Wednesday, August 2, 2017

De cuando el Teatro Principal se convirtió en un almacén (por Carlos A Peón-Casas)


(De un anuncio de El Fanal. Puerto Príncipe. Julio 1ero de 1891)


El hecho sucedió, a no dudarlo allá por el año de 1891. Daba fe de ello una interesante proclama, publicada por el diario local El Fanal, y que firmaba la Sociedad Anónima que regentaba el conocido coliseo de la entonces ya crecida villa principeña, en la que lo ofrecía en pública subasta, y al mejor postor para menesteres muy alejados a los propósitos de la plaza teatral.

La razón aludida tenía que ver con la imposibilidad por parte de la ya mentada Sociedad que lo regentaba, para dotarlo de alumbrado eléctrico, según prescribían las ordenanzas del Gobierno Civil en Puerto Príncipe. El tan moderno invento del alumbrado eléctrico, que según colegimos de dicha información ya era conocido en la entonces villa, no era increíblemente el único obstáculo; sino también la ausencia de retretes para uso de la concurrencia, y que igualmente no podía proveer los dueños del local.

Por ello habrían la “licitación” para que el espacio del susodicho teatro sirviera como “almacén u otro uso análogo”, ante la imposibilidad de arrendarlo para las funciones públicas a las que estaba llamado. Y aclaraban no sin ánimo los más comercial posible, que se escucharían todas la proposiciones, pero que finalmente se “contratará con el que mejor ventajas ofreciere”.

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