Monday, April 27, 2015

Un caso de narrativa naturalista y feminista de la mano de un escritor masculino: "Las Honradas" de Miguel de Carrión (por Antonio J. Aiello)



Las honradas (1918), del escritor cubano Miguel de Carrión (1875-1929), constituye una de las obras de la narrativa cubana e hispanoamericana representativa del quehacer literario y de la ideología de su época, junto a su continuación Las impuras (1919)(1). Ambas novelas están permeadas del pensamiento positivista triunfante en los umbrales del siglo XIX, ciegamente confiado en que en la asunción de la razón y la ciencia, estarían las vías para conquistar la justicia y un mejor orden social. En esta perspectiva científica, por las sendas de la Psicología ahonda en el pensamiento femenino trasluciendo una preocupación feminista insólita hasta ese momento en la voz de un hombre, quien ahonda en el ser femenino, revelando su psicología, sus insatisfacciones íntimas, sus problemas y sus derroteros, lo que hacen de Miguel del Carrión el primer escritor masculino feminista en la literatura cubana e hispanoamericana. Por ello resulta muy interesante y novedoso desde esta perspectiva prácticamente ignorada por la crítica feminista, el explorar esos condicionantes ideológicos en cuanto influyeron en la estructuración de esta novela, examinando los cuatro elementos de la situación comunicativa imaginaria en su relación: la voz narrativa, el discurso, la historia y el destinatario.

El autor, formado en las ciencias médicas, periodista y narrador por afición, se plantea una obra donde reuniría sus experiencias científicas, como médico en su constante trato con pacientes femeninas, cuyos problemas y psicología había observado minuciosamente, lo que favorece su formación literaria, si tenemos en cuenta que ya había escrito numerosos artículos periodísticos de profunda preocupación sociológica. Esta formación facilitará su propósito de escribir una obra narrativa apoyado en el discurso científico de la época, donde se des-cristalizará la imagen de la honradez de la mujer en una sociedad llena de prejuicios y falsedades, donde la apariencia es más importante que el ser. Con esta intención, se propuso el verificar su tesis de que los prejuicios sociales de la época, presentes en la educación de las niñas y jóvenes, conformaban un modelo de mujer con valores ideales e insostenibles en la sociedad donde se desarrollaban. Tesis que está muy a tono con su pensamiento positivista, y que aparece de modo implícito desde el prólogo y el capítulo primero.

Es de destacar cómo este escritor, siendo un hombre, pudo crear una voz narrativa femenina, representada en la protagonista de la novela, Victoria, que le permitió describir con gran efectividad el discurrir de la psiquis de la mujer, revelando todo un mundo interior al que no pudo llegar sólo por el tratamiento de sus pacientes, sin haber incluido una rigorosa labor de investigación que le proporcionara diversos casos psicosociológicos de la sociedad cubana del momento. Así a través de todos los personajes femeninos: Victoria, su madre, su tía, su suegra, su criada Julia, Alicia, Graciela, Georgina, Susana y la señora de Montalbán, se presentan modelos de mujeres coherentemente con el punto de vista de la tesis de la novela: la honradez, que en unos casos es real y en otros, aparente, dudosa o tabú, según el personaje. Desde el prólogo de la obra, aparece la voz narrativa representada en la protagonista como autora de la novela, revelando el fin que le asiste de contar su vida desde ese valor moral:
La sociedad ha querido dividir a las mujeres civilizadas en dos grandes grupos: las honradas y las impuras. Qué misterioso tabique del corazón femenino divide los dos órdenes de sentimientos que nos obliga a figurar en uno u otro bando, es cosa que la más minuciosa anatomía no ha logrado precisar aún. Balzac sólo descubre que una mujer honrada tiene “una fibra de más o de menos en el corazón”. Quiere esto decir que o tiene una voluntad superior a todas las tentaciones (fibra de más) o que su manera de sentir el amor es en extremo defectuosa (fibra de menos). De todas maneras, es algo que sale del marco de la normalidad. Claro está que el gran humanista se refería a la honradez real. Sin embargo, en sociedad, se hace necesario agrupar la honradez real y la aparente en una misma categoría. ¿De qué rincón del alma humana brotan los impulsos que mantienen a una mujer dentro de este estado, la más de las veces opuesto a todas las leyes del instinto? (7-8)
Con esta preocupación Carrión toma parte, quizás sin proponérselo y desde su perspectiva naturalista cientificista, en el discurso feminista, fundamentalmente abordado por mujeres latinoamericanas, que a partir del siglo XX modificó en la literatura la presentación del cuerpo femenino y su sexualidad(2). Dicho proceso corresponde “a cambios ideológicos con respecto a una concepción de lo que la mujer es” (Guerra 57), alejándose de la visión femenina vacía y bella de objeto de placer. La literatura anterior al siglo XIX nos había ofrecido una visión de la mujer honrada como un ser inmaculado e inocente, superficial, delicado, pasivo, dócil, débil, y sentimental cuya actividad usual debe ir dirigida únicamente a la procreación, siendo la maternidad la que hará posible su realización como mujer. 

Este período ha sido llamado por la crítica como el de la moralidad victoriana, en el cual la sexualidad es un tema tabú y deshonroso cuando se sale de los marcos de la reproducción de la especie. Por ello ese silencio sobre la naturaleza real de la mujer, ofreciendo una visión de la mujer honrada “como locus pasivo al placer. . . que también regían con respecto a su lenguaje y a los elementos que le estaba permitido representar en el texto literario.” (Guerra, 50). Así por ejemplo, en Aves sin nido (1889), de Clorinda Mato de Turner, la mujer es representada como un ser asexuado y eminentemente maternal. En Blanca Sol (1889), de Mercedes Cabello de Carbonera, impera el silencio en lo que se refiere a lo que acontece durante la primera noche que la protagonista ejerce su nueva profesión de prostituta (50). 

Existen muchos otros ejemplos que ponen de manifiesto esta tendencia a principios del siglo XX, de subversión del orden patriarcal silenciador de la realidad femenina en los cuales la protagonista se transforma de objeto del placer en un sujeto actuante, si bien delimitada en los bordes del texto, tal y como se puede observar en la novela Ifigenia. Diario de una señorita que escribió porque se fastidiada (1924), de Teresa de la Parra, la cual es considerada por Guerra como el comienzo trascendental de un discurso de la sexualidad dentro de la narrativa de las escritoras latinoamericanas (50). 

Por otra parte, la idea manejada por la voz narrativa, pone de manifiesto un determinismo social al que no escapa la mujer de esa sociedad, y que tiene sus raíces en los prejuicios sociales heredados por cierta interpretación del cristianismo(3), con la sumisión de la mujer al hombre, y otros valores modelados por la sociedad burguesa que implican que la mujer tenga un alto valor estético cuyos rasgos serían la belleza, la delicadeza, la ineptitud (salvo para el hogar), la ausencia de inteligencia, la mojigatería y sumisión perfecta.

Con esta óptica, Carrión crea una voz narrativa interior a la historia, desde la mirada de la protagonista Victoria, quien asume la narración en primera persona para narrarnos su vida “buena o mala” (8) como transcurre, fundamentalmente en tres puntos geográficos de la isla de Cuba: la calle Consulado y el Paseo del Prado en Centro Habana; la calle veintitrés, en el naciente reparto Vedado; una finca en Arroyo Naranjo, provincia de La Habana, la ciudad de Matanzas y la construcción del Central “La fraternidad” en la antigua provincia Oriente, cerca de terrenos de la costa que por ser pantanosos deben de ser de la costa sur.

Para ello elabora un discurso en el que la historia es anterior al tiempo de su su enunciación y que se remonta a la infancia de la protagonista, su juventud, su casamiento a los 19 años, su estancia de dos años en el batey del central azucarero donde trabajaba su esposo, su regreso a la residencia del Vedado pasando por Matanzas, los días de soledad de Victoria y su adulterio, su convalecencia después del aborto y el período de resignación desde el nacimiento de su primera hija hasta su edad de diez años, nuevamente en el Paseo del Prado. En cifras concretas, alrededor de 32 años. El tiempo es, pues, fundamentalmente lineal desde el pasado hasta el presente que coincide con la terminación de la historia:
No había cambiado de postura en el sillón, y ni siquiera advertí que Adriana había entrado en la casa y que la sala, detrás de mí, estaba a oscuras. Me di cuenta de ambas cosas cuando sentí que una mano se apoyaba suavemente en mi brazo, mientras la voz de mi hija me decía, por tercera vez, ahora un poco alarmada en presencia de mi abatimiento:
---Mamá, ¿estás mala? ¿Qué tienes? ¿En qué piensas? La besé con pasión en ambas mejillas.
---Nada, hija mía. ¡Pensaba en ti! (302)
Sólo en pocas ocasiones se altera para completar hechos del pasado, como los de sus estudios en los Estados Unidos o la historia de algún personaje que se incorpora, como en el caso de la señora de Montalbán. Las referencias al futuro son escasas y siempre desde el pasado.

Esta novela, de acuerdo con los intereses que la dirigen emplea a través de la voz narrativa un discurso científico verdadero y de excelencia para su época, acorde con la terminología científica del momento, fácil de corroborar en el lenguaje de la época y por ser su autor un médico. Todos los casos que enuncia la voz narrativa pudieran haber ocurridos en la Cuba de esos años y aún después hasta entrado los años 80. El autor ha puesto en esta voz una síntesis de aquellos a los que había prestado atención y conocido en su vida de médico y periodista, con tal rigurosidad que logra darnos la voz narrativa todo su espíritu atormentado entre las leyes biológicas naturales, que exigen el sexo espontáneo, y las leyes sociales, que castran los instintos naturales de la mujer y exigen un encauzamiento para el cual la sociedad no las prepara. Asimismo, contribuyen a esta credibilidad los tipos de la narración, los acontecimientos tan comunes en la época, la vida social descrita, la historia en torno a hacendados, propietarios de centrales azucareros y el desarrollo de esta gran industria naciente tan importante en Cuba hasta la penúltima década del siglo XX(4). Por otra parte, merece especial atención el detalle de las descripciones en torno a los hechos de salud, hospitalización, operaciones quirúrgicas y el manejo de la terminología de los fármacos de la época. El capítulo IX de la segunda parte “La muerte de las ilusiones” es una buena muestra de ello. Y es interesante destacar cómo se propician las largas descripciones del quirófano a partir de una invitación traída por los pelos del Dr. Argensola para que la protagonista participara de la operación:
Alicia me había exigido que no me moviese de su lado, ni aún en el momento de la operación. Temía morir en el cloroformo, y obtuvo, no sin trabajo, de Argensola, que me permitiera estar junto a ella constantemente. (215)
Más adelante, y en este mismo capítulo, la voz narrativa recuerda todo lo que oyó de los incidentes de la operación desde las brumas de su conciencia alterada por el impacto de la operación quirúrgica presenciada:
Argensola resoplaba, como arrancando algo que estuviese fuertemente sujeto al cuerpo de mi hermana.
---Dame una pinza de Kocher para coger un vaso que me estorba ---decía.
Y un momento después:
--- Ahora la tijera curva.
Pasaron dos minutos, durante los cuales se oyó el ruido de la tijera mordiendo la carne. Al cabo de ellos Argensola habló otra vez.
---Dame el termon.
Sentí el chirrido de la parte quemada y llegó a mi nariz el olor nauseabundo de la carne que ardía. (218)
La cantidad y calidad de la información científica está al nivel de la época y su destinatario aparente es la propia autora, pues la narración se construye como un análisis de conciencia desde el prólogo. Y así lo dejan ver sus primeras palabras:
El que una mujer, que sólo ha escrito algunas cartas en su vida ---más o menos celebradas por sus parientes y amigos--- se resuelva a escribir un libro, que no habrá de publicarse jamás, puede ser considerado por más de una persona sensata como una verdadera majadería. Pero nadie ha de saber que lo hago, ¡Oh, de eso estoy segura!, y bien puede quedar mi inocente capricho entre el número extraordinario de cosas que se piensan, se proyectan o se hacen, sin que podamos decírselas a los demás. (7)
La motivación corresponde a la más usada en este tipo de novela: el error de comportamiento por ignorancia de las verdades de la ciencia. La cual radica en la terrible contradicción de una educación, conforme a una moral que no prepara a las jóvenes para su matrimonio sobre bases sólidas y reales, a sabiendas de que el sexo es una necesidad biológica para cuyo momento debe estar preparada la mujer con sentido de causa y consecuencia, lo que determina la causalidad de la historia narrada. Con esta intención desfilan diversos casos de mujeres acompañadas de sus hombres: la madre de Victoria (caso que se desconoce y es siempre aparencial) y su padre, la tía y la posibilidad de un fracaso que la ha mantenido solterona, Alicia (la honrada destruida) y Trebijo, Graciela (la honrada vengativa que al final encuentra su felicidad) y Pedro Arturo, Victoria (la honrada aparente, pero adúltera) en su triángulo amoroso con Joaquín y Fernando, Georgina (la honrada con pasado, pero que supo conducir su vida) y el joven extranjero, entre los fundamentales.

La historia de cada una de estas mujeres con sus respectivos amantes, deviene en un estudio de casos sociológicos de lo que podía observarse en la sociedad habanera de aquellos años en los espacios tangibles por la intimidad y el mundo interior de las mujeres, revelando su fruición científica un sondeo psicológico, a fin de trazar la problemática del discurso femenino y exigir la salvación ética de la mujer más allá de los “tropiezos” del sexo. 

La perspectiva de la voz narrativa nos revela la ideología positivista de la época a través de un acercamiento clínico, psicológico y sociológico al desarrollo del argumento a tenor con los avances de la ciencia en su momento. Sin olvidar los rasgos de una falsa moral burguesa que frena el desarrollo armónico de la mujer. Predomina la dimensión intelectual cientificista que valora la dimensión psicosocial de las féminas, mostrándose directamente en los diálogos de los personajes como los del doctor Argensola (ver cita 218) o indirectamente a través de la voz narrativa:
Hasta entonces no pude darme cuenta de lo que había hecho, del profundo cambio que acababa de realizarse en mi vida, de la falta gravísima que manchaba para siempre mi existencia de mujer honrada y que me haría tal vez indigna de ostentar en lo sucesivo ese título. (205)
Esta ideología positivista determina que la voz narrativa le dé forma de experimento al discurso, adoptando una estructura propia del método experimental. Así, la primera parte, “El reinado de las ilusiones” corresponde a la etapa de observación y en ella estará implícita la hipótesis que se vislumbra desde el prólogo; la segunda parte, “La muerte de las ilusiones” deviene en la experimentación, en la cual es controlada la hipótesis (Victoria, que es el caso central en estudio psicosociológico, es lanzada a la sociedad con el fin de poner a prueba su educación para una vida de esposa honrada); y en la tercera parte, “El renacimiento de la ilusión” se comprueba la hipótesis, demostrando como el caso estudiado (Victoria) reorienta su vida, más preparada después de su caída, como una honrada aparente. Lo que la educación falsa no le facilitó para la vida, tuvo que aprenderlo con golpes y adoptar una moral hipócrita. 

El análisis desarrollado de los cuatro elementos de la situación comunicativa imaginaria en su relación: la voz narrativa, el discurso, la historia y el destinatario en esta novela, demuestra cómo su creación se adhiere al canon de la novela naturalista, presentándonos una voz narrativa actualizada científicamente en lo que a psicosociología, clínica y pedagogía refiere; un discurso que adopta la forma de estudio o documento científico, el estudio del caso de Victoria; una historia que responde al caso citado; y un destinatario lego, lector ficticio que aparentemente es la protagonista según se enuncia en la cita del prólogo referida anteriormente (ver 7), aunque en el discurrir de su análisis no es difícil percibir cierto sentido dialógico que espera compartir con una segunda persona lo que narra, un lector real:
Tomé el partido de escapar, dejándolas entregadas a su charla, y fui a reunirme con mamá, en el comedor. Mi madre era el boletín que me informaba de todo lo que podía interesarme, y apenas había tenido tiempo de atenderla. Además quería que me diese noticias de la salud de Alicia, a quien encontraba demacrada, a pesar de sus carnes. (114)
Además, es obvio como este análisis psicosociológico de corte naturalista cientificista, que constituye Las honradas, expresa claramente su función de literatura para corregir el error y propagar la verdad, aspiración suma de los positivistas. Una intención pedagógica presente en toda la obra y que se pone de relieve en la siguiente cita de la voz narrativa, casi al final del último capítulo de la tercera parte:
Otra vez, cual si estuviera en presencia, no de la agonía de una tarde, sino de la agonía de un mundo, surgieron ante mí las ideas del profeta que vaticinaba siglos de amor levantándose de mares de sangre. Aquel sol, que se despedía de nosotros, iba a alumbrar también a los pueblos y a las generaciones que vendrían detrás de los nuestros, perpetuados incesantemente por el amor maldito. Y me pareció que presenciaba la gran cópula universal, y que de la trepidación de los hechos, donde se revolcaban hipócritamente las parejas de hoy, surgía al fin la nueva conciencia humana, pura como esa luz que se renovaba todos los días, bella como ese sol e indiferente como esas nubes, hechas y deshechas al azar y tan alejadas de nosotros como lo está la impávida naturaleza de nuestros pobres prejuicios de reyes de la creación. (300)
A modo de conclusión, y sin lugar a dudas, Las honradas de Miguel del Carrión se nos presenta, según el interés de su autor como una novela naturalista o del realismo científico por el empleo que su autor hace de los cuatro elementos fundamentales de la situación comunicativa de ficción en su relación: la voz narrativa, el discurso, la historia y el destinatario, arraigados en los cánones del positivismo como propiciador de una panacea: la razón y la ciencia, pero que sin proponérselo y de manos de esas preocupaciones emancipadoras de la sociedad con el apoyo del saber, toca el discurso feminista abierto desde principios del siglo XX por un avanzado grupo de mujeres, entre las cuales él es la primera voz masculina en participar y del que ha sido prácticamente olvidado pero que esperamos pronto alguien salde esa deuda con él.


NOTAS

  1. Entre ambas novelas se da una paradoja: Las honradas trata simbólicamente la historia de mujeres que han seguido una vida honrada de pureza a la vista de la sociedad patriarcal, siguiendo todas las apariencias, pero en el fondo impuras, adulteras; mientras que Las impuras, desarrollada en el mismo universo que la anterior y con personajes tabúes de aquella, relata la vida de mujeres repudiadas por esa sociedad, pero con un alma honrada. 
  2. Citemos los casos de Gabriela Mistral (Chile, 1889-1957), Alfonsina Storni (Argentina, 1892-1938), Juana de Ibarborou (1892-1979), Dulce María Luisa Loynaz (Cuba, 1902-1997), María Luisa Bombal (Chile, 1910-1980), Rosario Castellanos (1925-1974) entre otras muchas más de principios del siglo XX.
  3. Interpretación que se ha tomado literal, sin deslindar su esencia y que hoy los cristianos comprendemos en otra dimensión y de reciprocidad entre el hombre y la mujer.
  4. Cuando el dictador Fidel Castro decidió cambiar los rumbos azucareros del país, en una de sus siempre lerdas estrategias económicas que han hundido a la Isla, sin antes haber previsto vías de modernización y eficientización de la industria azucarera. Tuvo que esperar a que el ex presidente de EE.UU. Jimmy Carter le recordara que tenía una industria anticuada y obsoleta.


OBRAS CITADAS

Cabello de Carbonera, Mercedes. La novela moderna. Estudio filosófico. Santiago de Chile: Editorial Nascimento, 1975. Impreso.

Carrión, Miguel del. Las honradas. México: Editorial Lectorum, S.A. de C.V., 1998. Impreso.
---. Las impuras. México: Editorial Lectorum, S.A. de CV., 1989. Impreso. 

Gagrrandés, Alberto. “El arte de la seducción”. Cubaliteraria. N.p.. 10 Dic. 2004. Web. 28. Feb. 2006.

Guerra Cunningham, Lucía. “Invasión a los cuarteles del silencio: estrategias del discurso de la sexualidad en la novela de la mujer latinoamericana”. Inti: Revista de literatura hispánica. No. 40. (1994): 49-58. Impreso.

Martínez, Adelaida. “Feminismo y Literatura en Latinoamérica. Un balance histórico”. Mujer, creación y problemas de identidad en América Latina. Comp. Roland Forgues. Mérida, Venezuela: Consejo de publicaciones de la Universidad de los Andes, 1999: 260-296. Impreso.

Zola, Emilio. La novela experimental. Santiago de Chile: Nascimento, 1975. Impreso.

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Dr. Antonio J. Aiello is a faculty at the College of Charleston, SC. He also has taught as visiting assistant professor at Oregon State University, graduate associate teaching in the University of Arizona and New Mexico State University, adjunct faculty at Pima Community College in Tucson, Arizona,assistant professor at University of Kabul, Afghanistan and assistant professor at University of Camaguey, Cuba. He has taught Spanish language as second language in basic, intermediate and upper levels; Spanish and Spanish American Literature, and Hispanic Linguistics since 1977 to students from various countries from America, Europe, Africa and Asia.
His formation began in the Higher Pedagogical Institute “José Marti” in Camaguey, Cuba as a Bachelor in Spanish and Literature. He got his Master in Latin American Studies in the University of Camaguey. Later he took different courses about Semiotic and Theory of Information with the University of Valencia, Spain, and University of Oriente, Cuba. Finally he got his Ph. D. in Spanish at the University of Arizona, with a major in 20th - 21st centuries Spanish American Literature, and two minors in 20th – 21st centuries Spanish Literature, and Hispanic Linguistics.
His researches have been related with the Postmodern Literature, the Spanish and Spanish American Literature, the literature in the cinema, the Hispanic Linguistics and the process of languages acquisition,. Their results have been presented at various international events and at various universities and associations in the United States. He is also author of the book Presencia de la episteme posmoderna en el discurso narrativo hispanoamericano de los umbrales del siglo XXI: Carlos Fuentes Macías, Mario Vargas Llosa y Leonardo Padura Fuentes, and some textbooks for the Spanish as second language teaching. Besides, he has published several articles with the results from his investigations. Furthermore, he has collaborated with publishing house like Arizona Journal of Hispanic Cultural Studies, John Wiley and Sons, Inc.; Hispania a Journal of AATSP; La gota de agua, Philadelphia, PA. and the journal Mexican Studies/Estudios Mexicanos of The University of California Institute for Mexico and the United States, and the Universidad Nacional Autonoma de Mexico’
His current research focuses on postmodern Spanish American Literature about narrators as Zoé Valdés, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa and Leonardo Padura. He expects to fulfill soon some books called Lezama recipe book, The Postmodern Narrative from Zoé Valdés and The postmodern narrative in Cuba. A reality: Leonardo Padura.

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