Monday, July 24, 2017

Lucía Araya (un poema de Félix Luis Viera)

Nota: Cada lunes la poesía de Félix Luis Viera. Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog, en este enlace. Traducción al italiano de Gordiano Lupi.
 


Lucía Araya

Cuando Lucía Araya atraviesa la Plaza Central de la ciudad de Cartago, los pájaros se sacan el plumaje y los niños vuelan hasta edades adultas para poder apreciar el caminar de Lucía Araya.

Lucía Araya es liviana en su andar: ¿quién podría creer que la solidez de sus carnes pudiesen acompañarla mediante su andar más bien etéreo? Ver pasar por la Plaza Central a Lucía Araya significa sufrir inmensa, amargamente, en caso de que uno sea un hombre y no sea el hombre de Lucía Araya. Vista desde la avenida, al fondo de la Plaza está la Catedral y la tarde es radiante y Lucía Araya camina hacia la Catedral, de modo que hacia acá quedan sus nalgas que se van moviendo con un no se sabe qué de ígnea ternura; es de hombres llorar viendo las nalgas de Lucía Araya cómo andan hacia la Catedral partiendo la Plaza. Dios mío. Cómo será posible seguir en esta vida sin haber visto alguna vez en carne viva las nalgas de Lucía Araya.

En el atardecer de primavera el aire de la ciudad de Cartago es aún más transparente y Lucía Araya regresa hacia la avenida con la Catedral de fondo. Su piel tan blanca entibia la tarde y su cabellera oscura se va moviendo como alertando de estallidos que se acercan.

Cerca ya de la lente, en primer plano casi, el olor de Lucía Araya es el mensaje de esos naranjos que inmortalizan a los atardeceres y sus senos hablan de memoria de constelaciones remotas.

Cuando sus nalgas al fin arriban a la acera, automóviles y transeúntes sienten que algo inexplicable trastoca el ritmo de los neumáticos y las rodillas.

Lucía Araya al fin atraviesa la avenida y todos los varones de Centroamérica, excepto el varón de Lucía Araya, comienzan a llorar.



México, DF, septiembre de 1998




Lucía Araya 

Quando Lucía Araya attraversa la Piazza Centrale della città di Cartagine, gli uccelli mettono in mostra le piume e i bambini volano verso l’età adulta per poter apprezzare le movenze di Lucía Araya.

Lucía Araya è lieve nel suo incedere: chi potrebbe credere che la solidità delle sue carni possa accompagnarla con il suo passeggiare così etereo? Veder passare Lucía Araya per la Piazza Centrale significa soffrire immensamente, amaramente, nel caso in cui uno sia un uomo e non sia l’uomo di Lucía Araya. Vista dal viale, in fondo alla Piazza c’è la Cattedrale che la sera è radiosa e Lucía Araya procede verso la Cattedrale, in maniera tale che da questa parte restano le sue natiche che si muovono con indicibile focosa tenerezza: è da uomini piangere vedendo le natiche di Lucía Araya come incedono verso la Cattedrale fendendo la Piazza. Dio mio. Come sarà possibile continuare a vivere senza aver visto almeno una volta in carne viva le natiche di Lucía Araya.

Nel crepuscolo di primavera l’aria della città di Cartagine è ancora più trasparente e Lucía Araya fa ritorno verso il viale con la Cattedrale sullo sfondo. La sua pelle così bianca intiepidisce la sera e la sua chioma scura si muove come per annunciare deflagrazioni che si avvicinano.

Vicina ormai alla lente, in primo piano quasi, l’odore di Lucía Araya è il messaggio di quegli aranci che immortalano i crepuscoli e i suoi seni parlano a memoria di costellazioni remote.

Quando le sue natiche finalmente raggiungono il marciapiede, automobili e passanti sentono che qualcosa di inspiegabile sconvolge il ritmo degli pneumatici e dei ginocchi.

Lucía Araya finalmente attraversa il viale e tutti i maschi del Centroamerica, eccetto il maschio di Lucía Araya, cominciano a piangere.


Messico, DF, settembre 1998



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Félix Luis Viera, poeta, cuentista y novelista, nació en Santa Clara, Cuba, el 19 de agosto de 1945. Ha publicado siete poemarios; tres libros de cuento; cuatro novelas y una noveleta.
Entre los premios que recibiera en su país natal, se cuentan el David de Poesía, en 1976; el Premio Nacional de Novela, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, galardón que ya le había sido otorgado a este autor, en 1983, por su libro de cuento En el nombre del hijo.
Su poemario La patria es una naranja, que aborda el tema del exilio a la par que incursiona en la realidad mexicana, ha tenido una buena acogida de crítica y público y recibió en Italia el Premio Latina in Versi en 2013.
Es ciudadano mexicano por naturalización. Reside en Miami.

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Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960.
Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros. Cuenta en su haber con una amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari. Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata.  Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.

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