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Saturday, October 4, 2025

Memorias del XXXIX Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami. (por Wilfredo A. Ramos)


Acabamos de cerrar como cada año otra interesante jornada cultural entre el 4 y el 28 del pasado mes de septiembre, donde algunos de nuestros escenarios presentaron una muestra de la diversidad del quehacer teatral hispanoamericano. Tres agrupaciones llegadas desde Argentina, dos de España, dos del país sede, Estados Unidos, así como una agrupación de México y Chile respectivamente, ofrecieron sus propuestas en esta XXXIX edición del Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami (FITHM), teniendo nuestro público la oportunidad de disfrutar del trabajo de colectivos enfrascados en enfocar el hecho artístico desde diferentes ópticas, permitiendo así ver entre las propuestas llegadas, algunas puestas en escenas y actuaciones que dejan siempre un agradable recuerdo en nuestras mentes.


En esta oportunidad el festival descorrió sus cortinas con una lamentable ausencia, debido al reciente fallecimiento, 10 de abril de 2025, de Mario Ernesto Sánchez, despojando al evento de quien fuera su fundador y organizador hasta nuestros días.


En el escenario del Westchester Cultural Arts Center tuvo lugar la inauguración del festival, que estuvo a cargo de la agrupación radicada en la ciudad norteamericana de Chicago, Water People Theater, con la obra “Las delicadas lágrimas de la luna menguante” –título que por cierto nos recordó el del autor alemán Rainer Werner Fassbinder, “Las amargas lágrimas de Petra von Kant”- escrita por Rebeca Alemán, con dirección de Iraida Tapias, teniendo como intérpretes a la propia Alemán y Gabriel Porras, actor residente en Miami quien fuera invitado a participar en la misma. Esta propuesta fue anunciada como una colaboración entre Venezuela y EEUU, aunque la agrupación se encuentra formada por artistas venezolanas -casi todas mujeres- integrando una agrupación teatral fundada y con sede en este país. Obra concebida para denunciar los crímenes y atropellos que alrededor del mundo sufren los periodistas dedicados a revelar con valentía los atropellos cometidos por gobiernos, políticos y organizaciones terroristas, tomando como ejemplo el lamentablemente conocido caso de la periodista mexicana Miroslava Breach Velducea, quien fuera corresponsal del diario capitalino La Jornada, asesinada en el 2017 en la puerta de su propia casa, mientras se disponía a llevar a uno de sus hijos a la escuela. La obra desaprovecha un tema de interés para la realización de una puesta poco imaginativa, con escaso desarrollo dramático, un esperado final y un no muy acertado trabajo de interpretación.


La otra propuesta en esta primera semana estuvo a cargo de la agrupación argentina Compañía Teatro Futuro, con la obra “Viento Blanco”, del dramaturgo Santiago Loza, contando con la dirección de Valeria Lois y Juanse Rausch, mientras la interpretación estuvo a cargo de Mariano Saborido, subiendo dicha puesta al escenario del Koubek Center. Este unipersonal interpretado de manera excelente, mostró sobre las tablas a un actor lleno de recursos expresivos, inteligencia para conducir su personaje, magnífica proyección y dicción impecable. La puesta en escena trabajada con perspicacia, organicidad y gran sentido dramático logra atrapar en su desarrollo. No obstante, el texto, el cual gira alrededor de un personaje homosexual y sus experiencias de convivencia junto a una madre, un lejano pueblo portuario y un amigo, no logra alcanzar un desarrollo de la acción convincente, dejando la historia con un cierre indefinido.


La segunda semana, ofreció tres espectáculos. El Carnival Studio Theater, del Adrienne Arst Center for the Performing Arts, presentó el unipersonal argentino “El Brote”, a cargo de la Compañía Criolla. Dicho trabajo que contó con dramaturgia y dirección de Emiliano Dioniso y la interpretación de Roberto Peloni, resultó ser la comunión perfecta entre un magnífico texto, una muy lograda e imaginativa puesta en escena y sobre todo un inmenso desempeño actoral, provocador de uno de los aplausos más contundentes del festival y que sin duda alguna dejara una fuerte imagen de rigor profesional y artístico en el público que pudo disfrutarlo.


El Westchester Cultural Arts Center nos trajo la presentación en esta semana de la compañía mexicana Los Tristes Tigres, con la puesta en escena de la obra “Los que sobran”, escrita y dirigida por Adrián Vázquez, figura ya recurrente y siempre bienvenida al festival, esta vez en su cuarta participación. El elenco de esta estuvo integrado por Fátima Favela, Quetzalli Cortés, Lariza Juárez, Paula Zepeda e Iván Carbajal, jóvenes actores que ofrecieron un muy coordinado y efectivo trabajo, en una propuesta imaginativa que incorporaba apropiados elementos de comedia en el camino hacia su trágico final. Como ya ha sido habitual en las presentaciones de esta agrupación, el rigor artístico marca cada uno de sus espectáculos, donde texto, puesta en escena y desempeño actoral deja siempre un grato recuerdo.


Por último, el Koubek Center en esta segunda semana brindó la oportunidad de ver a la agrupación sevillana La Tirana Producciones con la obra “Palaboda”, texto de Rocío Sepúlveda y Juan Sebastián Domínguez, en una dirección colectiva e interpretada por Susana Rosado y Jay García. Esta comedia, tiene su origen en el éxito de una obra anterior con la que se creó dicha agrupación teatral en el 2008, en la cual sus dos personajes se convirtieron muy populares entre el público gaditano, por lo que idearon traerlos de nuevo a la escena contando una nueva historia. El trabajo de características muy locales, mostrando sus tradiciones, está conformado por dos actores que se presentan en escena todo el tiempo haciendo sendos monólogos, sin tener interacción directa entre ellos, con diálogos que invitan a la risa y permiten el intercambio con el público por medio de la sátira y la picaresca. La puesta, aunque refrescante y sencilla llega a resultar algo reiterativa en sus acciones, no pasando de ser un agradable divertimento.


Para la tercera semana, también de España, subió a las tablas del Westchester Cultural Arts Center, la obra “Protocolo”, con dramaturgia y dirección de Abel González Melo, con un elenco integrado por Beatriz Argüello y Ernesto Arias, en una producción de la agrupación madrileña La Belloch Teatro. Esta obra parte del texto del conocido autor noruego Henrik Ibsen, “Un enemigo del pueblo”, en una versión libre donde se dejan por fuera varios de los importantes temas de la obra y transportando la misma hacia temas de la actualidad, centrando la acción en solo los dos personajes antagónicos que constituyen el nudo de la trama, dejando a estos a medio camino en su desarrollo y ofreciendo un final indeciso, que desmerece el texto original del autor noruego.


Desde Chile, llegó al escenario del Carnival Studio Theater, Tryo Teatro Banda, compañía independiente de larga trayectoria, con la obra “Magallanes”, escrita por Francisco Sánchez junto al resto del colectivo y dirigida por Eduardo Irrazábal y el propio Sánchez, contando con las actuaciones de Alfredo Becerra, Javier Bolívar, Diego Chamorro, Martin Feuerhake y Daniella Rivera. Este trabajo, concebido dentro de la línea del arte juglaresco, hace que como tal la música se integre a la acción siendo parte destacada del texto dramático, proponiendo mediante el humor acercarnos a un importante momento de la historia de la humanidad: las peripecias de dicho navegante portugués en su viaje alrededor del mundo en busca de acceder al tan añorado mercado de especias. Una propuesta dramática mucho más cerca de lo narrativo que de lo teatral.

Igualmente dentro de esta tercera semana y como parte del Dia Internacional del niño, que ha venido celebrando el festival a través de los últimos años, el Key Biscayne Community Center así como el Koubek Center, fueron los escenarios que presentaron el espectáculo “Comicópicos”, a cargo de la agrupación argentina Compañía Fugaz, un trabajo concebido, dirigido y actuado por Leticia González de Lellis Osqui Guzmán. Tal trabajo construido a partir de juegos, breves escenas y canciones procuraron la interacción necesaria con el público infantil que en ambas oportunidades disfrutó de dicha propuesta, aunque con un nivel artístico y de imaginación pobre.

Como cierre del FITHM, en su cuarta semana, se presentó como ha sido habitual, la compañía Teatro Avante, patrocinadora de este evento, la que ante cada una de sus cuatro funciones ofreció un tributo de recordación hacia la figura del recién fallecido Mario Ernesto Sánchez con un breve espectáculo titulado “UMPA!” -frase de su invención y utilizada con frecuencia por este- en el cual intervinieron Alina Interián, Marylin Romero, Yani Martin, Gerardo Riverón y la violinista Daniela Padrón.


La obra concebida en esta oportunidad por dicha agrupación consistió en “Lear”, versión libre y actualizada del texto shakesperiano, con dirección de Neher Jacqueline Briceño y un elenco integrado por los actores Julio Rodríguez, Daniel Romero, Claudia Tomás, Laura Alemán y Claudia Valdés. Una propuesta interesante, contemporánea, aprovechando la tecnología del internet y con destacables actuaciones sobre todo por parte de los intérpretes masculinos.

En esta edición del festival, como de costumbre se otorgó el Premio a una Vida de dedicación a las Artes Escénicas, el cual le fue concedido a la cubana-norteamericana Oga Garay-English, consultora internacional de las artes, quien fuera una de personas que contribuyó a la creación del Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami en 1985, procurando los apoyos necesarios para su realización. Es miembro de diversas instituciones y organismos de carácter cultural en diversas partes del mundo. Por su trabajo en función de las artes Garay-English ha recibido además múltiples reconocimientos como el Chevalier de la Orden de las artes y las Letras de Francia, el Premio Teatro Queen de los Ángeles, en esa ciudad, así como un Bessie Award de los Premios de Danza y Espectáculos de la Ciudad de New York.

Una vez finalizado este evento, importante cita para el teatro concebido en la lengua de Cervantes dentro de los Estados Unidos de América, es de agradecer siempre la oportunidad de poder apreciar desde nuestros escenarios de la rica y diversa factura del teatro hispanohablante, sus diversas visiones sobre el hecho artístico, su muchas veces ignorada dramaturgia y la riqueza de dicho lenguaje. Esperemos que ante esta nueva etapa que se abre para el festival, se avecinen provechoso cambios, nuevas y necesarias miradas y sobre todo un mayor apoyo económico de instituciones culturales, sociales y políticas, como también de la radio, televisión, prensa escrita y medios digitales, de igual forma poder disfrutar de una mayor integración del propio gremio teatral local y por supuesto una más entusiasta acogida por parte del público, el cual debe tener presente que el arte es también vida.



Wilfredo A. Ramos.
Miami, octubre 2, 2025.


Friday, October 3, 2025

El regreso de Abilio Estévez a la escritura teatral. (por Wilfredo A. Ramos)


La ciudad de Miami, ha sido el escenario acertado para la realización del estreno mundial de la obra teatral “El Gran Circo Maravillas cierra por fin sus puertas”, último texto dramático del reconocido autor cubano residente en España, Abilio Estévez -escrito durante el pasado año 2024- el cual ha subido a las tablas del Sandrell Rivers Theater, en una puesta de Antiheroes Project, bajo la dirección de José Manuel Domínguez junto con Micheline Calvert, contando con la participación de un extenso elenco integrado por Juan David Ferrer, Mijail Mulkay, Reina Ivis Canosa, Jorge Hernández, Nabilah Molina, Andy Barbosa, Omar Rolando, Crhis Gómez, Alejandro Rentería y la propia Calvert.

Estévez, quien además de escribir teatro posee una obra diversa, que incluye novela, cuento, poesía y ensayo, habiendo sido traducida a varios idiomas, ha recibido múltiples reconocimientos por la misma. Su dramaturgia, la cual ha contribuido a afianzar su nombre nivel internacional está integrada por La verdadera culpa de Juan Clemente Zenea, Perla Marina, Un sueño feliz, Santa Cecilia, La noche, El enano en la botella, Freddie, La última función, Josefina la viajera, Los adioses, Las palomas y el general, de las que algunas de ellas han subido a las tablas de esta ciudad bajo la dirección de José González, Lilliam Vega, Alberto Sarraín y Rolando Moreno.


Con esta nueva entrega, su autor nos enfrenta a una obra que recurre a la alegoría como recurso para transmitir un discurso desgarrador que denuncia la terrible situación de represión y censura que ha venido sufriendo el pueblo de Cuba durante más de seis oscuras décadas. El texto de un marcado carácter contestatario, se desborda en imágenes dirigidas hacia un público conocedor de consignas, lemas y frases extraídas de adoctrinadoras y demagogas arengas politiqueras, que se han encargado de saturar el espectro ideológico de un pueblo.

Con sutil imaginación, Estévez logra encajar los diversos componentes que integran este supuesto descalabrado circo abocado a su cierre, con la devastadora situación de todo un país que al igual que aquel, se encuentra en ruinas. Circo y país, el dramaturgo los coloca a un mismo nivel de devastación material y moral, reimaginando por medio de la bancarrota de una destartalada instalación recreativa el que ha sido el devenir de toda una nación. Por medio de personajes tales como el Atroz el Magnifico-Mago-Director del circo, la Madre, el Joven Trapecista que quiere escapar, la Contorsionista-conspiradora, la Mujer Barbuda-Adivina-mano derecha de Atroz, Martí-la Sombra, el Payaso-Poeta Triste, El Personaje Indestructible-el Dandy, la Rumbera Coja-Medium-amiga de Ninón Sevilla y el Domador de Leones-conocido de Lenin, se hace desfilar en escena las miserias humanas, contradicciones, frustraciones y anhelos de unos supuestos artistas circenses en contrastante representación de ciudadanos de todo un país.

Si bien la temática de la obra se ciñe a la situación cubana en concreto como ya hemos apuntado, la misma podría amplificarse hacia la de cualquier nación viviendo bajo similares condiciones dictatoriales y represivas, a fin de cuentas, las dictaduras no conocen de diferencias a la hora de reprimir, de coartar los derechos, libertades y aspiraciones de los ciudadanos, por ello no consideramos que el mensaje ofrecido por el autor de modo alguno pueda ser de interés solamente para el público de un país determinado.

Una consideración que desde nuestra visión podría lastrar en cierta medida la puesta en escena es su duración, ya que estando estructurada en dos actos -de alrededor de una hora cada uno- la misma se resiente, provocado en parte por alguna reiteración en las ideas expuestas. De igual forma la introducción de alusiones a otras obras de este autor, tanto teatrales -La Noche- como de su novelística -como podrían ser Los palacios distantes o El bailarín ruso de Montecarlo- no se integran de forma convincente a la intencionalidad de la historia tratada, pero sí contribuyendo a alargar el tiempo en escena.

Es necesario aclarar que dicho texto dramático no se encuentra construido sobre la tradicional estructura teatral -exposición, nudo y desenlace- sino que se nos presenta como secuencias de cuadros o escenas casi independientes a modo de retablo, portadoras cada una de sus propias historias, aunque todas poseen un hilo conductor central a modo de superobjetivo: las consecuencias frente a la desaparición inminente de la carpa circense constituida en hogar y patria. Si bien tuvimos conocimiento que fue realizado un trabajo de reajustes del texto original, somos de la opinión que aun así se podría haberse considerado tener en cuenta una mayor simplificación de este, en aras de ganar dinamismo en escena. Literato al fin, Estévez tiende a ser pródigo con su escritura, pero ello cuando del género dramático se trata requiere una alerta, teniendo en cuenta que, aunque el teatro es sin duda también literatura, su fin último es la representación sobre las tablas, lo cual requiere de un tempo, construcción y ejecución muy bien determinada.

Un aspecto apreciado en escena -producto del texto- que resta además algo de agilidad a la acción, resulta ser que al estar estructurada la obra en cuadros independientes con sus propios discursos -como señalamos con anterioridad- ello no ofrece una línea de acción dramática que conduzca la trama hacia algún tipo de desenlace, obteniendo por tanto como resultado una suma de escenas de carácter expositivas, en este caso de contenido marcadamente político, que en su intencionada función de denuncia, corre el peligro de recibirse con cierto sesgo de propaganda maniquea. Con lo anterior no pretendemos negar de manera alguna la necesidad que desde el teatro cubano se ponga en evidencia, denunciando la terrible realidad -que ante la indolencia de los mismos artistas e intelectuales a nivel internacional- se ha venido cometiendo dentro de la isla de Cuba con total impunidad, propósito que Estévez con el presente texto hace de manera abierta y valiente.


En cuanto al desempeño de los actores, en conjunto ofrecieron un acertado trabajo a la vez que un casi parejo nivel de interpretación, lo que no es muy habitual encontrar cuando se está en presencia de un elenco numeroso como el presente en esta obra. Juan David Ferrer (Director del circo), Micheline Calvert (la Madre), Mijail Mulkay (Domador de leones), Reina Ivis Canosa (Rumbera coja), Jorge Hernández (Personaje Indestructible), Nabilah Molina (Mujer Barbuda), Andy Barbosa (Martí), Omar Rolando (Trapecista), Crhis Gómez (Contorsionista) y Alejandro Rentería (Payaso-Poeta triste), lograron otorgarle en mayor o menor medida a sus personajes la carga de sentimiento, ironía y sarcasmo requerido, asumiendo con rigor sus respectivas caracterizaciones.

Al profundizar en el trabajo individual de cada actor, tendríamos que agregar que Ferrer dejó claro el por qué del prestigio ganado a través de su trayectoria artística, su fuerza y proyección escénica, su sentido de la racionalidad en la incorporación de su malvado personaje -identificado claramente con el autócrata Castro- logró causar el deseado rechazo que su rol provoca. Por su parte Mulkay, hace derroche de sarcasmo a través de pequeños matices en su interpretación, lo que convierte su trabajo en uno de los más interesantes en escena. Molina, construye un sólido personaje, miserable, ruin, lacayo, delator, peligroso, para el que requiere la utilización de un conjunto de recursos expresivos los cuales maneja de manera excelente, obteniendo como resultado el repudio que su personaje requiere.

Hernández, quien nos tiene acostumbrado a su buen decir y precisas caracterizaciones, es el encargado de conjugar música y texto, saliendo exitoso tanto de momentos cargados de profunda ironía y cierto humor, como de otros donde el lirismo traslada su interpretación hacia otros espacios. Aunque con solo dos breves apariciones, Calvert -desde algún tiempo alejada de los escenarios- actriz de larga y fecunda carrera, con su personaje es la responsable de aportar momentos de conmovedora carga emotiva. Canosa, con fuerte presencia escénica, se desdobla en una interpretación que transcurre desde intervenciones ocurrentes y picarescas, hacia otras de dolidos desgarramientos, obteniendo convincentes resultados. Representar a Martí sobre las tablas, siempre será un reto para vencer por parte del actor que se lo proponga y en esta ocasión la incorporación asumida por Barbosa, lejos de procurar una caracterización estrictamente realista, regala en breve tiempo una sugerente incorporación con meritorio resultado, trabajo con el cual enriquece su trayectoria artística.

En cuanto a los jóvenes Rolando, Gómez y Rentería, aunque inobjetablemente los tres se propusieron sacar adelante sus respectivos personajes, se hizo evidente cierto distanciamiento en la construcción e interiorización psicológica de los mismos, aspecto que no les permitió establecer su desempeño al mismo nivel del resto de sus compañeros de escenario, aunque sí mostraron buen desempeño en el conjunto de sus acciones físicas, en algunas ocasiones necesitadas de exigentes habilidades.

Llegado este momento, es necesario reparar en la labor de José Manuel Domínguez, al frente de la presente propuesta escénica con la cual queda demostrado que para este teatrista las posibles limitaciones producto de su pérdida de visión, no representan obstáculo alguno al momento de realizar su obra artística. Ya sea desde la dirección o desde el propio escenario como actor, Domínguez asume los retos conscientes de sus limitaciones, pero con la convicción de que siempre podrá superarlos con su talento, sus nuevas habilidades incorporadas, su conocimiento y profesionalismo. Lo que para cualquier otra persona podría significar renunciar a sus sueños, para este creador se convierte en meta a vencer y ello ha quedado nuevamente evidenciado para satisfacción de todos los que a través del tiempo hemos seguido de cerca su trayectoria artística. A lo anterior habría que añadir el magnífico trabajo de colaboración que con Domínguez, ha venido realizando desde hace algún tiempo la actriz Micheline Calvert, convertida ahora además en directora asistente, quien con su vasta experiencia sobre las tablas se ha transformado en ideal soporte de acompañamiento creativo.

No sería justo dejar de nombrar a todo el equipo técnico, que sin lugar a duda complementa el trabajo disfrutado sobre el escenario. Este estuvo integrado Celia Ledón, creadora de una magnífica concepción de vestuario, Giorge Michel Millán con una sencilla, pero apropiada escenografía, Jorge Hernández y su siempre efectiva producción musical, Pedro J. Abreu al frente de la muy necesaria publicidad, así como con Yomara Tejada y Alex Negrón en la fundamental producción general.

Nos gustaría cerrar con unas palabras del propio José Manuel Domínguez, escritas para el programa de mano, que sin duda recogen el significado de haber tenido la posibilidad de involucrarse todos los que lo hicieron, en este proyecto: “…prepárense a volar. Porque esta obra -ya lo dijimos- está en el aire, y está más allá del teatro: más allá de la historia que cuenta, de los vivos y los muertos que habitan nuestra realidad. En esta obra hemos sido felices, creo que todos sin excepción, algo que en estos días es bastante difícil de alcanzar.”




Wilfredo A. Ramos.
Miami, septiembre 30, 2025.

Fotos cortesía Antiheroes Project.

Monday, September 29, 2025

"Protocolo", un Ibsen a medio camino sobre el escenario. (por Wilfredo A. Ramos)


El Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami en su 39 edición, trajo a las tablas del Westchester Cultural Arts Center, una de las dos propuestas llegadas desde España a este evento, en esta oportunidad a cargo de la madrileña agrupación La Belloch Teatro, “Protocolo”, firmada como versión libre de la obra del dramaturgo noruego Henrik Ibsen, “Un enemigo del pueblo”, a cargo de Abel González Melo, quien corrió también con la dirección de la misma, y que contó con las actuaciones de Beatriz Argüello y Ernesto Arias.

Hoy en día donde al escoger determinada obra de un dramaturgo para ser llevada a escena se permite alterar, descomponer y recomponer el texto original con el fin de introducir en dicha puesta el discurso elegido por el director, bajo el rótulo de ‘acercar la obra a nuestros tiempos, a nuestro público o a nuestros jóvenes’, se incurre la mayor parte de las veces, en la desestructuración del discurso concebido por el dramaturgo, siendo cada vez más habitual encontramos ante propuestas de ver osiones libres -en ocasiones libérrimas- de obras de autores que con sólo nombrarlos nos recuerdan la brillantez de sus creaciones.

Es así que la conocida obra de Ibsen, en esta propuesta de González Melo, llega a esta ciudad, después de saber tenido su estreno mundial en la ciudad de la Habana en el 2016, bajo la dirección de Carlos Celdrán, en una coproducción entre la productora española Artífice Escénico y la compañía teatral cubana Argos Teatro, con la participación de los actores ibéricos Ernesto Arias y Paloma Zavala. El pasado año 2024, el autor del texto, asumiendo también la dirección, retoma su obra para realizar su estreno en suelo español, en el conocido Teatro Corral de Comedias, de la región madrileña de Alcalá de Henares, producción presentada ante nuestro público. Un aspecto interesante para tener en cuenta de dicha producción es que la misma fuera concebida de manera que la incorporación de los personajes pudiera ser intercambiada por parte de ambos actores, asumiendo en funciones diferentes los roles contrarios, con lo que se permitiría apreciar posibles detalles que, sin desdibujar el concepto de la puesta, pudiera ser apreciada desde dos puntos de vista diferentes. Es una pena que no se haya tenido en cuenta la oportunidad de que nuestro público hubiera podido disfrutar de dicha posibilidad.

Las obras de Henrik Ibsen han tenido presencia en diferentes escenarios del mundo, pasando también por adaptaciones y versiones, llegando incluso, en el caso de su más conocida obra, “Casa de muñecas”, a que otro autor concibiera una posible continuación de la historia en ella narrada desde una mirada actual, pero difícil de aceptar para aquella época.

“Un enemigo del pueblo”, obra escrita desde el auto exilio del autor en Roma, en 1882, tuvo su estreno mundial en el Christiania Theatre de Oslo, el 13 de enero de 1883, bajo la dirección de Johannes Brun, pasando rápidamente a ser estrenada en Alemania, Dinamarca, Suecia y Finlandia, provocando prontamente el interés de público y crítica.

Desde entonces la obra no ha dejado de subir a las tablas. En el 2013 por ejemplo, fue realizada una puesta en el Cairo, Egipto, en una colaboración con la embajada noruega en ese país, la que incluía música rock en vivo sobre el escenario. Muestra de la importancia y vigencia de las denuncias del texto ibseniano, puede apreciarse en la cancelación de la gira por China, durante el 2018, de una agrupación alemana con la obra, por ser considerada subversiva para los conceptos ideológicos de dicho régimen. De igual forma en el 2017 también fue censurada en la Habana, una propuesta reescrita por la actriz Lynn Cruz, sobre dicho texto, la cual sería llevada a escena por la agrupación de teatro independiente Teatro Kairós. Diversas puestas en tiempos recientes han subido a escena en ciudades como México, Wisconsin, Madrid, Buenos Aires, Escocia, Londres, Broadway, Chicago, París, siendo la de esta última, una versión también concebida para solo dos actores, realizada por la compañía del destacado dramaturgo, investigador y director franco-israelí Ouriel Zohar.

“Un enemigo del pueblo” pertenece a la etapa conocida dentro de la dramaturgia del autor noruego de realista y simbolista, la cual arranca a partir de 1879 con la escritura de “Casa de muñecas”, donde ya deja atrás temas históricos y nacionales cargados de un marcado romanticismo, los cuales constituían su escritura dramática hasta el momento. A partir de ahí comienza la preocupación de Ibsen por incursionar en aspectos de carácter social, convirtiéndose en un autor el cual que va a tratar asuntos que se enfrentaron a intensos debates, encontrando el rechazo momentáneo por constituir denuncias directas sobre cuestiones que afectan costumbres y hábitos de la sociedad. Desde entonces sus obras cuestionan la religión, la eutanasia, la familia, los roles sociales, la libertad, la moral, las falsas apariencias, la reputación, el deber, la hipocresía social, la corrupción política, entre otros aspectos que golpean al ser humano dentro de la sociedad europea del momento.

Por todo ello, se considera a Henrik Ibsen como el dramaturgo que revolucionó el teatro del siglo XX. La creación de este autor reescribió por completo las reglas del teatro existentes hasta el momento, desafiándol, alejando dicha manifestación del puro pasatiempo, para transformarla en un medio de provocación y exposición de preocupación social. Su obra influyó en importantes autores alrededor del mundo como Antón Chejov, James Joyce, Oscar Wilde, Eugene O’Neill, Miroslav Krleza, entre otros.


De regreso a la obra que nos ha traído hasta aquí, “Protocolo”, de González Melo, desde su título, nos obliga a comenzar a abrir interrogantes, debido a que el mismo no nos conduce hacia los rumbos que traza la pieza sobre la que se encuentra construida esta versión ni guarda relación con los acontecimientos que en ella se producen. La presente en su realización hace caer toda la acción nuevamente -idea ya vista con anterioridad- sobre solo dos actores, con ello limitando la posibilidad de abordar los diferentes caracteres y discursos de cada uno de los varios personajes del texto original, centrando la atención sobre tres aspectos únicos: la corrupción política, el deber y la familia, haciendo que el resto de temas tratados en la obra pasen inadvertidos. Con respecto a la temática familiar, ella se va a encontrar determinada en esta oportunidad por la infidelidad, la sumisión y el chantaje, dejando por fuera la unión y el apoyo entre sus integrantes, punto de importancia reflejada en la obra ibseniana, aspecto que el autor noruego se preocupa en reafirmar como basamento humano y social, mientras que en esta versión, por el contrario, se hace énfasis en mostrar la desintegración y desvalorización del núcleo familiar, tema causante hoy en día de álgidos debates y preocupación.

Otro aspecto sorprendente introducido en esta versión tendrá que ver con el propio elemento que desata el conflicto dentro de la trama. Mientras en la obra de Ibsen el mismo surge a partir de la mala construcción del sistema de recolección y traslado de las aguas residuales, en esta oportunidad la situación es desencadenada a propósito de una supuesta enfermedad contagiosa sufrida por un empresario africano -de raza negra, como se enfatiza- hospedado en dicho balneario, lo que otorga con ello a uno de los personajes de esta propuesta una postura eminentemente xenófoba, introduciendo de manera innecesaria, pero intencional, un tema que hace referencia a un discurso a propósito de un tipo de inmigración, que está provocando gran fricción dentro de la sociedad contemporánea actual a escala mundial.

De igual forma, el final concebido para esta versión no ofrece al espectador una visión definitoria de hacia dónde se dirigirá el resultado del conflicto, deja ambos personajes en un limbo de inacción desarrollo y propuestas, desdibujando sus caracteres, las imágenes de estos y con ello el posible mensaje de la obra, dejando la misma bajo el efecto de un notable estado de pesimismo, alejándose tal propuesta de la ofrecida por Ibsen.

Hacer la conversión de una obra estructurada en cinco actos en otra de solo uno, conlleva a un delicado trabajo de reduccionismo que supone una alteración notable del contenido de la misma, obligando a reducir no solo personajes, sino también ideas, discursos, alterando la trama y desvirtuando la acción, pero si a ello agregamos la introducción de elementos conceptuales ajenos al texto primigenio, lamentablemente nos desmarcamos significativamente de este, desdibujando los contornos de una creación que ya tiene asegurado su lugar en la dramaturgia mundial, acto que pudiéramos catalogar de oportunismo artístico.


Respecto a la puesta en escena, la misma concebida de manera sencilla, utiliza algunos elementos de mobiliario, los cuales van cambiando de función o desapareciendo oportunamente de escena a medida que se va desarrollando la acción. El empapelado en material emplomado de parte del mismo, que al parecer pretende hacer alusión al agua como elemento anecdótico de la trama, resulta poco apropiado por la relevancia visual que alcanza dentro de la composición y por su disonancia con el resto de los elementos sobre el escenario de carácter totalmente realistas.


Por otra parte, una obra con apenas hora y quince minutos de duración y en la cual se hagan ocho apagones totales de luces (blackout) para efectuar movimientos escenográficos, así como excesivos e innecesarios cambios de vestuario -que en ocasiones demoran la acción- resulta un procedimiento teatral reiterativo y poco imaginativo.

De destacar son las actuaciones de ambos intérpretes, Beatriz Arguello y Ernesto Arias, los cuales asumen sus personajes con verdad, intensidad y buena proyección, destacándose principalmente la primera, quien logra interesantes matices a su trabajo.


Como conclusión, después de haber visto este trabajo, nos enfrentamos de forma recurrente a la preocupación sobre el indiscriminado trabajo de manipulación que continuamente se ejerce sobre la obra de los dramaturgos, versionando, adaptando, recomponiendo las mismas, con el objetivo de introducir temáticas e intenciones dramáticas ajenas, bajo el pretendido objetivo de actualizarlas y darles una visión diferente a la ofrecida por el texto original. Aunque no ponemos en duda la validez de ciertas adaptaciones dramáticas, si nos parece incongruente tomar la obra ya establecida de un creador y mediante una reescritura extrema en ocasiones, pretender adherirse a su reconocimiento. Precisamente la originalidad es el camino que conduce al reconocimiento.



Texto y fotos Wilfredo A. Ramos.
Miami, septiembre, 24, 2025.

Saturday, September 20, 2025

Ana Mendieta y el dolor de Cuba (por Teresa Fernández Soneira)

Ana Mendieta (1981)
Foto de Ana Mendieta Facts for Kids.
Kiddle Encyclopedia©
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"He creado un diálogo entre el paisaje y el cuerpo femenino (basado

en mi propia silueta). Creo que fue el resultado directo de una patria atormentada durante mi adolescencia”. Ana Mendieta 1981




En estos días me han venido a la memoria muchos recuerdos de mi niñez en Cuba y entre ellos los de mis años de estudiante en el Colegio Apostolado del Vedado en La Habana. Comencé en sus aulas en 1952 y allí estuve hasta el 1961 en que comenzaron los problemas con el gobierno revolucionario y las comunidades religiosas. El gobierno interventor comunista confiscó todos los colegios religiosos y privados de la Isla, y el del Apostolado del Vedado en mayo de 1961. Las religiosas no tuvieron otra alternativa que dejar el país y abandonar todos los colegios pues había que enseñar lo que el gobierno ordenaba y no lo que las religiosas tenían dispuesto en su programa de enseñanza. El Apostolado había sido la primera congregación religiosa femenina establecida por mujeres cubanas en 1891, poco antes de que comenzara la Guerra de Independencia.

Cuarto Grado del Colegio Apostolado. 
Ana María aparece en la primera fila de la derecha, 
de rodillas. Yo estoy a su lado.
Tomada en el patio del Colegio junto a la gruta de la Virgen,
c. 1957. Propiedad de la autora. 
© Prohibida la reproducción.
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En el comedor del colegio del Apostolado del Vedado, 
un grupo de mis compañeras de aulacelebrando un cumpleaños.
 Ana María Mendieta se encuentra delante
 a la derecha, con uniforme blanco. 
Circa 1958. Foto cortesía de Marta Conde de Hanzimanolis.
 Todos los derechos reservados ©.
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Por las aulas del Apostolado pasaron miles de niñas y jóvenes que más tarde ayudarían a forjar la República de Cuba. También, muchas alumnas que nos fuimos luego al exilio, ayudaríamos con nuestro trabajo a los nuevos países que nos acogían. Ese fue el caso de la directora de la Colección Cubana de la Universidad de Miami, la Sra. Esperanza de Varona, antigua alumna del colegio Apostolado de Sancti Spiritus, y también el de la fundadora de la Liga Contra el Cáncer en Miami, la Sra. Lourdes Águila (Palacios), antigua alumna del colegio de La Habana, las dos ya fallecidas, de grata recordación, y a quienes Miami mucho les debe.

Por mi parte, conservo aún un grupo de compañeras apostolinas de aquellos años en Cuba que ha dado a la sociedad norteamericana: juezas, pintoras, chefs, abogadas, maestras, administradoras de empresas, escritoras, contadoras, diseñadoras y amas de casa. Y entre ellas también está la artista de las artes y la plástica, Ana Mendieta. Hoy quiero dedicarle a ella unos párrafos a manera de homenaje, porque el 8 de septiembre se han cumplido los 40 años de su fallecimiento en Nueva York.

¿Pero, por qué escribir sobre Ana María? Pronto verán por qué. Ana María Mendieta Oti nació en Cárdenas en 1948 en una prominente familia de la política y la sociedad cubana. Su bisabuelo por parte de madre, Carlos María de Rojas, había luchado como general en la Guerra de Independencia llegando a incendiar su propia plantación de azúcar para evitar que los españoles pudieran apropiarse de ella. Un tío abuelo de Ana María por parte de padre, Carlos Mendieta Montefur, había sido coronel del Ejército Libertador y más tarde Presidente provisional de la República de Cuba, entre 1934 y 1935. Su madre, Raquel Oti de Rojas, había sido profesora de física y química e investigadora en Cuba. Su padre Ignacio Mendieta de Lizáur, era un abogado con importantes conexiones políticas. Luchó contra Fulgencio Batista, y luego fue inicialmente partidario de Castro siendo nombrado asistente en el ministerio de estado posrevolucionario en 1959, pero a causa de sus convicciones católicas y, desilusionado con el rumbo que tomaba Cuba, se involucró en actividades contrarrevolucionarias. Tenía Ana María una familia de antiguas raíces cubanas y patrióticas. Ana y sus hermanos Ignacio y Raquel, crecieron en un ambiente de clase media en un país que, hasta entonces, había sido moderno, progresista y democrático.

La salida del país

Llegada a Miami desde La Habana, 
de un
grupo de religiosas del Apostolado en 1961.
Foto de Internet.
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Pero con el arribo del nuevo gobierno en 1959, vinieron momentos difíciles para la isla, y temiendo por la seguridad de sus hijas, los padres de Ana decidieron enviar a sus dos hijas fuera del país en 1961 por la Operación Pedro Pan, una iniciativa de la Diócesis católica de Miami a cargo del sacerdote Bryan O. Walsh, en colaboración con el gobierno de los Estados Unidos y las Catholic Charities (Caridades Católicas). El fin de la Operación Pedro Pan era el de sacar a jóvenes cubanos del país en el que se estaba produciendo una revolución comunista, para evitar que los indoctrinaran. Cuenta Raquelín, la hermana mayor, que cuando Ana bajó de la escalerilla del avión en Miami, esta besó el suelo. Pero aquella alegría le duraría poco.

Muchas de las familias de los niños involucrados en esta operación tenían familia en Estados Unidos, pero Ana y su hermana no. Pasaron las primeras semanas en un campamento para refugiados en Miami hasta ser luego trasladadas a Dubuque, en el estado de Iowa. Ana pasó seis años entre hogares de acogida y escuelas tipo orfanatos. En esa época los castigos en estos lugares eran comunes y se llevaban a cabo por el menor delito. Además, las hermanas se separaron y pasaron varios años de un hogar de acogida a otro, aunque según explicó Raquel, siempre estuvieron especialmente unidas e incluso ella ayudó a Ana en algunas ocasiones a ejecutar sus obras.​ Pero Ana se siente desubicada.​ Son años muy difíciles para las dos hermanas.

Cinco años más tarde, el 29 de enero de 1966 su madre y su hermano menor salen de Cuba por los llamados “Vuelos de la Libertad” y se establecen en Cedar Rapids, Iowa, cerca de Ana y Raquelín. Las hermanas no volvieron a ver a su padre hasta 1979, dieciocho años más tarde de su separación, pues el régimen cubano había encarcelado a su padre por deslealtad a Castro, y por su participación en la operación de la invasión de Bahía de Cochinos.​ Pero la tragedia los acompañaba. Al poco tiempo de llegar a los Estados Unidos, Ignacio Mendieta moría.

Los estudios y los comienzos de su obra

A Ana María siempre le había interesado el arte, y decidió estudiar en la Universidad de Iowa, donde vivía, iniciando así su trayectoria artística. Recibió una Licenciatura en 1969 y la maestría en Bellas Artes en 1972. En el mismo año se incorporó a un programa de la universidad y pronto creó su primer trabajo cuerpo-tierra. Luego realizó un viaje de estudios a México a los sitios arqueológicos de Oaxaca, donde desarrolló un sentido por el espacio sagrado describiendo su experiencia "como volver a la fuente, pudiendo obtener algo de magia con solo estar allí". Regresó a México en varias oportunidades, y fueron estos viajes la inspiración para su serie "Silueta" en la que invirtió siete años de su carrera.

Inspirada en Sara Ann Otten, una estudiante de enfermería que a los 20 años había sido violada y asesinada, realizó en 1973 una performance en su propio apartamento, presentándose a sí misma como la víctima, untada con sangre y atada a una mesa, invitando a sus amigos al apartamento para "presenciar" la escena del crimen.

Desde 1976 hasta poco después de completar un Máster en Bellas Artes, Mendieta viajó con frecuencia a Nueva York con su instructor, Hans Breder, donde empezó a relacionarse con algunos artistas locales, y se conecta con la escena artística y el clima político de Nueva York. En 1978 decidió mudarse para esa ciudad donde ya tenía contactos y había un futuro para trabajar. Fue entonces cuando empezó a experimentar con el arte de la tierra, poniendo énfasis en el cuerpo; el fuego, los elementos naturales y la relación entre el trabajo artístico y el espectador. En esa época Mendieta conoció al artista minimalista Carl André, con quien más tarde se casaría.

Grupo de jóvenes en Brooklyn, Nueva York, a finales de 1981. Ana aparece abajo la segunda de la izquierda. También aparecen las poetas Iraida Iturralde (arriba, a la izquierda), Lourdes Gil, abajo al lado de Ana María. Están Juan González, uno de los pintores cubanos del exilio más sobresalientes del siglo XX, y el conocido fotógrafo cubano y editor fotográfico de la revista Time Ramiro Fernández. Gracias a Iraida Iturralde por facilitarme esta foto (tomada por Alina Lino) para mi artículo/homenaje. Todos los derechos reservados ©. Prohibida la preproducción.
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En 1980 fue curadora de la exposición “Dialéctica del aislamiento: una Exposición de Mujeres Artistas del Tercer Mundo de los Estados Unidos”.​ Fue activa en los círculos de arte feminista. También en 1980 le fue otorgada una beca de investigación de la John Guggenheim Foundation, y otra beca de la National Endowment for the Arts. “Ana Mendieta, con una carrera de unos 15 años, formalizó un conjunto de doscientas obras”, comenta el crítico de arte italiano, Mateo Bergamini, “entre ellas más de un centenar de videos, relatando la condición de exilio en su propia identidad física, utilizando su propio cuerpo y sus huellas como medio de expresión, eligiendo aparecer en sus obras, incluso actuando como un molde puro”.

Nuevo enlace con Cuba (1980)

Pero Cuba no había estado ausente de su vida, todo lo contrario. En Nueva York Mendieta se reunía con cubanos exiliados quienes, como ella, deseaban regresar a su tierra. La primera oportunidad llegó en enero de 1980 como parte de un intercambio cultural con Cuba a través del Círculo de Cultura Cubana, un viaje que le permitió reconectarse con sus orígenes y con el sentimiento de pérdida tras la salida de su país veinte años antes.​ Decía Ana que "habiendo sido arrancada de mi tierra natal durante mi adolescencia, estoy abrumada por la sensación de haber sido expulsada del vientre. Mi arte es la forma en que se restablecen los lazos que me unen al universo”.​

La parte montañosa del parque Escaleras de Jaruco, en las afueras de La Habana, atesora varias obras de la artista, entre ellas este Torso de mujer, pieza más conservada de la serie en la Solapa del Águila. Foto Addys Hernández, Radio Jaruco, 2022, Internet.
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En 1981 visitó el Parque Jaruco en La Habana donde realizó su serie Esculturas Rupestres, con siluetas y figuras femeninas atribuidas a deidades del panteón mitológico aruaco de las Antillas como Guacar, Guaranoca, Itiba Cachubaba, entre otras muestras que exponen sus sentimientos humanos de estar en contacto con su identidad y su origen. En los siguientes tres años viajó a Cuba en siete ocasiones, a veces guiando grupos en el programa de intercambio cultural, o para exponer o crear. ​“Sus viajes a Cuba en los últimos años de su vida fueron agridulces”, dice la artista y escritora Coco Fusco quien la conoció. Y continua: “Sí, hizo amigos, vio a familiares e hizo sus esculturas rupestres en Jaruco, pero su relación con las autoridades cubanas era tensa. Cuando intentó llevarse a Estados Unidos algunas reliquias familiares, se las confiscaron en el aeropuerto” [Revista HyperMedia, 12 de marzo, 2024].

Roma y su matrimonio con el artista Carl André

En 1983 Ana Mendieta gana el Premio Roma, con una beca de la Academia Estadounidense que le permitió trasladar su residencia a Roma. Allí Mendieta comenzó a crear arte, incluyendo dibujos y esculturas, y siguió utilizando elementos naturales. Se enamoró de la ciudad, y les decía a sus amigos que Roma era como una fusión entre Cuba y Nueva York. Ana seguía una relación amorosa con el artista Carl André, pero por un tiempo rompieron el compromiso. Luego se volvieron a encontrar y se casaron en una ceremonia privada en Roma el 17 de enero de 1985. Sin embargo, a su regreso a Nueva York Ana contó a sus amigos que sospechaba que André tenía un romance en Berlín.

Mi contacto con Ana María

Después de nuestra salida de Cuba, Ana María en septiembre de 1961, y yo en octubre de ese mismo año, estuvimos más de 20 años sin vernos y sin saber una de la otra hasta que un día salió publicado en El Miami Herald un escrito largo sobre su obra y su arte. Lo que relataban en aquel escrito me dejó impresionada: ¡una niña del grupo del colegio había llegado a la fama! Decidí entonces escribirle a ver si podíamos reencontrarnos. Envié al periódico una carta para que se la hicieran llegar a Nueva York, y en pocas semanas tenía en mis manos una tarjeta postal en la que Ana María, contenta de comunicarse conmigo luego de tanto tiempo, me decía que pronto vendría a Miami y que me llamaría para vernos. Desde entonces esperaba ansiosa el encuentro. Pero entonces llegó la noticia…

Su muerte

Carl André y Ana María eran ampliamente conocidos, no solo por sus trabajos en la esfera del arte, sino también por sus peleas. El 5 de septiembre de 1985 la pareja cenó con unos amigos. Una de las invitadas a la cena describió posteriormente que en la cena Ana se veía "feliz y relajada". Pero tres días después, en la madrugada del 8 de septiembre, Ana Mendieta cayó desde su apartamento del piso 34 en Greenwich Village donde vivía con su esposo. Justo antes de su muerte, los vecinos habían oído a la pareja discutir violentamente, aunque no hubo ningún testigo de la pelea. Una grabación de la llamada al 911 de André él decía: "Mi esposa es artista, y yo soy artista, y tuvimos una pelea… y ella fue al dormitorio, y yo fui tras ella, y ella salió por la ventana". ​ Un portero de la calle de abajo había escuchado a una mujer gritar "¡No, no, no, no!", antes de que el cuerpo de Mendieta aterrizara en el techo de un edificio abajo. La historia que André le narró a la policía difería de sus declaraciones grabadas por el operador del 911 aproximadamente una hora antes. La policía encontró que André mostraba rasguños en toda la cara. La policía lo arrestó. Según amigos, su relación fue inestable, alimentada por el consumo excesivo de alcohol por parte de ambos. André afirmó no recordar nada de los sucesos que llevaron a la muerte de Mendieta.

Se celebró el juicio que duró tres años en procedimientos legales. El abogado de André describió la muerte de Mendieta como un posible accidente o un suicidio. André fue absuelto de asesinato en segundo grado en febrero de 1988 por falta de pruebas. Pero, ni la familia de la artista, ni muchos de sus seguidores ni activistas cejaron en el empeño de defender la hipótesis del asesinato. Muchas de las exposiciones y muestras de arte de André recibieron un gran rechazo por parte de artistas y activistas feministas, quienes realizaron numerosas protestas públicas a lo largo del mundo contra la legitimación de André en el mundo del arte. “André nunca logró escapar de la sombra de la muerte de Mendieta”, afirmó su obituario en el periódico The Guardian. Carl André falleció a los 88 años, el 24 de enero de 2024, 39 años después de la muerte de Ana Mendieta.

No pudo ser

Esperaba verla pronto, y la noticia de su muerte, y de forma tan violenta, me causó una gran pena. Hoy, 40 años más tarde, todavía me entristece lo que pasó y que no pudimos conectar de nuevo. La obra fuerte y difícil que Ana Mendieta creó es, a mi modo de ver, un reflejo del trauma que la salida de Cuba y la vida del exilio causaron en ella. Tenía un vacío; una tensión y un dolor profundo. Ana siempre fue una muchacha alegre y alborotada, que le gustaban las diabluras, que le encantaba jugar con algunas de las niñas de la clase. Su carácter era explosivo; era muy inquieta. Pero la separación de sus padres, de su familia, dejar su país a los 12 años, y las experiencias en orfelinatos por varios años le causaron grandes conflictos.

Este caso de Mendieta es también el de muchos niños y adolescentes cubanos que tuvieron que irse solos, o con sus familias. Es la mutilación y la herida, todos forzados por las circunstancias de vivir lejos de su entorno. Enfrentarse a un nuevo país con nuevas costumbres, idioma diferente y la nostalgia de la patria a una edad tan frágil como es la adolescencia, tuvo que producir que algo se rompiera dentro de ellos en esa transición. Algunos perdieron su identidad y no se sienten ya cubanos, [han pasado demasiados años], y otros, como en el caso de Ana María, lo exteriorizaron de otra manera. Esta ha sido otra de las grandes tragedias que ha sufrido el pueblo cubano en los ya 66 años de comunismo.

El futuro de Cuba no consistirá solo en reconstruir al país: edificios y ciudades que colapsan; el problema del hambre y la miseria. Arreglar el alcantarillado, la electricidad, los hospitales, las carreteras, los campos para cultivo, y toda la infraestructura que habrá que rehacer. Todo esto lo hay que llevar a cabo. Pero también hay que reconstruir, y con urgencia, a personas y familias que han sufrido las consecuencias de todo este infortunio por tantos años. Unos lo han sufrido en la Isla, y otros en el exilio. Pero ha habido sufrimiento en las dos orillas.

Volviendo a mi compañera de colegio y a su muerte, muchos se han concentrado en André, el esposo, en el “accidente”, el juicio, etc., pero yo me he concentrado en Ana que fue la que más perdió. Pese a ser considerado uno de los artistas más sobresalientes de su generación, su figura quedó empañada por la muerte de Mendieta. Cuarenta años más tarde el tema continua, y sigue siendo una gran incógnita de qué fue lo que realmente pasó aquella noche. Pero ya es muy tarde para lamentos y consideraciones. Ana María ya no está; fue aquel salto mortal otra tragedia que tuvo que sufrir, otra adversidad que cerró para siempre el capítulo de su atormentada vida. El exilio es horrible para casi todo el mundo; es la “dislocación cultural” citando a la fotógrafa cubanoamericana Silvia Lizama, y desde niña Ana María sufrió y llevó a rastras hasta su muerte esa dislocación.

Hoy ruego a Dios por ella confiada de que ya por fin haya encontrado el sosiego y la paz. Sé que un día nos volveremos a encontrar en el lugar de la luz, sin el dolor y sin el sufrimiento del mundo.

Descansa en paz, querida amiga de la infancia.




PARTE DEL LEGADO DE ANA MENDIETA

Esculturas Rupestres (1981) Escaleras de Jaruco, La Habana.

Body Tracks (Rastros Corporales) 1982 en Franklin Furnace en la ciudad de Nueva York.

Algunas obras cinematográficas (1971-1980) experimentales:
  1. Espejismo (1974)
  2. Silueta Sangrienta (1975)
  3. Ochún (1981): Mendieta filmó Ochún en Key Biscayne, Florida.
Obras estrenadas póstumamente (1985-presente)

Dolor de Cuba/Cuerpo que soy (2018)
La tierra que nos cubre habla (2018)

Exposiciones colectivas

2022 Museo Hammer de la Universidad de California, Los Ángeles, organizó la exposición Joan Didion: What She Means.

2023 La muestra viajó al Pérez Art Museum Miami y se incluyeron obras de Ana Mendieta junto a obras de otros 50 artistas internacionales contemporáneos

Colecciones públicas (selección)

Museo Solomon R. Guggenheim
Museo Metropolitano de Arte
Museo de Arte Moderno de Nueva York
Centro Pompidou, Paris
Musée d'Art Moderne et Contemporain, Ginebra
Colección Tate, Londres
Pérez Art Museum Miami

Premios Póstumos

En 2009, Premio a la Trayectoria de la Fundación Cintas.

En 2018, The New York Times publicó un obituario tardío.

En 2024, se anunció que la nominada al premio de la Academia, América Ferrera, protagonizaría y produciría una serie de Amazon Prime Video sobre Mendieta, coproducido por Amazon MGM Studios y Plan B Entertainment.


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Edificio del Co1egio del Apostolado 
del Vedado en la actualidad. 
Paseo y 21 en el Vedado, La Habana.
 Foto de Internet.
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Teresa Fernández Soneira (La Habana 1947), es una historiadora y escritora cubana radicada en Miami desde 1961. Ha hecho importantes aportes a la historia de Cuba con escritos y libros de temática cubana, entre ellos, CUBA: Historia de la educación católica 1582-1961, Ediciones Universal, Miami, 1997, Con la Estrella y la Cruz: Historia de las Juventudes de Acción Católica Cubana, Ediciones Universal, Miami, 2002. En los últimos años ha estado enfrascada en su obra Mujeres de la Patria, contribución de la mujer a la independencia de Cuba, (Ediciones Universal, Miami 2014 y 2018). El volumen I dedicado a la mujer en las conspiraciones y la Guerra de los Diez Años, y el volumen 2, de reciente publicación, trata sobre la mujer en la Guerra de Independencia. En estos dos volúmenes la autora ha rescatado la historia de más de 1,300 mujeres cubanas y su quehacer durante nuestras luchas independentistas. En el verano del 2022 publicó La Bella Cubana, rostros de mujeres en la Cuba del siglo XIX (Alexandria Library Pub. House, Miami) que recoge 150 daguerrotipos del siglo XIX de mujeres cubanas de todas las edades y razas, acompañados de poemas de la época. Es un homenaje a la mujer cubana de todos los tiempos. Relatos y Evocaciones. Antología 1986-2023.
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Gaspar, El Lugareño Headline Animator

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