas, pero podrían, toda vez que contienen el mismo aliento y un alto grado de elaboración poética.
Yorisel Andino Castillo (1983) está escribiendo ahora mismo una poesía sumamente reflexiva, y digo más: "explosiva". Toca de modo fiel y verídico la fibra actual de la sociedad cubana. Alrededor de una jabita de nailon, que puede ser —porque lo es— un elemento común y vulgar al que nadie jamás pensó convertir en protagonista, Yorisel asume un discurso de una crudeza irrefutable, aún cuando hasta podemos —¡poderes que tiene la poesía!—, sonreír con la inobjetable lucidez de sus versos. Ya es momento de que la poeta publique un poemario en solitario, pues el salto cualitativo es indiscutible.
Eriakna Castellanos Abad (1984) es otra poeta de nuestra actualidad, sobre todo a raíz de su nuevo galardón en los Juegos Florales de 2022 —lo había obtenido antes en 2007—. No ha habido transiciones esenciales (aunque sí un ímpetu al enfrentar lo lírico) entre Anatomía urbana (2010) y su cuaderno inédito, "Los rostros de un país", aún cuando también son otras (y nuevas, y sorprendentes) las circunstancias —y las corrientes— que impulsan su poesía. Y es que la ciudad, los destinos, los valores y los altibajos sociales son otros, aunque ella sabe pulsar esas cuerdas.
Saraí Soler Jordán (1990) se nos presenta con un texto (de arte menor), dividido en diez partes irregulares, y se mueve entre lo sublime y lo erótico a ratos, pasando por la confesión elocuente, hasta convertirlo en descarga de cierta dureza; son versos a veces existenciales que hacen de su poema una muestra híbrida que solo la deja entrever en tanto autora, es decir, ella no se muestra en todo su esplendor, acaso porque un único texto no es suficiente.
En la poesía (lacónica) de Lisbeth Lima Hechavarría (1995) es posible apreciar que se emparenta con lo narrativo, género que de igual forma escribe y en el que, posiblemente, a juzgar por los libros que se propone editar —o ha editado—, logre resultados inmediatos. Es notable, entre las voces de la antología, su trazo femenino de amante y de mujer —en la posibilidad de parir, de dar vida—; son textos que comunican, y ello, desde todo punto de vista, es positivo.
III
En esta parcela del prefacio me referiré a los autores antologados a quienes leo por primera vez, porque además —excepto a Aliuska—, tampoco los conozco personalmente. Lo dicho no justifica que no dedique a todos y cada uno algunas líneas valorativas de los textos que nos proponen. Se podrá entender entonces esta peculiar división que he hecho en tres apartados y en un orden poético más o menos aleatorio.
A Aliuska Ponce de León (1979), la conocí como narradora en el siglo xx pasado, aunque sabía que escribía poesía. Es tunera, pero reside en Santiago de Cuba. Ella propone textos breves y concentrados que abarcan gamas que van desde lo reflexivo hasta lo íntimo, pero siempre como testigo de las acciones poetizables.
Miguel Aroldo Osoria Rodríguez (1948) se presenta con una poesía de dureza verbal, casi monolítica, que se muestra tal como es, desnuda y liberada de cualquier obstáculo que impida su exacta comprensión. Enjuiciadora y mordaz, no dejará indiferente a quien la lea, aún cuando el sarcasmo no sea otra cosa que la más estricta verdad de los días que corren, asunto que no podrá negar ni el más utópico.
Por su parte, Whigman Montoya Deler (1973) es también autor de versos duros, para nada excesivos, él es un poeta que "habla claro", no un simple transeúnte. En algún momento asoma, porque lo asume, un discurso (no velado) en el que la propia dureza y el homoerotismo se evidencian en feliz conjunción expresiva. Cronista de tiempos que plantean otros derroteros más o menos liberales, sobre todo en lo referente a la Isla, su propuesta descarnada vale.
Carlos I. Naranjo (1975) conmociona (y emociona) al centrar su atención en el niño emigrante —Alan Kurdi— muerto/ahogado en una playa europea, y cuya foto recorrió el planeta como denuncia de una situación límite, para nada ajena al entorno cubano-caribeño y sus circunstancias. Además enfoca sus versos hacia temas culturales de amplio espectro. Hoy reside en Estados Unidos.
El poeta Marcos Antonio Hernández Arévalo (1986) se muestra aquí con décimas logradas, él puede invocar (e involucrar) a la deidad suprema en un discurso interior en el que la lucidez prima por encima de las metáforas y las conveniencias de la composición. Más que vocero o elemental espectador es testigo.
Carlos Manuel Villanueva Madrigal (1988) igualmente escribe décimas y sonetos, entre otras propuestas. Trae su poesía cierta proyección y un notable trabajo, más hacia el ritmo (el sonido casi perfecto) que a la significación, aún cuando logra con objetividad ambos procesos, difíciles de conjugar.
En Mailin Castro Suárez (1988) el desarraigo y la emigración son leit motiv de la joven poeta. Alta capacidad, traducida en buen oficio en una autora que logra, entre sus remembranzas (algunas infantiles), un texto en el que aborto-ruptura son claves sociales de suma pertinencia en nuestra cotidianidad.
En los textos de Ana Lisandra López Méndez (1988), se evidencian rasgos performáticos y teatrales y, a la par que homenajea a importantes escritoras suicidas, se involucra, quizá sin proponérselo, en cierta renovación literaria, no con las estructuras que ya existen, sino con un individual estremecimiento.
Yang Tsé Bosque Hung (1997) es un poeta indócil que explica, desde su experiencia y su conocimiento, cuánto dolor se oculta y cuánto mal se transfigura en las perspectivas que pudieran ser tomadas como normalidad. Discursivo en su hondura, no puede obtener ninguna respuesta, por eso escribe y por eso pregunta.
El poeta Daniel Faxas Mojena (2002) es él mismo un outsider cuyos textos mantienen una unidad conceptual en sus concisas interioridades. Las huellas de su andadura vital se extrapolan en Caballo de Troya, Luna, un gato... es un poeta joven del que emanan inquietudes acertadas, las que le recomiendo desplegar con energía.
Y por último, Geyler Mendoza Sánchez (2002) es autor de una poesía sentenciosa e incisiva para nada oficiosa. Como buen hijo de su tiempo, emplaza y exhorta a quienes han preferido mirar hacia otro lado y no ver que las realidades superan cualquier reservorio ideológico mental.
Y ya, nada más, la poesía es mejor que el silencio, y como ha sido un placer enfrentarme a tantos versos, leamos la poesía que nos proponen estos 25 poetas santiagueros de la otredad.
Buen provecho, lectores.
León Estrada
en Santiago de Cuba, esta ciudad,
julio-agosto, 2023.
------------------
Versos de la otredad. 25 poetas santiagueros
Whigman Montoya Deler (Compilador).
Edición y corrección:
Whigman Montoya Deler, Juan Manuel Alsina Milanés.
Maquetación y diseño de portada: Jorge Venereo Tamayo.
Prefacio: León Estrada.
Ediciones Laponia, LLC, Houston Texas, USA.
2023.
Wednesday, October 18, 2023
(Social. Enero 1929) Cinco bellezas del Camagüey
- Srta. Guillermina Porro Herrero.
- Srta. Rosario Díaz Tocornal.
- Srta. Adela María de la Torre Silva.
- Sra. Margarita Alvarez de Rangel.
- Sra. Herminia Armiñán de Pedroso."
(Social. Enero 1929)
Una interesante referencia sobre la habilitación de sellos postales españoles en Puerto Príncipe en el invierno 1898 - 1899. (por Carlos A. Peón-Casas)
El hecho inició en diciembre de 1898 en el minuto en que las tropas norteamericanas se habían hecho fuerte en la ciudad en plan de ocupación tras las salida de las tropas españolas en el mes de noviembre.
Se nos refiere al respecto en Puerto Príncipe. Un interesante asunto sobre sellos en Cuba, publicado por The Blue Sky Press, Chicago 1904, y firmado por J. M. Andreini.
La habilitación de aquellos sellos, con valores de 1, 2, 3 y 5 centavos, constituían una novedad en la ciudad del Príncipe. Se acometió la empresa en una imprenta local, en tinta negra. Hasta ese minuto los sellos al uso eran los emitidos por el Gobierno Español en las series correspondientes a 1896 y 1898-1899. Sobre aquellas denominaciones se acometió el correspondiente recargo.
Los detalles del hecho nos llegan través de una comunicación citada por el autor del libro, del Administrador Principal del entonces Departamento de Comunicaciones, al responsable del Taller Tipográfico Las Dos Repúblicas, que acometió el empeño:
En cumplimiento de de órdenes recibidas por este Departamento… del Comandante General de la Provincia, sírvase disponer se sobretimbren, en el taller y bajo su dirección los siguientes sellos de milésimas, habilitándoles, en las cantidad y valores siguientes de acuerdo con el diseño aprobado:3000 de una Milésima, con un centavo.3900 de dos Milésimas, con tres centavos1000 de cinco Milésimas, con cinco centavos.
La susodicha comunicación firmada por el General Lope Recio, apareció publicada originalmente en el Periodico “Las Dos Repúblicas” con fecha del 21 de diciembre de 1898.
Al parecer aquella no fue la única vez que se acometieron tales labores de sobre timbrado.
El autor del libro, interesado en el asunto ya desde un punto de vista más filatélico, retomaría sus propias averiguaciones. Al parecer se sucedieron otras tres sobreimpresiones.
Como dato curioso el autor alude al hecho de que aquellos sellos se usaron principalmente en la ciudad de Puerto Príncipe, y en el poblado de Minas, a medio camino rumbo a Nuevitas, y en aquella misma ciudad portuaria. Por ser muy particulares y raras, aquellas cancelaciones, conservan las marcas de una antigua máquina donde se lee “Correo de Puerto Príncipe, Ysla de Cuba” y “Minas de Príncipe, Ysla de Cuba”.
Sin dudas, el correo local en Puerto Príncipe, ciudad y capital de la provincia de antaño, suministró los sellos a los destinos ya mentados de Minas y Nuevitas, y también presumiblemente a Santa Cruz del Sur.
El autor en sus indagaciones visitó la ciudad de Puerto Príncipe. Allí pudo conocer al linotipista de la imprenta Las Dos Rosas, Enrique Terradas Escobar, quien le ilustró sobre el particular y le aseguraba de la originalidad de aquella labor de sobreimpresión por el acometida, y de la imposibilidad de poder duplicar, con lo que quedaba zanjado el tema de que tal emisión hubiera podido ser re-imitada de algún modo.
De aquel periplo en plan de indagación para su libro, nos dejaba sus especiales referencias que traslado al lector desde el original en Inglés a mi vista:
Cuando estuve en Cuba, hace dos inviernos atrás, tuve el placer de conocer al general Lope Recio… El General Lope Recio que es un genial caballero, es ahora el Gobernador Civil de la provincia de Puerto Príncipe. Y me confirmó que había recibido misivas indagando sobre el asunto de los sellos de diferentes partes del mundo.
Sin dudas, la indagación del autor sobre el tema fue una muy reveladora, sobre un tema del que poco o nada hemos oído. Los sellos pasaron, según sus pesquisas, a manos de reconocidos coleccionistas en la capital entre ellos Truffin, Margarit, y los Drs.Weiss y Tremols.
Un estudio sobre el particular lo emprendería el Sr. Barreras de la Sociedad Filatélica de Cuba, y que publicara en la misma época en la Revista Cubana de Filatelia.
El autor finalmente daba las gracias de modo encarecido al ya mentado General Lope Recio, a su secretario de entonces el Sr. Ramón Silva, y a su corresponsal en la ciudad el Sr. Francisco Parras. En otras menciones de agradecimiento dejaba constancia de otros nombres de amigos en la ciudad del Príncipe: Arostegui, Castro-Palomino, Pérez del Castillo y Zayas Bazán.
Tuesday, October 17, 2023
Hotel Cortez, Miami. (Publicidad año 1934)
Cuando visite Miami estará como en su casa en este hotel.
Nuestro departamento latinoamericano le brindará un servicio especial.
Todo el confort moderno a precios reducidos.
Habitación con baño privado desde $2.00 diarios.
Pida precios por semanales y por meses." (Carteles 1934)
Monday, October 16, 2023
(Bohemia. Octubre 1916) "Sr. Ricardo Avila activo e inteligente representante de Bohemia en Camagüey."
"Bohemia publica con gusto el retrato de uno de sus más activos y prestigiosos Agentes.
El Sr. Avila generalmente estimado en Camagüey, lleva a Bohemia por el camino del más franco éxito, de lo cual mucho nos alegramos, haciéndolo constar con verdadero gusto al publicar su efigie." (Bohemia. Octubre 1916)
Una isla bonita en los escenarios de Miami (por Wilfredo A. Ramos)
En su renovada función como sala de espectáculos teatrales el Tower Theater ubicado en pleno corazón de la mundialmente conocida Pequeña Habana (Little Havana), ha venido ofreciendo durante tres fines de semana -sábados y domingos- la obra “La isla bonita”, una adaptación realizada por la conocida actriz Carolina Laursen, de la obra “La isla desierta”, del dramaturgo argentino Roberto Arlt. Dicha puesta contó con la dirección a dos manos de Nuria Ferrer y David Chocarro, la asistencia de dirección de Deborah Bailaque y las actuaciones de Andrés F. Martínez, Victoria Murtagh, Carolina Laursen, George Akram, Natalia Yonni, Pilar García Vidal, Natalia Tarica, Tina Cottin, Queca Gordillo y Anita Vivas, correspondiéndole a esta última las coreografías realizadas en la puesta
Roberto Arlt (1900-1942) fue un novelista, cuentista, dramaturgo, periodista e inventor argentino, proveniente de una familia de muy limitados recursos conformada por inmigrantes europeos -padre prusiano y madre austro-húngara- por lo cual tuvo una formación informal, pues desde temprana edad no continuó ninguno de los estudios que iniciara.
Una primera novela escrita a los veinte años, ‘Diario de un morfinómano’ está perdida, por lo que se considera su novela “El juguete rabioso’ de 1926, su primer intento literario. A esta le siguieron “Los siete locos’, 1929; ‘Los lanzallamas’, 1931 y ‘El amor brujo’, 1932. En cuanto a su cuentística podemos mencionar títulos tales como ‘El gato cocido’, 1926; ‘El jorobadito’ y ‘Aguasfuertes porteñas’, 1933; ‘Aguasfuertes españolas’, 1936; ‘El criador de gorilas’, 1941 y algunos otros que vieron la luz después de su repentino fallecimiento como ‘Regreso’, 1972; ‘Estoy cargada de muerte y otros borradores’, 1984; ‘El bandido en el bosque de ladrillo’, 2018, y más, estos últimos publicados gracias a la labor de su hija y albacea de su obra literaria. Gran parte de sus cuentos fueron escritos para publicaciones periódicas, para donde además hacía crónicas y comentarios periodísticos.
No es hasta 1930 que Arlt comienza a escribir teatro, logrando hasta el momento de su muerte una extensa obra dramática entre la que podemos citar ‘El humillado’, 1930; ‘300 millones’ y ‘Prueba de amor’, 1932; ‘Saverio el Cruel’, 1936; ‘Separación feroz’ y ‘Africa’, 1938; ‘La fiesta del hierro’, 1940. Después de fallecido fueron publicadas ‘El desierto entra en la ciudad’, 1950; ‘La cabeza separada del tronco’, 1964; ‘El amor brujo’, 1971 y ‘Un hombre sensible’, 2008.
Con la obra de este autor se considera que se da inicio a la literatura moderna argentina. Algunos críticos y especialistas consideran su obra como un ‘referente trascendido’, ya que redefinió lo temático y lo lingüístico, así como la relación artista-época. Se le tiene en cuenta también como un autor alejado de la estética modernista, y a la vez algunos lo denominan como un autor algo ‘descuidado’. Aunque en sus descripciones se regodea en cierto naturalismo, puede decirse que rompió con el realismo, abordando los problemas de la alienación a través del desdoblamiento de las escenas narradas. Su obra dramática está considerada como precursora del teatro social en su país y de futuras corrientes como el absurdo y el existencialismo.
En su literatura encontramos una preponderancia de matices principalmente lúgubres, donde abundan personajes sombríos, descuidados, desaliñados, idealistas, afines con un ‘filomarxismo’ en ocasiones de manera explícita, mostrando sus miserias humanas y morales, por lo que su obra describe de modo descarnado ambientes de bajezas indolentes, haciendo hincapié en el de los inmigrantes recién llegados, tratando de insertarse en un medio regido por la opresión y la desigualdad. Esto le costó el desprecio de la élite cultural de la época, siendo reivindicado después de su fallecimiento, considerándosele una de las grandes figuras literarias de su país, siendo el escritor Julio Cortázar el primero en darle abiertamente respaldo a su obra, contribuyendo a que esta ocupara el lugar que le correspondía dentro de las letras argentinas.
Resulta interesante que se haya escogido una obra de este desconocido autor para ser representada en nuestra ciudad para llevarla a escena aunque sea mediante una adaptación de la misma, dándola a conocer a nuestro público.
Bajo el título de “La isla bonita”, como ya mencionamos anteriormente, la actriz argentina Carolina Laursen ha transferido la acción del texto original hacia Miami, situando la misma alrededor de la década del 50 del pasado siglo XX, por lo que se hablará de lugares y situaciones conocidas para el público.
Esta obra, a la cual su autor definió como una ‘burlería en un acto’, debido a que se levanta sobre una utopía, una ilusión fantasiosa que trata de poner remedio a una condición de vida estéril, sirve como denuncia de situaciones similares que puedan presentarse en cualquier momento y lugar, por lo que su temática poseerá vigencia absoluta en todo momento. De ahí, el que al presentar en nuestros escenarios esta obra, aunque nos haga reír por su posible tono de comedia, nos provocará repensar detenidamente nuestra posición y actitud ante la vida.
El texto original utiliza a once actores en la única escena de la obra, divididos en siete hombres y cuatro mujeres, lo que para esta puesta ha sido cambiado a sólo dos hombres y ocho mujeres, con lo que se ha propuesto dar entrada a la concepción ideológica feminista, tan en boga en los tiempos que corren, manipulando de dicha manera la autoridad a denunciar, convirtiendo esta en una ‘patriarcal’ ejercida por el jefe hombre hacia las empleadas mujeres, elemento que se ve reforzado además por algunos textos agregados en la nueva adaptación. Este cambio de concepto, desvirtúa en cierta medida el verdadero sentido que otorgado por el escritor a su obra, en donde denuncia la situación de desesperanza, desilusión y agobio del trabajador en general, sometido a un sistema de explotación laboral, situación que no es de manera alguna exclusiva de la mujer.
Al enfrentarse a la adaptación de esta obra, para subirla a nuestros escenarios se ha tenido la acertada idea de cambiar el género de la misma, llevando la acción desde el drama concretamente social, en el original, hacia una cuasi comedia musical, aligerando de esta manera el marcado sentido de denuncia, aunque sin violentar la desaparición del mismo totalmente, lo que hubiera sido lamentable y deshonesto con el autor.
Para esta versión, se ha tenido a bien introducir varias escenas que le proporcionan, como ya apuntamos, un aire de espectáculo musical. En la obra original, que por cierto es bastante breve, vamos a encontrar en la escena que le antecede al final, de cierta manera y llevado por el propio conflicto, un momento el cual se convierte en una rústica pincelada de teatro musical, elemento el cual ha sido en esta adaptación muy bien aprovechado, para introducir varias escenas de igual índole, lo que contribuye también a alargar el tiempo de representación de la puesta. Dichas escenas han sido bien resueltas teniendo en cuenta las posibilidades de actores que en su mayoría no se encuentran entrenados en este exigente arte del género musical, mostrando bastante bien resueltos dichos trabajos coreográficos, los que dinamizan una puesta que de nos ser así, por su temática o por la misma manera de construir los parlamentos, se convertiría en una aburrida y trasnochada obra panfletista más de temática social. Un aspecto que no podemos dejar de mencionar es que, al igual que en el texto original, en esta nueva propuesta se mantiene el final que destruye ese posible ‘happy end’ propio de la comedia, sumergiendo la pieza en el tono lúgubre, pesimista, de fracaso, que desea proyectar el autor en su denuncia, lo que sin duda ofrece a la obra por contraste, un fuerte cierre dramático.
A pesar de las no muy favorables condiciones espaciales y técnicas con que cuenta el escenario de este teatro, la puesta en escena sale airosa, tratando de sacar provecho a las mismas, logrando un acertado desplazamiento de los actores en dicho reducido espacio, aunque debido al no muy amplio espacio escénico, los elementos escenográficos resultan estar un poco amontonados, provocando cierta dificultad entre los actores.
Con respecto al desempeño actoral, la totalidad del elenco encara sus roles con soltura, incorporando las caracterizaciones de los mismos con eficacia en el siempre exigente arte de la comedia. Si bien el personaje incorporado por la actriz Carolina Laursen es el encargado de hacer estallar el conflicto en la obra, nos vemos precisados a afirmar que el interpretado por el venezolano George Akram va a ser el responsable de la transformación del género de este espectáculo, al trasladarlo de lo dramático hacia lo musical, con lo cual se convertirá en el personaje con el mensaje de mayor peso dentro de la obra y el que abre el horizonte de la misma.
Este actor con una excelente preparación y experiencia producto a su participación en espectáculos musicales en escenarios de Broadway, amén de una importante herencia familiar, se desenvuelve con acertada ligereza y precisión tanto en sus textos, como en los movimientos danzarios, provocando y contagiando la euforia que toda escena de dicho género requiere, haciendo de esta forma subir el ritmo de una puesta que en su primera media hora se torna algo lenta, aburrida y reiterativa.
Como resultado, la puesta en escena de “La isla bonita”, podemos considerarla como un necesario y buen ejemplo de lo que es llevar a escena obras que aunque enmarcadas en ese arbitrario concepto de ‘teatro comercial’ conjugan el entretenimiento con el buen quehacer teatral, aspectos que contribuyen a que cada día el teatro en la ciudad de Miami deje de ser una quimera para convertirse en un hecho concreto y persistente.
Lic. Wilfredo A. Ramos
Miami, Octubre 11, 2023
Fotos/Alfredo Armas
(Miami) Enrique del Risco presenta su más reciente libro "Historia y Masoquismo"
El próximo sábado 21 de octubre a las 8:30 p.m., Enrique del Risco presenta en Miami su más reciente libro "Historia y Masoquismo", publicado por Ediciones Furtivas.
La presentación estará a cargo de Ramón Fernández-Larrea.
Artefactus Cultural Project
12302 SW 133rd CT
Miami, FL.
Sunday, October 15, 2023
De la la enseñanza de la música en el Colegio Teresiano de Camagüey (1915- 1929)
Colegio Teresiano, de Camagüey, 1929.- Grupo de las niñas que reciben clases de música, por el plan H. de Blanck. -Primer fila, derecha a izquierda: Blanca González, Elsa Acosta, Lourdes Torres, Caridad y Blanca Muñiz, Ana María Guzmán, Yolanda García. -Segunda fila: Lucía Pacín, Alicia García, Ismaela de Varona, en el centro con traje oscuro Bertha Byron, Julia Tena, Mercedes Bobé. -Tercera fila: Ofelia Méndez, Sara Pacín, Bertha León, Virtudes Pita, Aida Milla, Irma Devesa, Angela Beyra y Olga Rey.
--------------
"En septiembre del año 1915, se inauguró en este Colegio la enseñanza de la música apenas abierto para las demás ramas de la enseñanza.
Las primeras alumnas de música fueron señoritas de la mejor sociedad camagüeyana y después fueron aumentando las inscripciones, en las clases de canto y piano.
En el año 1921 fue incorporada la Academia de Música del plantel al Conservatorio Nacional de la Habana. Las alumnas se examinaban aquí bajo la dirección del señor Arcadio Menocal, director del Instituto Musical de Camagüey.
A tal número llegó el alumnado que el primer año se examinaron 18, obteniendo todas muy buenas notas.
A los seis años de haberse inaugurado la clase de música en el Colegio Teresiano, ya habían sido graduadas algunas discípulas, profesoras de piano, solfeo y teoría, entre ellas recordamos a la señorita Peláez, que alcanzó en los exámenes de grado las más altas calificaciones.
En el año siguiente 1922 se presentaron a examen 19 alumnas y ese año terminaron dos de ellas su carrera y en los años sucesivos, hasta la fecha se han graduado en ese Plantel de profesoras de música cerca de 15 alumnas que han obtenido en todos los exámenes notas de Sobresaliente."
Año 1929
-------
-------------
Cuba Musical. 1929.
Saturday, October 14, 2023
Wednesday, October 11, 2023
Joaquín Segarra y Joaquín Juliá en los predios camagüeyanos. Año 1906 (por Carlos A. Peón-Casas)
Otra entrega sobre cronistas –viajeros, a su paso por las llanuras del Camagüey, nos descubre la cercanía de un binomio de autores españoles, valencianos por más señas, los ya citados Segarra y Juliá, a su paso por la otrora ciudad de comienzos del siglo veinte, en un periplo que tenía a nuestra Isla como destino, dentro de un viaje mucho más generalizador por las tierras de América.
El proyecto viajero devino en libro bajo el título de Excursión por América. Cuba, y vería la luz como edición ilustrada con fotos bastantes singulares, en Costa Rica en la Imprenta de Avelino Elsina ese propio año.
El libro de marras, la primera entrega de lo que sería una futura continuidad editorial, lleva una singular dedicatoria: “En el Honorable ciudadano Don Tomás Estrada Palma, primer magistrado de la joven nacionalidad cubana a todos los ciudadanos del pueblo hermano, como homenaje a su cultura, hospitalidad y nobles sentimientos fraternales, dedican este libro”(1).
Pero entremos ya en detalles de la visita a tierras puertoprincipeñas. Los viajeros llegaron por tren a la ciudad camagüeyana, provenientes de Santiago de Cuba. No nos cuesta imaginar la por entonces nada insignificante estación local, con su parecido inevitable a cualquiera de sus pares norteamericanas en el centro sureste del vasto continente norteño. Y aunque silencian los detalles de su alojamiento, no es tampoco difícil colegir, que habrían de pernoctar, en el por entonces muy suntuoso Hotel Camagüey, al servicio directo de los viajeros que arribaban a la ciudad por vía férrea, como ya hemos visto en otra parte(2).
La estupefacción ante la imponente llanura principeña, los lleva a conceptuarla sin más rodeos como la “Mancha cubana”(3); y ante ella sienten sin rubor esa inigualable sensación de “no encontrarnos en Cuba…” por (el) “aspecto que ofrece en su conjunto este rincón de Cuba, el corazón de Cuba, que así puede considerarse a esta llanura central, a la provincia de Camagüey y a la típica ciudad, que es su centro(…)(4)".
La estupefacción ante la imponente llanura principeña, los lleva a conceptuarla sin más rodeos como la “Mancha cubana”(3); y ante ella sienten sin rubor esa inigualable sensación de “no encontrarnos en Cuba…” por (el) “aspecto que ofrece en su conjunto este rincón de Cuba, el corazón de Cuba, que así puede considerarse a esta llanura central, a la provincia de Camagüey y a la típica ciudad, que es su centro(…)(4)".
La ciudad camagüeyana de entonces todavía remedaba a los tiempos ancestrales, aunque algunas irrupciones del progreso(5) ya se empezaban a sentir; y que no quedan para nada veladas para estos viajeros primerizos; pues aunque el paisaje, en sus propias voces se sentía:”con la ilusión de que se ha trasladado por arte de magia, a la famosa meseta casteñana,”(6) y se vislumbra de igual modo “el aspecto de la ciudad clásicamente española (que) le recuerda cualquier ciudad manchega”(7); tenían a bien lamentarse por otras intrusiones en el ambiente de ”la medioval ciudad(…)las prosaicas claridades con que profanan sus callejas silenciosas los focos eléctricos del alumbrado público”(…)(8).
La descripción que sigue, apunta con verbo inspirado y hasta poético la vista que se regalaba de la ciudad a los visitantes:
Campanarios rojizos sobresaliendo por cima de un oleaje de parduscos tejados, sin una nota clara que interrumpa la monotonía de aquella masa de colores sombríos. En las afueras, algunos caserones cuadrados que bien pueden ser las clásicas bodegas o el oscuro lugar de algún hidalguejo lugareño, más o menos emparentado en saberes y en ochavos con el señor de Quijano, y formando horizonte por los cuatro puntos cardinales y sus correspondientes arcos intermedios, la llanura inmensa, uniforme en tono gris de sus ondulaciones apenas perceptible con alguna brevísimas zonas de cultivo(…)(9)
De ese mismo tenor, serán las observaciones con que los cronistas visitantes dan cuenta de la ciudad del Tínima y el Hatibónico, cuando afirman:
Sus calles, estrechas y demarcadas por casas de aleros salientes y grandes rejas voladas, los típicos patios y zaguanes que recuerdan los de Toledo; los grandes tinajones para el agua; los pasamanos de escaleras y galerías, la disposición interior de las viviendas, la relativa abundancia de iglesias y conventos; la vida patriarcal que allí se hace, la sencillez en la costumbres y en el vestir, el ambiente sosegado que rodea la existencia de una gente afable en grado máximo; todo predispone desde el primer momento a forjar la ilusión de que nos encontramos trasladados a la paz de la vida de hace cien años, en el tranquilo rincón de nuestros mayores(10).
Y otras, en coordenadas que van más allá de lo meramente anecdótico y superficial cuando son capaces de hacer un análisis somero pero eficaz de las potencialidades de la economía ganadera , el rubro más espectacular de la región al vaticinar, lo que con toda certeza sería una verdad como un templo en los años republicanos por venir:
(…) los nuevos horizontes que abre a la vida de esta región el Ferrocarril Central(11)(…) han de dar notable impulso a sus riquezas(…)Surgen diariamente y se acrecen de un modo prodigioso, a ambos lados de la línea, poblados y caseríos, potreros y zonas de cultivo, que en plazo no lejano, habrán transformado extensos eriales y dilatadísimas maniguas en otros tantos centros de producción que señalan para Cuba un espléndido porvenir.
El cierre de sus referencias a la ciudad y su gente no puede ser de menor brillo. Contrapuntean para el lector, las aseveraciones que sobre el terruño camagüeyano había expresado un amigo cubano de los autores: Manuel Marquez Sterling(12), (por más señas hijo de otro camagüeyano ilustre de su mismo nombre), a quien habían conocido en sus andanzas por los diarios habaneros de la época a saber: La Lucha, La Discusión, El Diario de la Marina y El Mundo. Marquez Sterling hijo afirmaba que:“en el Camagüey las cosas son como la leyenda las repite y las rectificaciones son tan odiadas que el pueblo protesta de ellas, y sigue viviendo en una especie de fanatismo lamentable”.
Con la aclaración que sigue, los cronistas y viajeros nos hacen un guiño de simpatía, que todavía les agradecemos en este hic et nunc, en la distancia inevitable que todo tiempo pasado, que siempre nos seguirá pareciendo, inevitablemente, mejor:
Con la aclaración que sigue, los cronistas y viajeros nos hacen un guiño de simpatía, que todavía les agradecemos en este hic et nunc, en la distancia inevitable que todo tiempo pasado, que siempre nos seguirá pareciendo, inevitablemente, mejor:
No nos atrevemos a desmentir(…) la primera parte del aserto, principalmente porque esa quietud de ánimo no está exenta de encantos y nos place mucho(…)Pero esa especie de fanatismo lamentable (…) parece suponer algo parecido a insensibilidad por parte del pueblo camagüeyano, no la hemos visto en ninguna de las manifestaciones de su vida(…) hemos advertido en ese pueblo bueno, patriota, valiente si los hay, nada que permita afirmar en absoluto que viva encerrado en sus creencias como si una muralla de amor a sus propias cosas y a sus propios hombres le impidiera ver el ancho horizonte de la vida universal(13).
------------------------
Citas y Notas
- Excursión por América. Cuba. Costa Rica. 1906. p.
- Ver lo que apunta al respecto Irene Wright en su libro de viajes Cuba. Detalles a los que aludimos en nuestra reseña: Viajeros ilustres… Camagüey 1910.,en este mismo blog.
- Excursión por América…op cit. p. 502
- Ibíd.
- El subrayado es mío, piénsese por ejemplo en la interrupción de la calle República, con la demolición de algunas propiedades, para facilitar el paso de inevitables y modernizadoras líneas férreas, amén de algún que otro cambio de tipo funcional en las zonas aledañas, por la presencia del Hotel Plaza ( también conocido inicialmente como Ike’s) y los muchos almacenes anexos a la estación ferrocarrilera con otros servicios añadidos como las zonas de tolerancia (Progreso, etc).
- op cit. p. 384
- Ibíd.
- . Ibíd. p.388
- Ibíd. p.384
- Ibíd. p. 386
- Ibíd. Sobre el particular hacen en otro momento una jocosa pero verídica observación que han escuchado al paso: “ los tres benefactores indiscutibles de Cuba han sido, Cristóbal Colón, que la descubrió; José Martí, que la independizó; y…Sir William Van Horne, que construyó el Ferrocarril Central”.
- Manuel Márquez Sterling, Lima Perú 1872 – La Habana Cuba 1934. Periodista, escritor, ajedrecista, diplomático y político cubano, presidente provisional de Cuba durante 6 horas en 1934. Desde los diez y seis años debuta su carrera periodística escribiendo para "El Pueblo" y "El Camagueyano" fundado por su padre. (…)Funda el periódico "El Mundo" junto a varios colegas y después colabora en "La Lucha" (1905) funda el "El Heraldo de Cuba". (1913) y "La Nación" (1916). (Tomado del artículo homónimo de Wikipedia. Fundación Wikimedia. )
- Ibíd. p. 390
Monday, October 9, 2023
Cuba (un poema de Ignacio María de Acosta)
Hoy es Cuba floreciente
De la América envidiada
Por su cultura y comercio,
Por su posición geográfica.
Tiene magníficos puertos
En sus costas dilatadas,
Y ciento cincuenta ríos
Su fértil terreno bañan.
En el se esconde la ulla,
El oro, el cobre y la plata,
Y se corona de piñas,
De café, tabaco y cañas.
La primavera es eterna
En esta tierra de magia,
Bien cuando reina la seca,
Bien cuando reinan las aguas.
Entre sus puertos magníficos
Y bahías celebradas,
Los mayores son Guantánamo,
Nipe, Nuevitas y Jagua.
Dos son sus mayores rios
Por el caudal de sus aguas
El Cauto y Cuyaguateje,
Y ambos en el Sur derraman.
Hacia la parte de Oriente
Se vé su mayor montaña
Llamada Pico Turquino
Por la color azulada.
Está en la Sierra Maestra
Cual vijilante atalaya
Que custodia los tesoros
Ocultos en sus entrañas.
En las fértiles praderas
De Cuba crecen lozanas
Las estimadas caobas,
Las utilísimas palmas.
En cuyas copas frondosas
Baten las brisas sus alas
Templand el calor ardiente
De nuestra zona abrasada.
Mas siendo su superficie
Cuatro mil leguas cuadradas
Puede decirse que Cuba
Hoy se encuentra despoblada.
Pues su poblacion entera
Tan solo á un millon alcanza,
Cuando en tan vasto terreno
Pudiera ser triplicada.
Sin embargo la Isla cuenta
Doce ciudades fundadas,
Ciento y ocho poblaciones,
Diez villas y muchas casas.
Siendo notables y bellas
Como capital la Habana,
Trinidad, Bayamo, Cuba,
Puerto - Príncipe y Matanzas.
Sus ciudades principales
Cuentan con escuelas varias,
Y las hay preparatorias,
De náutica y maquinaria.
La Universidad antigua
Hoy se llama literaria,
Y allí se enseñan las ciencias
Por profesores de fama.
------------
Fragmento de "Romance histórico y geográfico de la isla de Cuba." Matanzas 1858.
Se respetó el texto como fue publicado
A golpe de Himno (por Teresa Fernández Soneira)
Altar de la iglesia de san Salvador de Bayamo
en el que vemos un fresco en la pared, en el área superior,
que representa la procesión con la bandera de Céspedes
a la salida del templo en 1868, y a los patriotas y sacerdotes,
así como todo el pueblo. Foto de Internet.
----------
Han pasado muchos años, pero aún están presentes en mi memoria los actos cívicos con la jura de la bandera que se celebraban todos los viernes en el patio de mi colegio en La Habana, allá por la década de 1950. Se efectuaban frente al busto de José Martí que enaltecía el amplio patio del colegio, donde también se tenían actos religiosos y escolares; procesiones a la Virgen, y hasta ejercicios de las clases de educación física. El viernes era siempre un día especial que comenzaba temprano en la mañana con ese acto cívico en el que se leían poemas a la patria, se depositaban flores al Apóstol y se cantaba el Himno Nacional, todo acompañado de la bandera. Con estos sencillos pero sentidos actos, las alumnas fuimos adquiriendo conciencia de patria, de cubanidad y de respeto y amor por nuestras tradiciones, nuestros héroes y nuestra historia. Este 2023 en que se conmemoran los 155 años de haberse cantado por primera vez en público el Himno de Bayamo, que luego se convertiría en el Himno Nacional de Cuba, les propongo un viaje por la historia para rememorar aquellas décadas de fervor patriótico y deseos de independencia.
En Bayamo “un tremor de misterio recorría la ciudad”, como nos ha deja escrito José Maceo Verdecia en su gran obra Bayamo(1). Los criollos, cansados ya de medidas, represalias y tiranía, y con más ansias de libertad que nunca, conspiraban en contra de España. Todos los países de la América habían logrado su independencia excepto Cuba y Puerto Rico, y España recrudecía sus medidas de control sobre los cubanos. Se conspiraba en todas partes: en parques y sociedades de recreo; en las calles y en las tiendas. En una barbería de la calle san José de Bayamo se congregaban algunos patriotas hasta altas horas de la noche. También lo hacían en las logias masónicas, como en la logia Redención a la que pertenecían Pedro Felipe Figueredo Cisneros(2) y Francisco Maceo Osorio, y que presidía el gran Francisco Vicente Aguilera. Allí deliberaban sobre la tarea de comenzar la insurrección, y es en el bufete de Maceo Osorio donde se deciden cuáles serían los primeros pasos del movimiento insurreccional.
En la noche del 13 de agosto de 1867, reunidos Perucho Figueredo, Francisco Vicente Aguilera y Maceo Osorio, Aguilera expuso sus proyectos. Explicó que para hacer una guerra efectiva hacía falta, como decía Napoleón, dinero, dinero y más dinero. Y también había que constituir un comité revolucionario, lo demás vendría con el tiempo. Entonces se acordó comunicar aquellos proyectos a los demás conspiradores, y como vuelve a explicar Verdecia en su libro antes mencionado, “las manos en las manos como sellando el pacto supremo, se volvió Maceo Osorio(3) hacia Figueredo y le dijo: ‘Se puede decir que ya estamos reunidos en comité de guerra. Pues bien; ahora te toca a ti, que eres músico (dirigiéndose a Perucho), componer nuestra Marsellesa’.”(4) Figueredo aceptó la invitación.
Los elementos más destacados de la ciudad apoyaron la conspiración de estos tres patriotas y se fueron uniendo a sus filas, decididos a la lucha de vida o muerte. Un día, reunido un grupo nutrido en el domicilio de Figueredo, se establece por fin el comité revolucionario, y por precaución y para que no se oyeran voces, mientras la reunión transcurría las hijas de Figueredo, Canducha y Yayita(5), no cesaban de cantar ni de tocar el piano con unas amigas. Esa noche todos designaron a Aguilera como director del movimiento, y también se nombraron a Maceo Osorio como secretario, y a Figueredo como vocal. Al día siguiente, y en presencia de treinta conspiradores, Perucho interpretó al piano la marcha “La bayamesa” en la finca Santa María en Bayamo. Para corroborar esta historia se conserva el testimonio de la señora Adela Morell de Oños, natural de Bayamo quien, el 2 de octubre de 1900 declaró a la revista Cuba Musical que ella tenía un manuscrito original de “La bayamesa”, y explicaba:
le adjunto el Himno Bayamés que me pide […]. Puedo decirle con seguridad, que fue escrito por Figueredo en el año 1868, en la finca Santa María, propiedad de mi señor padre D. Cirilo Morell, donde existía un piano, cosa rara en el campo insurreccional. Que lo acompañó allí Carlos Manuel de Céspedes, presidente entonces de la República, con su estado mayor y con el gobierno, donde venía Figueredo, que tocaba admirablemente el piano. También puedo asegurar que lo acompañó su sobrino Fernando Figueredo Socarrás.
La revista añade que después Fernando Figueredo(6) revisó la carta y el manuscrito, e informó lo siguiente:
La finca Santa María de Morell, era una especie de oasis, donde después de muchas marchas, de incomparables fatigas y de reñidos combates, se iba a descasar y a gozar en medio de las atenciones de una familia distinguida y culta. Recuerdo a D. Cirilo, tronco de aquella, anciano ya, que se entusiasmaba con los hechos de actualidad entonces […]. Recuerdo asimismo a su hijo Cirilo, tipo de criolla caballerosidad; a Adela, sus hermanas y a tantas y tantas señoras como se congregaban en Santa María, bajo el calor de la familia Morell, que se afanaba en hacernos olvidar las malas horas del campamento. Cuanto Adela refiere en su carta es exacto y aunque han muerto ya muchos de los que recuerdan el hecho, todavía vive y se encuentra en esta ciudad Federico Betancourt, que recordará esa y otras muchas escenas de la finca Santa María.(7)
Daguerrotipo del patriota Perucho Figueredo
por el fotógrafo Maceo. Foto de Internet.
-----------------
Perucho Figueredo había cumplido con la promesa y había compuesto el himno. Luego pidió al maestro Manuel Muñoz Cedeño, director de una de las orquestas de la ciudad, que lo musicalizara e hiciera el arreglo para orquesta. El 8 de mayo de 1868 Muñoz llegó a casa de Figueredo y le presentó el arreglo. Figueredo le dijo: “ha hecho usted una marcha original, de verdadero mérito”. Días después La bayamesa fue tocada en casa de Figueredo por una pequeña orquesta y muy suavemente para que no se oyera en la calle.
Al principio “La bayamesa” no tenía letra, pero cuando las tropas de Carlos Manuel de Céspedes entraron en Bayamo el 20 de octubre de 1868 después de tomar la ciudad y quemar los patriotas sus propiedades, ya Perucho había escrito los versos. La letra original de “La bayamesa” era la siguiente:
Al combate corred, bayameses,
que la patria os contempla orgullosa.
No temáis una muerte gloriosa,
que morir por la Patria es vivir.
En cadenas vivir, es vivir
en afrenta y oprobio sumido.
Del clarín escuchad el sonido.
¡A las armas valientes corred!
No temáis; los feroces iberos
son cobardes cual todo tirano
no resiste al brazo cubano
para siempre su imperio cayó.
Cuba libre; ya España murió
su poder y orgullo do es ido
¡Del clarín escuchad el sonido,
a las armas valientes corred!
Contemplad nuestras huestes triunfantes
contempladlos a ellos caídos,
por cobardes huyeron vencidos
por valientes supimos triunfar.
¡Cuba libre! Podemos gritar
del cañón al terrible estampido
¡Del clarín escuchad el sonido,
a las armas valientes corred!
Aprovechando que se acercaba la fiesta del Corpus Christi(8), Perucho habló con el sacerdote cubano José Batista, párroco de san Salvador de Bayamo, para pedirle permiso para interpretar el himno cuando finalizara la ceremonia. Aunque algo temeroso, Batista lo aceptó. Fue así como a las diez de la mañana del 11 de junio de 1868, con el templo lleno de las más conocidas familias bayamesas, la orquesta situada a un lado del altar mayor, el gobernador Udaeta acompañado de los oficiales de su Estado Mayor y los principales conspiradores con sus familias sentados en los bancos principales del templo, se procedió al acto. El sacerdote presentó la custodia y el maestro Muñoz hizo la señal de comienzo de la orquesta y las notas de La bayamesa llenaron el templo y produjeron una impresión de regocijo entre los presentes. Después de esto, los preparativos continuaron para la inminente guerra. “Había una cabeza que dirigía: Carlos Manuel de Céspedes; un brazo que ejecutaba, Pancho Aguilera, y un alma que inspiraba confianza y entusiasmo, Perucho Figueredo: la ciencia, la fuerza y la belleza, cuyo concurso es tan necesario en la prosecución de toda obra grande y generosa” escribió entonces Fernando Figueredo Socarrás(9).
Algunas de las damas que cantaron el
Himno de Bayamo en la Iglesia de san
Salvador de Bayamo.
Aquí aparecen: Ana Madrigal, Caridad González,
Amelia Montero y Candelaria Figueredo,
abanderada e hija de Perucho.
-----------------
El 17 de octubre entraron los mambises en Bayamo, Pedro Figueredo cabalgaba en su caballo Pajarito, y muy cerca de él iba su valiente hija Candelaria, la abandera. Se cantó el himno y se luchó. Los españoles capitularon. La bayamesa se oyó ejecutada por los músicos, el gentío llenó las calles y los mambises se sintieron henchidos de gozo. Luego del triunfo y capitulación de Bayamo, se decidió celebrarlo dando gracias a Dios con un Te Deum en la parroquia de la ciudad. El 21 de octubre de 1868 la joven abanderada, Candelaria Figueredo(10), escoltada por los coroneles Juan Hall y Carlos Manuel de Céspedes y Céspedes, llevó la bandera confeccionada por la patriota bayamesa Felicia Marcé en procesión a caballo hasta la iglesia. A la entrada del templo los jinetes se desmontaron de sus caballos y Candelaria sostuvo la bandera por el asta, Juan Hall por el extremo opuesto, y, bajo ella, desfilaron Carlos Manuel de Céspedes y todo su estado mayor. Céspedes fue recibido en la Iglesia bajo palio, ocupando el lugar de honor. Los sacerdotes cubanos Batista, Soleilac e Izaguirre oraron y bendijeron la bandera de Céspedes(11) que luego se paseó por las naves de la iglesia. Seguidamente, todos cantaron un Te Deum de acción de gracias(12) y más tarde, en marcha triunfal, pasearon en procesión la bandera por toda la ciudad. En esa procesión iba un grupo de jóvenes quienes cantaron en público, por primera vez, el himno de Perucho Figueredo. A ambos lados de la calle marchaba la tropa victoriosa. Entre las que integraban aquel coro ese día memorable estaban: Inés, Ana e Isabel Jerez; Ana Rodríguez, Catalina García, Victoria Rodríguez y Adriana del Castillo. También estaban Amelia Montero, Caridad González, Elisa Figueredo, Candelaria Figueredo y Ana Estrada Madrigal(13). En la biografía de Perucho Figueredo escrita por la historiadora Flora Mora(14), esta apunta que en 1929 la señora Elisa del Portillo viuda de Rodríguez, hija de Candelaria Figueredo y nieta de Perucho, declaró a la Comisión Pro-Himno Nacional, que su tía, Elisa Figueredo, había sido la directora del coro de señoras que entonaron el himno.
Entrada de Perucho Figueredo en Bayamo.
Lámina de Hernández Giró del libro
Historia Gráfica De Cuba(15)
-----------------
La música del himno corrió entre la población y las familias comenzaron a tararear las notas de aquella marsellesa cubana. Así fue como la guerra comenzó a golpe de himno con “La bayamesa”, ejecutada por la orquesta de Bayamo, la mejor de la ciudad, y dirigida por Muñoz Cedeño. Muchos años después, preparando ya la guerra de Independencia, José Martí publicó en el número 16 del periódico Patria en Nueva York, el 25 de agosto de 1892, la transcripción del himno de Bayamo bajo el título de “La bayamesa, himno revolucionario cubano de Pedro Figueredo”. Así se le dio más difusión a la obra y alcanzó a varios países de América y de Europa donde había extensas colonias de exiliados cubanos. En diciembre de 1896 en Roma, Italia, auspiciado por el Comité Central italiano por la libertad de Cuba, Francesco Federico Falco, publicó un libro titulado La lucha de Cuba y la solidaridad italiana, en el que también apareció la partitura de La bayamesa, pero con el nombre: “Himno de Bayamo. Canto de guerra cubano”.
Al terminar la guerra, a fines de 1898 el maestro compositor y director de banda José Antonio Rodríguez Ferrer, fue comisionado para armonizar, orquestar e interpretar el Himno de Bayamo, o Himno Bayamés, como también se le llamaba ya alternativamente a La bayamesa, con el cual se daría recibimiento en Guanabacoa al primer contingente militar cubano al regresar a esa ciudad al concluir la guerra. Y así fue como el himno de Perucho fue nuevamente modificado, esta vez por Rodríguez Ferrer, quien le añadió una introducción instrumental a modo de diana de estilo marcial que la partitura original no poseía y que era fundamental para lograr la llamada del clarín ya que el himno es, ante todo, una marcha de combate. Las crónicas que se conservan de ese acto de bienvenida a las tropas en Guanabacoa revelan que esta versión del himno causó un fuerte impacto entre los guerreros y la población.
Estereoscopio de unos niños simulando
soldados en formación, en El Caney,
Oriente, 1899. Colección de la Autora.
----------
Durante la Convención Constituyente de 1900-1901, La bayamesa se oficializó como el Himno Nacional de Cuba, y se suprimieron las estrofas que, a consecuencia de casi cuatro siglos de dolor, herían la sensibilidad del pueblo español, dejando solo las 2 primeras estrofas. Esa versión de La bayamesa/Himno de Bayamo, fue interpretada y declarada oficialmente Himno Nacional de Cuba. En esa ocasión la ejecución del himno estuvo a cargo de una banda de formato completo, que luego sería la Banda Municipal de La Habana bajo la dirección del insigne músico, el maestro Guillermo Tomás.
En cuanto a su autor, Pedro Figueredo, como combatiente que era del Ejército Libertador durante aquella guerra, al realizarse la Asamblea de Guáimaro el 10 de abril de 1869, fue designado Subsecretario de Guerra y Mayor General del Ejército Libertador. El 12 de agosto de 1870, mientras sufría en la manigua la grave enfermedad del tifus y úlceras en los pies, siendo cuidado por una de sus hijas, Figueredo fue tomado por sorpresa y apresado por las tropas españolas en la finca Santa Rosa de Cabaniguao en Las Tunas. Luego fue conducido a Santiago de Cuba y fusilado cinco días más tarde. Murió con la frente alzada, cantando La bayamesa.
Al igual que Figueredo, Carlos Manuel de Céspedes murió a manos de los españoles en 1873; Maceo Osorio, enfermó de fiebres, y falleció en el campo de guerra en 1873. En cuanto a Aguilera, pobre y enfermo de un cáncer, fallece en el exilio de Nueva York en 1877 mientras recaudaba y organizaba los fondos para la guerra. Ninguno pudo ver la libertad de su país, ni oir cantar La bayamesa en el suelo libre de Cuba.
Iglesia de san Salvador de Bayamo en 1911.
Foto de Internet.
----------------
NOTA:
Podemos aquí escuchar el Himno Nacional de Cuba compuesto por Pedro Felipe (Perucho) Figueredo en 1868, cantado por un coro de alumnas del Instituto San Carlos de Cayo Hueso, grabado en vivo en 1940. En el San Carlos por entonces se ensenaba ingles y español, y la escuela estaba dirigida y mantenida por el gobierno cubano de entonces.
Aquí el enlace para escuchar el himno:
(Archivo de sonido Ogg Vorbis; duración de 40 s; 33 kbps).
Las intérpretes del coro fueron: Dalia Soto, Violeta Soto, Aurora León y Evelia Baso.
Nota de Wikipedia: Grabado por Second Florida WPA Recording Expedition, enero 15-31, 1940.
---------------
NOTAS:
- José Maceo Verdecia. Bayamo, Editorial Cubana, Miami 1997, p. 77.
- Pedro Figueredo Cisneros (Bayamo 1818-Sierra Maestra 1870) de familia acaudalada; revolucionario, poeta y compositor.
- Francisco Maceo Osorio, (Bayamo 1828-Guisa 1872), abogado y revolucionario, amigo de Carlos Manuel de Céspedes.
- Verdecia, Ibidem. P 61.
- Candelaria y Eulalia, 2 de las hijas de Perucho Figueredo e Isabel Vázquez.
- Fernando Figueredo (1846-1929) ingeniero, militar e historiador cubano además de General de Brigada del Ejército Mambí.
- Teresa Fernández Soneira. Mujeres de la Patria, vol. 1 (2014), p. 127, y vol. II (2018) p. 69.
- La fiesta de Corpus Christi (Cuerpo de Cristo), es una festividad de la Iglesia católica que tiene como misión realzar la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.
- Flora Mora. Biografía de Perucho Figueredo, Miami, 1974, p. 78.
- Candelaria Figueredo Vázquez, “Canducha”, fue una de las hijas de Perucho Figueredo e Isabel Vázquez, patriota en las luchas independentistas.
- Para más datos sobre la creación de esta bandera consultar la obra de Teresa Fernandez Soneira, Mujeres de la Patria, vol. 1, Ed. Universal Miami, 2014.
- Un Te Deum es un himno litúrgico que los católicos entonan en el marco de la acción de gracias.
- Flora Mora, Ibid., p. 34.
- Flora Mora, Ibidem.
- Juan Emilio Hernández Giró. Historia Gráfica de Cuba, La Habana 1938.
---------------------
Teresa Fernández Soneira (La Habana 1947), es una historiadora y escritora cubana radicada en Miami desde 1961. Ha hecho importantes aportes a la historia de Cuba con escritos y libros de temática cubana, entre ellos, CUBA: Historia de la educación católica 1582-1961, Ediciones Universal, Miami, 1997, Con la Estrella y la Cruz: Historia de las Juventudes de Acción Católica Cubana, Ediciones Universal, Miami, 2002. En los últimos años ha estado enfrascada en su obra Mujeres de la Patria, contribución de la mujer a la independencia de Cuba, (Ediciones Universal, Miami 2014 y 2018). El volumen I dedicado a la mujer en las conspiraciones y la Guerra de los Diez Años, y el volumen 2, de reciente publicación, trata sobre la mujer en la Guerra de Independencia. En estos dos volúmenes la autora ha rescatado la historia de más de 1,300 mujeres cubanas y su quehacer durante nuestras luchas independentistas. En el verano del 2022 publicó La Bella Cubana, rostros de mujeres en la Cuba del siglo XIX (Alexandria Library Pub. House, Miami) que recoge 150 daguerrotipos del siglo XIX de mujeres cubanas de todas las edades y razas, acompañados de poemas de la época. Es un homenaje a la mujer cubana de todos los tiempos.
Subscribe to:
Posts (Atom)


_Signature.png)
.png)
_(1)_Signature.png)
_Signature.png)
_Signature_(1).png)


_Signature.png)

.png)


.png)
_Signature.png)
_Signature.png)
_Signature.png)


_Signature.png)
_Signature.png)
_Signature.png)

.jpg)
.png)
.png)
.png)

_(1).png)
.png)
.png)
.png)

