Thursday, December 11, 2014

Calles y callejones de Camagüey: Callejón de las Apodacas, Valdés Domínguez (por Marcos A. Tamames-Henderson)

Nota del blog: Cada jueves se publica en el blog, gracias a la cortesía de Marcos Antonio Tamames-Henderson, una selección de su nuevo libro Calles y callejones de Camagüey. Entre la leyenda y la historia.  


Morfológicamente de las Apodacas está definido por una cuadra que enlaza dos importantes ejes de la ciudad, Santa Ana o del Calvario y San Diego, extremo en el que junto a la calle San Pablo define una plazuela que en la década del 30 del siglo XIX fue nombrada de Isabel II.
 
Según refiere Lasqueti este callejón debe su nombre a unas beatas de ese apellido que vivieron en él muchos años. Sin embargo, no es desacertado inferir cierta analogía con el caso de la calle Apodaca de La Habana, cuyo nombre, según Emilio Roig, rinde homenaje al capitán general Juan Ruiz de Apodaca, “Conde de Venadito que gobernó acertadamente la Isla de 1812 a 1816”. Los documentos de archivo muestran sistematicidad en las órdenes que sobre la toponimia urbana se emitían desde la capital a los Ayuntamientos de pueblos y ciudades.
 
Su inscripción dentro de la reescritura de los nombres de las calles se inicia el 24 de noviembre de 1921 por intervención del señor Mariano Agüero Poveda, vecino de Lope Recio no. 2, quien escribe a los concejales del Ayuntamiento con el objetivo de invitarles a reflexionar acerca de la inexistencia en la ciudad de calle o lugar público en el que se perpetúe y honre “la memoria del general venezolano Narciso López, así como tampoco la del coronel del Ejército Libertador Fermín Valdés Domínguez”; al tiempo que propone para este callejón el topónimo Valdés Domínguez. El 16 de diciembre se aprueba la propuesta y es firmada por el alcalde municipal el día 27.
 
Así, a partir de noviembre de 1922 se rinde homenaje en el callejón de las Apodacas a Fermín Valdés Domínguez (La Habana, 1853-1910), médico cirujano y periodista que alcanzó el grado de coronel en diciembre de 1896, joven que coincide con Martí en la cárcel en 1869 y que estuvo involucrado en el fusilamiento de los estudiantes de Medicina en 1871.
 
En su biografía no aparecen relaciones directas con el territorio camagüeyano, aunque lazos afectivos debió establecer con los hijos del terruño tanto en la isla como en el extranjero. Su profunda amistad con Martí debió haberlo puesto en contacto con la camagüeyana Carmen Zayas Bazán.
 
Como parte del patrimonio cultural, otorgándole autenticidad al área PCH desde el sistema toponímico pervive callejón Apodaca, un eje secundario por el cual escapar o alcanzar la tienda El Encanto.
 
 
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Marcos Antonio Tamames-Henderson (Jamaica, Guantánamo, 1961). Lic. Historia del Arte (1997), MSc. en Historia del Arte y en Conservación y Rehabilitación de Centros Históricos (2007). Miembro de la Uneac, Unaic, Unhic. La Editorial Ácana ha publicado sus libros De la Plaza de Armas al Parque Agramonte. Iconografía, símbolos y significados (2001, 2da ed. 2003); Tras las huellas del patrimonio (2004); La ciudad como texto cultural. Camagüey 1514-1837 (2005); Una ciudad en el laberinto de la ilustración (2009) y La cofradía de los signos urbanos (2012). Premio Especial Roberto Balmaceda (Uneac, 2002), Juan Marinello (2006), Juan Torres Lasqueti (2005, 2010, 2011 y 2012), Ensayo Histórico Enfoque (2007), Crítica Histórica José Luciano Franco (2005), Publicaciones, teoría y crítica en el V Salón de Arquitectura (2005) y Jorge Enrique Mendoza (2004), entre otros.

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