Thursday, March 26, 2015

Calles y callejones de Camagüey: Calle San Cipriano, Ramón Fonseca (por Marcos A. Tamames-Henderson)


Nota del blog: Cada jueves se publica en el blog, gracias a la cortesía de Marcos Antonio Tamames-Henderson, una selección de su nuevo libro Calles y callejones de Camagüey. Entre la leyenda y la historia. 
 

Tiene su génesis en la calle de la Reina y en su recorrido da cierre al callejón de Ticunicú (D), corta a San Adriano y culmina con una pequeña plazuela a la que da nombre en su intercepción con la calle de los Pobres. Tal si estuviera bordeando las márgenes de un río, se ensancha y estrecha, pero siempre ofrece continuidad. 

Su nombre rinde tributo a uno de los padres de la Iglesia más autorizados, en especial por la doctrina contenida en De Catholicae Ecclesiae Unitate (Sobre la unidad de la Iglesia Católica). Su festividad se celebra el 16 de septiembre. Cuenta la leyenda que Cipriano fue un mago que con ayuda de los demonios quiso llevar a la ruina a santa Justina, proyecto que frustró la virgen con el signo de la cruz. Llevado a la desesperación, Cipriano hizo él mismo la señal de la cruz y de esta manera se vio liberado de los duros trabajos de Satán y con posterioridad alcanzó el cargo de obispo, mientras Justina se convirtió en la cabeza de un convento. Narra además que durante la persecución de Diocleciano ambos fueron capturados y torturados y como su fe no disminuyó, fueron decapitados a orillas del río Galo. En el mundo de habla hispana y portuguesa se popularizó El gran libro de san Cipriano, lleno de oraciones y hechizos, que es ampliamente vendido.

En el imaginario popular español el novelista Reynaldo González lo contextualiza como una figura desde la cual exorcizar el mal: “¡Vale retro, Satanás! ¡Con dos te miro, con tres te toco, la sangre te debo y el corazón te parto! Conmigo la Cruz de la Santa Cruzada y el amparo de san Ciprián, recibido por los nacidos en Salamanca. Si pies traes no me alcanzas, si hierro tienes no me hieres, si nudos haces no me atas. ¡Huye, tiniebla, que soy luz!” ¿Viviría en esta calle un hijo de Salamanca que se encargó de perpetuar en ella el santo patrón de su natal territorio? 

La iniciativa para modificar su nombre aparece el 24 de septiembre de 1919 a cargo del concejal Eusebio Cantero Cantero, quien propuso nombrarle José María Heredia, “en conmoración del gran poeta nacional que en vida llevó el nombre de José María Heredia”, moción que aparece aprobada por el alcalde municipal el 4 de octubre. Sin embargo, también en esa ocasión llega a la municipalidad una solicitud de Ramón Antonio Cisneros de Zayas, consistente en cambiar el topónimo a varias calles de la ciudad y sugiere para San Cipriano el de Ramón Fonseca, teniente coronel del EL. El 26 de septiembre de 1919, luego de dejar el homenaje a Heredia para otra calle, se acuerda definitivamente colocar el topónimo del teniente coronel Ramón Fonseca Pérez, el camagüeyano que se incorporó a la guerra el 5 de junio de 1895 al mando de una guerrilla organizada por él mismo y que muriera en San Ramón de Sabana Grande el 23 de octubre de 1896 con el grado de comandante.

De la resistencia al cambio da muestra la solicitud que hacen los miembros del Ayuntamiento al DSAMC en sesión del 23 de agosto de 1927, consistente en conocer el nombre actual de San Cipriano, huella de que Ramón Fonseca no había sido reconocido. En toda su extensión San Cipriano forma parte del área PCH. 



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Marcos Antonio Tamames-Henderson (Jamaica, Guantánamo, 1961). Lic. Historia del Arte (1997), MSc. en Historia del Arte y en Conservación y Rehabilitación de Centros Históricos (2007). Miembro de la Uneac, Unaic, Unhic. La Editorial Ácana ha publicado sus libros De la Plaza de Armas al Parque Agramonte. Iconografía, símbolos y significados (2001, 2da ed. 2003); Tras las huellas del patrimonio (2004); La ciudad como texto cultural. Camagüey 1514-1837 (2005); Una ciudad en el laberinto de la ilustración (2009) y La cofradía de los signos urbanos (2012). Premio Especial Roberto Balmaceda (Uneac, 2002), Juan Marinello (2006), Juan Torres Lasqueti (2005, 2010, 2011 y 2012), Ensayo Histórico Enfoque (2007), Crítica Histórica José Luciano Franco (2005), Publicaciones, teoría y crítica en el V Salón de Arquitectura (2005) y Jorge Enrique Mendoza (2004), entre otros.

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