Wednesday, October 12, 2016

Los autógrafos a la Virgen de la Caridad del Cobre: un mapa sensible del alma cubana (por José M. Fernández Pequeño)



El investigador y escritor cubano Julio Corbea Calzado ha dedicado buena parte de su vida a las pesquisas sobre el emblemático pueblo del Cobre, donde nació y vive. Desde los registros historiográficos hasta la tradición oral, nada ha escapado a su acuciosidad en el intento por acercarse a la historia de esa población, su rica tradición minera, su peculiar entramado social y el complejísimo mapa de expresiones religiosas que allí toman cuerpo. Y, por supuesto, el culto a la Virgen de la Caridad del Cobre no podía quedar fuera de su foco investigativo.

Una de las vertientes más interesantes de esas investigaciones llevadas a cabo de Corbea es la revisión y estudio de los autógrafos que dejan en el libro de visitas quienes llegan cada semana a la iglesia de la Virgen de la Caridad, en el Cobre. Se trata de expresiones que recorren una amplia gama entre el respeto reverencial, la devoción apasionada y el agradecimiento convencido. Quienes van a pedir la intercesión de la divina patrona, quienes dejan constancia de su amor por el bien recibido o quienes simplemente desean patentizar su respeto establecen (de conjunto y sin saberlo) una suerte de mapa sensible del alma cubana en cada momento de nuestra historia: sus miedos, sus aspiraciones, sus pequeños o enormes sueños, y claro, sus más raigales dolores.

A continuación transcribo una selección de los autógrafos de Julio Corbea publicó en el número monográfico 57-58 que la revista Del Caribe, órgano de la Casa del Caribe en Santiago de Cuba, dedicó a los cuatrocientos años de la aparición de la Virgen de la Caridad en la Bahía de Nipe. El período que abarcan estos mensajes no puede ser más relevante: desde 1902 hasta 1959. Se ha respetado la ortografía del original.


Autógrafos


"Veinte y dos años hace que mi lengua no cesa de predicar las glorias de María: aún no he dicho nada: su nombre es inconmensurable" (Desiderio Mesnier, septiembre de 1902).

"Santísima Virgen, protege la libertad de Cuba" (Sixto J. Vasconcelos, 11 de enero de 1903).

"Cuando desde la escarpada altura del santuario, en derredor el incomparable paisaje, parece que todo: el río bullicioso, las cimas más profundas, y aun las más elevadas colinas, que esmaltan los variados tonos de berilo; todo canta y se siente soberano y magnífico el himno triunfal de la naturaleza a la venerada Virgen de la Caridad del Cobre" (José Nicolás Ferrer, 1903).

"La adoración a la Virgen de la Caridad del Cobre exaltó siempre el patriotismo de los bravos orientales. Patriota y amante de mi pueblo y de mi raza y respetuoso de la religión de mis mayores, me inclino reverente ante la tradicional imagen del patriotismo cubano" (Juan Gualberto Gómez, 4 de marzo de 1904).

"Si la fe hizo que Colón descubriese el Nuevo Mundo arrostrando todos los peligros, nuestra creencia firme en la Virgen del Cobre nos abrirá las puertas del progreso y nos hará dignos de grandes proezas" (Carlos Lima, 28 de marzo de 1904).

"En días aciagos de la guerra, invoqué tu nombre y me salvaste de la muerte" (Un hijo de La Habana, 21 de diciembre de 1904).

"Hombre; medio viejo, razonador -y no sé qué otra cosa-, me enternece al cabo de treinta años volverte a ver, y mirarte como único faro de esperanza que mi esposa contempla para que por tu don sean felices nuestros hijos. ¡Bendita sea la fe para los que la tienen como dogma! ¡Bendita sea la esperanza para todos los que la tenemos como fe!" (Enrique Hernández Miyares, 16 de abril de 1906).

"Lo confieso, no he sido un creyente fanático, no he aceptado jamás sino aquello que la razón me explica; pero en este momento ante la imagen de la Caridad ante la que veo arrodillados a varios de mis hermanos, uno ve conmovido y ha venido a mi memoria el recuerdo de mi buena madre que ante una imagen de la Reina de los Cielos, venerada bajo la advocación de las Mercedes nos hacía pedir libertad para los cautivos que en la guerra del 68 padecían persecución por la justicia, por el único delito de contribuir a la emancipación de la patria; entre los que se encontraban algunos familiares muy allegados por cierto" (N. C. Hoyos, 16 de abril de 1906).

"Virgen de la Caridad protege a nuestra patria y a la mujer de mis pensamientos (José Luciano López, 26 de enero de 1908).

"Tu invocación fue guía en los días de angustia para la patria. Solo te pido que ahora lo sea para la ventura de ella y de sus hijos" (E. Manduley, 8 de marzo de 2010).

"Antes de ser aviador era poco creyente, pero realmente algo maravilloso me salvó en mi viaje de Key West-Mariel, milagro que achaco a la Virgen por haberme encomendado a ella" (Agustín Parlá, 22 de mayo de 1914).

"Virgencita que has curado / tanto enfermo, tanto pobre; / virgencita que has logrado / en el Santuario del Cobre / eternizar tu memoria... / ante tu planta consagro / mi humano amor a tu gloria / y mi credo a tu milagro (Agustín Acosta, 29 de mayo de 1914).

"Este día estrené con mi orquesta, y la colaboración de la soprano Srita. Josefina Cervantes, una plegaria a la Virgen del Cobre, que escribí expresamente para ella (Armando Valdés Pi, 12 de enero de 1936).

"Habiéndolo soñado hace como diez años que había venido a este lugar, fueron siempre mis deseos realizarlo, hasta (que) hoy por la cortesía de Flor Loinaz llego aquí para hacer efectivo mi sueño" (Julia María Acón, 21 de febrero de 1936).

"Eres de Cuba la reina / y el honor de la nación... / ¡Míranos desde tu trono / con ojos de compasión!" (Padre Campos, 20 de mayo de 1939).

"Virgen de la Caridad / Patrona de los cubanos / Con el machete en la mano / Pedimos la libertad... Verso que aprendí de un tío libertador" (Nicolás, Santa Clara, febrero de 1942).

"Por segunda vez vengo a venerar esta milagrosa Caridad del Cobre en recompensa al bienestar que proporciona a todos los cubanos amantes de la libertad, tan maltratada por nuestros gobernantes amigos de su enriquecimiento personal" (J. R. Alemán, 5 de agosto de 1942).

"Virxen Moreniña / dos cubanos nobres / que fas ben á todos / é axudas os pobres" (Lupito Álvarez de Quintela, Orense, España, 22 de febrero de 1943).

"Gracias por haberme devuelto mis hijos vivos y sanos de la guerra y haberme dado salud para vivir" (Ana L. Martínez, 13 de julio de 1946).

"Virgencita, que al fin en esta patria haya comprensión entre tus hijos" (Mará Lasso Acosta, 1 de enero de 1959).

"La virgencita permita que más nunca Cuba tenga un tirano" (Bessie de Valdor, 3 de enero de 1959).

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