Monday, April 1, 2013

La Patria es una Naranja (por Félix Luis Viera)

Nota del blog: Cada lunes, en Gaspar, El Lugareño, Félix Luis Viera publica un poema de su libro "La Patria es una Naranja" (Ediciones Iduna, Miami, EE UU, 2010, Ediciones Il Flogio, Italia, 2011). Cada texto está acompañado de su traducción al italiano realizada por Gordiano Lupi.

Foto/AP


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Serán las cuatro de la tarde y el arroz no alcanza
ni alcanza el aire y hay un sol terrible
quedan 2/4 de frijoles
y el discurso crece en la pantalla
la sangre de otros brama en el discurso de ese hombre
sigue pidiendo sangre y el arroz no alcanza
queda ¼ de frijoles a las cuatro de la tarde
y el sol saca fuego en las aralias
y un negro pasa proponiendo el hígado
por cuatro cajetillas de cigarros
–un negro es un decir, digamos que es un blanco–
y Marta está fregando las últimas lozas quizá de la historia
mientras por la ventana hace años se ha fugado
el último duendecito del futuro
(de aquel futuro hecho de mármol)
(recuerden que era un futuro hecho de acero)
Las cuatro de la tarde y el arroz no alcanza
y Marta piensa ¿qué pasará a las cuatro de la tarde de mañana?
y el mismo hombre vuelve a decir lo mismo:
la Primavera, oh, la Primavera,
la primavera vendrá pero antes, dice, debemos seguir enviando para Él
buques y más
buques de sangre
y debemos levantar cuatro tribunas más dice: mi lengua es incansable
mi lengua de prometer es incansable
y el enemigo, oh, el enemigo
que quisiera sorprendernos sin lenguas sin banderas
sin los tantos muertos que le hemos ofrendado
Mientras queda un ¼ de frijoles y el sol está terrible
y no alcanza el aire ni el arroz ni el oxígeno
y la palabra que se habrá de decir
deberá ser dicha en silencio
deberá ser dicha mejor dicho en las entrañas
y todos están lejos
todos se han ido o quisieran físicamente irse
piensa Marta mirando el rescoldo casi fregado de una taza
qué soledad, piensa
y mira hacia el pasado donde estaba segura de que este presente
sería el advenimiento de las piñas y los girasoles y la derrota del rubí
pero el arroz no alcanza
y queda 1/8 de frijoles
y el sol saca cueros de los techos
y el mismo hombre de hace más de 40 años
sigue prometiendo más sangre después de las promesas
las tendederas al fondo de los edificios están repletas de blúmeres y sostenes perforados
pero hay también un pantaloncito rojo que costó el salario quincenal de un ingeniero:
quince dólares
El mismo hombre sigue bramando sangre en la pantalla
ya los televisores todos no le alcanzan para ponerlos rojos
y pasa un hombre blanco –un blanco es un decir, digamos que es un negro–proponiendo ocho cajetillas de cigarros a cambio de una olla de carbón
y la niña del edificio de enfrente de pronto se ha metido a puta
y todos quieren verla vestida de puta azul con zapatos de puta
y todos quieren oler el guiso que sale de la cocina de su casa
luego de que se inaugurara con un italiano en el oficio

Qué soledad piensa Marta mientras friega la última taza
y quizá la última cazuela con humana esperanza
todos se han ido piensa
aunque muchos queden aquí todos se han ido, sus cuerpos se han ido
Mientras yo la miro desde una distancia tan distante
que los mares se convierten en niebla
Es decir, el Tirano habla habla habla habla
Y los árboles caen
Y caen los hombres
Y caen los pájaros perplejos
Y caen los pensamientos convertidos en pánico

Oh, Marta, la vida no te dio el “junco y capulí”,
te dio el espanto.

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Saranno le quattro di sera e il riso non basta
né basta l’aria e c’è un sole terribile
restano 2/4 di fagioli
e il discorso cresce sullo schermo
il sangue degli altri grida nel discorso dell’uomo
continua a chiedere sangue e il riso non basta
restano 1/4 di fagioli alle quattro di sera
e il sole getta fuoco per le strade
e un nero passa proponendo il fegato
per quattro pacchetti di sigarette
- un nero è un modo di dire, diciamo che è un bianco -
e Marta sta pulendo forse le ultime stoviglie della storia
mentre dalla finestra anni fa è fuggito
l’ultimo folletto di futuro
(di quel futuro fatto di marmo)
(ricordate che era un futuro fatto di acciaio)
Le quattro della sera e il riso non basta
e Marta pensa cosa succederà alle quattro della sera di domani?
E lo stesso uomo torna a dire le stesse cose:
la Primavera, oh, la Primavera,
la primavera verrà però prima, dice, dobbiamo continuare a
[inviare per Lui
navi e ancora
navi di sangue
e dobbiamo innalzare altre quattro tribune dice: la mia lingua è
[instancabile
la mia lingua che promette è instancabile
e il nemico, oh, il nemico
che vorrebbe sorprenderci senza lingue senza bandiere
senza i tanti morti che gli abbiamo offerto.
Mentre restano solo 1/4 di fagioli il sole è terribile
e non basta l’aria né il riso né l’ossigeno
e la parola che si dovrà dire
dovrà esser detta in silenzio
dovrà esser detta per meglio parlare all’anima
e tutti sono lontani
tutti se ne sono andati o vorrebbero fisicamente andarsene
pensa Marta conservando il residuo quasi pulito di una tazza
che solitudine, pensa
e guarda verso il passato quando era sicura che questo presente
sarebbe stato l’avvento degli ananas e dei girasoli e la disfatta del
[rubino
ma il riso non basta
e restano 1/8 di fagioli
e il sole arroventa i tetti
e lo stesso uomo da oltre 40 anni
continua a promettere più sangue dopo le promesse
gli stenditoi in fondo agli edifici sono pieni di mutande e
[reggiseni perforati
ma c’è anche un pantaloncino rosso
che costò la quindicina di un ingegnere: quindici dollari.
Lo stesso uomo continua a gridare sangue nello schermo
adesso tutti i televisori non bastano per diventare rossi
e passa un uomo bianco - un bianco è un modo di dire, diciamo
[che è un nero -
proponendo otto pacchetti di sigarette in cambio di una pentola
[di carbone
e la bambina dell’edificio di fronte subito si è messa a far la
[puttana
e tutti vogliono vederla vestita da puttana azzurra con scarpe da
[puttana
e tutti vogliono annusare lo stufato che esce dalla cucina della
[sua casa
dopo che avrà inaugurato la professione con un italiano.
Che solitudine pensa Marta mentre pulisce l’ultima tazza
e forse l’ultima casseruola con umana speranza
tutti se ne sono andati pensa
anche se molti restano, qui tutti se ne sono andati, i loro corpi se
[ne sono andati.
Mentre io la guardo da una distanza così distante
che i mari si trasformano in nebbia.
Come dire, il Tiranno parla parla parla parla
e gli alberi cadono
e cadono gli uomini
e cadono gli uccelli perplessi
e cadono i pensieri trasformati in panico
Oh, Marta, la vita non ti ha dato il “giunco e il ciliegio”,
ti ha regalato lo spavento.

(Traducción de Gordiano Lupi) 
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Félix Luis Viera (Santa Clara, Cuba, 1945). Poeta, cuentista y novelista. Ha publicado los poemarios: Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la Uneac*, 1976, Ediciones Unión, Cuba), Prefiero los que cantan (1988, Ediciones Unión, Cuba), Cada día muero 24 horas (1990, Editorial Letras Cubanas), Y me han dolido los cuchillos (1991, Editorial Capiro, Cuba), Poemas de amor y de olvido (1994, Editorial Capiro, Cuba) y La patria es una naranja (Ediciones Iduna, Miami, EE UU, 2010, Ediciones Il Flogio, Italia, 2011); los libros de cuento: Las llamas en el cielo (1983, Ediciones Unión, Cuba), En el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983. Editorial Letras Cubanas. Reedición 1986) y Precio del amor (1990, Editorial Letras Cubanas); las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de Novela de la UNEAC 1987 y Premio de la Crítica 1988. Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista, pero te quiero (1995, Ediciones Unión, Cuba), Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2002, Editorial L´ Ancora del Mediterraneo, Italia, 2005), la noveleta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana, 1997. Reediciones 2003 y 2005) y El corazón del Rey (2010, Editorial Lagares, México). Su libro de cuentos Las llamas en el cielo es considerado un clásico de la literatura de su país. Sus creaciones han sido traducidas a diversos idiomas y forman parte de antologías publicadas en Cuba y en el extranjero. En su país natal recibió varias distinciones por su labor en favor de la cultura. Fue director de la revista Signos, de proyección internacional y dedicada a las tradiciones de la cultura. En México, donde reside desde 1995, ha colaborado en distintos periódicos con artículos de crítica literaria, de contenido cultural en general y de opinión social y política. Asimismo, ha impartido talleres literarios y conferencias, y se ha desempeñado como asesor de variadas publicaciones.

1 comment:

Angel Collado Ruiz said...

Cuba la isla de mentiras-espejismo! Saludos!

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