Thursday, February 1, 2018

Escudo de la provincia de Camagüey

Camagüey celebra, este 2 de febrero, el 504 aniversario de su fundación. Como homenaje a la "suave comarca de pastores y sombreros", comparto dos textos del historiador Héctor Juárez Figueredo (fallecido en el 2005) relacionados con la historia y el significado de los escudos de la ciudad y la provincia de Camagüey. Ambos artículos fueron publicados originalmente en la revista Enfoque de la Arquidiócesis.

La importancia de publicar el texto sobre el escudo provincial, va más allá de la simple curiosidad histórica. Inexplicablemente la versión del blasón de la provincia de Camagüey que es más conocida y utilizada, como parte de la iconografía simbólica nacional fuera de Cuba, es una interpretación errónea. Intento llamar la atención al respecto, con el deseo de evitar que se continúe cometiendo esta confusión. 

Joaquín Estrada-Montalván
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Escudo de la Provincia de Camagüey
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Esta es la versión (errónea) más conocida del
Escudo de la Provincia de Camagüey
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por Héctor Juárez Figueredo


Luego de la instauración de la República, las provincias comenzaron a adoptar sus respectivos escudos oficiales. Para 1918 ya estaban aprobados los correspondientes a Pinar del Río, Las Villas y Oriente.[1]

El escudo de la provincia de Camagüey no se haría esperar. Fue aprobado el 22 de diciembre de 1926, en sesión extraordinaria del Consejo Provincial, y sancionado luego por José Antonio Villena Rodríguez, gobernador provincial.[2] La autoría de este escudo correspondió a Ángel Hernández Navarro, maestro, funcionario público y periodista, que el 15 de diciembre de 1926 había presentado al Consejo Provincial la propuesta correspondiente. El propio Hernández Navarro lo describía así:

Forma: En sus partes laterales e inferior, igual a la del escudo de la ciudad de Camagüey […] La parte superior formada por dos ligeras curvas unidas en la parte media del escudo. // Cuarteles: Tres, dos superiores y uno inferior.— El cuartel superior izquierdo, ofrece el cielo azul de Cuba, con ligeras nubes negras y la palabra latina SPES.— El cuartel superior derecho, ofrece el cielo azul, con nubes negras y un Machete en sentido diagonal.— El cuartel inferior, presenta campiña de Camagüey, el Sol de libertad en su horizonte, una casa Ingenio a la izquierda, un bosque a la derecha, ganado, instrumentos de labor y palmas. // Franjas: Alrededor del escudo, fondo rojo, con palmas en su centro. // Estrellas: La estrella solitaria, rematando la unión de las curvas superiores del escudo. // Banderas: Cuatro, dos a cada lado.[3]

Hernández explicaba de inmediato cada elemento figurativo. Los elementos del cuartel superior izquierdo aludían a los próceres de 1826 (Agüero y Sánchez)[4] y 1851 (Joaquín de Agüero y sus compañeros fusilados),[5] que: “Llenos todos de esperanza, llevaron a cabo su obra, y por ello, aun cuando fracasada, lo que vino a inspirar confianza al Camagüey, para emprender una labor por la independencia de la Isla.” Ello justificaba la presencia de la palabra spes (en latín, esperanza), pues pese al fracaso (las ligeras nubes negras), aquellos mártires inspiraron al Camagüey para nuevas luchas por la independencia (el cielo azul).

El cuartel superior izquierdo recordaba que, al calor de aquella esperanza, volvió la Revolución en 1868 y 1895, “y la guerra con toda su tormenta, hizo sus estragos, para surtir más tarde el efecto deseado”. Y de las contiendas emergió un símbolo: “El arma ‘Machete’, esgrimida por los patriotas.” Gráficamente se representaban “la tormenta moral y material de la guerra” (nubes negras) y la inmortal acción guerrera cubana (el machete), necesarias para lograr más tarde la independencia patria.

La diversificada economía camagüeyana hallaba su sitio en el cuartel inferior. Hernández Navarro argumentaba: “Actualmente, como consecuencia de la Libertad e Independencia obtenidos, Camagüey ha dejado el ropaje anterior único de su riqueza ganadera.” La llana provincia, junto a la exportación de ganado, había “entrado a la riqueza azucarera en bastante proporción”; y al comercio de exportación de maderas y su empleo en la industria.[6] De allí, que se representaran la independencia (el cielo azul) y la libertad (el Sol), que alumbraba la belleza del plano suelo del Camagüey (las palmas). Y estaban los iconos de la economía: ganadería (vacunos), industria azucarera (la casa Ingenio con su chimenea), maderas (el bosque) y agricultura menor (los instrumentos de labor).

El color de la bordura general (rojo), que Hernández denomina “franja”, era un “símbolo de nobleza y para representar la sangre que tanto ha sido derramada para conquistar la Libertad”. Las palmas, en su centro, representaban el martirio. Ellas honraban “a las familias camagüeyanas, las que tanto lloraron”, pues durante las guerras por la independencia muchos de sus integrantes fueron asesinados y deportados.

Como remate digno, la Estrella Solitaria. Ella iluminaba “la personalidad de la provincia dentro del conjunto de la acción libertaria.”

Y, por último, las banderas. Demostraban éstas “cómo la defensa de Camagüey por sus derechos, como sus trabajos por la Libertad le permiten ampararse en su enseña de redención, en su bandera de la República, para así hacer más fuerte su valor histórico y su personalidad patriótica.”

Han existido diversas interpretaciones de los motivos del escudo de la provincia. Y también fantasiosas variaciones al diseño del mismo, como la del sello cubano de 5 c. de la emisión Escudos Nacional y de las Provincias (10 de octubre de 1966). Todas ellas son ajenas por completo a los propósitos de Hernández Navarro.

El autor del escudo provincial.

Ángel Hernández Navarro, a quien se debe la creación del escudo provincial, nació en Camagüey (entonces Puerto Príncipe) el 3 de agosto de 1876.[7] Falleció en esa propia ciudad el 14 de octubre de 1936.[8]

Estudió en la Escuela Municipal Superior para Varones. Durante la Revolución de 1895 se incorporó, como alistado, en la Primera Compañía del Regimiento de Infantería “Gómez”, del Tercer Cuerpo del Ejército Libertador. Al concluir la contienda se desempeñó como vigilante de la Policía Municipal. En 1900, se presentó a exámenes y adquirió el título de Maestro de Instrucción Pública. Ejerció como maestro durante algo más de 10 años, hasta que quedó cesante.[9]

Hernández Navarro fue luego Jefe de Despacho de la Junta Local de Sanidad. Desempeñó igual cargo en el Consejo Provincial, desde abril de 1917 a mayo de 1928,[10] cuando se jubiló. Allí fomentó una biblioteca con más de mil volúmenes, abierta al público. Ya jubilado, fungió como Oficial de Despacho de la Cámara de Comercio y de la Asociación de Almacenistas de Víveres de la Ciudad de Camagüey, y Presidente de la Asociación de Maestros de Camagüey.

La labor de Hernández como periodista está también vinculada al surgimiento y desarrollo de la radio en la ciudad;[11] quizás por ello se le incluyó —al uso de la época— entre los camagüeyanos “notables por su elocuencia en la oratoria”.[12] Pronunció el discurso inaugural de la 7AZ, primera radioemisora local (16 de enero de 1924), y en la CMJC (La Voz del Tínima) fue conferencista radial durante los años de 1930. Y habló también en la inauguración (1931) de la CMJF (La Voz de Oro), desde cuyos micrófonos mantuvo informados a los camagüeyanos sobre los detalles del Vuelo Sevilla-Camagüey (junio de 1933) y la posterior desaparición de los aviadores hispanos Barberán y Collar en el vuelo de La Habana a México.

Restitución del escudo provincial (1995).

En 1976 dejó de emplearse el escudo provincial, cuando se consideró que había perdido actualidad,[13] pues una nueva división política administrativa multiplicaba la antigua provincia en dos nuevas: Ciego de Ávila y Camagüey.

Casi veinte años más tarde, el 13 de septiembre de 1995, en los potreros de Jimaguayú, quedó restituido el uso del escudo provincial de 1926.[14] Tuvo lugar durante la VII sesión extraordinaria de la Asamblea Provincial del Poder Popular (VII período de mandatos) y en el marco del acto nacional por el centenario de la Constitución mambisa de Jimaguayú (16 de septiembre de 1895).

En la solemne sesión, de acuerdo con lo previsto en la convocatoria, se sometió a aprobación de los delegados camagüeyanos la restitución del uso oficial del escudo de la provincia de Camagüey. Y se acordó restablecerlo, “por su valor histórico y económico e intereses sociales, culturales y políticos.” [15] Rolando Nieves Vega, a la sazón presidente de la Asamblea Provincial, entregó al Dr. Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional, una réplica del escudo, hecha por el destacado escultor camagüeyano Herminio Escalona.[16]

Escalona es también el autor de las tres piezas escultóricas que en Camagüey recuerdan a fray José Olallo Valdés: dos estatuas y una tarja. Ésta última es alegórica a la clausura del año jubilar (1989-1990) que se dedicó al centenario de la muerte de ese Siervo de Dios. En el patio central del Hogar Padre Olallo está una estatua en bronce. Muestra al Padre Olallo con hábito juanino, maletín de enfermero y en ademán de iniciar la marcha. Hay una réplica de aquella en la iglesia de San Juan de Dios: es el modelo, en yeso, que sirvió para confeccionarla. En ese propio templo, en la pared comprendida entre el Altar de San José y la puerta que comunica con el antiguo convento-hospital, quedó ubicada la tarja dedicada al Padre de los Pobres.[17]

Desde septiembre de 1995, el escudo oficial de Camagüey comenzó a ser empleado por la Asamblea Provincial del Poder Popular. Y en las entradas a la sede del Gobierno, en la Plaza de la Revolución Mayor General Ignacio Agramonte Loynaz, puede hoy contemplarse.




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[1] V. Ricardo V. Rousset: Historia de Cuba, Librería Cervantes, La Habana, 1918; t. 1, p. 135; t. 2, p. 115; t. 3, p. 81. Esos tres escudos aparecen reproducidos en sendas láminas. La omisión de los escudos de La Habana y Matanzas en la obra hace pensar que aún no estaban aprobados oficialmente.

[2] Escudo oficial de la provincia de Camagüey, [s.n.], [Camagüey], [s.a.], s.p. En la referida sesión actuaron: Rafael V. Agüero, presidente; Félix Rodríguez López, secretario; Antonio Freyre Pérez, Narciso Cervantes Cervantes, José A. García Varona y Orfilio Peláez Nápoles, consejeros. El primer documento en que se hizo uso del escudo oficial de la provincia de Camagüey fue un Diploma de Hijo Adoptivo de la Provincia, otorgado el 10 de octubre de 1927 a Gerardo Machado Morales, presidente de la República. Machado visitó la ciudad de Camagüey ese día para participar en tres actos de inauguración: las obras del acueducto, alcantarillado y pavimentación; el edificio de la Escuela Normal para Maestros, en la quinta San Zenón de Buenos Aires; y la Sala de Niños “Emilio Luaces Iraola”, del Hospital General. Por la tarde, en sesión solemne, se hizo entrega del pergamino, en el Salón de Actos del Consejo Provincial. (El Camagüeyano, Camagüey, a. 25, no. 280, 8 oct. 1927, pp.1; 7: El Camagüeyano, Camagüey, a. 25, no. 283, 11 oct. 1927, pp.1; 2; 3.)

[3] Ibíd. Todas las citas subsiguientes corresponden a esta fuente, sin paginar.

[4] Los jóvenes principeños Francisco Agüero Velasco, Frasquito, y Manuel Andrés Sánchez han sido considerados como los primeros mártires de la independencia de Cuba. En honor a la verdad, tal honor sólo corresponde a Frasquito. (V. Gustavo Sed Nieves: “Frasquito Agüero: independentista y bolivariano”, en José Ignacio Castro y Gustavo Sed Nieves: Biografías, Editorial de Arte y Literatura, La Habana, 1977.)

[5] V. Elda E. Cento Gómez: El camino de la independencia. Joaquín de Agüero y el alzamiento de San Francisco de Jucaral, Editorial Ácana, Camagüey, 2003.

[6] Las actividades económicas fundamentales de Camagüey en el primer cuarto del siglo xx eran la ganadería, históricamente, y la industria azucarera. Esta última —beneficiada por el desarrollo ferroviario que experimentó la provincia a inicios de ese propio siglo— alcanzó su clímax entre 1913 y 1920. En dicho período se construyeron 13 nuevos centrales azucareros. Además de las maderas preciosas que se exportaban, ferrocarriles y centrales necesitaban traviesas y leña. La tala de bosques, con sus desastrosas consecuencias ecológicas, también permitió dejar terrenos libres para cañaverales, plantaciones de cítricos y la ganadería extensiva. La industria maderera fomentó el desarrollo de numerosos aserraderos en el territorio; algunos fueron el núcleo fundacional de nuevas poblaciones. (V. Camagüey y su historia, Taller de Impresión Felipe Torres Trujillo, Camagüey, 1989, pp.. 95-103.)

[7] “Ángel Hernández Navarro”, en Camagüey. Año 1931, Cuba Atlas Co., Camagüey, 1931, p. 161.

[8] “Ángel Hernández Navarro”, El Camagüeyano, Camagüey, a. 34, no. 145, Camagüey, 16 oct. 1936, p. 4.

[9] Ángel Hernández Navarro: Breves palabras en el Cursillo de Perfeccionamiento. Verano 1936, Imprenta “La Moderna”, Camagüey, 1936, pp. 5; 9.

[10] Escudo oficial de la provincia de Camagüey, ed. cit., s.p.

[11] Oscar R. Viñas Ortiz: La radio en Camagüey. 1922-1940, Editorial Ácana, Camagüey, 2001, pp. 17; 30; 41-42; 93-94.

[12] Flora Basulto de Montoya: Tierra Prócer, Compañía Editorial “El Camagüeyano”, Camagüey, 1955, p. 173.

[13] Mi patria y mi provincia. Breviario histórico-cultural, Talleres de la Empresa Gráfica Integral No. 1, Camagüey, 1992, p. 153.

[14] Enrique Atiénzar Rivero: “Conmemorarán el miércoles 13 el centenario de la Constitución de Jimaguayú”, Adelante, Camagüey, [a. 37], no. 36, 9 sep. 1995, p. 1.

[15] Rolando Sarmiento Ricart: “En los potreros de la historia latió la patria”, Adelante, Camagüey, a. 32 [i.e., 37], no. 37, 16 sep. 1995, p. 1.

[16] Herminio Escalona González (Guáimaro, Camagüey, 1944). Para sitios públicos de la provincia realizó, entre otras: esculturas a las Víctimas del Ciclón de 1932 (Santa Cruz del Sur) y Caballería Mambisa (Plaza de la Revolución de Camagüey, proyecto del que fue coautor); tarjas por el Centenario de la Caída de Agramonte (Plaza de San Juan de Dios) y dedicadas a Nicolás Guillén (Casa Natal y Plazuela de Juana del Castillo). También son de su autoría: escultura, en madera, Hacha y macana (motel de El Cornito, Las Tunas); retrato escultórico del compositor Alejandro García Caturla (Teatro Auditórium Amadeo Roldán, La Habana); y estatua de Benny Moré, el Bárbaro del Ritmo (Veracruz, México). En sus piezas de pequeño formato, trabajadas en metal, predomina la figura humana en inusitados movimientos. Son notables sus Rostros, cabezas humanas en metal, madera y barro. Sus obras se encuentran en colecciones de Cuba y el extranjero. Ha sido premiado en diversos concursos. Actualmente reside en La Habana.

[17] V. Mons. Adolfo Rodríguez: “¿Quién fue el Padre Olallo?”, Boletín Diocesano, Camagüey, no. 59, 20 mayo 2003, p. 9.

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El Escudo de la Ciudad de Camagüey

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