Thursday, December 5, 2013

Cada día muero 24 horas (por Félix Luis Viera)

Nota del blog: El blog Gaspar, El Lugareño presenta, la última entrega de la selección del poemario Cada día muero 24 horas  (Editorial Letras Cubanas, 1990), de Félix Luis Viera. El próximo lunes inicia la publicación de su poemario Y me han dolido los cuchillos (Editorial Capiro, Cuba, 1991). Se incluye traducción al italiano de Gordiano Lupi. 


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Alguien me dice que por qué tomar la muerte
por constante


Pero cómo no tomar la muerte por
   constante
si cada día muero 24 horas
si cada mujer con su instante que pasa por
mis ojos
no regresa
Pero cómo no tomar la muerte por
   constante
si ahí están los que partieron sin gloria ni
desdicha
los que reciben un saquito de palabras
quizá como una dádiva
en el último día de su presencia —que
   es como una ausencia—
en esta tierra

¿entonces cómo no tomar la muerte por
   constante?

Si mi cabellera se va descabellando
   indefectiblemente
si mis pulmones y mi espina dorsal cada
   vez necesitan
más recetarios, más tabletas
Cómo no tomarla si las palmas y las man-
   darinas siguen
madurando
mientras yo me juego toda la sangre que
   muchos
me pagaron
cuando escribo un poema que tal vez sir-
   va para nada

Cómo no tomar la muerte por constante
   si ahí están
los que verdaderamente marcharon a
   morir
porque vivieron
y los que pasaron como un soplo al revés
   sobre la tierra


¿entonces cómo no tomar la muerte por
constante?

Si todavía anda por ahí por este mundo
una sombra que persigo como si fuera yo
   su humo
su propia sombra
una sombra que se me pierde siempre en-
   tre otra sombra

Cómo no tomarla por constante si la
   muerte
me acecha en el pavimento mojado, en la
   piedra que viaja
desde algún niño risueño

¿Cómo no tomar la muerte por constante
   si le temo?

Si temo que me toque y aún nadie haya
   ganado la partida
si temo que me toque y aún las fichas sin
   mover sobre la mesa
si temo que me toque y aún sin escribir
   el poema de la muerte


Cómo no tomarla por constante si a ve-
   ces la siento
partir en dos la noche como si fuera una
   naranja
Si a veces la he visto criticándome, cap-
   ciosamente, los poemas, con-
fundiéndome


¿Cómo no tomar la muerte por constante
   si la vida
le va creciendo en todas direcciones?

¿Cómo no tomarla por constante si me
   juego mi vida para vivir mi muerte?


Entonces si sé que la muerte viene pu-
   driéndose esplendorosamente
de la vida
si sé que la vida retoña como un trueno
   desde la semilla de la muerte

¿Entonces cómo no tomar la muerte por
   constante?

¿Entonces cómo no tomar la vida por
   constante?


Noviembre 1980


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Qualcuno mi dice di non prendere la morte
come costante


Ma come non prendere la morte come
   costante
se ogni giorno muoio 24 ore
se ogni donna passa per un istante
dai miei occhi
e non ritorna.
Ma come non prendere la morte come
   costante
se lì ci sono coloro che partirono senza gloria né
sfortuna
coloro che ricevettero un sacchetto di parole
forse come una dote
nell’ultimo giorno della loro presenza - che
   è come un’assenza -
su questa terra.

Allora come non prendere la morte come
   costante?

Se i miei capelli si diradano
   indubbiamente
se i miei polmoni e la mia spina dorsale ogni
   volta necessitano
più prescrizioni, più pillole.
Come non prenderla se le palme e i mandarini
   continuano
a maturare
mentre io mi gioco tutto il sangue che
   molti
mi pagarono
quando scrivo una poesia che forse
   non serve a niente.

Come non prendere la morte come costante
   se lì ci sono
coloro che veramente andarono a
   morire
perché vissero
e coloro che passarono come un soffio al contrario
   sopra la terra.


Allora come non prendere la morte per
   costante?

Se ancora vaga per questo mondo
un’ombra che inseguo come se fossi
   il suo fumo
la sua stessa ombra
un’ombra che si confonde sempre in
   un’altra ombra.

Come non prenderla come costante se la
   morte
è in agguato nel pavimento bagnato, nella
   pietra scagliata
da qualche bambino sorridente.

Come non prendere la morte come costante
   se la temo?

Se temo che mi tocchi e ancora nessuno ha
   vinto la partita
se temo che mi tocchi e ancora le fiches non si
   muovono sul tavolo
se temo che mi tocchi e ancora non ho scritto
   la poesia della morte.


Come non prenderla come costante se
   a volte la sento
dividere in due la notte come se fosse
   un’arancia.
Se a volte l’ho vista mentre mi criticava,
   capziosamente, le poesie,
disorientandomi.

Come non prendere la morte come costante
   se la vita
la va alimentando in ogni direzione?

Come non prenderla come costante se
   gioco la mia vita per vivere la mia morte?


Allora se so che la morte viene
   corrompendosi splendidamente
dalla vita
se so che la vita rinasce come un tuono
   dai semi della morte.

Allora come non prendere la morte come
   costante?

Allora come non prendere la vita come
   costante?


Novembre 1980

Traducción al italiano de Gordiano Lupi

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Félix Luis Viera nació en Santa Clara, Cuba, en 1945. Ha publicado los libros de poemas: Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la UNEAC 1976, Ediciones Unión Cuba); Prefiero los que cantan (1988, Ediciones Unión, Cuba); Cada día muero 24 horas (Editorial Letras Cubanas, 1990); Y me han dolido los cuchillos (Editorial Capiro, Cuba, 1991) y Poemas de amor y de olvido (Editorial Capiro, Cuba, 1994). Los libros de cuento: Las llamas en el cielo (Ediciones Unión, Cuba, 1983); En el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983, Editorial Letras Cubanas, nueva edición 1988) y Precio del amor (Editorial Letras Cubanas, 1990). Las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de novela, UNEAC 1987, Premio de la Crítica 1988, Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista, pero te quiero (Ediciones Unión, Cuba, 1995); Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2003, Editorial Eriginal Books, Miami, 2012) y la novela corta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana, 1997, Editorial Capiro, Cuba, 2002). 

Su libro de cuentos Las llamas en el Cielo es considerado un clásico en su país. Sus creaciones han sido traducidas a varios idiomas y se han publicado en antologías en Cuba y otros países. En su país natal recibió varios reconocimientos por su trabajo en favor de la cultura. En Italia se le conoce por su novela Un ciervo Herido, editada con el título El trabajo os hará hombres (L’Ancora del Mediterráneo, 2008), que aborda el tema de la UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), en realidad campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados supuestos desafectos a la revolución castrista, como religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros. Esta novela, con buena acogida de público y crítica, ha circulado en varios países de habla hispana y en la Florida. 

En 2010, Félix Luis Viera publicó en México El corazón del rey, novela que incursiona en la década de 1960, cuando en Cuba se establecía la llamada revolución socialista, y que expone el mundo marginal de esa época. Ese mismo año dio a la luz el poemario La patria es una naranja (Ediciones Iduna, Miami), publicado posteriormente en Italia por ediciones Il Flogio y merecedor de uno de los Premios “Latina en Versos”, otorgados en aquel país.

Es ciudadano mexicano por naturalización.

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