Sunday, November 6, 2016

El Caribe según Joel James


Nota introductoria de José M. Fernández Pequeño: En 1999 sostuve una larga conversación con Joel James que apareció publicada en la sección de cultura del periódico dominicano El Siglo. No fue como aquellos interminables intercambios con que, entre 1979 y 1981, mitigábamos el cansancio mientras recorríamos las carreteras de Cuba como pudiéramos y subíamos a las montañas buscando las comunidades de caribeños y sus descendientes que residían en la isla. Entonces la mayoría nos consideraba locos. En 1999 el Festival de la Cultura Caribeña (1981), la Casa del Caribe (1982) y la revista Del Caribe (1983) estaban completamente consolidados y eran un éxito al que todos buscaban subirse. En esa fecha, hacía un año que yo me había radicado en la República Dominicana, razón por la cual, si usted entra ahora mismo a la página web de la Casa del Caribe, no encontrará mi nombre entre sus fundadores. Tampoco hace falta, la verdad; me quedo con lo vivido, como esta conversación de 1999 en que Joel y yo hablamos de tantas cosas y, claro, también del Caribe y su cultura. Esto dijo Joel James, uno de los intelectuales que mejor ha entendido la región.

La mayor parte de los países del Caribe tienen una buena cantidad de sus habitantes viviendo en las antiguas o las actuales metrópolis. Esto es válido para el Caribe continental (dígase México, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam) y para el Caribe insular (Trinidad y Tobago, Barbados, Curazao, República Dominicana, Cuba, Haití, Jamaica). Hay países del Caribe donde la proporción de fuera y dentro llega a ser la mitad. Es decir, que el Caribe está dentro del Caribe y está fuera del Caribe.

Esa diáspora puede ser vista como una pérdida, como algo que se nos va. Pero también puede ser vista como Caribe en expansión y ese concepto trae aparejado un sentido de conquista cultural, en la mejor acepción del término conquista: en el sentido de imantación, de componente indispensable allí donde se vive. La Dra. Luz María Martínez Montiel, de México, me decía que en Nueva Orleans y Los Ángeles hay miles de puntos de venta de tortillas mexicanas. Señala ella el hecho de que, en cierta forma, la mitad de los territorios mexicanos arrebatados por Estados Unidos a mediados del siglo pasado comienzan a mexicanizarse a partir de la diáspora caribeña, que nosotros queremos denominar Caribe en expansión.

La presencia caribeña en Estados Unidos, en Canadá, en Francia, en Inglaterra, se expresa en eventos que tienen lugar en Nueva York, en Toronto, en Londres, en París. Los propios caribeños en esos lugares, con la defensa de su cultura, han ganado un espacio. Tú te paseas por Europa y sientes que hay un hambre por conocer al Caribe solo comparable al hambre por conocer África. El Caribe tiene mucho que decir a la cultura occidental, tiene un sentido cultural de intercambio con la naturaleza, de intercambio con la intemperie, de recreación en lo diario, de provisionalidad, de intemporalidad, de algo caótico, que se aleja mucho del sentido planificado, de pesantez tecnológica de la cultura occidental, que parece construida por hombres que se creen inmortales. 

El Caribe vive más al día, posee ese sentido de aprovechar cada instante, y esto para mí constituye una categoría esencial. Hegel, en determinado momento, nombró lo americano como lo inconcluso. En efecto, lo caribe es lo inconcluso, pero no lo inconcluso que está por concluir, sino lo inconcluso que concluye constantemente en una nueva formulación de inconclusión. O sea, lo inconcluso como una zona de estar del espíritu. Esto es lo que otorga al Caribe una tribuna propia para hablar con ese hombre congestionado de deudas, de cifras, de datos, de proyectos, de hábitos de consumo desenfrenados que lo llevan a una actitud metafísica de consumismo donde termina por consumirse a sí mismo. El Caribe es una proposición de vivir con conciencia de que se está viviendo, es decir, con la certidumbre de que un día habrá que morir como contingencia propia de esa única aventura que es la vida.
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El Centro Cultural Español de Miami y Editorial Gedisa presentan Sobre muertos y dioses, de Joel James Figarola.

Viernes, 11 de noviembre de 2016, 7:00 p.m.

Presentación a cargo de Ángel Lago Vieito, historiador e investigador y José M. Fernández Pequeño, escritor.

Centro Cultural Español de Miami
1490 Byscaine Boulevard, Miami 33132

Ver detalles del evento en Palabras del que no está

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