Wednesday, July 19, 2017

Don Luis Aguirre Orio entrañable pedagogo musical de la ciudad principeña (por Carlos A. Peón-Casas)

La figura de este excelente pianista, y notable pedagogo musical, no ha merecido muy recientemente ni una mínima mención de parte los “estudiosos” del tema musicológico de esta ciudad en unas recientes sesiones que discurrían sobre las particularidades de la enseñanza musical en la ciudad principeña.
Nadie se acordó de Aguirre, de pasada creo mentaron a Félix Raffols, otro nombre necesario de aquellas celebradas experiencias, pero acaso por esas ignorancias calamitosas, o por la falta de una memoria estrictamente apegada a la historia y a sus hechos incontestables, no se rindió ningún homenaje a esa figura singular, no ya de la pianística, y su enseñanza, sino al ingente promotor de cultura que fue Don Luis Aguirre y Orio en esta ciudad tan desmemoriada. Ojalá que estas líneas sirvan para echar luz sobre este inopinado olvido, y se le haga justicia a aquél que fue entre nosotros insigne paladín de la musa

Desde 1923, al profesor Aguirre le fue adjudicada la dirección del Instituto de Música “Peyrellade” de esta ciudad agramontina, asumía tal responsabilidad al fallecimiento del profesor Joaquín Ramonet, titular de aquel cargo hasta ese minuto.

Ya en 1936, fundaría, con total “validez académica nacional”(1), El Conservatorio de Música de Camagüey(2), en un área de su espaciosa residencia marcada con el número 112, en la calle Avellaneda, y donde todavía el paseante puede reconocer una placa alusiva, que ha sufrido el paso del tiempo, pero que es todavía una muy valida recordación de la valía singular que aquel recinto le aportó a la enseñanza musical de esta ciudad.
Aquella bien montada academia en la ciudad de los tinajones no tenía nada que envidiarle a ninguna otra de las mejor reputadas de la capital cubana ni de ninguna otra ciudad de Cuba. Incluso me atrevería a asegurar que se medía en igualdad de condiciones con cualquiera otra de países del área caribeña, y un poco más allá.
Su excelso programa formativo, al que ya hemos aludido antes, en una oportuna nota aclaratoria, así lo atestigua. Entendemos igualmente que en aquella temprana experiencia musical que el eximio pedagogo Aguirre prodigaba en sus salones, constituye en sí misma el antecedente más directo de cualquier experiencia posterior de igual o parecido signo en esta ciudad.
Muchos años después de que aquel espacio educacional fuera intervenido, el espíritu ineludible del buen hacer musical siguió habitando entre los sólidos muros de aquel caserón que conocimos, de la mano de su heredero, nuestro entrañable amigo Louis Franz Aguirre Rovira, en una inolvidable noche veraniega de comienzos de los 90’s, cuando tuvo a bien agasajarnos en aquel cuasi místico espacio con una audición musical impensable para aquella ciudad depauperada: una obra de Penderecki.
De cualquier manera, aquel, era sin dudas un bello homenaje a aquel señor ya mayor, su padre, a quien de muy niño recuerdo interpretando bellas melodías religiosas en los tempranos años setenta del pasado siglo, poco antes de su partida a la Casa del Padre, en el ya extinto órgano Hammon de la Iglesia de la Soledad, la parroquia inmemorial, a sólo pocos pasos de su residencia, y a cuya inolvidable memoria he querido dedicar esta necesaria y bien merecida y recordación.
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Aguirre nació en Managua, la capital nicaragüense en el año 1903. A la temprana edad de siete años principiaba ya sus primeros estudios musicales bajo el cuidado de su madre: Ana Orio viuda de Aguirre. Muy joven aún prosiguió estudios con el entonces reconocido profesor Carl Tunermann. Su formación posterior la recibió en el Conservatorio Santa Cecilia dirigido por el maestro mexicano I. E. Hernández. Con sólo quince años, terminó sus estudios académicos mereciendo las más altas calificaciones y el premio “Cousin”. Ofreció su primer concierto en el prestigioso colegio La Salle de Managua, con un programa que le relevó como un “pianista de exquisito temperamento, sensibilidad e impecable técnica”. El programa incluyó obras de Chopin (Vals, Polonesa y Nocturno en mi menor); Leschetizky, Scribiani y Ricordi. Con sólo 19 años ya Aguirre estaba en la Habana, y en tal minuto ya era obsequiado de “cálidos homenajes”. “También hizo gala de sus profundos conocimientos en el Conservatorio de Música y Declamación que dirige el maestro Eduardo Peyrellade(…) Fue además Catedrático de la Escuela Normal de Maestros. Datos biográficos del profesor Aguirre en la Guía Social de Camagüey. Por M. R. Silva LLopis. p.245

Dada la magnitud de la figura del Profesor Aguirre, y su impronta entre nosotros, pretendemos recrear en un segundo momento otros detalles bien reveladores de su calibre como músico pero también como imprescindible animador cultural durante más de tres décadas en la ciudad agramontina.

  1. Otorgada por el Minisitor de Educación de aquel minuto, aseguraba validez “a los Certificados, Títulos y Diplomas que expida el Director”(…) “ y como derivación lógica, a todos los alumnos oficiales o incorporados que cursen sus estudios en el Conservatorio de Música de Camagüey, se les extenderá a la terminación de cada uno de los cursos completos que señala el Reglamento, sus Títulos correspondientes con Validez Oficial en toda la República(…)” En Conservatorio de Música de Camagüey. Reflexiones a los padres sobre la educación musical de sus hijos. Imprenta El Camagüeyano
  2. Ibíd. Adscrito a la Sección de Bellas Artes de la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación de su época ofrecía clases para instrumentos varios que incluían : piano, violín, viola, violoncello, contrabajo, guitarra, flauta, fagot, oboe, trompa, clarinete, trompeta, trombón, timpani y tuba.Las asignaturas musicales por su parte incluían: Solfeo, Teoría de la Música, Teoría Superior, Armonía, Composición, Contrapunto, Fuga e Instrumentación. Entre las complementarias se incluían: Estética, Formas Musicales, Idiomas, Conjuntos Instrumentales y Música De Cámara. La Academía impartía igualmente Cursos especiales entre los que se contaban los de Técnica, Interpretación, Repertorio, Los pedales del piano y el Aspecto Fisiológico del estudio del piano. Contaba igualmente con un programa especilaizado para niños de entre 5 y 7 años, el bien reputado Kindergarten Musical , indispensable preparación de los niños para el estudio de la música, “período previo para al de cualquier instrumento, o del canto, para desarrolra en le futuro artista yuna musicalidad completa y el concepto de una interpretación artística”

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