Thursday, April 30, 2015

Calles y callejones de Camagüey: Calle del Santo Cristo, Alfonso XII, Ignacio Agramonte (por Marcos A. Tamames-Henderson)


Nota del blog: Cada jueves se publica en el blog, gracias a la cortesía de Marcos Antonio Tamames-Henderson, una selección de su nuevo libro Calles y callejones de Camagüey. Entre la leyenda y la historia.   



Nace en la calle de la Mayor y en su recorrido ofrece cierre al callejón del Templador o de Pedro Bruno (I) para luego traspasar de la Carnicería o Contaduría, San Antonio, Nuestra Señora de Loreto o del Hospital y San Pedro Alcántara u Honda; dar inicio a Santa Catalina (I), cortar San Ildefonso y culminar en del Desengaño o de la Cruz. 

Particular definición le ofrece la construcción de la ermita del Santo Cristo en 1723 por gestión del presbítero don Emeterio de Arrieta. En 1777 es un eje en el que se destaca el templo como referente para el nombre de la calle, según indica una nota del acta capitular de la sesión del 20 de marzo en la que se indica que el señor Domingo José Correas es dueño de la casa no. 31, “situada en la calle que corre de la Parroquial Mayor a la iglesia del Santo Cristo, donde funciona una pulpería a cargo de Patricio Vázquez”. Lasqueti para argumentar la razón de su nombre opina: “porque va directamente al Santo Cristo”. 

Su primer rebautizo está vinculado con la incidencia de la Ilustración decimonónica en el Príncipe, hecho que coloca a este eje en la vanguardia de entonces. Del Santo Cristo fue uno de los primeros ejes en modificar su imagen bajo un proyecto integral cuando en 1874, en plena Guerra de Independencia, el brigadier Juan Ampudia se empeña en empotrar las ventanas voladas predominantes en sus edificaciones y colocar una acera corrida en toda su trayectoria. Para darle a la calle un cierre digno se empeñó el militar en construir un parque en la plaza del Cristo, en la que coloca sobre pedestales unos leones como símbolo del dominio español. Ante esta modernización propone el brigadier al Ayuntamiento colocar a esta calle el nombre de Alfonso XII, quien ocupaba el trono español por aquel entonces.

Recién finalizada la Guerra del 95, se propone el 23 de enero de 1899 cambiar el nombre de Alfonso XII por el de Martí. La respuesta de sus concejales es rica en matices de conveniencia a la hora de renombrar las calles de Camagüey y, al mismo tiempo, permite reflexionar acerca de la funcionalidad y permanencia de los nombres establecidos desde el catolicismo. El acuerdo del 13 de febrero aprueba el cambio de otros ejes principales de la ciudad: “con excepción de la de Alfonso XII que volverá a tener su antigua denominación de Cristo, en atención esto último a manifestación de algunos señores concejales que estiman poco adecuado esa calle para llevar el nombre del señor Martí, proponiendo que más bien se le pusiera a la calle de San Diego”. 

Nuevos cambios se auguran en su nombre el 9 de marzo de 1923, cuando en sesión del Ayuntamiento, el concejal Ramón Espineta solicita se acuerde variarle el nombre por el del comandante Gustavo Caballero, propuesta que recibió el rechazo de los vecinos mediante carta enviada al Cabildo con más de 80 firmas:
Camagüey, marzo 12 de 1923 // Sr. Presidente del Ayuntamiento y Sres. Concejales // Ciudad // Sres.: // Los que suscribimos, propietarios y vecinos de la calle Del Cristo en esta ciudad, exponen: // Que protestan de la moción presentada al Ayuntamiento, por el concejal Sr. Espineta, en la que solicita cambiar el nombre de la Del Cristo, que ostenta desde remotos tiempos, por el del general Gustavo Caballero, cuya memoria puede perpetuarse en otra forma, o en alguna de las nuevas calles que aún no lo tienen. // Desde tiempos muy antiguos ese era el nombre que esta calle ostentaba, el que en tiempos de España fue cambiado por el de Alfonso Doce y al constituirse la República siendo alcalde de esta Ciudad el Sr. Pedro Mendoza Guerra fue sustituido por el que primitivamente tenía y ha seguido teniendo, respetado por todos los Ayuntamientos constituidos desde esa fecha y a pesar de haberse cambiado los nombres antiguos de casi todas las calles de la ciudad. // En tal virtud suplicamos que teniendo en cuanta la solicitud que presentamos a ese honorable Ayuntamiento se tenga en cuenta al someterse a la consideración de esa Cámara la moción a que nos referimos. // Respetuosamente Pbro. Pablo Gonfaus // Eugenio Sarduy P.
Dos días después, en reunión del 14 de marzo se somete a votación el asunto quedando sin aprobación la propuesta por mayoría de votos. Estuvieron a favor de su permanencia los concejales Salvador Paisán N de la Cabada, Jesús María Arango Tan, Dr. Isidro de la Herrán Varona, José Amado López, Dr. Antonio Mesa Martínez, Juan Pérez Cristía, Ramón Puig Arará, Agustín Tomé Varona y el presidente, Abelardo Chapellí; los cuatro que se opusieron serían Francisco Herrero Ortiz Marató, Dr. Manuel Tomé Varona, Rafael Zayas Bazán Villanueva y Ángel Ortiz Álvarez. 

Por la posición que ocupa en la defensa del PC, mayor significación merecen las palabras del presidente del Ayuntamiento quien “entendía que debía respetarse la tradición al igual que interpretar los sentimientos de este pueblo del cual un gran número de vecinos se habían dirigido por escrito a él pidiendo no se llevase a cabo dicho cambio de nombre, en cuanto a la calle Del Cristo se refiere”. Para suerte de la membresía a esta sesión no asistió Ramón Espineta, concejal interesado en perpetuar en del Cristo la memoria de Gustavo Caballero. En el futuro se buscaría otro eje de la ciudad para ello.

El centenario del natalicio de Ignacio Agramonte, el 23 de diciembre de 1941, trajo al topónimo de esta calle nuevos desafíos. Ante la toma de acuerdo del Ayuntamiento de nombrar a la calle del Cristo con el nombre del Mayor, protesta la Logia Camagüey el 19 de diciembre; Osvaldo Agramonte el 20, quien además propone que para rendir homenaje a Ignacio Agramonte se tome la calle Independencia, postura que secunda al día siguiente la Delegación de la Asociación de Veteranos de la Independencia, con sede en Lugareño no. 417, y los socios de la Orden Caballeros de Colón. El día 22, apenas a un día de la celebración, el Club Rotario de Camagüey informa: “Que la calle Cristo, por su nombre divino y piadoso entiende el Club que es imposible de sustituir, además de indicar la tradición profundamente religiosa de este pueblo, que debe ser considerada, para mantener en lo posible, todo lo que aun atesoramos de legendario”. Solicitud con la que coincide el alcalde municipal el 24 de diciembre de 1941. 

De modo que, si oficialmente la calle lleva el nombre de Ignacio Agramonte, es usual se reconozca por Cristo. Todas sus cuadras pertenecen al CH y al área declarada PCH, las limitadas por las calles de la Mayor y Nuestra Señora de Loreto o del Hospital. 


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Marcos Antonio Tamames-Henderson (Jamaica, Guantánamo, 1961). Lic. Historia del Arte (1997), MSc. en Historia del Arte y en Conservación y Rehabilitación de Centros Históricos (2007). Miembro de la Uneac, Unaic, Unhic. La Editorial Ácana ha publicado sus libros De la Plaza de Armas al Parque Agramonte. Iconografía, símbolos y significados (2001, 2da ed. 2003); Tras las huellas del patrimonio (2004); La ciudad como texto cultural. Camagüey 1514-1837 (2005); Una ciudad en el laberinto de la ilustración (2009) y La cofradía de los signos urbanos (2012). Premio Especial Roberto Balmaceda (Uneac, 2002), Juan Marinello (2006), Juan Torres Lasqueti (2005, 2010, 2011 y 2012), Ensayo Histórico Enfoque (2007), Crítica Histórica José Luciano Franco (2005), Publicaciones, teoría y crítica en el V Salón de Arquitectura (2005) y Jorge Enrique Mendoza (2004), entre otros.

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